Niños hambrientos en la España actual

Por: José Luis Merino

Cursaal

    Son cifras escalofriantes e ignominiosas en torno a la malnutrición infantil en España. Uno de cada cuatro niños se halla en riesgo de pobreza extrema. Dos de cada cinco niños no cubren las necesidades mínimas de nutrientes en el desayuno. España figura en el puesto 26 de 29 países bajo la tasa de pobreza infantil. Son 2.200.000 familias españolas por debajo del umbral de la pobreza. El empeoramiento de estas y otras cifras de similares negruras va en aumento exponencialmente, agravado por la reducción en prestaciones sociales y servicios públicos, además de la supresión de becas en comedores escolares…

     Hago un alto en la cadena de presentaciones del libro Hablan los artistas, para denunciar la deplorable situación en la que malvive una buena parte de la población infantil española. Quiero recordar la infamante pasividad de los políticos del arco parlamentario ante estos hechos. Me parece intolerable la decisión del Partido Popular (¿popular?), para aplazar seis meses el problema urgente de la pobreza infantil, cuando lleva arremetiendo contra los pobres desde su llegada al poder.

En ese intervalo de tiempo aumentará la diferencia abismal entre ciudadanos de primera y segunda clase. Así, una mayoría de padres de niños ricos, harán el trabajo de marginar-desnutrir-depredar al sinnúmero de niños de padres pobres. Todo ello con el apoyo repulsivo de los medios de comunicación afines al partido del Gobierno (prensa canalla, la llamaría Valle Inclán).

Por otro lado, vean a los miembros de la Conferencia Episcopal, con su presdiente, Antonio María Rouco Varela, a la cabeza, emboscados en el cómplice silencio al servicio del poder gubernamental. Semejante silencio -con algunas excepciones, siempre excepcionales- anda lejos del espíritu impregnante en las palabras de Cristo, sobre el acercamiento de los niños hasta su persona. ¿Acaso no leen los Evangelios?  Si los leyeran como Dios manda no desoirían el mensaje de Cristo cuando pone al niño en la órbita de su entera preferencia, eligiéndolo como símbolo de la máxima pureza.

De igual modo, no deberían eludir la cruda realidad de los niños españoles hambrientos, aprestándose a denunciarlo, como sería su deber evangelizador. Por el contrario, la ocultación de esos hechos, viene a ser la parte más indigna de la mentira. Lamentablemente, la Conferencia Episcopal en pleno está más a favor de la Eurpopa de los mercaderes que de las enseñanzas humanizadoras de Cristo. Además de leer mejor los Evangelios, quizá les convendría leer de vez en cuando a Dickens, de tal suerte que sus corazones, lo que queda de ellos, llegarían a entender más cosas de lo que sus cabezas desconocen. “Cada niño que viene al mundo es más hermoso que el anterior” (Charles Dickens).

Remato con un aviso a los mercaderes de aquí, de allá y de aún más lejos: no está pidiéndose nada extemporáneo, como el recurrir a acciones de caridad y beneficencia. No. Se exige el cumplimmiento de los derechos esenciales de la persona. O sea, Derechos Humanos y Derechos Constitucionales. Ni más ni menos.

http://blogs.elpais.com/ladrones-de-fuego

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