28feb/110

J.R.Mora

fuente: http://www.jrmora.com/blog/

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28feb/110

Un cuentista sin cuento

«No me conformo con representar la realidad. Yo quiero desenmascararla. Verle las tripas. Quiero escribir cada vez más cerca del fracaso».

Acuarela de Marolyn Manso

http://elbichitodeluz.blogspot.com/

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28feb/110

Pata de vaca

Ingredientes:

  • Pata de vaca o ternera
  • Aceite
  • Sal
  • Cebollas
  • Perejil
  • Laurel

Preparación:

Se prepara de antemano, quitándole las partes membranosas y tendinosas que nada prestarían estando asadas.

Se pone en adobo por veinte y cuatro horas con aceite, sal molida, cebollas cortadas en rebanadas, perejil y laurel.

Se ata y envuelve en un papel untado con manteca, se coloca en el asador, y un instante antes de sacada se le quita el papel para que tome color.

Puede adornarse con patatas fritas, y una salsa picante que se acompañará en una salsera.

http://www.malditoinsolente.com/index.php/cocina-y-bebidas/cocina-del-ano-catapun/242-pata-de-vaca

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28feb/110

Periódicos, mentira, ironía

Hace quince años, Alan Sokal, físico de la Universidad de Nueva York hizo un experimento con la academia de la posmodernidad. Sospechando que ciertos círculos usaban el lenguaje científico para su charlatanería, decidió someter a prueba los criterios de una de sus revistas más prestigiosas. Con toda la jerga del discurso académica redactó una tontería monumental. Una colección de absurdos seriamente fraseada. Las citas de autoridad decoraban el texto dándole el empaque de una investigación científica. El título era ya una parodia: “Traspasando fronteras: hacia una una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica.” Detrás de la pedantería universitaria se escondía un argumento risible: las leyes de la física no son más que meras convenciones sociales. Un pacto social distinto alteraría sustancialmente la mecánica de las fuerzas naturales, incluyendo la gravedad. El experimento fue un éxito: la revista publicó la tontería sin percatarse de exhibía su connivencia con la estafa intelectual. Había publicado un ensayo de Troya.

Arcadi - CercasAlgo parecido ha sucedido recientemente en el periodismo español. El 11 de enero de este año el filólogo Francisco Rico publicó un artículo en El país criticando el acecho a los fumadores. Su texto tenía una posdata: “En mi vida he fumado un solo cigarrillo.” La línea no solamente era falsa sino que lo era ostentosamente. Rico fuma, fuma mucho y lo hace muy públicamente. Naturalmente cayeron las críticas: sobraban fotografías que demostraban que Rico no soltaba el cigarro. El hombre había mentido. A su defensa brincó el novelista Javier Cercas. Lo que un periódico cuenta, argumentaba, no puede responder exclusivamente a la verdad. En un gesto retóricamente pobre, ubicaba a Hitler como un cruzado de esa causa y citaba una frase suya (“Exigimos una campaña legal contra quienes propagan mentiras políticas deliberadas y las diseminan a través de la prensa”) como motivo para mantenerse en guardia frente a los perseguidores de la ficción. La crítica, decía Cercas, suele montarse en el humor y éste no puede ser mera constatación de hechos. Más aún: el entendimiento exige ficciones. Cuidémonos de los cruzados de la verdad, aconsejaba Cercas: su pudor inquisitorial les impide entender que la comprensión requiere algo más que hechos y datos: imaginación. Arcadi Espada, el más severo crítico del periodismo en España convirtió el artículo de Cercas en un bumerán. ¿Qué pasa si se emplea un argumento idéntico para proyectarlo en contra de su portavoz?

Si los ingredientes legitimados por Cercas eran la mentira y el humor, si el propósito era convertir una falsedad en una verdad moral, bien podría mentirse con gracia y con propósito… pero a su costa. Valdría recordar que Arcadi Espada y Javier Cercas están unidos por una antigua rivalidad que Yaiza Santos ha detallado en el blog de Letras libres. La nueva defensa de la ficción motivó a Espada a inyectarle a Cercas su propia poción. En un artículo del 15 de febrero, Espada se compadecía de Cercas por haber sido sorprendido en una casa de prostitución y enviado a la policía. La historia, por supuesto, no era real, era una broma; no era verdad pero daba una lección. Como en el escándalo Sokal, la única manera de defenderse de la burla era reconociendo el absurdo de la posición propia: denunciar la calumnia de la que Cercas era víctima era repudiar la mentira que antes había legitimado como recurso de la comprensión. Denfenderse era repudiar su propio argumento.

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http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/

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28feb/110

El vacío que sopla

Si este mundo se queja continuamente de la falta de líderes, de valores, de proyectos, de sentido, su fosa principal o su cimiento es la ausencia. La ausencia en un estadio abarrotado de personas y aparatos, de bienes de consumo y financieros, de parados y emigrantes. Saturado acaso de opciones pero que una y otra vez cuando presenta su rostro le vemos marcado por la ausencia. Este es el caso de los motines, agitaciones, revueltas o disrupciones en el norte de África. Los dictadores dejan tras de sí el podio vacío, abandonan sus armaduras y se vacían las cárceles, se vacía incluso el país a través de la ola de refugiados que huyen de la masacre tirana. El vacío aparece tras de su ausencia pero adelante en el porvenir sin su pezuña se alza un nueva ausencia. Posee el resplandor de lo nuevo y la atracción del bien pero ¿de qué se trata? ¿De la democracia desacreditada de occidente? ¿De una conjugación del desconcierto en el mismo instante del desmantelamiento? La falta de proyecto, la invisible ideología conductora de quienes van a vencer repite el fenómeno característico de este mundo actual, flotando en el creciente hueco de sí mismo. Sin cuestión, la democracia agujereada es mejor que la dictadura maciza, pero  a la democracia agujereada, carcomida, corrupta desvencijada y vieja que puede remedarse le queda poco tiempo para desplomarse y dejar entre su polvareda el solar vacío. ¿Para qué? ¿Hospedando qué clase de arquitectura? ¿Trazando qué convivencia humana? ¿Y en qué sistema económico, financiero, especulador, de intercambio desigual?

http://www.elboomeran.com/blog/11/vicente-verdu

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28feb/110

Polvo eres

Se iba a hacer una paja pensado en Audrey Hepburn, pero la idea de que esté muerta le da repelús y decide cambiar a Scarlett Johansson.

En plena fantasía Scarlett empieza a envejecer a mucha velocidad. Él pierde el control y no puede parar de follársela muy asustado.

Con cada embestida la piel de Scarlett se aja más y más hasta quedar todo su cuerpo reducido a un esqueleto que se deshace como cenizas entre sus brazos: polvo. Echar un polvo ¿no? Ja ja.

No, a ver, el tema es éste:

Un perro todo cubierto de pelo púbico. Un perro de pelo-polla todo. Todo: si empezaras a apartárselo descubrirías que no hay nada más, sólo más y más pelo de polla, 100% pelo de polla, excepto en el centro, donde el animalito acuna un pequeño testículo que parece controlarlo todo.

El perro es un muy simpático, y muy gracioso, camina y corre, y te trae el periódico, y se duerme en tu regazo.

De las patas no le salen uñas, porque no existen tales patas, pero sin embargo los pelos de polla se entrelazan de una manera tan precisa que dibujan perfectamente su contorno. Todo está tan bien dispuesto que, incluso a muy poca distancia, jurarías adivinarle los músculos y las articulaciones.

Solo si te fijas te das cuenta que no tiene ojos, de que en su lugar sólo se encuentran dos huecos. Y lo mismo le sucede a la boca, es un hueco nada más, pero capaz de abrirse y cerrarse, y dentro hay una lengua, una lengua de pelo de polla, una lengua de pelo de polla preparada para chupar.

http://laabuelabloguera.blogspot.com/

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28feb/110

A remojar barbas

http://www.flickr.com/photos

El terremoto político árabe no nos queda lejos. México está sentado hoy sobre el mismo polvorín en que se incubó y produjo el movimiento transformador de un planeta robado a millones de jóvenes impacientes y desesperados.

Las calles de las principales ciudades del norte de África y el Medio Oriente fueron tomadas por multitudes dispuestas a sacrificarse para acabar con las injusticias, mismas que padecemos los mexicanos, agravadas y aumentadas por el abuso de los que mandan realmente en este país.

Las causas del tsunami mediterráneo subyacen en lo insoportable de un sistema. Por debajo de túnicas y turbantes, lejos del hashish de los narguiles, olvidadas las mil y una noches de los cuentos orientales, encontramos una realidad coincidente entre pueblos en apariencia distintos y distantes, igualados en la miseria y lo que la genera, cercanos en la magia, esa sí palpable, de las telecomunicaciones que nos ubican junto a los que en otros países decidieron decir basta.

La corrupción es denuncia recurrente en todas las manifestaciones. Acusan a parentelas de zánganos lujuriosos de apoderarse de una riqueza ajena que hacen suya y dilapidan en gastos ostentosos y superfluos, mientras millones de sus compatriotas padecen hambre. La diferencia aparente estriba en que allá esas familias se perpetúan en los cargos públicos en tanto que en México los funcionarios principales cambian mediante elecciones, pero el andamiaje central y su cimentación son similares: los dueños de los poderes fácticos son permanentes (qué curioso: también familias): ponen, mueven y quitan a los políticos, deciden o influyen en las elecciones y riñen en público el reparto de bienes de la nación, como si fuera botín, ante el pasmo complaciente del gobierno.

Corrupción y concentración de la riqueza en unas cuantas manos van juntas casi siempre y a veces se confunden, se mezclan, se hacen una. Diez familias, no más, imponen autoridades para proteger y legitimar la acumulación indescriptible de propiedades y servicios cuyos auténticos dueños somos nosotros que nos vemos retratados en las caras desfiguradas de quienes se reúnen, protestan, gritan y mueren al pie de las mezquitas por lo mismo que padecemos quienes estamos frente a las pantallas.

Los miserables de Chiapas, de los suburbios urbanos, de la Sierra de Guerrero, ven a hombres y mujeres comunes y corrientes salir de sus casas, apoderarse de la calle, desafiar los cañones y tirar a sus déspotas sin disparar un arma. La lección no requiere de explicaciones.

Y si las causas de esta inesperada revolución popular sin fronteras existen en otros países, también el arma de los alzados existe: el celular, un objeto que cabe en la mano y transforma la Tierra en una enorme asamblea de conspiradores al aire libre, un instrumento donde no se impide el tránsito de las ideas, se convoca sin distorsiones, se denuncia sin temor y se deciden las conductas.

El celular, el twiter, el internet, pudieron más que las balas y tanques en Túnez, Egipto, Marruecos. Una quinta columna silenciosa y estridente unió las voluntades y no requirió siquiera el adoquín del 68: sustituyó la piedra por la voz.

En México funcionan no sé cuantos, 30, 40 o 50 millones de celulares. Los que sean, son una convocatoria al mitin o al motín. No se considere este Bucareli como un llamado a la subversión sino a lo contrario: a llamar a los poderosos a atender una realidad que los obliga, si no son suicidas, a solucionar los problemas fundamentales antes de llegar a su último recurso, ese sí suicida, de ametrallar a los ciudadanos.

Abrir espacios a la educación, distribuir equitativamente la riqueza, crear empleos, meter a la cárcel a los funcionarios corruptos, atender a la salud de los más pobres, procurar la alimentación sana desde el nacimiento, garantizar elecciones justas empezando por el acceso justo a los medios de propaganda, abrir cauces reales a la esperanza de millones de jóvenes, dar tranquilidad y atención a los viejos son, entre otras, las soluciones pacíficas, preventivas del desastre cuyo principio estamos viendo y cuyo final es impredecible.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU, que se encarga de la coordinación de los satélites, 2 mil millones de personas accedían al Internet en 2010, 5 mil 300 millones más tenían celular y su número aumenta cada día.

El arma nueva está distribuida y el apenas iniciado aprendizaje de sus usos imprevistos tiene la dimensión de arenga con ecos de La Marsellesa, para una toma de las Bastillas erguidas todavía en muchos lugares del mundo.

Jacobo Zabudowsky/eluniversal

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Erlich

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El Roto

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La pobreza

http://creapintura.blogspot.com

El hambre ni siquiera es lo peor. La rutina de la desolación termina por anular el apetito, y las encías desdentadas, entumecidas por la falta de uso, no echan de menos el alimento. Más duro es el frío, la sensación de intemperie, el desahucio que desemboca en un túnel en perpetua construcción, una oscuridad húmeda, polvorienta, que ha perdido la memoria de la luz. Pero lo que más duele es la resignación, la conformidad que medra entre los cascotes para invadir el espacio de la acción, de la imaginación, de la audacia, como una planta raquítica de hojas carnívoras y tenaces, sus dientecitos grisáceos, minúsculos, devorándolo todo a su paso. En la resignación que impone la pobreza, la ambición es una broma, la esperanza, una ingenuidad, y la voluntad, un estorbo.

Por eso, todo sucede al revés, siguiendo una lógica perversa que culmina la proeza de empeorar lo peor. Los que no tienen nada se comportan como si no mereciera la pena cansarse para conseguir un poco. Los que tienen ese poco, están cansados ya de defenderlo, de invertir todos sus esfuerzos en fortificar la miserable parcelita que no están dispuestos a compartir con nadie. La suma de muchos pequeños instintos individuales de supervivencia, destruye cualquier perspectiva de éxito colectivo antes de que llegue a formularse siquiera. Esta actitud no solo favorece a los ricos, cada día más gordos, más orondos mientras contemplan el pequeño circo donde se despedazan entre sí los harapientos gladiadores. También, y en la misma proporción, incrementa el desamparo, la tristeza, el frío de los pobres.

Un refrán dice que no hay mal que cien años dure, pero no se sabe nada de los que duran 80, o 90 años. Un año de estos, ante unas elecciones municipales y autonómicas como las que se avecinan, los madrileños de izquierdas estaremos en condiciones de inventarlo.

Almudena Grandes/elpais.es

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