China le presta a Latinoamérica más que el Banco Mundial y el BID

Por: Alejandro Rebossio

Se ha escrito mucho sobre los riesgos del avance de China en Latinoamérica. Pero la irrupción del gigante asiático también ha traído sus beneficios para la región, desde el aumento de los precios de las materias primas, principales productos de la exportación latinoamericana, hasta el consiguiente periodo de bonanza y crecimiento que esa subida ha permitido. También Latinoamérica ha encontrado en China un prestamista con abundantes recursos y que no impone condiciones ideológicas a la hora de financiar. Es así que el gigante asiático está prestándole más dinero que los organismos multilaterales de crédito.

En los últimos días, varias noticias confirmaron la creciente presencia china en el mercado financiero latinoamericano. Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), el mayor banco comercial de este país, consiguió en agosto pasado la autorización para comenzar a operar en Brasil y hace dos semanas logró que el Banco Central de Argentina le aprobara la compra de la filial del sudafricano Standard Bank, que se sitúa 12° en la clasificación de bancos argentinos por activos (Santander es el tercero y BBVA, sexto).ICBC llegará a Perú en enero próximo. Ayer, un alto ejecutivo de China Construction Bank, el segundo mayor banco del gigante asiático por activos, confesó que muy pronto anunciaría la apertura de una oficina en la región.

Pero antes que prestarles a las empresas y ciudadanos latinoamericanos, los bancos chinos, que en general están bajo control estatal y con una participación en bolsa, han prestado a los gobiernos de la región. Un informe de Inter-American Dialogue, centro de pensamiento de EE UU, revela que los préstamos de China a Latinoamérica habían alcanzado en 2010 los 37.000 millones de dólares, una cifra superior a todo los créditos que el Banco Mundial, el Interamericano de Desarrollo (BID) y el estatal estadounidense Export-Import (Ex-Im) Bank le habían concedido ese mismo año. Entre 2005 y 2011, la región recibió financiamiento chino por 75.000 millones y en general en términos más favorables (en algunos casos, menores tipos de interés), sin condicionamientos políticos ni las mismas exigencias medioambientales que las que imponen organismos multilaterales o los gobiernos de los países desarrollados, según Inter-American Dialogue. De todos modos, este think tank norteamericano reconoce que esos estándares medioambientales de los organismos multilaterales y de gobiernos desarrollados muchas veces son cuestionados por organizaciones ecologistas, que los consideran poco exigentes con las multinacionales.

Entre los países beneficiados por el crédito chino figuran Brasil, Chile, Costa Rica, Perú, Venezuela, Bolivia, Ecuador, México y Argentina. Algunos de ellos, como Venezuela, Ecuador y Argentina, carecen de acceso a los mercados internacionales de capitales a tipos de interés bajos. El financiamiento se destinó a viviendas sociales, carreteras, centrales eléctricas, satélites, trenes, aeropuertos, telecomunicaciones y otras infraestructuras, proyectos petroleros, gasíferos y mineros, facilitación y financiamiento del comercio, transporte naviero, turismo y compra de bonos soberanos. En muchos casos el prestamista ha sido China Development Bank, el banco de fomento del Estado chino, pero también ha habido créditos del ICBC, el Ex-Im Bank chino o PetroChina.

Si bien Pekín no exige a los países prestatarios que apliquen una política económica capitalista ortodoxa, les pide que el proyecto financiado se provea de equipamiento chino, en el caso de los de infraestructura, o asegura el abastecimiento a su mercado, en lo referido a materias primas. “Los términos financieros de los acuerdos de venta de petróleo parecen ser mejores para los sudamericanos de lo que mucha gente cree”, opina el informe de Inter-American Dialogue que escribieron Kevin Gallagher, Amos Irwin y Katherine Koleski. El reporte destaca que gracias a China los países latinoamericanos han logrado conseguir una alternativa de financiamiento a sus proyectos de infraestructura y productivos que antes dependían más de los gobiernos de países desarrollados.

No obstante, Inter-American Dialogue advirtió de que algunos créditos chinos, no los petroleros, tienen tipos de interés más altos que los de organismos multilaterales o de países occidentales. También alertó sobre el eventual desplazamiento de empresas latinoamericanos en favor de las chinas en las compras gubernamentales, lo que en ocasiones reduce el ya afectado desarrollo industrial de los países de la región.

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