Los Magos de Oriente

EstĂĄndar

El origen de las fiestas de los Santos Reyes estĂĄ en el evangelio de San Lucas donde se dice que, despuĂ©s de nacer JesĂșs, llegaron unos “magos de Oriente, preguntando por el reciĂ©n nacido rey de los judĂ­os”.

Hoy dĂ­a 6 de enero, se cierra el puente Guadalupe-Reyes, tan socorrido por los mexicanos que pueden vivirlo. Sobra decir que para nuestros abuelos y bisabuelos era muy importante “el dĂ­a de los Santos Reyes”, que en algunas regiones de la RepĂșblica, como Jalisco, era el dĂ­a en que se daban juguetes a los niños, cosa que ahora se hace el 25 de diciembre por la influencia gringa de repartir regalos ese dĂ­a; aunque en algunas regiones, ya desde hace mucho, era “el Niño Dios” el que traĂ­a los juguetes. En mi lejana infancia, lo recuerdo muy bien, el “dĂ­a del Niño Dios”, 25 de diciembre, nos daban a los niños una gran bolsa de dulces y chocolates y no era sino hasta la noche del 5 de enero cuando ponĂ­amos nuestro zapato en espera de los Reyes Magos, que, en su camino al portal de BelĂ©n, dejaban juguetes a todos los niños que se habĂ­an portado bien. Mis padres, en el Jalisco de la postcristiada, no eran afectos a los presidentes peleles del Maximato, porque segĂșn el “calendario nacionalista” editado por el gobierno en los años en que nacĂ­, el 6 de enero “estĂĄ dedicado a conmemorar a los reyes mexicanos”. “Durante la noche de este dĂ­a, el guerrero Zamna, fundador de los mayas, cabalgando sobre un raudo venado; el gran caudillo azteca Tenoch, fundador de la ciudad de AnĂĄhuac, sobre las alas de una ĂĄguila real; el gran rey Dzanhuindanda, señor de los mixtecos recorren todos los ĂĄmbitos de la repĂșblica, llevando juguetes de OlinalĂĄ, Puebla, Oaxaca, MichoacĂĄn, Jalisco y demĂĄs estados, y grandes cantidades de dulces, para repartirlos a los niños que estĂĄ noche dejan sus zapatitos junto a la ventana entreabierta”. Al final de la pĂĄgina, el calendario nacionalista nos dice: “Hoy festejan su onomĂĄstico las personas que llevan los nombres de Zamna, Tenoch, Topilzin, Dzanhuindanda, Melchor, Gaspar y Baltazar. En mi muy larga vida no he conocido a nadie que lleve el nombre de Dzanhuindanda, que segĂșn los amigos del nopalito Ortiz Rubio era popular en MĂ©xico. Por supuesto que lo recuerdo muy bien, el 6 de enero nadie me preguntaba: “¿quĂ© te trajeron Dzanhuindanda, Zamna y Tenoch?; sino que todo mundo te preguntaba: “¿quĂ© te trajeron los Santos Reyes?”.

El origen de las fiestas de los Santos Reyes estĂĄ en el evangelio de San Lucas donde se dice que, despuĂ©s de nacer JesĂșs, llegaron unos “magos de Oriente, preguntando por el reciĂ©n nacido rey de los judĂ­os”. La tradiciĂłn cristiana fue formando una serie de leyendas, y durante la edad media, un monje inglĂ©s, Beda el Venerable, fue el que les atribuyĂł los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar. La tradiciĂłn tambiĂ©n fue afirmando que los magos eran tres y reyes, y se transportaban en un elefante, un camello o dromedario y un caballo. Obviamente el relato evangĂ©lico habla simplemente de “unos magos de Oriente” sin mĂĄs precisiones. La imaginaciĂłn popular afirmaba que los tres reyes magos estĂĄn sepultados en Colonia. Por eso, durante los siglos del Sacro Imperio Romano GermĂĄnico, el emperador era coronado bajo las bĂłvedas de la bellĂ­sima catedral de Colonia.

Herodoto, capĂ­tulo 101 del libro I de sus historias nos dice que los magos eran una tribu del pueblo medo, que propiciaron el nombre de “guerras mĂ©dicas” a lo que se deberĂ­a llamar guerras persas, contra los griegos en el siglo V antes de Cristo. Herodoto habla del rey Deyoces que “unificĂł y rigiĂł Ășnicamente al pueblo medo que comprende, las siguientes tribus: busas, paretacenos, estrucates, arizantos, budios y magos. Estas son, pues las tribus de los medos”.

En Jalisco, cerca del lago de Chapala, es muy famosa la peregrinación acuåtica que cada año se hace, el 6 de enero en el lago de Cajititlån, llevando las estatuas de Melchor, Gaspar y Baltazar por todo el lago entre cohetes, flores y cantos de los devotos, sin hacer caso en lo mås mínimo a las preocupaciones de los presidente peleles de Plutarco Elías Calles que quisieron sustituir a los Santos Reyes con los Reyes Mexicanos. Desde estas líneas ofrezco mis disculpas a Portes Gil, al Nopalito Ortiz Rubio y a Abelardo Rodríguez por seguir aferrado a las tradiciones de mis abuelos y mis abuelas, que no acostumbraban partir la Rosca de Reyes, muy popular ahora.

JesĂșs GĂłmez Fregoso/mileniodiario

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