29feb/121

E-MAIL DE UN ESTUDIANTE ÁRABE A SU PADRE


> Querido Papá:
> Berlín es magnífica, la gente es muy buena y realmente me gusta mucho .
> Pero Papá, me siento un poco avergonzado de llegar al Colegio en mi Ferrari 599 GTB de Oro Puro,
> cuando todos mis profesores y compañeros viajan en tren.
>
> Tu hijo Nasser
>
>
> Al día siguiente Nasser recibe respuesta a su e-mail:
> Mi querido hijo
> Acabo de transferir 200 Millones de US Dólares a tu cuenta.
> Por favor deja de avergonzarnos y vete a comprar un pinche TREN tu también..... !!!
> te quiero
> Tu Papá

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
Archivado en: humor 1 Comentario
29feb/120

The Darkness

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
29feb/120

Cartelera

Ya en cines…

en cartelera

Los hombres que no amaban a las mujeres

el-exorcista-la-piel-que-habito

La piel que habito

la dama de hierro

La Dama de Hierro

war-horse-caballo-de-guerra

War Horse

Fuente: http://cinemania.es/blogs/detalle/11950/en-cartelera

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
29feb/120

Game Deaths

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
Archivado en: videos No hay comentarios
29feb/120

El contestador de los abuelos

- ¡Hola!  

- En este  momento no estamos en casa pero, por favor, déjanos tu mensaje  después de oir  la señal.

   sonora...beeeppp...

-  Si eres uno de nuestros hijos, marca 1

 

- Si necesitas  que nos quedemos con los niños, marca 2

 

-  Si necesitas nuestro coche,  marca 3

 

- Si quieres  que te lavemos y planchemos la ropa,  marca 4

 

- Si quieres  que los niños duerman en nuestra casa,  marca 5

 

- Si quieres  que vayamos a buscarlos al colegio,  marca 6

 

- Si  quieres que preparemos una comida para el domingo,  marca 7

 

- Si quieres  venir a comer hoy a casa, marca 8

 

- Si necesitas  dinero, marca 9

 

- Si eres uno de nuestros amigos,  "puedes hablar"

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
Archivado en: humor No hay comentarios
29feb/120

Comida que no deberías guardar en la nevera

Por: Mikel López Iturriaga | 29 de febrero de 2012

Neveras-home
El neverismo, esa enfermedad. / CUCHILLOSS

 

Una de las grandes obsesiones de nuestro tiempo es la de meter todos los alimentos en la nevera. Nos da igual que sea necesario o no, o que algunos de ellos degeneren en términos de sabor al someterlos al frío: por si las moscas, los mandamos todos a Siberia como si fuésemos Stalin en plena purga soviética.

No había caído en este fenómeno hasta que un avezado lector del blog, Vicent Pla, me advirtió de ello. Este buen hombre me envió un mail contándome la "guerra contra el todo a la nevera" que mantenía con su familia. "Víctimas del 'cuanto más, mejor', guardan hasta las aceitunas en el frigorífico. Y este fin de semana me enteré de que un amiga mete allí hasta el arroz. El arroz sin cocinar, en el paquete".

En ese momento vi claro que aquí había una tendencia. Había observado aberraciones similares en casas de familiares y amigos. E incluso en la mía: yo mismo me he abandonado muchas veces al vicio frigorífico por pura pereza mental. ¿Que no sé cómo conservar esto que he comprado? Pues a la nevera, que sirve para todo.

Lo cierto es que hay actos de neverismo que podrían considerarse criminales desde un punto de vista gastronómico. El ejemplo más claro es el del tomate. El frío daña las membranas interiores del fruto y convierte su pulpa en una pasta insípida y pastosa. Mejor tenerlos a temperatura ambiente, y en caso de haber cometido el error de meterlos en la nevera, dejarlos un día fuera antes de comerlos, que algo de sabor recuperan. Todo esto no lo digo yo, sino un sabio científico de la comida como Harold McGee.

Aunque no sufren tanto como el tomate, en general los frutos veraniegos (melocotones, melones, nectarinas, berenjenas, calabacines, pimientos) no llevan demasiado bien lo de vivir un súbito invierno en el refrigerador, y palman en sabor y textura a menos de 10 grados. Siempre que sean piezas enteras y en buen estado, yo intento tenerlos fuera de la nevera. Si se puede, lo mejor es comprar en cantidades no muy grandes para que no se pierdan, tratando de huir de la cultura de la megacompra mensual en el hipermercado. ¿Dónde nació ese modelo? En Estados Unidos. ¿Y cómo son allí las neveras? Monstruosamente grandes.

Otras frutas a la que no les gusta nada el frío son las de origen tropical. El aguacate, por ejemplo: la mejor forma para acabar comiéndote un pedrusco de color verde es metiéndolo en la nevera cuando aún está duro. Mejor dejarlo en un lugar oscuro y fresco. Ídem con la piña o el plátano: según McGee, las bajas temperaturas anulan las enzimas que les permiten madurar. Entonces otras enzimas comienzan a actuar con más fuerza: unas causan daños celulares (ergo textura pastosa) mientras que, en el caso de la banana, otras ennegrecen la piel.

Hay hortalizas que se pueden y se deben almacenar fuera de la nevera, como las patatas, las cebollas o los ajos. En la nevera, los almidones de la patata se convierten en azúcar por el frío, por lo que su sabor cambia. El truco es tenerlas siempre a oscuras: para ellas y para las cebollas y los ajos, yo uso unas bolsas opacas de tela que se cuelgan de la pared. Son baratas y de verdad que funcionan.

Un error muy frecuente es el de meter el pan o la bollería en la nevera. Al contrario de lo que parece, envejecen más rápido allí que en una panera sobre la encimera de la cocina. Si se quieren conservar más de un par de días, lo mejor es congelar en rebanadas o trozos pequeños e ir descongelando en el tostador o a temperatura ambiente. Los quesos secos tampoco hay por qué meterlos en la nevera si se consumen con cierta rapidez y se dispone de un lugar fresco en casa donde se puedan guardar envueltos en papel. De hecho, comerse un queso de este tipo recién salido del frío es un asesinato gastronómico similar al del tomate.

El chocolate es otra víctima habitual del neverismo. Salvo que contenga un relleno lácteo o haga mucho calor, no hay ninguna necesidad de meterlo en el frigorífico. Si pones allí unos bombones o una tableta de chocolate abierto, verás que le sale una especie de capa blanquecina: una muestra de que su textura y sabor han resultado alterados. Algo parecido le ocurre al café, para el que algunos expertos desaconsejan por completo el paso por la nevera. Y si quieres que el jamón ibérico en el que te has gastado un pastizal se transforme en el más vulgar de los serranos, no lo dudes: al frigo con él.

Meter cereales, legumbres, frutos secos, conservas (salvo las semiconservas de anchoas, que sí requieren frío), pasta, harina o azúcar en la nevera forma parte ya de otro capítulo: el del disparate. No hay ninguna necesidad de hacerlo, salvo que nos hayamos vuelto definitivamente locos como sospecho le ha ocurrido a la amiga de Vicente.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
29feb/120

Reflexión

Un hombre vivía en la orilla de un camino y vendía perritos calientes. No tenía radio, ni televisión, ni leía los periódicos, pero hacía y vendía buenos perritos calientes.

Se preocupaba por la divulgación de su negocio y colocaba carteles de propaganda por el camino, ofrecía su producto en voz alta y el pueblo le compraba.

Las ventas fueron aumentando cada vez más, compraba el mejor pan y la mejor salchicha. Llegó un momento en que fue necesario comprar un carrito más grande,

para atender a la creciente clientela. El negocio prosperaba.

Su perrito caliente era el mejor de la región.

Venciendo su situación económica inicial, pudo pagar una buena educación a su hijo, quien fue creciendo y fue a estudiar Economía en la mejor Universidad del país.

Finalmente, su hijo ya graduado con honores, volvió a casa y notó que su padre continuaba con la misma vida de siempre y tuvo una seria conversación con él...

¿Papá, usted no escucha la radio? ¿Usted no ve la televisión? ¿Usted no lee los periódicos? Hay una gran crisis en el mundo!!! Y la situación de nuestro país es crítica!!! ¡

Todo está mal y el país va a quebrar!

Después de escuchar las consideraciones de su hijo, el padre pensó... bien, si mi hijo Economista, lee periódicos, ve televisión, entonces solo puede tener la razón... y

con miedo de la crisis, el viejo busco el pan más barato (más malo) y comenzó a comprar la salchicha más barata (la peor) y para economizar dejó de hacer sus carteles de propaganda.

Abatido por la noticia de la crisis ya no ofrecía su producto en voz alta, ni atendía con entusiasmo a sus clientes.

Tomadas todas esas precauciones, las ventas comenzaron a caer y fueron cayendo y cayendo y llegaron a niveles insoportables. El negocio de perritos calientes del viejo que

antes generaba recursos para que el hijo estudiara Economía, finalmente quebró.

Entonces el padre, muy triste, le dijo al hijo: hijo, tenías razón, estamos en medio de una gran crisis y le comentó orgullosamente a sus amigos: bendita la hora en que envié a mi hijo a estudiar

Economía, él me avisó de la crisis...

     

REFLEXIÓN

     

Nuestros actos diarios son los que deciden nuestras situaciones.

Las acciones y decisiones que tomaste en el paso son las que han hecho que hoy estés en tu estado actual.

Las decisiones y acciones que tomes de hoy en adelante son las que decidirán tu Futuro. Trabaja cada día un poco mejor, un poco mas profesionalmente y con un poco mas de ilusión. Medita sobre tus errores y felicítate por tus éxitos. No importa como estén las circunstancias, siempre hay una salida, de hecho siempre hay un número infinito de salidas y gran parte de ellas correctas, solo es necesario llegar a identificar la idónea y tomarla cada vez. Tus resultados personales son la consecuencia directa de la calidad y la cantidad de tu trabajo. Mejora cada día un poco más la calidad de tu trabajo y verás como tu éxito mejora cada día más.

 

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
28feb/120

Frase del día

O bien ni siquiera lo intentes… o lánzate de cabeza a ello.

Publio Ovidio

http://frasedeldia.net

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
28feb/121

Justicieros

Cada vez que una persona con cierta relevancia social entra en un juzgado a declarar hay un pelotón de gente a las puertas de dicho edificio dispuesto a proferir insultos, a levantar puños amenazantes, a empujar la barrera policial y a esperar a la intemperie o en los bares de la zona hasta que vuelva a salir el personaje. Durante unos años viví cerca de la Villa de París, donde se encuentra la Audiencia Nacional, y el espectáculo era diario. Dejando a un lado a los simpatizantes de ETA, tan fieles a su look que bien podría analizarlo el suplemento de moda, el resto, el mogollón que acudía a desahogar su ira en asuntos de corrupción o qué sé yo, era perfectamente intercambiable. Señores y señoras que o bien debían de tener un primo en la Audiencia que les informaba de los horarios o bien vivían haciendo guardia en los bares de la zona, porque era sorprendente lo puntuales que acudían cuando iba a entrar o a salir un furgón o cuando un imputado hacía el paseíllo por la calle Génova. Perfectos funcionarios de la cólera.

Siempre me ha sorprendido ese afán por manifestar el deseo de venganza ante quien ya se encuentra en manos de la justicia. Hay algo en la actitud de esa buena gente a la que vemos en las noticias increpando a un acusado que recuerda al pueblo que acudía a contemplar ejecuciones como si asistiera a un teatro callejero. Son malos tiempos para la piedad. Nadie está dispuesto a ceder gratuitamente un gramo de la suya. La excusa es la crisis. Todas las crisis han desatado una falta de compasión popular.

Una vez más, mi naturaleza me impide dejarme llevar por esa corriente tan poderosa. Hasta cuando entran a declarar ante el juez personajes que me inspiran de todo menos simpatía, no entiendo lo que añade al asunto un coro de justicieros espontáneos. Me vence la piedad, pero también, por qué no decirlo, la pereza.

Elvira Lindo/elpais.es

¿Te gustó el artículo? Compártelo:
28feb/120

Qué difícil es hablar el español

¿Te gustó el artículo? Compártelo: