Clonación: el mamut volverá a cruzar los hielos
Tras el intento con el bucardo, el toro de lidia, gatos, perros, ratones, carpas y hasta camellos, ahora investigadores japoneses lo intentarán a lo grande con un ejemplar congelado que será incubado en el útero de un elefante africano
Van a resucitarlo, como a una vieja gloria del celuloide exiliada en la mente de los grandes cinéfilos. Pero no lo harán en un «remake», sino en un laboratorio. El mamut, ese gigante del hielo, volverá en unos años. Al menos es lo que pretenden los investigadores japoneses que llevan tiempo manos a la obra para dar a luz al milagro de la ciencia. Y éste no contará de primera mano el por qué de la extinción de su especie, pero sí podría dar pistas del cómo desaparecieron. El equipo de Akira Iritama, profesor en el departamento de Ingeniería Genética de la Universidad Kinki (Japón), viajará en verano a Siberia para obtener una muestra de tejido que permita realizar la clonación.
Cómo
La base de la técnica es prácticamente la misma que la que se viene realizando con otras especies, no obstante, cada ejemplar tiene sus particularidades. Según explica Elena Ibáñez, profesora del departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Barcelona, «se necesita, por un lado, una célula del animal que se pretende clonar y de la que se extraerá el núcleo, y por otro un óvulo donde introducir dicho núcleo (después de “reprogramar” la información que contiene y ponerlo a cero para el inicio de un nuevo ser). Finalmente, se crea un embrión». Es lo que se denomina transferencia nuclear. Pero en este caso, y a falta de hembras de la especie, se conformarán con lo más parecido hasta la fecha: el útero y los ovocitos de un elefante africano. Los científicos estiman que pasarán unos dos años hasta que se logre, a los que hay que sumar otros 600 días que es lo que dura la gestación de un paquidermo.
En algunas especies, como los ratones, por ejemplo, esta labor resulta más sencilla porque ambos requisitos (ovocitos y células somáticas) abundan en estos animales. Ibáñez lo sabe bien porque formó parte del equipo que obtuvo los primeros ratones clonados de España en 2009. Pero no ocurre lo mismo con una especie muerta y congelada. Primero, porque «recuperar un animal que no existe a partir de un cadáver y que probablemente no haya sido conservado en las mejores condiciones ya dificulta la labor, puesto que el material biológico necesita ciertos requisitos de conservación, como las sustancias de crioprotección, que precisamente protegen esas células», detalla Ibáñez. Y a esto se añade otro factor, y es que no se trata sólo de ir a Siberia para sacar ADN, sino que «se debe obtener el núcleo celular entero y en buen estado».
Algo que corrobora a este semanario Willard H. Eyestone, profesor de la Facultad de veterinaria de la Universidad de Virginia (Estados Unidos). «Además de que los núcleos hayan sido bien conservados, hay que tener en cuenta los óvulos del elefante que se van a emplear. Hasta la fecha nadie ha reproducido un elefante moderno, y mucho menos un mamut mediante óvulos de un paquidermo». Esos son los principales problemas de este proyecto, porque el ADN, además, comienza a deteriorarse en cuanto el animal muere», enfatiza Eyestone.
Iritani ya sabe de ello, pues ésta no sería la primera vez que viaja en busca del mamut congelado. Hace aproximadamente una década, se unió a un proyecto similar del que barajaron dos posibles estrategias que hoy se plantean repetir. Así lo detallaban los investigadores en el «Japan Times». «Una idea era encontrar células congeladas en excelentes condiciones para obtener una clonación pura». La otra opción: descongelar los espermatozoides de mamut e inyectarlos en el óvulo de un elefante africano, el pariente similar. Al repetir el procedimiento, se espera que cada generación sea cada vez más parecida a un mamut».
Ratones
No obtuvieron ni una cosa ni la otra. Y eso que ya lo habían probado en ratones y también fue una revolución. En este caso, el roedor escogido llevaba congelado 16 años. Científicos del Instituto de Investigación japonés Riken emplearon la célula que habían conservado a 20 grados bajo cero. Como no estaban en buen estado tuvieron que modificar el trabajo. «Crearon los embriones mediante transferencia nuclear, pero al transferirlos a las hembras no se produjeron nacimientos, por lo que usaron una variante, –añade Ibáñez– células madre embrionarias cultivadas en laboratorio. Luego repitieron el proceso de transferencia nuclear, pero esta vez con núcleos de células madre embrionarias y no somáticas».
El fracaso en este tipo de trabajos viene en el momento del parto. Porque no siempre sobreviven, y de hacerlo, las malformaciones terminan con ellos. «Muchos de ellos no sobreviven a la gestación y mueren en la matriz. Otros nacen con anomalías y sobreviven poco tiempo después del parto. Sin embargo, si logran mantenerse con vida, llegan a adultos con aparente normalidad», destaca Eyestone. Un ejemplo fallido fue el del bucardo o Íbex, una especie de cabra salvaje del Pirineo declarada en peligro de extinción. La cría que obtuvieron tras implantar los núcleos en diversas cabras murió a los pocos minutos por problemas pulmonares.
Toro De lidia
Tampoco sobrevivió la segunda cría de toro de lidia clonado en nuestro país hace unos meses por parte de la Fundación Valenciana de Investigación Veterinaria. El padre, de nombre Vasito, fue clonado dos veces tras introducir su ADN en óvulos de 21 vacas. Sólo uno logró subsistir. La pretensión era que sirvieran de sementales en un futuro, según declararon en los medios. No obstante, para Javier Cañón, catedrático de genética de la Universidad Complutense de Madrid «la clonación es una buena herramienta si el objetivo es la sostenibilidad de la especie, pero con un solo ejemplar, poco se va a conseguir. Existen serios problemas inherentes, pues aún no está bien logrado el mecanismo de puesta a cero de la maquinaria genética.
Y es que actualmente «la eficiencia del proceso es baja y hay pocas crías», dice Ibáñez. Por ello, se intenta hacer modificaciones a partir de las técnicas básicas. Y una de ellas es «tratar a los embriones creados por transferencia nuclear con unas substancias, los modificadores de cromatina (que es el conjunto de ADN que se encuentra en el núcleo). Estos modificadores promueven y facilitan los cambios de estructura de la cromatina y se aumenta así la eficiencia. Por ejemplo, el ácido valproico o la tricostatina. No obstante, «el aumento de eficiencia no es hoy día espectacular, puede pasar del dos al cinco por ciento, pero ya es un paso», concluye la investigadora.
Alba Jiménez/larazon.es
Máscaras
"Italia es un país ridículo y siniestro". En septiembre de 1975, cuando los sociólogos lo consideraban el laboratorio político de Europa y las fuerzas progresistas miraban, también desde España, a su sociedad civil como el modelo a imitar, Pier Paolo Pasolini escribió estas palabras. "Sus hombres de poder son máscaras cómicas vagamente manchadas de sangre. Pero los ciudadanos italianos no les van a la zaga". Pasolini, considerado entre sus compatriotas, hasta en ciertos círculos de la izquierda, como un intelectual desagradable por el descarnado pesimismo de sus opiniones, señalaba dos culpables, la escuela y la televisión, cómplices en la transmisión de una ideología del hedonismo carente de valores humanos y humanistas.
35 años después, Berlusconi encarna la visión pasoliniana de la realidad con tanta maestría como si estuviera interpretando el papel principal en la obra póstuma del artista. El pelo teñido y la cara empastada de maquillaje, sus desesperados alardes juveniles de seductor senil baten a diario sus propias marcas de indignidad, sin que muchos de sus conciudadanos encuentren motivos para dejar de celebrar sus payasadas.
No pretendo ser desagradable, pero Berlusconi me parece más siniestro que ridículo. Para comprobar que los sociólogos de los setenta tenían razón al advertir que la sociedad italiana anticipaba la evolución del resto del continente, basta con contemplar las máscaras de la princesa del pueblo y su corte de enormidades. Debajo, hay un rostro feo y vulgar que a nadie le interesa mirar. Es la magia de la televisión. Cuando la trivial escenificación del canibalismo deje de ser un ameno pasatiempo para disfrutar en familia, tal vez sus estrellas se hayan trasladado a los escaños del Congreso, y habrá quien diga que es pura democracia. Conviene prepararse para lo peor, leer a Pasolini.
Almudena Grandes/elpais.es
‘Susi’ y ‘Jimy’
Prisioneros: la elefanta Susi quedará retenida en el zoo de Barcelona, pese a la campaña para que viviera el resto de sus días en un asilo francés. Se equivoca el presidente (del zoo) cuando dice que es un error atribuir a los elefantes "sentimientos humanos". Los elefantes tienen sentimientos de elefantes, pero lo que es inevitable es que los humanos le atribuyan sentimientos humanos cuando están encarcelados. Eso explica que en Brasil los proteccionistas hayan presentado un hábeas corpus para conseguir la libertad de un chimpancé. Jimy, de 26 años, lleva 13 años retenido contra su voluntad en una jaula del zoológico de Niroi. Los defensores proponen su traslado a un santuario de primates. Habrá juicio. Guantánamo: más que secreto, Guantánamo es un campo de prisioneros concebido para ser exhibido. Tiene la estética de un zoo humano. En ¿Por qué miramos a los animales?, John Berger se detiene en el origen de los zoológicos en las grandes capitales europeas. Los animales allí confinados eran una "representación simbólica" de la conquista de tierras exóticas. ¿No sería ese también el sentido último del zoo-ilógico de Guantánamo? Estorninos:un hombre cañón se mueve por la ciudad. Dispara para espantar a los estorninos. En otras ciudades utilizan ultrasonidos, tras el fracaso de los halcones. En el instituto, veíamos al atardecer las maravillosas nubes de estorninos. Una profesora nos explicó que se desplazaban así para defenderse. Componían en el aire una gran ave fantástica contra los depredadores. El recuerdo escolar me lleva a una propuesta de Steiner: "Una escuela en la que el alumno tendría permiso para cometer ese gran error que es la esperanza". Hay que perseverar en ese error. Rebelión: en una radio: ¿son las manifestaciones un anacronismo? ¡Que se lo pregunten a Ben Ali y Mubarak! Nada más avanzado que arrojar a los tiranos por la borda de la historia. Cuando lo hace el pueblo, en persona.
Manuel Rivas/elpais.es
Las bajas temperaturas obligan a los españoles a abrazar a sus esposas
HA HABIDO ABRAZOS DE MÁS DE DIEZ MINUTOS CON SUSURROS AL OÍDO
Tal y como advertía hace unas semanas la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el frío que azota en estos momentos la geografía española está obligando a muchos ciudadanos a abrazar fuertemente a sus esposas para entrar en calor. La mayoría de las veces es la mujer la que exige el contacto corporal -en casos extremos, sin ropa de por medio- pero el Gobierno ha detectado también situaciones dramáticas en las que el propio marido es quien toma la iniciativa empujado por la crudeza del clima. “El ser humano prima la supervivencia. Arrimarse a un cuerpo de más de 150 kilos es una buena opción ante cotas de nieve de 500 o 700 metros como las que se están dando en la mitad norte peninsular”, explicaba esta mañana un portavoz de la Aemet. Muchas ciudades del país ofrecen ahora un paisaje insólito: parejas de todas las edades pasean temblorosas por la calle y se abrazan fuertemente generando una falsa sensación de cariño. “Las productoras de publicidad se han lanzado a la calle a grabar recursos de parejas españolas queriéndose. Recrear esas escenas con actores es mucho más costoso y quién sabe cuánto durará el frío”, declaraba un transeúnte en Madrid.
El Observatorio de la Mujer ha advertido del peligro que supone para las españolas buscar el contacto corporal con la pareja. “Estamos hablando de conductas de riesgo que podrían derivar en coito”, alerta la entidad en un comunicado. La misma nota informa de que en breve se repartirán mantas y calefactores en las zonas donde se detectan más abrazos entre personas. Tampoco se descarta reunir a las mujeres con frío en polideportivos para que se abracen entre ellas “dejando la masculinidad al margen”.
El Gobierno no ha tardado en consultar el asunto con los países nórdicos, donde estas situaciones tienen lugar muy a menudo. “Su respuesta ha sido clara: no existen panaceas. De hecho, nos han recordado lo alto que es su índice de suicidios”, reconocía Alfredo Pérez Rubalcaba. El ministro recomienda a los padres que controlen a sus hijos “porque en estos momentos alguien podría querer abrazarles también, especialmente sus abuelos”.
Publicado por Xavi Puig en www.elmundotoday.com
Coche con manzanas
Tengo por costumbre relacionarme con la gente a partir de ignorar sus creencias religiosas, su declaración de la renta y su ideología. Un comunista y un ultraderechista pueden disfrutar con las mismas emociones y llevarse una alegría al darse cuenta de que para ambos, como para un rico o para un pobre, es igual de agradable el vuelo de una gaviota, las pisadas de una mujer, el sabor de una manzana… Yo a la gente de derechas siempre le reproché que en sus reuniones no participase más activamente el chofer, y a los líderes más izquierdosos les manifesté a menudo mi malestar porque en sus manifestaciones callejeras no hubiese chicas menos furrieles y más guapas. La verdad es que yo siempre he sido más propenso a moverme entre gente de vida anárquica y simpaticé durante mucho tiempo con la izquierda más árida y revolucionaria, hasta que me di cuenta de que la ideología era un cosa que me llenaba interiormente pero no era exactamente lo que me pedía el cuerpo. Me fijé entonces en que las chicas eran más guapas cuanto más a la derecha estuviese su ideario político y alcanzaban el punto de máxima belleza cuando se desinteresaban completamente de cualquier ideología. A la chica guapa no es que no le preocupase el hambre en el mundo, pero no creía que una revolución pudiese esperar razonablemente de ella un esfuerzo superior al necesario para jugar al tenis en la finca de su padre cerca de la playa. A la chica guapa y rica le habían inculcado la idea de que la patria de los de su clase coincidía exactamente con sus intereses. Hasta que un día la chica guapa se fijó en el hijo del chofer y sintió algo nuevo, una blanda punzada de lascivia, el hormigueo del deseo en el membrillo del sexo, una sensación que no pertenecía a su educación, sino algo que los suyos consideraban casi un delito: el instinto. Tontearon a distancia evitando la vigilancia de sus familias e hicieron cada uno planes en secreto para intentar una redención en pareja que quedó en nada. El se casó con la hija de la cocinera y ella lo hizo con el único heredero del notario. Yo sé que todavía a veces se citan en secreto. Nadie me lo contó, pero lo sé porque el viejo automóvil de cuando se conocieron fue arrinconado en la cochera y nadie le encuentra explicación a que con tanta frecuencia tenga la tapicería arrugada y las ruedas bajas. Por el olor de la fruta alguien me dijo que supo que era en aquel coche donde el hijo del chófer comía a menudo las manzanas.
José Luis Alvite/larazon.es







