La inspiración

“Pertenecemos a la raza de los nerviosos, que da delincuentes o artistas”, decía Marcel Proust. El comentario sintetiza la idea de que el arte es por naturaleza inconformista, que rechaza o cuestiona las leyes, las costumbres y es tan ciego en su pasión como lo es la voluntad delictiva.

DANTE GABRIEL ROSETTI- MNEMÓSINE
(Personificación de la Memoria y madre de las nueve musas)

Desde sus comienzos y en todo su desarrollo histórico hasta el presente, la literatura ha sido transgresora de un orden y exploradora de otro alternativo. Pero el impulso de escribir, la inspiración, ¿de dónde viene, Marcel Proust? ¿Todo tu genio creador se debe a una insignificante magdalena?

La doctrina romántica de la Musa que inspira a los poetas fue la que profesaron los clásicos; la doctrina clásica del poema como una operación de la inteligencia fue enunciada por un romántico, Edgar Allan Poe, hacia 1846. El hecho es paradójico. Fuera de unos casos aislados de inspiración onírica, como el de la flor de Coleridge, es evidente que ambas doctrinas tienen su parte de verdad, salvo que corresponden a distintas etapas del proceso.

Borges explicaba así la génesis de su proceso creativo: En lo que me concierne, el proceso es más o menos invariable. Empiezo por divisar una forma, una suerte de isla remota, que será después un relato o una poesía. Veo el fin y veo el principio, no lo que se halla entre los dos. Esto gradualmente me es revelado, cuando los astros o el azar son propicios. Más de una vez tengo que desandar el camino por la zona de sombra. Trato de intervenir lo menos posible en la evolución de la obra. No quiero que la tuerzan mis opiniones, que, sin duda, son baladíes (…). Un escritor, admitió Kipling, puede concebir una fábula, pero no penetrar su moraleja. Debe ser leal a su imaginación, y no a las meras circunstancias efímeras de una supuesta “realidad”.

Otro de los clásicos del siglo XX, Italo Calvino, en sus Propuestas para el próximo milenio, recuerda un verso de Dante en el Purgatorio, y concluye a partir de esa imagen poética, que “la fantasía es un lugar en el que llueve”. Su magnífica conferencia alcanza a identificar algunas de las fuentes de donde se nutren las imágenes de la imaginación literaria (la observación directa del mundo real, la transmutación onírica, el mundo figurativo transmitido por la cultura, el proceso de abstracción, condensación e interiorización de la experiencia sensible, etc.) y termina por preguntarse por el porvenir de la imaginación individual en una civilización como la nuestra, saturada de imágenes.

italo-calvinoITALO CALVINO

Nada de lo que aquí se ha dicho aclara cabalmente la pregunta inicial: ¿de dónde provienen las ideas de esta “raza de nerviosos”? Y mientras oscilamos de las respuestas de los clásicos a los románticos, y de estos últimos a nuestros más recientes clásicos contemporáneos acerca del origen de la inspiración, una sola cosa es cierta: las musas nos deben encontrar trabajando, para asegurarnos su influjo. La frase no me pertenece; es del genial Pablo Picasso, cuya producción artística supera el escalofriante número de 45.000 obras.

Posted by in #BREVIARIO, Valeria Correa Fiz

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