Curiosity detecta ’subidones’ en las concentraciones de metano en Marte


A lo largo de mis años de aficionado a la astrobiología, he tenido el placer de entrevistar a expertos de primer orden mundial. Todos, cuando hablabas con ellos en petit comite sobre las posibilidades “reales” de encontrar vida extraterrestre, abandonaban su natural prudencia y reconocían su fascinación por Marte. Algunos me llegaron a reconocer que estaban seguros de que ahí arriba había algo. (Se me vienen a la mente charlas apasionantes sobre el tema con Nathalie Cabrol, Paul Davies e incluso mi admirado profesor del CAB Ricardo Amils).

Apuesto a que a todos ellos, la noticia con la que nos ha sobresaltado el rover Curiosity esta semana les ha provocado escalofríos. Parece confirmarse que hay algo en Marte que provoca ’subidones’ en las concentraciones de metano. No cabe duda, el róver los ha podido medir intermitentemente desde su casa en el cráter Gale. Teniendo en cuenta que en la Tierra el metano tiene solo dos posibles orígenes: geológico o biológico, el revuelo causado por la noticia es de entender, ya que indica que de alguna de las dos maneras Marte está vivo.

La historia con el metano marciano viene dando guerra desde hace años “por episodios”. En 2009 investigadores de la NASA afirmaron observar plumas de gas metano procedentes de Marte, lo cual abría la posibilidad de encontrar vida en el planeta rojo. Más tarde (hace apenas un año) algunas noticias contradictorias llegaron a sugerir que en Marte se había desvanecido el metano. Y en esas estábamos, de subidón en bajón hasta que el último y más avanzado róver enviado a Marte acaba de darnos una alegría pre-navideña.

¡Es un hecho! En Marte existe una fuente desconocida de metano, y hoy por hoy no tenemos ni idea de su origen. Es cierto, la atmósfera del planeta rojo presenta concentraciones bajísimas de este gas (0,7 partes por mil millones o lo que es lo mismo, 4000 veces menos que el presente en la Tierra) pero habemus metano al fin y al cabo. Y es que durante los dos meses que Curiosity lleva analizando químicamente el aire de Marte, el robot ha observado picos de subidas drásticas en las concentraciones de metano. En los niveles más altos captados por Curiosity, las concentraciones multiplicaban por 10 los niveles de fondo en la atmósfera.

¿Significa esto que bajo la superficie de Marte existen colonias de organismos vivos? Me temo que no podemos aventurarnos tanto. Como he indicado antes existen procesos geológicos capaces también de generar metano. El agua, por ejemplo, puede producirlo al alterar ciertos minerales. Aunque más difícil, también una supuesta (y desconocida hasta ahora) actividad volcánica podría liberar metano. Y por último, podría estar escapando de unas jaula de hielo capaces de atrapar gas llamadas caltratos.

Como no puede ser de otro modo, los expertos piden prudencia antes de echar las campanas al vuelo. Hace falta más investigación hasta que seamos capaces de determinar el origen preciso del gas. Así pues a Curiosity le espera mucho trabajo por delante, analizando suelo y tomando muestras de sedimentos en busca de material orgánico. Para ayudarle, desde el cielo marciano las diferentes orbitadoras proseguirán a la caza de patrones de metano en la atmósfera.

Sin duda vienen tiempos apasionantes por delante. Una vez que hemos confirmado que Marte tuvo agua líquida abundante en superficie, la pregunta que nos hacemos todos es si podrían existir balsas subterráneas supervivientes en las que (lejos de la mortal radiación UV con la que el sol bombardea inmisericorde la superficie) tal vez alguna clase de organismo microbiano se oculta desde tiempos inmemoriales “eructando” metano de tanto en tanto.

Por hipótesis como esta merece la pena levantarse cada día y escribir de ciencia.

Me enteré en varios medios, incluyendo Science, pero recomiendo leer la extensa entrada que Daniel Marin le dedica al hallazgo en su blog de Naukas.

http://maikelnai.elcomercio.es/

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