Plagios, genomas y alineación de textos

El paludismo o malaria es una enfermedad causada por un parásito microscópico, transmitido por el mosquito Anopheles. Un grave problema mundial de salud: más de medio millón de muertes anuales.

Esta semana Science publica un análisis de los genomas de 16 especies de mosquitos Anopheles del mundo para detectar qué factores genéticos les han permitido adaptarse tan bien como transmisores del paludismo.

Pero esa no es esa noticia que quiero comentar, sino otra publicada el lunes. Un estudiante de maestría del Centro de Investigación en Computación del IPN, Miguel Ángel Sánchez Pérez, ganó un importante concurso internacional, en la categoría de “alineación de textos”, imponiéndose a concursantes de Chile, Estados Unidos, España, Alemania, China y Reino Unido.

La tesis de Sánchez Pérez consiste en un sistema de cómputo que permite detectar plagios al analizar un texto y compararlo con otros, para detectar similitudes. Parece sencillo, pero en realidad es un problema muy complejo. No basta con simplemente tomar fragmentos y ver si coinciden letra por letra con algún otro texto. Muchas veces el plagiario cambia, añade o elimina palabras, lo que dificulta detectar los fragmentos plagiados.

En estos tiempos de internet es vital contar con herramientas como ésta para detectar plagios en los trabajos de los estudiantes. También es un problema grave en ciencia, donde la cantidad de artículos plagiados ha crecido mucho. Y no se diga en áreas como literatura y política; por ejemplo, dos altos funcionarios del gobierno alemán tuvieron que renunciar al comprobarse que sus tesis contenían plagios.

¿Y el paludismo? Pues resulta que las técnicas computacionales que se usan en la detección de plagios son básicamente las mismas que se usan para buscar similitudes entre genomas de distintas especies (como los mosquitos que mencioné).

Todos los estudios actuales de genómica se basan en comparar secuencias genéticas, lo que requiere alinear textos y determinar su grado de semejanza. Estos métodos permiten desentrañar la historia evolutiva e incluso calcular la antigüedad de cada cambio.

Un ejemplo más de la relación entre ciencia y otras actividades humanas.

MARTÍN BONFIL OLIVERA

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

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