Muere Joe Cocker

Joe Cocker muere a los 70 años tras una larga enfermedad. 

Ha fallecido a los 70 años. La voz grave y volcánica del soul blanco sucumbió a un cáncer de pulmón (según un comunicado de su compañía discográfica, Sony), que pone fin a una carrera que empezó entre vapores de alcohol en los clubs de Sheffield en los años sesenta.

Deja para la historia su voz única y sus movimientos espasmódicos sobre un escenario, plasmados para la eternidad en su dramática interpretación de With a Little help from my friends, de los Beatles, sobre un escenario de Woodstock, cuando el cantante tenía 25 años, recogida en la película del festival. Aquella versión, por la que le felicitaron los propios autores, supuso su primer número uno en 1968 y reveló su gusto y acierto al reinterpretar composiciones ajenas.

De origen proletario, sucumbió a todas las tentaciones de la bohemia rockera. Pero incluso cuando parecía tocar fondo era capaz de cosechar éxitos planetarios. Su voz quedará para siempre unida al cine de los ochenta, gracias a Up where I belong, su dueto con Jennifer Warnes en Oficial y caballero, y sobre todo por su versión de You can leave your hat on, de Randy Newman, en Nueve semanas y media, himno el erotismo para toda una generación.

John Robert Cocker, nacido el 20 de mayo de 1944 en un suburbio de Sheffield, vivía desde hace años en Estados Unidos, en un rancho de Colorado, junto a su segunda esposa. Su agente, Berrie Marshall, ha confirmado esta tarde la muerte de un artista “sencillamente único”. “Será imposible llenar el espacio que deja en nuestros corazones”, ha añadido.

Sus comienzos en la música fueron bajo el nombre artístico de Vance Arnold. Con su banda, los Avengers, y su poderosa voz, versionaban éxitos de Chuck Berry y Ray Charles. En 1963 telonearon a los Rolling Stones en Sheffield. Un años después firaba un contrato para el primero de su veintena de álbumes en solitario.

El año pasado se embarcó en una gira triunfal por diversas ciudades Europa que terminó en junio en el Hammersmith Apollo londinense, en el que el destino quiso que fuera su último concierto.

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