El curioso motivo por el que unas personas son diestras y otras zurdas

¿Nunca te has preguntado por qué «elegimos» una mano hábil u otra desde pequeños?

Bill Gates, creador de Microsoft, es zurdo
Bill Gates, creador de Microsoft, es zurdo

 

Dicen que en la vida se puede cambiar de pareja, de ciudad y de partido político, pero no de equipo de fútbol. Sin embargo, hay una cosa más que difícilmente cambia desde la infancia: la mano que «escogemos» como hábil para asignarle la mayor parte de las responsabilidades. Décadas atrás era común que en las escuelas se tratase de enderezar a los zurdos obligándoles a utilizar la mano derecha, pero normalmente la presión no surtía ningún efecto. Quien es diestro, es diestro y quien es zurdo, es zurdo; pero… ¿por qué razón somos una cosa u otra?

En el blog IFL Science recogen las conclusiones de un estudio publicado en la revista científica eLife. Una investigación que ha tirado por tierra uno de los grandes mitos sobre esta cuestión. Tal vez hayas escuchado alguna vez que tiene que ver con la actividad biológica de los hemisferios de nuestro cerebro cuando somos bebés: dependiendo de si madura antes el derecho o el izquierdo, serás diestro o zurdo. Nada que ver con la realidad: la clave del asunto no está en el cerebro, sino en la médula espinal.

El mencionado estudio se fijó en el comportamiento de los fetos desde la octava semana de embarazo, aproximadamente cuando comienza a decidirse por el empleo de una mano u otra. En la semana decimotercera, el 90% de los 274 bebés participantes se chupaba el pulgar derecho y sólo el 10% hacía lo propio con el izquierdo. El seguimiento continuó en 75 criaturas después de su nacimiento: la inmensa mayoría dio continuidad al hábito que ya tenía en el útero de su madre. Estas comprobaciones impulsaron a los científicos a descartar que la «elección» estuviese relacionada con el desarrollo del cerebro, inclinándose por genes localizados en la médula espinal.

 

Los investigadores lograron encontrar en qué parte del organismo se define si una persona es diestra o zurda. Sin embargo, encontraron bastantes más complicaciones a la hora de esclarecer cuáles son los factores que influyen para decantar la balanza de un lado u otro. Lo único que sacaron en limpio es que son muchos, variados y no vinculados a la herencia genética del bebé. Se trata de factores ambientales o «epigenéticos», que alteran la forma en que las enzimas operan alrededor del feto en desarrollo, cambiando la forma en que se expresan sus genes.

El camino científico para resolver todos los misterios alrededor de los zurdos es, por tanto, todavía muy largo. En esta sección ya te hablamos de las penurias que muchos tuvieron que soportar a lo largo de la historia por arrastrar la «maldición» de ser zurdos. También nos fijamos en las peculiaridades de un grupo incluso más exclusivo que el de los zurdos, cuando te contamos seis curiosidades sobre los ambidiestros que seguramente no conocías.

 

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