Una inmortalidad

Carlos Almira

El poeta de moda murió y levantaron una estatua. Al pie grabaron uno de los epigramas que le valieron la inmortalidad y que ahora provoca la indiferencia o la risa, como la chistera, el corbatín y la barba de chivo del pobre busto. El Infierno no es de fuego ni de hielo, sino de bronce imperecedero.

Carlos Almira
Mar de pirañas. Menoscuarto. 2012

http://www.uncuentoaldia.es/

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