“EL PAÍS DEL ESPACIO”, UN CUENTO ALUCINANTE

“Es necesario, por lo tanto, es posible.”

G. A. Borghese 

 

   En el País del Plano, los personajes son formas geométricas diversas que viven en un mundo exclusivamente bidimensional. Al comienzo de nuestra historia, el personaje principal, un Cuadrado de mediana edad, tiene un sueño inquietante en el cual visita un reino unidimensional, el País de la Línea, cuyos habitantes sólo pueden moverse de un punto a otro. 

  Con creciente frustración intenta explicar quién es él, una línea de líneas, proveniente de un país en el que se puede uno mover, no sólo de punto a punto, sino también de lado a lado. 

  Los habitantes del País de la Línea, enfadados, están a punto de atacarle cuando el Cuadrado se despierta. 
  Un poco más tarde, aquél mismo día, intenta ayudar a su nieto, un pequeño Hexágono, en sus estudios. El nietecito sugiere la posibilidad de una tercera dimensión, un reino en el que habría arriba y abajo además de un lado a otro. El Cuadrado tacha esta idea de estúpida e inimaginable. 

  Aquella misma noche el Cuadrado tiene un encuentro extraordinario, decisivo para su vida: recibe la visita de un habitante del País del Espacio, el reino de las tres dimensiones. Al principio, el Cuadrado se siente simplemente confundido por su visitante, un extraño círculo que parece cambiar de tamaño y desaparecer, tan sólo porque estaba acercándose al Cuadrado en el espacio y descendiendo al mismo tiempo. Dándose cuenta de que sólo con argumentos no podría llegar a convencer al Cuadrado de la existencia de la tercera dimensión, la Esfera, exasperada, le provoca una experiencia de profundidad. 

  El Cuadrado queda fuertemente conmocionado: 

“Tenía una sensación confusa y mareante en la visión, era algo distinto que ver; veía una línea que no era una línea, y un espacio que no era un espacio. Yo era y no era yo mismo al mismo tiempo”, pensó. Cuando pudo recobrar la voz, lanzó un grito de agonía: “Esto es la locura o el infierno”. 

  “No es ninguna de las dos cosas”, replicó serenamente la voz de la Esfera. “Es conocimiento; son las tres dimensiones. Abre tus ojos una vez más, y trata de mirar con tranquilidad”. 

  Tras haber tenido esa experiencia intuitiva de la tercera dimensión, el cuadrado se convierte en un apóstol, intentando convencer a sus conciudadanos del País del Plano de que el espacio es algo más que una noción propia sólo de los matemáticos. 

  A causa de su insistencia, es finalmente encarcelado en beneficio público. Cada año, en lo sucesivo, el sumo sacerdote del País del Plano, el Círculo Jefe, acude a tantearle para comprobar si ha recobrado su sano juicio, pero el Cuadrado continúa insistiendo testarudamente en que hay una tercera dimensión. No puede olvidarlo, aunque no es capaz de explicarlo… 

Fragmento extraído del libro: “La Conspiración de Acuario”, de Marilyn Ferguson.

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