La inocencia también sale a la calle en Brasil

Por: Juan Arias

Niños ante el congreso (6)
Unos doscientos niños, junto con sus padres, quisieron también sentir el cosquilleo de salir a la calle a manifestarse para construir un brasil mejor.

Fue la inocencia hablando con el lenguaje de la pintura usando sus manos como pinceles. Dibujaron sus propios carteles de protesta contra la corrupción y por una escuela mejor.

Lo hicieron en el corazón del poder, frente al Congreso Nacional, en Brasilia.
No pretendían ocupar el Congreso. Pintaron con su manos embadurnándose de colores una gran bandera nacional. Un niño de 11 años escribió: “Mi primera protesta: Brasil sin corrupción”.

Y con la seriedad de un mayor explicó a los periodistas: “Yo creo que la gente está luchando contra la corrupción que hace que falte dinero para educación, transportes y salud”.

Niños ante el congreso (3)
Sin pretenderlo, el niño hizo el mejor resumen de las manifestaciones de sus padres,
 que porían resumirse a las consecuencias sociales y políticas de la corrupción que impide el crecimiento del país y que haya mayores recursos para unos servicios públicos dignos y para todos.

Rodrigo Pena de Andrade,el padre de María Clara, de seis años, explicó por qué había llevado a su hija a la manifestación: “Viendo la televisión ella me preguntaba por qué tanta gente salía a la calle gritando. Aprovechamos para explicarle el tema de lo público y de lo privado, que la gente lucha para que lo que es público funcione igual de bien que lo privado”.

El padre le explicó a la niña que ella tenía la suerte de ir a una escuela buena, pero que “si sólo ella y no todas las niñas estudian en una escuela buena, el país no va a cambiar ni mejorar”.

Niños ante el Congreso en Brasilia
Algunos de aquellos niños contaron que ellos fueron los primeros en saber “por las redes sociales” que la gente estaba saliendo a la calle y que ellos “aviaron a sus padres”.

La idea de sacar a los críos fuera de casa para ser también ellos testigos y partícipes de la protesta nacional, nació en efecto de una red social gracias aRaquel Fusaro que crió una página para dicho encuentro de niños frente al Congreso.

“Mi idea fue crear un espacio para que las familias pudieran levantar su voz junto con las de sus hijos pequeños, enseñar a los pequeños lo que es un acto cívico sin violencia, enseñarles que la calle es de todos y que debemos usarla para actos realizados con alegría y sin violencia”, explicó Fusaro.

En un momento en el que las manifestaciones pacíficas, acaban teñidas de sangre a causa de infiltrados violentos que acaban empañado su voluntad de cambio, nada más bello que sacar a la calle a la inocencia aún no manchada por el egoísmo, como el mejor antídoto contra la barbarie que acaba dominándonos cuando crecemos.

Los rostros y las manos iluminadas con tintas coloridas de aquellos niños dibujando sentados en el suelo, escribiendo la palabra corrupción sin saber aún lo que es, han sido hasta ahora el mensaje más bello de cambio y de paz lanzado en esta batalla que se está librando en las calles de Brasil. Una batalla llamada a preparar a esos niños un futuro más digno.

No para derribar ninguna dictadura sino para asegurar a esos niños que nunca volverá la violencia institucional y para prepararles un futuro más democrático, menos desigual, con escuelas dignas para todos y no sólo para los privilegiados, como le explicaba sabiamente aquel padre a su pequeña.

Niños ante el Congreso (4)

 

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/

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