Poemas de Adolfo Cueto

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Canción desafinada

Noche del desamparo, del desconsuelo, noche de la soledad, ¿por qué los has abandonado? Sueño huido, jeringuillas oxidadas, muertas vías de trenes sólo de ida, ¿dónde te has escondido? Noche suicida, noche alargada de las ambulancias, negras…

 

Todavía te busco

Todavía te busco entre el mar y el cemento (mar que se oye, escúchalo: está sonando siempre como suena el mar en el vientre de una madre), hoy que aúllo arrancado. Ladro hacia dónde. Ladro hacia nadie.

 

Marina habla con árboles

Marina habla con árboles, entiende su alta edad, el estremecimiento del verano en sus hojas. Por su espina dorsal, como a esa rama tierna, recién brotada, asciende este coro danzante, sonajero del viento que le canta al oído. La estoy viendo…

 

Juguetes rotos

Juguetes rotos por la resaca violenta de la vida, colillas azotadas por el viento, cuando la soledad se apodera del mundo, y un dolor en mí, de ti –más grande, madre, que mis días–, sobre un tráfico mudo, nocturnamente instala su sordo…

 

Huérfanos a medianoche

Reconozco estas calles aceradas, que llevan tanto nuestro consigo, ya sin ti, madre, y aún buscándote, con esa urgencia que nos ha dejado gasolina en el pecho, una ruleta quirúrgica de luces, que ciegan, hurgan, van –¡qué lejos!– apagándose…

 

Fado

Fado (cara b) Mujer: breve fue el tiempo para decirte adiós. Dicho quedaba en la terrible sombra del abrazo. Toda una vida para decir adiós. La vida sola ahora desconchada en muros, llanto donde escribo tu nombre de repente. Como un tranvía…

 

Carretera de ida y vuelta

 
Tan sólo hay un camino hacia la madrugada, y lo saben tus días, y lo asfaltan los años. Lo acantilan las grietas del alcohol. Nos adentramos allá, con paso firme, entre los últimos desheredados del atardecer. La noche va poniendo las cosas en…

 

Amantes

Porque late en sus venas la luz ruidosa del atardecer, se han besado de nuevo. Dan con la vista a otro sitio que quizá no es de aquí, y unas ganas enormes de gritar, de salirse otro poco de este cuerpo pequeño, cuando los días arden y es ya…

 

Poética

Sólo hay una muda luna como una oruga en mi interior.

 

Pausa

Intenso es el brillo de la montaña y navaja de un tajo nuestra mirada. En ese espacio azul persiste el silencio canto que decanta la presencia de nuestros cuerpos. Algo así como una pausa de abismo lúcido pues es la respiración de nuestra…

 

La llamada

Llueve menudo un hombre se pierde calle abajo. Si lo miras bien aquí todo está inclinado y si uno va el otro cree que se aleja calle abajo. El hombre en cuestión lleva gabán y sombrero el hombre es sólo una figura de la noche yo también bajo…

 

La fruta

 
Si para un hombre lo alto lo más deseado pertenece al jardín de lo prohibido entonces se levanta el límite y son como un abismo misterioso la sal los sabores básicos los desnudos ojos que añoramos. Mas la fruta muere si se toca y la fruta…

 

Inminencia

Y si el ángel aparece vestido de tul y la gloria de sus alas blancas y nos mira y son un abismo hambriento y cálido como la tierra sus profundos ojos limpios. Ay, sibila si el ángel aparece no sabremos de nosotros.

 

Éste es mi río

 
Éste es mi río mi Mamoré de larga cola de garza al vuelo de tarde teñida y roja. Éste que besado por las enmarañadas orillas con sus árboles de bosque con sus maderas de enamorado verde se tuerce de placeres llevando una sola…

 

El arrodillado

Arrodillado retorno a mis orígenes al universo de la escasez: la mano la caricia de la lanza la estampida de los búfalos oscureciendo el horizonte y al sosegar el polvo los dioses olvidados en las húmedas cavernas. Sobre la…

Desde las aguas

Tu soberbia es un viento seco sobre las torres ululando a través de cornos de cobre chirriando sierra sobre acero. Porque en tu espíritu mora la bestia hambrienta animal que cuanto más devora menos se sacia de complejas herejías…

 

Desde el otro lado del oscuro espejo

II Una tristeza marina nos abarca algo como el canto del agua incalculable sumergido por múltiples que soy yo mismo desde la escena invisible de las velas. Al final del pasillo oran / llantos viejas monotonías lúdicas el signo…

http://www.suspoemas.com

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