El misterio del “zumbido” de la Tierra

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El pequeño pueblo de Woodland, en el británico condado de Durham, lleva dos meses sin poder conciliar el sueño por culpa de un extraño y grave zumbido que, cada noche, invade durante horas las desiertas calles de esta localidad agrícola. Parecido al ruido del motor de un coche en la lejanía, cada medianoche y hasta cerca de las cuatro de la mañana, el extraño sonido llena el aire y angustia a los vecinos, sin que nadie haya podido aún averiguar su origen.

No es la primera vez que sucede algo similar. Sonidos parecidos llevan registrándose desde hace décadas en numerosas localidades de Estados Unidos y el Norte de Europa, aunque también han llegado a Nueva Zelanda. Bristol, Auckland, Zurich… Taos, el más famoso de todos (al que corresponde el vídeo) llamó la atención de una forma especial a mediados de los noventa.

Tras varios años de quejas vecinales, numerosos investigadores acudieron a esa localidad de Nuevo México. Nadie, sin embargo, logró averiguar la procedencia del extraño y molesto sonido, que según los vecinos se parece al que haría un lejano motor diesel en marcha.

Woodland es, por ahora, el último caso en el que se detecta el sorprendente fenómeno. Patrullas vecinales se han empleado a fondo para buscar el origen del sonido, pero todos los esfuerzos han sido en vano. Ahora, según relata el diario Daily Telegrah, el pueblo ha pedido ayuda a las autoridades. A diferencia de lo sucedido en otros lugares, el zumbido de Woodland es perfectamente audible por todos y se parece al “latido” del motor de un coche.

De forma constante y machacona, el zumbido empieza alrededor de la medianoche y no cesa hasta pasadas las cuatro de la mañana. Y así cada día desde hace dos meses. En la zona no hay torres metálicas, ni fábricas, ni viejas minas que pudieran aclarar la procedencia del misterioso sonido.

Según relatan los vecinos al rotativo británico, “en ciertas zonas de la casa se puede escuchar más fuerte. Viene, definitivamente, de fuera, está en el aire, por todas partes, como un ruido de fondo que vibra a través de los muros de la casa”.

La Ciencia no ha logrado aún dar una explicación satisfactoria a estos sonidos misteriosos. En 2005, y después de años de frustradas investigaciones, se determinó que en Taos se había producido una extraña patología colectiva que afecta a un músculo que endurece el tímpano.

Otras investigaciones parten de la base de que se trata de sonidos de tipo geológico, provocados por los movimientos tectónicos o por los desplazamientos del magma que hay bajo la fina corteza terrestre. Sin embargo, no existe aún nada concluyente al respecto, y la hipótesis no ha podido ser probada.

En 1998, sin embargo, la Ciencia demostró que, aunque no podamos oírlo, la Tierra emite constantemente un ligero zumbido de baja frecuencia. Y es posible, aunque sólo posible, que ese zumbido constante aumente a veces su intensidad hasta hacerse audible por el ser humano. Durante años, se pensó que ese zumbido estaba causado, como se ha dicho, por movimientos geológicos. O incluso por turbulencias atmosféricas.

Pero en 2009 se averiguó que ese zumbido de fondo terrestre se debe a la colisión de grandes olas oceánicas contra los fondos marinos. Y no en todas partes, sino principlamente en las costas de Norteamérica que se asoman al Océano Pacífico. El estudio se publicó entonces En Geophysical Research Letters.

Cuando dos olas con direcciones opuestas y frecuencias parecidas colisionan, crean una onda de presión muy especial, capaz de transportar su energía hasta el fondo marino. Cuando esto sucede, se genera una vibración constante, con una frecuencia próxima a los 10 milihercios, demasiado grave para ser escuchada por un humano pero fácilmente detectable por un sismómetro.

Sin embargo, parece ser que el zumbido de Woodland (igual que los de Taos, Bristol o Zurich) no pueden achacarse a esta clase de vibraciones producidas por olas oceánicas. Y su origen sigue siendo aún un misterio.

Fuente: http://www.abc.es/blogs/nieves/public/post

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