Caminos dudosos

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Es lamentable que no se discuta o se razone sobre el amor (perdón, sí que se habla, está la prensa rosa, los amoríos del famoseo). Lo que mueve al mundo, asegura el amargado, es la codicia, la estupidez y el odio. No parece que sea el amor lo que mueva el sol y las demás estrellas. ¡Ah, Dante! “Tanto gentile e tanto onesta pare, la donna mia quand’ella altrui saluta…” La cultura inventa esta pasión, eleva el impulso animal, lo refina. Los grandes poetas han descrito el amor. Algunos novelistas son agudos psicólogos de esta pasión: Stendhal, Tolstoi, Flaubert. De pronto una persona nos atrae, tiene “un no sé qué”, se convierte en una obsesión (qué torpemente me estoy expresando). El amor no es elocuente, balbucea; Quevedo, poco enamoradizo, escribió maravillosos poemas de amor. Es la pasión de Don Quijote que ve en una aldeana, Aldonza Lorenzo, (qué talento tenía Cervantes para bautizar a sus personajes) a la dama Dulcinea. Hablo del amor erótico, claro. Hay otras especies de amor: el de la madre a los hijos, que es abnegación y renuncia; el amor a algunos objetos o a un pobre animal. ¿Existe otra pasión que cause tanta alegría y tanto sufrimiento? Como dice Lope de Vega: “Desmayarse, atreverse, estar furioso” El amor es sutil, contradictorio, está lleno de sobreentendidos, es un juego secreto, muere de ausencia (o tal vez no). “An die ferne Geliebte”, “a la amada lejana”, se titula un ciclo de canciones de Beethoven. En nuestro mundo de masas (fútbol, publicidad, pornografía, terrorismo) no hay una gota de esta pasión. La Historia es un desierto de amor, nuestra sociedad también lo es. Vivimos tiempos cínicos e implacables donde, para sobrevivir, nos burlamos de los sentimientos tiernos. El amor es una pasión personal, toma a un individuo y lo convierte en un ángel. Es enemigo declarado de la realidad. El amor es celoso, inquieto, exigente, delicado, tiene tormentas y momentos deliciosos. Tristán e Isolda lo saben y la peluquera también lo sabría si no trabajara tantas horas (enamorarse no deja de ser un lujo). Puede ser noble, sacrificado, heroico. Pero tiene su lado oscuro. Hoy se habla de “violencia de género” (lo que antes se llamaba “crimen pasional”) y de “maltrato psicológico”. Cierto: el amor es una pasión peligrosa, es fuego, puede ser terrible, puede empujar al crimen y al suicidio. Dice un verso de Racine: “si Titus est jaloux, Titus est amoreux” “si Tito está celoso, Tito está enamorado”. Pascal dijo: “tratemos de pensar mucho, éste es el principio de la moral”. Tratemos de pensar en el amor entre anuncio y anuncio. Sin amor la vida es más tranquila, pero también más aburrida, más pobre y más triste. De mí puedo decir que lo he conocido: nada me hizo más feliz… ni más desgraciado. De su mano subí al cielo y bajé al infierno. Ausiàs March fue un gran poeta del amor: “lirio entre cardos” llamaba a su señora. Atravesando los peligros del mar va en busca de su amada, no sabe si su amor es correspondido, imaginamos lo inquieto que estará:
 
Veles e vents han mos desigs complir
faent camins dubtosos per la mar
(Velas y vientos han de cumplir mis deseos,
haciendo caminos dudosos por el mar)
http://selvadevariaopinion.blogspot.mx/
Pintura de Dmitriew George Murom
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