Otra forma de violencia de género: la violencia obstétrica

Por: Cecilia Jan

Falta de información sobre lo que están haciendo con tu cuerpo, trato paternalista o despectivo, abuso de medicación o de intervenciones por protocolo, sin que estuvieran justificadas médicamente, prohibición de comer o de beber durante horas… Muchas mujeres hemos sufrido alguna o varias de estas situaciones durante nuestros embarazos y partos. Situaciones que creemos normales porque confiamos en que el personal sanitario nos atiende de la mejor forma posible, sin saber que son contrarias a la evidencia científica y a las recomendaciones de las sociedades médicas y del Ministerio de Sanidad. Estas situaciones tienen nombre: violencia obstétrica.

“Se puede entender por violencia obstétrica el trato deshumanizador, el abuso de la medicalización y la patologización de los procesos fisiológicos del parto que trae consigo la pérdida de autonomía y de la capacidad de decisión de parte de las mujeres durante su embarazo y parto”, explica DONALlum, la Asociación catalana por un parto respetado.Para concienciar del problema que aún existe en muchos hospitales y de la necesidad de trabajar para que un parto respetado sea lo habitual y no lo excepcional, esta asociación ha elaborado este vídeo, con testimonios de varias madres que explican su experiencia (en catalán, con subtítulos en castellano y en otros idiomas pinchando en el primer icono que hay en la parte de abajo a la derecha):

La campaña de DONALlum coincide con la conmemoración, el domingo 25 de noviembre, del Día Internacional contra la Violencia contra las Mujeres. Día en el que asociaciones que trabajan por el parto respetado en todo el mundo pretenden concienciar, con actos en el mundo real y el virtual (Twitter, Facebook, debate vía Skype…), de que la violencia obstétrica es una forma de violencia de género contra la que hay que luchar. Este movimiento, llamado la Revolución de las Rosas, surgió el año pasado a raíz de unas viñetas humorísticas machistas y denigrantes contra la mujer como paciente, publicadas en el boletín de la propia Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), y se extendió internacionalmente.

Para algunos puede resultar exagerado, al fin y al cabo, si se acaba dando a luz a un niño sano, ¿de qué te quejas?, se preguntan. Sin embargo, muchas mujeres que han pasado por estas situaciones quedan marcadas con heridas profundas, a veces emocionales, a veces también físicas, que no se olvidan solo porque “lo importante es que el niño esté bien”. Por eso, y porque esta violencia obstétrica es innecesaria y está contraindicada científicamente, es necesaria esta concienciación.

http://blogs.elpais.com/mamas-papas

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