Dioses y demonios

Yo creo que el hombre teme dejar en libertad a la Naturaleza y permanecer libre. Prefiere empavorecerse con poderes superiores a él y a ella. Las religiones confirman esa equivocación. «Se puede descubrir la existencia del demonio, de modo muy particular, cada vez que se trata de combatir a la Iglesia católica y arrastrarla al fracaso.» Qué enanez mental y qué soberbia. Como si la Iglesia fuese la culminación de la Humanidad y su piedra de toque. Para mí lo diabólico es el desamor y el egoísmo y la corrupción y usar al diablo como arma arrojadiza contra los enemigos. El hombre no necesita la colaboración de nadie para transformar el mundo en un infierno. El demonio -los dioses- es un vano deseo exculpatorio: la personalización del furor humano y del infinito error de los poderosos, que cierra sus ojos y les seca el sentimiento; la conjunción de cuanto amarga y desluce la vida, del odio y sus tinieblas. Ojalá nos consolara la existencia de una malignidad ajena al ser humano, espeluznante e invencible. No es así. Nuestra calamidad tiene un origen demasiado próximo; brota de las profundidades, inexplicables a veces, de nuestra condición. Los guerreros, los opresores, los destructivos no son ni siquiera posesos. Son hombres malos: basta. No es preciso inventar dioses que defender o que atacar.

Antonio Gala

http://www.elmundo.es/opinion

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