No es No

“No” es “No”, y hay una forma de decirlo: No. Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos. “No” se dice de una sola manera. Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto. No. Se dice de una sola vez. No. Con la misma entonación. No. Como un disco rayado. No.

Un “No” que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es “No”. Un “No” que necesita justificaciones y explicaciones, no es “No”. “No” tiene la brevedad de un segundo.

Es un “No” para el otro, porque ya lo fue para uno mismo. “No” no deja puertas abiertas, ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser “No”, aunque el otro y el mundo se pongan de cabeza.

“No” es el último acto de dignidad. “No” es el fin de un libro sin más capítulos ni segundas partes. “No” no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos, ni con pena y mucho menos con satisfacción. “No” es “No” porque no.

Cuando el “No” es “No”, se puede mirar a los ojos, y el “No” se descolgará naturalmente de los labios. La voz del “No” no es trémula, ni vacilante, ni agresiva, y no deja duda alguna. Ese “No” no es una negación del pasado: es una corrección al futuro. Y solo quien sabe decir “No” puede decir “Si”.  Hugo Filkenstein

Amigo lector ¿hace a veces algo que no quiere por no quedar mal con alguien? ¿le cuesta trabajo decir no?… Deje de sentirse utilizado y aprenda a negarse a hacer lo que no desea.

Exprese siempre y sin temor sus deseos, opiniones, necesidades y sentimientos sin anteponerlos a los de los demás, y de un modo comedido, que no agresivo, ejerza su derecho a decir: “No”. Luche por que se respeten sus derechos, que dentro de los límites razonables, usted es el primero que debe estar satisfecho con su conducta.

Considere que ante sus contrapartes es importante dejar claro qué está dispuesto a hacer y qué no, para que lo sepan, y así, todos actúen en consecuencia. Convénzase que dejar clara su posición y saber decir no, le ayudan a sentirse mejor consigo mismo y a ganarse el respeto de la gente.

No ceda, que al querer decir “no”, cuando dice “sí”, se desprestigia ante los demás y ante usted mismo. Cierto que sólo la sinceridad fortalece las relaciones autenticas, aléjese de la hipocresía y antes que tratar quedar bien con todos y a costa de lo que sea, busque el equilibrio que le permita ser tolerante y comprensivo, pero exprese sus matices y sus discrepancias.

Recuerde que privilegiar sus necesidades, opiniones y deseos no es una manifestación de egoísmo, sino de responsabilidad, autoestima y madurez.

Haga suya y practique la conseja: “Es posible que no haga ni sea aquello que quiere… pero siempre tiene la opción de no hacer ni ser aquello que no desea”. ¿Qué opina?

JORGE REYNOSO M

http://www.milenio.com/firmas

Deja un comentario