Diez mentiras sobre la alimentación que damos por ciertas

En el mundo de la nutrición los mitos y leyendas son una constante. Los cambios en lo que se considera sano y lo que se suceden, y a veces conviven en el tiempo creencias contradictorias.

Además, hay que tener muy en cuenta la poca fiabilidad y la aun menor independencia de muchos estudios, ligados totalmente a los intereses de la industria alimentaria. Todo ello lo acabamos pagando los consumidores, que a veces asumimos como ciertas algunas informaciones o rumores, sin que estos sean verdaderos o, al menos, estén completamente demostrados.

El agua en las comidas engorda

El agua no aporta calorías, se tome cuando se tome. Si la ingesta es muy elevada durante la comida, puede aumentar el volumen de digestión gástrica y tardar más en incorporarse al organismo, diluir los jugos gástricos y dilatar el estómago, según asegura Carmen Ibáñez, nutricionista de Salud Pública.

El chocolate hace salir granos

Este es uno de los grandes mitos por excelencia. Sin embargo, la prestigiosa dermatóloga Avaa Shamban, explica que no existe ninguna relación directa. Como mucho podríamos decir que el chocolate tiene azúcar, o suele ir acompañando en postres a alimentos con mucho azzúcar. Una dieta alta en azúcares podría aumentar la grasa de nuestro cuerpo y que, quizá, el exceso de este podría verse reflejado en nuestra piel. Sin embargo, un chocolate, cuanto más puro es, menos azúcar tiene.

Los productos vegetales frescos son mejor que los congelados

Las hortalizas y verduras congeladas pueden llegar a ser más sanas que las frescas porque mantienen sus características nutricionales intactas, ya que se congelan nada más recolectarse. Las verduras frescas, en cambio, tienen pérdidas de nutrientes importantes durante el tiempo que pasa desde su recolección hasta su ingesta.

Es mejor hacer varias comidas pequeñas

En los últimos tiempos se han puesto de moda muchas dietas que se basan en ingerir pequeñas comidas que se repiten cada poco tiempo, para no abusar en las grandes comidas del día y que, además, nuestro aparato digestivo queme más energía al estar a pleno funcionamiento durante más tiempo. Sin embargo, no está demostrado que esto vaya a ser positivo para nuestra salud. Que nuestro metabolismo se acelere no depende tanto del número de comidas que se hacen, sino de los alimentos que ingerimos, tal y como indica un estudio recogido por Salon.

Las frutas engordan si se toman de postre

El aporte de calorías de la fruta es el mismo se tome cuando se tome. Es cierto que tomadas fuera de las comidas se llega a la comida con menos apetito y se controla mejor el tamaño de las raciones, pero también es importante saber que la asimilación del hierro de la carne es mejor en presencia de vitamina C de las frutas.

El pan tostado tiene menos calorías que el fresco

El pan al tostarlo pierde agua, se deshidrata y pesa menos; por lo tanto a igualdad de peso, el pan tostado aportará más calorías.

Los productos ‘light’ no engordan

‘Light’ o ‘diet’ se refiere a que un producto determinado tiene reducido su contenido en grasa, azúcar o sales, lo que no siempre supone una disminución en el aporte calórico.

Es mejor usar miel que azúcar

Las dos, como hidratos de carbono que son, aportan 4 Kcal por gramo y aunque sean distintas químicamente, ambas aumentan el azúcar en sangre.

Las grasas vegetales son más sanas que las animales

Hay dos grasas vegetales muy utilizadas en la industria alimentaria que son: la de palma y la de coco. Ambas son grasas saturadas igual que las de origen animal, en oposición a las otras grasas vegetales, de semillas de girasol, maíz, soja o de oliva.

La sal engorda

Al igual que otros minerales, la sal no aporta calorías, pero favorece la retención de líquidos y el cuerpo pesa más.

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