El plano inmortal
Quienes han ido reduciendo el número de amigos y conocidos no saben lo que se pierden. En realidad se trataría de una manera implícita de ir perdiéndose a sí mismo. No hace falta acudir al formidable éxito de las actuales redes sociales para apreciar de qué modo la gente busca ávidamente a la gente. Del tú al otro tú se tiende la vida como un cable del que cabe penden enseguida muchos más asuntos y ese intervalo multiplica por mil los efectos longitudinales de cada cual. Y, además, con una ventaja decisiva: en la multiplicación del ego coral no se llega a un ego más pesado sino que, como las bandadas de pájaros, se logra un ego que vuela más ligero y gozoso en compañía.
El bien y el mal que se gesta en la relación múltiple crea así, casi de inmediato, una constelación en la cual perdemos importancia individual para procurar ganancia a la malla. Esta grupalidad de tendencia creciente y cada vez más surtida reparte naturalmente sus conquistas y ensancha el zurrón de cada cual con más vidas humanas. O lo que es lo mismo, la vida que imaginábamos como una línea pasa a convertirse en un plano, otra dimensión incomparable, la dimensión que acaso soñábamos como el territorio de la inmortalidad.
Vicente Verdú/http://www.elboomeran.com
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