El precio de dos virginidades

Por: Juan Arias | 09 de noviembre de 2012

Dos historias sobre la virginidad se han cruzado estos días en las crónicas de Brasil. Mientras el diario Folha de São Paulo denuncia que en la Amazonia, la virginidad de una indígena de 12 años es ofrecida por diez dólares, un japonés ha ganado la subasta de la virginidad de la joven brasileña de 20 años, Catarina Migliorini, por el precio de 780.000 dólares.

Indios esclavizados
En el caso de las indígenas se trata de una clásica, triste y repetida explotación de menores, en forma de estupros
. La religiosa Giustina Zanato,presidente del Consejo Municipal de Defensa de la infancia y de la Adolescencia, relata que los casos de estupros de menores indígenas al precio de 10 dólares, se llevan dando desde 2008.

De poco o nada sirve, según la religiosa, denunciar el hecho a las autoridades competentes ya que, afirma “nos dicen que nos estemos quietecitas, ya que eso es aquí normal y se hace desde siempre”.

La jueza Christina Dolzany, dice que ha escuchado relatos de diez niñas y cuenta:“Es algo brutal y triste como ellas pierden la virginidad”. Y al precio de diez miserables dólares.

El problema es que los acusados suelen ser “personas importantes” de lugar y que paralizan todo tipo de denuncias, afirman los que trabajan contra esa plaga de la exploración sexual de menores.

Catarina Migliorini
Diferente es el caso de Migliorini,
 que a sus 20 años quiso subastar su virginidad para pagarse sus estudios, dice, en una Universidad de Argentina. Y hasta se sometió a un examen ginecológico para asegurar que era virgen.

La subasta hacía parte de un programa televisivo del australiano Justino Siseley, titulado Virgens Wanted. La subasta se inició el 15 de septiembre y la ha ganado un japonés por el precio de un millón y medio de reales. Habían competido con él tres norteamericanos, un australiano y un hindú.

El objeto de deseo debería ser entregado en vuelo desde Australia a los Estados Unidos el sábado pasado.

La Fiscalía brasileña intentó que el Ministerio de Asuntos Exteriores impidiera la salida de Brasil de la joven, pero, al parecer, la respuesta fue que eso no dependía de dicho ministerio y que además la joven había aceptado la subasta de su virginidad en libertad, sin coacción. El autor del programa podría, sin embargo acabar siendo juzgado.

No voy a adentrarme en el caso de la joven que subasta su virginidad ni en el gusto del japonés que llegó a pagar ese dineral para vencer la subasta.

He querido traer los dos casos a este blog para pedir que los lectores juzguen esas dos realidades y se hagan algunas preguntas como yo mismo me las he hecho.

Por ejemplo:

-¿ Cuando las autoridades tendrán el coraje de llevar a la cárcel a esos caciques de la Amazonia que compran con calderilla la virginidad de unas pobres indígenas estuprándolas sin que puedan defenderse?

– ¿Por qué la virginidad tiene que tener dos precios según el color de la piel y la posición social de la interesada?

– ¿Por qué hace aún tanto ruido la virginidad en una sociedad que ha mercantilizado el sexo y banalizado el amor?

– ¿Estamos los varones autorizados a hablar sobre el precio o el valor de la virginidad o deberían hacerlo sólo las mujeres?

– ¿Fueron las religiones las que sacralizaron la virginidad o tiene un valor en sí misma?

– ¿Es acaso más valiosa la virginidad que la vida que nace de la pérdida de la virginidad?

– ¿Qué relación existe entre sexo e hipocresía?

Los lectores podrán hacerse otras muchas preguntas sobre estos dos episodios brasileños que se han cruzado en la crónica bajo dos ángulos de vista tan diferentes.

Inocencia

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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