Bloqueo

A veces, para abrir la mente, basta con destapar la olla exprés

Un joven creativo trabajando desde casa.
Un joven creativo trabajando desde casa. GETTY IMAGES

 

Buscaba en Internet cómo abrir la puerta de la lavadora, que se había quedado bloqueada, cuando tropecé con la respuesta a cómo abrir la mente. Me urgía lo de la lavadora, desde luego, aunque necesitaba con desesperación desatascar la mente. Dudé, pues, unos segundos dónde colocar el cursor. Durante ese tiempo, apareció también en la pantalla del ordenador una forma sencilla de abrir ostras. Entretanto, la ropa recién centrifugada se arrugaba en el interior del tambor. Si no actuaba con rapidez, tendría que plancharla. Pero estaba el problema de la cabeza, ensimismada como un molusco desde que despertara. Elegí finalmente cómo abrir la mente y no hallé más que abstracciones y lugares comunes, cuando no verdaderas estupideces muy en el registro de los libros de autoayuda.

Con la mente a ciegas, pinché en cómo abrir una lavadora bloqueada y utilicé el primer consejo, que consistía en introducir el cordón de una zapatilla por la ranura existente entre la puerta y el cuerpo del electrodoméstico, y tirar desde el lado opuesto al de la cerradura. Se abrió al instante, y con ella se hizo la luz en mi cabeza de tal modo que, cuando me asomé al patio para tender la ropa, escuché el canto de un pájaro que había anidado en el tejado. Quiero decir que no me limité a oírlo como en otras ocasiones, sino que percibí en aquellos trinos la existencia de un alfabeto misterioso. Y aunque no logré entender lo que decía, le agradecí que me alejara por un momento de la actualidad. También olí, por cierto, con una violencia inédita, el sofrito que hacían en el piso de abajo, cuyos efluvios se colaban por entre las sábanas limpias y alisadas. Sé que suena raro, pero a veces, para abrir la mente, basta con destapar la olla exprés.

JUAN JOSÉ MILLÁS

http://elpais.com

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