Iseo interpreta ‘The Wolf’

La artista pamplonesa Iseo trae a los acústicos de Malditos Domingos “The Wolf”, canción de su primer álbum Last Night (Autoeditado, 2016). Un trabajo que ha colocado a la navarra como una de las grandes sorpresas de la escena nacional, y que compagina con su proyecto paralelo Iseo & Dodosound, con el que está recorriendo los grandes festivales de toda la península.

Acércate enseñando los dientes que te los partiré en cuanto me toques la sonrisa.
Acércate con tu ridículo y famélico hambre de hombre que te vas a comer todas las piedras que amasé en silencio mientras intentaba ignorarte.
Ven, con toda tu manada incluso, porque tengo más miedo a sentir miedo que a todo el odio que te tengo y hoy soy yo la que quiere tu sangre.
Ven, valiente cobarde, que vas a rezar porque venga un cazador a salvarte.
Ven, lobo feroz, que tengo la música y el dolor en la voz de Iseo, y no me vas a poder comer.
No me vas a poder comer.
Porque soy mujer. 
Y me sobra amor para matarte.
Escandar Algeet
http://blogs.publico.es/malditos-domingos

Ni todos Barcelona, ni todos España

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Tras los terribles atentados vividos en Cataluña, en las redes sociales, incluso alrededor de las personas a pie de calle, se ha generado un sentimiento generalizado de unidad. Bajo premisas como “Todos somos Barcelona”, imitando eslóganes ya utilizados en otros atentados europeos -fuera del Viejo Continente, esa unidad se diluye-, la gente ha hecho piña, se ha manifestado, ha guardado minutos de silencio y se ha entregado al clic de ratón con más compulsión de la habitual.

Esta unidad, sin embargo, no es más que un efecto óptico. No existe tal unidad, más allá del efecto embriagador y contagioso que tienen unos asesinatos particulares. Ni siquiera entraré en la ausencia de un lenguaje inclusivo que, con ese “todos”, aparta a un lado a las mujeres, ni siquiera ahondaré en cómo Barcelona despierta esa unidad pero no sucede lo mismo con Nigeria, Somalia, Siria o Afganistán. No.

Todo es producto de una ilusión óptica, de una miopía, sino ceguera colectiva, que nos impide ver lo que realmente sucede… o, simplemente, que ni siquiera lo queremos ver. ¿Qué sucederá mañana? Se lo diré yo: lo mismo que ayer, entendidos estos lapsos como el pasado y futuro generalizados. Mañana no es otro nombre de hoy, decía Galeano. Ojalá fuera así, pero dentro de unos días, quedará un recuerdo del atentado y las diferencias volverán a aparecer; incluso, es posible que el propio atentado sea utilizado para amplificar esas diferencias. La unidad no debería ser algo tan frágil, ni tan volátil… si lo es, quizás no es tal unidad.

Hoy no toca esta reflexión, pensarán muchas personas. ¿Y por qué no? ¿Porque el sentimiento de unidad se ha forjado en la fragua de unos asesinatos en los que igual podían haber muerto polític@s, obrer@s, empresari@s, desemplead@s…? Hay muchas maneras de asesinar. La pobreza se lleva por delante en España muchas más vidas de las que se apagaron en las Ramblas de Barcelona. Muchas más.

¿Cuántas personas han visto salir a la calle protestando contra eso? ¿Qué unidad recuerdan contra la precariedad, contra los abusos políticos y empresariales que masacran vidas humanas cada día? Si me apuran, si rascan bajo los asesinatos de violencia machista, ¿qué unidad se ha visto contra el machismo?

Así las cosas, lo que se vive estos días, ¿realmente es unidad o una suerte de estado narcótico bajo los efectos de la violencia brutal ante la que todavía no estamos tan inmunizados como lo estamos contra los otros tipo de violencia? No olvido los gestos de solidaridad vivimos en Barcelona, como no olvido los que viví en primera persona en los atentados del 11-M de Madrid… pero miren en qué quedó la unidad de aquellos días de marzo de 2004.

Antes de insultarme, antes de descalificarme porque este artículo pueda parecer insensible, inoportuno o vaya usted a saber qué adjetivo esgrimen contra mí, demúestrenme que me equivoco. Denme una bofetada de realidad y prueben que dentro de un mes seguimos unid@s, continuamos siendo solidari@s con quienes, incluso, padecen una miseria que ni siquiera nos rozará nunca, que vamos tod@s a una contra todas esas clases de violencia, de asesinatos. Demuéstrenme que mañana no es otro nombre de hoy.

DAVID BOLLERO

http://blogs.publico.es/david-bollero/

Edward Ononiwu Animación George RedHawk

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La corrida

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En este polvoriento solar, cada año más de 30.000 reses bravas son públicamente apaleadas, taladradas con garfios, arrastradas del cuello con una soga, abrasadas en vivo con bolas de brea, degolladas en medio de un gran jolgorio. Presidiendo esta carnicería ya no hay un Dios sediento de plasma al que haya que saciar. De aquella antigua liturgia sólo ha quedado un espectáculo cuyo fundamento es la muerte, y ésta se consigue con suma violencia después de haber llevado a un bello animal hasta su última de gradación, que coincide con la del público, aunque éste lo ignore. Alrededor del toro cubierto de heridas baila un divo disfrazado de naipe o se agitan armados con garrotas los mozos en el pueblo mientras la plebe bosteza o ruge esperando ver los intestinos de alguien bajo el sol de España. Pero eso sucede pocas veces. En cualquier cuartel de la remonta, el número de soldados que han muerto de coz de mula es mucho mayor que el de toreros caídos en la plaza en toda la historia. La víctima de este siniestro tinglado es el toro y también el alma del espectador, donde la muerte se introduce como una fiesta. Más de 30.000 reses bravas ajusticiadas cada temporada forman un gran charco de sangre en mitad de la patria y en el subconsciente de los ciudadanos. El Ministerio de Cultura considera que semejante escabechina es patrimonio de nuestro espíritu; en el tendido, algunos poetas ponderan la calidad del estofado que los picado res dejan en lo alto de la fiera; en barrera, la aristocracia come albóndigas contemplando a los monosabios que tapan con la escoba excrementos y cuajarones después de cada faena; en el burladero del callejón se fuma un puro entre regüeldos de codillo un gerifalte del Gobierno; banqueros muy castizos hablan de cornadas en la femoral y de otros préstamos parecidos en el ámbito del desolladero, y allí mismo un intelectual explica a un corro de japoneses la profundidad o nivel que ha alcanzado la cuchillada del matador. Sobre este muladar hace unas posturitas la sota de espadas y a eso se llama arte. Viva España. Vivan las moscas.

MANUEL VICENT

https://elpais.com/diario

Pintura de Juan Barjola

El sonido de una zanahoria

Una orquesta londinense emplea diversas verduras como calabacines, pimientos o calabazas como instrumentos musicales

La London Vegetable Orchestra, durante una de sus actuaciones
La London Vegetable Orchestra, durante una de sus actuaciones – ABC

El grupo argentino Les Luthiers utiliza desde hace años sus «instrumentos informales», fabricados con los más distintos cachivaches, para hacer música. Conjuntos como Mayumaná o Stomp han empleado muy distintos objetos como instrumentos de percusión. Y a lo largo de la historia ha habido numerosos solistas de sierra.

Pero lo que hasta ahora no existía es una orquesta de verduras. Un grupo de músicos británicos creó hace tres años The London Vegetable Orchestra, Su debut, lógicamente, se produjo en un conocido certamen vegetal, el Hampton Court Flower Show for Tyrrell’s Crisps, donde sorprendieron con sus inusuales instrumentos.

El director de este conjunto es Tim Cranmore, un veterano músico y constructor de instrumentos, que había experimentado ya con el sonido de las zanahorias convertidas en flautas. The London Vegetable Orchestra está compuesta por una decena de músicos, varios de ellos formados en la Royal Academy of Music de Londres, y con experiencia en distintas orquestas británicas como la Royal Philharmonic Orchestra.

Los músicos, en pleno proceso de fabricación de los instrumentos
Los músicos, en pleno proceso de fabricación de los instrumentos
 

La orquesta presenta una sección de metal compuesta por calabacines, calabazas, pimientos y raíces de yuca. Los vientos son las zanahorias, y la percusión se logra con calabazas talladas. En su repertorio figuran versiones de piezas populares como «Greens-leaves», «Blue Swede Shoes», de Elvis Parsley, y «Billie Aube-jean» (un juego de palabras con aubergine, berenjena en inglés), de Michael Jackson.

Los músicos fabrican sus propios instrumentos, que han de crear para cada concierto, dada la caducidad de los productos empleados y su afán por lograr un «sonido fresco». Recientemente han firmado un acuerdo con los frigoríficos LG que les permite mantener los instrumentos durante una semana.

http://www.abc.es/cultura/musica

Cómo los eclipses cambiaron la historia

El próximo 21 de agosto en algunas zonas de Estados Unidos se podrá contemplar un eclipse completo de sol. En este estupendo vídeo de NPR se resumen los descubrimientos científicos que se han hecho, y se siguen haciendo, gracias a esta interposición de la Luna entre nosotros y el Sol. Siento que solo esté en inglés, pero es muy bueno 😉 

http://www.fogonazos.es

Obras de Monserrat Gudiol

Montserrat Gudiol...

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Adelanto: Mis poemas Alt Lit [Luis Eduardo García]

Mis poemas Alt Lit

La editorial chilena Libros del Pez Espiral está próxima a publicar la reedición de Mis poemas Alt Lit, del poeta mexicano Luis Eduardo García, título editado originalmente en formato digital libre en 2014. La edición de este libro se suma a la de Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz, publicado hace un par de años por otra editorial chilena, Libros Tadeys. Con estos antecedentes en mano, más la inminente aparición de otro libro producto de la tala de árboles chilenos, ya podemos darle a Luis Eduardo García el título del “Poeta Mexicano Menor de 40 años más Publicado en Chile”.

 

En fin. En Jámpster somos grandes entusiastas de la industria del porno sentimental de caballos enanos, también conocida como Alt Lit, por lo que nos complace sobremanera presentar estos tres poemas de adelanto de un libro que bajo ningún punto de vista debe leerse como una parodia. Que los disfruten.

 

Estaba navegando en redtube
en porntube
en xtube
cuando recordé
que tenía un bebé en el congelador.
Corrí a sacarlo
y le di un abrazo muy fuerte.
Gú, gú. El nene azul
me pidió una canción
y subí todo el volumen:

un negro
con la verga tan grande
como un calamar
taladraba a una asiática
y lo juro
sonaba casi a Vivaldi.

 

 

Hace dos días cogí con Megan.
Ayer cogí con John.
Hoy me cogí al perro.
Mañana cogeré con Megan & John mientras nos inyectamos polen
e imagino que quemo sus rostros
con un soplete.

El amor brilla como la nieve
recién posada en el suelo
o como los dulces de menta.

 

 

I

Estoy deprimido.
Mi bandeja de entrada está vacía
desde 2011.
La chica que me gusta dice
que mi cabeza es demasiado grande.
Necesito una cajita feliz
antes de que mi cerebro componga
…………………………………….un vals trágico
y todo se pierda.

II

Lloro en posición fetal mientras veo
………..un documental sobre pingüinos.
Todos ríen
y se lanzan bolas de nieve a los ojos.

El repartidor toca el timbre.
Me da mi cajita feliz envuelta en papel verde claro.
Adentro hay un conejo muerto.
Le pido a Jesucristo que me transforme en un robot asesino
pero decide ignorarme.
El mundo está poblado
de peces abisales
semi evolucionados
con un pésimo sentido de la moda.

¿Hay cirugías para reducir
el tamaño de la cabeza?

No lo sé.

Pintaré las paredes de mi cuarto.

La tristeza es mi color favorito.

https://jampster.cl

Alain Laboille

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¿Y si no hubiera solución al terror?

 El terrorismo arriesga a convertirse en rutinario, porque el enemigo es abstracto y porque prevalece la sumisión al régimen saudí

Protesta de musulmanes contra el atentado del jueves, en Barcelona.
Protesta de musulmanes contra el atentado del jueves, en Barcelona. SANTI PALACIOS AP

 

Recordaremos dónde estábamos el 17 de agosto de 2017. Y qué hacíamos. Ya nos había sucedido el 11M, pero esta clase de asociaciones temporales y emocionales arriesgan a desdibujarse en experiencias rutinarias. El terrorismo yihadista no sólo actúa arbitraria y cotidianamente. También adquiere capacidades evolutivas. Desde la extrema sofisticación que derribó las Torres Gemelas hemos aprendido ahora que un atentado mayúsculo puede resolverse con una furgoneta. Y que puede conducirla un menor de edad, sin carnet homologado, u homologado en el fanatismo y en el nihilismo.

Recordaremos dónde estábamos el 17A, pero la posibilidad de que los atentados representen una costumbre feroz obliga a preguntarse si hemos de aprender a convivir con el terrorismo y si existen soluciones para neutralizarlo, especialmente cuando nuestras democracias recelan de cualquier degradación conceptual y aspiran a colonizar la conciencia de los infieles oponiendo la candidez cristiana de la otra mejilla. Toda guerra que pretenda emprenderse -aquí tenemos una- requiere identificar al enemigo y establecer un final. Parece una obviedad mencionarlo, pero. ¿dónde está aquí el enemigo? ¿Qué territorio ocupa? ¿Cuándo lo consideramos aniquilado?

Ni siquiera un cambio de sensibilidad en la restricción de libertades puede considerarse un método eficaz en la ingenua aspiración de la paz santa. El 17A ha vuelto a estimular el debate de la sociedad vigilada y vigilante, recreando en su extremo el modelo panóptico de Foucault, pero lo ha hecho con la mecánica coyuntural que ya se había producido en los atentados anteriores de Francia o de Bélgica. Sucede igual con la idoneidad de mostrar o esconder las imágenes truculentas. Nos ensimismamos en discusiones de amanerada exquisitez al mismo tiempo que el enemigo abstracto se prodiga en la inmolación y en la perversión de la propaganda que abastecen las redes sociales: saber hacer y hacer saber.

Más que repetirse, los viejos debates se amontonan. Y terminan por engendrar una desesperante negligencia. No existe cooperación entre los países occidentales ni va a haberla nunca. No es posible fichar ni seguir a cualquier musulmán que sienta como propia la llamada yihad. No puede controlarse el terrorismo imitativo ni es viable amurallar las ciudades de bolardos y cámaras. Ni sirve como solución la cabeza de Al Baghdadi. Lo demuestra el lecho de algas que amortaja el cadáver de Bin Laden.

Los únicos remedios concretos no van a emprenderse nunca. Porque implican la acusación de Arabia Saudí y de las satrapías del Golfo como divulgadoras y financiadoras de la doctrina letal del wahabbismo. Estremece recordar que el primer viaje de Donald Trump al extranjero lo condujo a Ryad para bailar “Paquito el chocolatero” con los mismos jeques, tiranos e imanes que han envenenado la palabra de Dios para embozar nuestras libertades, secuestrarlas con petróleo y exponerlas al rito del hacha purificador.

RUBÉN AMÓN

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