Tahití campeón

Túnel del Maracaná, gruta que explica la historia subterránea del futbol. Por ahí escapa Uruguay en el 50’ envolviendo con periódico la Jules Rimet que el Negro Jefe Obdulio Varela se llevó bajo el brazo. En el mismo túnel murió Barbosa. Portero del trágico Brasil enterrado en su estadio. Tras el gol de Ghiggia (1-2), nadie volvió a verlo. Dicen que se dejó la barba y buscó un trabajo: jardinero fantasma del Maracaná. Por esta y otras historias el túnel tiene magia negra y en ojos de los jugadores camino al campo se nota una procesión religiosa. Los últimos en cruzarlo fueron españoles y tahitianos. Al partido acudió España con entrecomillados suplentes: “Torres, Silva, Villa y Mata”. En 45 minutos iban 4-0, goleada de patio. ¿Quién planeó tal sadismo? Encerrar a Tahití en los túneles del Maracaná contra el campeón mundial en Directo, HD, Twitter y Facebook. España pudo romper la marca de más goles marcados en partido oficial; 30, 50; da igual. Con titulares y jugando a tope lo hubiera conseguido. Pero no se prestó a respaldar la cuestionable democracia que Blatter vende a islas inocentes a cambio de votos. España se plantó como campeón mundial y desde su cetro respetó al rival homenajeándolo con una goleada prudente, no concedió una sola jugada, incluso reclamó un penal en contra. Tahití perdió 10-0, pero en ningún caso fue humillada, la humillación es para FIFA y su inhumana propaganda comercial que promueve igualdad mundial comparándola con un partido de futbol. España fue caballerosa, tuvo educación, abrazó al tahitiano mostrándole respeto por su juego a pesar del miserable resultado. El mismo juego universal que FIFA utiliza para encerrar en los túneles del Maracaná al competitivo voto de Tahití.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/http://www.milenio.com

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