Las dos condiciones de Arabia Saudí para entregarle Jerusalén a EEUU

Nazanin Armanian

En la imagen, una vista general de la Cúpula de la Roca en Jerusalén, el 4 de diciembre de 2017. REUTERS/Ronen

“Tengo el honor de presentarle un proyecto para establecer relaciones entre el Reino de Arabia Saudí y el Estado de Israel basado en el acuerdo de asociación estratégica con los Estados Unidos de América”. Así empieza la presunta carta secreta enviada por el ministro de exteriores de Arabia Adel al-Jubeir al príncipe heredero Mohammed bin Salman, filtrada por el diario libanés Al-Akhbar del 14 de noviembre que también revela el viaje secreto de Mohammed a Israel en septiembre. En la carta se puede destacar lo siguiente:

1. Una hoja de ruta para establecer relaciones diplomáticas con Israel,

2. El apoyo de Riad al plan de paz de EEUU en el conflicto palestino-israelí, en el que:

a) La Autoridad Palestina (AP) renunciaría al Jerusalén Este como su capital, en cambio y podrá llamar a Abu Dis (un suburbio de Jerusalén) “Al Quds” «Tierra Sagrado» convirtiéndolo en su capital.

b) La AP tendría soberanía limitada sobre las áreas de Judea y Samaria, y además se mantendrán los asentamientos judíos en ambas áreas, y

c) Los refugiados palestinos no tendrían “derecho de retorno”.

Sin embargo, la carta añade que

3. “El reino no puede arriesgarse a este movimiento” sin que EEUU se comprometa a:

 

a) Contener a Irán.

b) Dotar a Arabia de armas nucleares.

 

La traición de Riad

¿ Se trata de un complot contra Palestina? El mismo diario revela que Riad amenazó a Mahmud Abás o aceptaba el plan o era forzado a dimitir.  No sería la primera vez que Riad cooperaba con EEUU contra una nación “musulmana. Afganistán, Irak, Yemen, Siria, Libia e Irán también han sufrido las consecuencias de la “Santa Alianza” entre las fuerzas más reaccionarios y sin escrúpulos del mundo.  

También han sido secretos los tres viajes que realizó Jared Kushner, asesor sionista de Trump, a Arabia Saudí (el último fue el 29 de octubre) para negociar con el Príncipe Mohammed bin Salman la cuestión palestina. Se desconoce el contenido de las negociaciones de estos dos peligrosos jóvenes, que han ascendido al poder gracias al favoritismo familiar.

Era imposible que EEUU decidiera reconocer a Jerusalén como la capital de Israel sin antes haberlo pactado con Arabia Saudí, Egipto y Jordania. Se aseguró de que la reacción de los principales países “musulmanes” no iba a ser más allá de la controlada quema de banderas por algunos cientos de indignados. En caso de un desafío serio (por parte de Irán, Siria y Hizbolá), Israel utilizaría su superioridad militar.

Con este cierre chapuza del conflicto israelí-palestina, el triángulo Washington-Riad-Tel Aviv pretende centrarse en reducir a Irán, como la prioridad compartida; la construcción del Gran Israel puede ser uno de los premios que recibirán Netanyahu y Trump a cambio de la imposible tarea de reducir a Irán.

 

La ofensiva israelí

La destrucción de los estados árabes de Irak y Libia, el desmoronamiento del “Frente de resistencia” como el principal objetivo de la guerra contra Siria,  el fracaso de las primaveras de Egipto y Túnez, las presiones contra Irán, los fuertes vínculos de las monarquías árabes del Golfo Pérsico con el imperialismo occidental le garantizan a Israel su imparable avance en la región: no habrá otra “crisis energética” como la del 1973, provocada cuando los países árabes impusieron un embargo petrolero a EEUU por su apoyo militar a Israel. Mohammed ElBaradei, ganador del Premio Nobel de la Paz propone reducir de forma drástica los miles de millones de dinero que los árabes envían a EEUU y disminuir sus relaciones diplomáticas, militares y de inteligencia con este país.

Sin embargo, la tragedia invisibilizada de los palestinos y el fracaso de su lucha, en parte es una manifestación de las limitaciones del panarabismo como ideología basada en la etnia: no es capaz de explicar los intereses de clases que unen a las burguesías árabes, israelíes y estadounidenses.  La cuestión palestina tampoco es de índole religioso. Se trata de un pueblo y su territorio colonizados por una fuerza ocupante.  Israel, que les exige a los palestinos reconocer su estado, les niega un estado y  les considera y les trata como Untermensch, en el nombre de Yahvé.

Nadie debe tomar en serio al vendedor de humo “musulmán”,  el Sultán Tayyip Erdogan (que como otros dirigentes de la región suele explotar la causa Palestina para desviar la atención domestica de los problemas políticos), cuando advierte de que Jerusalén es la “línea roja” para los musulmanes: él mismo sigue vendiendo el petróleo del Kurdistán iraquí a Israel.

Por su parte, Irán, que no tiene una propuesta viable al conflicto (espera que un día Israel desaparezca por voluntad de Dios), y nunca se ha llevado bien con AP, no le perdona a Mahmud Abás su buena relación con la Organización de Muyahidines del Pueblos, un grupo de extrema derecha islamista iraní que disputó el poder con Jomeini en los ochenta.

La medida de Trump, aunque ampliará la esfera de influencia de Israel en la región, ha devuelto la causa olvidada palestina a la agenda internacional, desenmascarado a los hipócritas líderes de Oriente Próximo, además de dificultar a los jeques saudíes establecer relaciones oficiales con Israel. Ahora son los palestinos y las fuerzas solidarias a nivel mundial que mostrarán su capacidad para frustrar una nueva limpieza etnia palestina.

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El matadero libio

Esclavitud, violación, tortura, extorsión y un sinfín de vejaciones componen la funesta lista del sufrimiento que atraviesan quienes solo buscan un futuro mejor fuera de sus hogares pero tienen la desgracia de caer en Libia, un país a merced de mercaderes de carne humana

Imagen de finales de noviembre de la sala principal del centro de detención de inmigrantes Tariq Al-Matar, en Trípoli
Imagen de finales de noviembre de la sala principal del centro de detención de inmigrantes Tariq Al-Matar, en Trípoli
«Dos chicos fuertes y jóvenes para trabajar en el campo. 400. 700. ¿700?, ¡800!». Dos hombres acaban de ser vendidos por 800 dólares en Libia. Es el contenido del escalofriante vídeo hecho público hace menos de un mes por la CNN, donde se muestra una subasta de seres humanos. En seis minutos desvelan lo que parecía un secreto a voces que pocos querían creer: un relato de violación sistemática de los derechos humanos, de encarcelamientos sumarios y de torturas.
Ya lo denunció en el mes de abril la Organización Mundial para las Migraciones en un informe elaborado gracias a varios testimonios que hablaban de «mercados de esclavos» en el país. Fue particularmente útil el de un muchacho senegalés que ofreció todo lujo de detalles de su odisea. Al llegar a Libia fue vendido y encarcelado en una casa con otras 100 personas a las que los traficantes extorsionaron para que sus familias pagaran el rescate. Al teléfono, hacían escuchar a las madres cómo los torturaban. Este joven no pudo conseguir la totalidad de la suma que le exigían y, para evitar más palizas, se ofreció como intérprete de sus secuestradores hasta que fue vendido a un ghanés. Los detenidos que no eran vendibles o no lograban una vía de escape eran asesinados o morían de hambre.Cruzar Libia es obligatorio para los migrantes subsaharianos que desean llegar a Europa. Con la ruta balcánica y el paso entre Turquía y Grecia bloqueados, el camino libio proporciona pingües beneficios a los traficantes de seres humanos. Allí recalan miles de migrantes que acaban detenidos por las autoridades o por grupos armados, aunque entre unos y otros los límites están muy desdibujados. El Gobierno solo controla unos 30 centros de internamiento –en su mayoría en Trípoli y alrededores–, de las decenas que hay en el país. En los gestionados por las milicias se comercia con la vida humana por un puñado de dólares.

«El cuerpo de un torturado grita»

«Los testimonios que hemos recogido nos cuentan que en una cárcel libia los detenidos no son tratados como seres humanos sino como bestias. Allí no son ni esclavos. Se les reduce a un estado animal», explica Donatella Parisi, portavoz del Centro Astalli de Roma, una estructura asistencial para migrantes dependiente del Servicio Jesuita a los Refugiados y que, solo en la Ciudad Eterna, atiende a 21.000 refugiados al año. «Nos explican que hasta 40 hombres podían permanecer detenidos durante semanas hacinados en habitaciones pequeñísimas, sin higiene, apenas sin poder moverse y casi sin ver la luz. En el mismo sitio donde dormían o comían tenían que hacer sus necesidades».

Los relatos de cuantos escapan de estos lugares y consiguen llegar a Europa son similares. Describen un mismo abismo en el que la palabra más repetida es tortura. «No tenemos certeza del horror que se está consumando en Libia. Sabemos poco, conocemos la punta del iceberg pero no sabemos cómo es de grande», asegura la doctora Maria Stella D’Andrea, médico legal y criminóloga clínica que, desde hace 26 años, se ocupa de rehumanizar a las víctimas de tortura. «El cuerpo de un torturado grita. Es más, hay torturas tan angustiosas que van más allá de las heridas corporales: son las de la mente y del corazón», resume esta experta que trabaja con las almas rotas de personas a las que se les ha arrebatado hasta el último gramo de dignidad. Y añade: «Cargan además con un gran sentido de culpa por haber sobrevivido. Se sienten amasijos de carne».

Las mujeres, doblemente víctimas

En este escenario dantesco, las mujeres son víctimas por partida doble. «Nos han contado situaciones terribles: palizas, hacinamiento, violaciones, ensañamiento especial con las mujeres no musulmanas, venta de una milicia a otra…», la enumeración de atrocidades que hace Riccardo Noury –portavoz de Amnistía Internacional en Italia–, coincide plenamente con la de otros organismos que también recopilan testimonios de supervivientes. «Sabemos de mujeres que emprenden el viaje tomando anticonceptivos porque tienen la certeza de que serán violadas. Saben que su carne será carne de matadero». lamenta la doctora D’Andrea. Su tarea requiere de un especial tacto para reconstruir los cuerpos en mil pedazos de los torturados: «Como médico toco donde ha tocado el violador. Por tanto, tengo que lograr que perciban mi gesto como algo distinto, como un gesto sanador», explica.

Saben cómo va a ser la travesía y, aun así, asumen el riesgo de emprenderla. Por mucho que parezca un sinsentido, la motivación de estas personas es tan sencilla como desgarradora: «La opinión pública no entiende por qué se empeñan en venir si el viaje es tan terrible. La respuesta es que para estos inmigrantes no existe la posibilidad de quedarse en sus hogares porque allí se juegan la vida, les caen bombas del cielo, a sus casas entran los soldados para matarlos… Son lugares imposibles para vivir donde, sobre todo, no pueden permitir que vivan sus hijos», asegura la portavoz del Centro Astalli.

En la Libia pos-Gadafi se conjugan varios elementos que han alumbrado un auténtico campo minado para los derechos humanos. En primer lugar, no reconoce la convención de la ONU de 1951 sobre el estatuto de los refugiados y solicitantes de asilo. Tampoco existe una cultura de respeto a los derechos básicos. Desde tiempos del dictador se denuncian estas detenciones ilegales y trato vejatorio pero la opacidad de la dictadura libia no permitía que la verdad saliera a relucir. Una vez muerto el tirano, el país es un reino de taifas con milicias enfrentadas y un Gobierno, el de Fayez Al-Serraj, considerado legítimo pero débil y corrupto (hay otros dos gobiernos paralelos en liza). En definitiva, un Estado fallido que, paradójicamente, muestra con mayor claridad que el régimen anterior el resultado de la absoluta ausencia de respeto a la dignidad humana.

Muerte o rescate en el mar

Si el desprecio a la vida es total en tierra firme, la situación no es muy distinta en el mar. El dorado para estos migrantes es Europa, y su puerta de acceso, Italia, a menos de 300 kilómetros de Trípoli. Es una distancia relativamente corta por mar pero que supone un suicido cuando se confía la vida a unas precarias embarcaciones, de goma en su mayoría. Los traficantes mandan a los migrantes, a veces a punta de pistola, en estos hinchables de la muerte –que durarán a flote solo unas horas–, porque saben que serán rescatados por los barcos de socorro o interceptados por los de la Guardia Costera libia.

2017 concluirá con más de 3.000 cadáveres en el Mediterráneo y menos llegadas de embarcaciones hasta Italia desde las costas libias. El apoyo económico y logístico de la Unión Europea e Italia al Gobierno libio en la lucha contra el tráfico de personas y en la atención a las necesidades de los migrantes se ha revelado como una medida eficaz para sellar la ruta libia. La Guardia Costera del país es libre de interceptar cualquier barcaza y devolverla a las costas. De este modo, las llegadas a Italia se han desplomado. De julio a octubre se registraron un 70 % menos en comparación con el mismo período de 2016, según la OIM. «Ahora que las salidas se han reducido, la dificultad de obtener los testimonios es mayor. Es uno de los objetivos colaterales de esta política de contención, impedir la denuncia. Las ONG del Mediterráneo, además de cumplir con su indispensable función de salvar vidas humanas, también recogían los testimonios. Ahora que casi no hay rescates, tampoco hay posibilidad de escuchar estas voces», denuncia Noury desde Amnistía Internacional.

La ONG SOS Méditerranée continua trabajando en alta mar. Desde un teléfono satelital, cerca de las costas libias, Nicola Stalla relata a Alfa y Omega un episodio en el que fueron testigos de cómo la Guardia Costera libia, en lugar de socorrer una embarcación a rebosar, amenazaba con armas y confiscaba todas sus pertenencias a sus ocupantes: «En el momento en que son interceptados por la guardia estas personas están dispuestas a tirarse al mar con tal de no volver al infierno del que huyen. Lo que viven en Libia es indescriptible», afirma Stalla que desvela otro dato inquietante: el hecho de que, en ocasiones, no tienen la certeza de que esa guardia libia sea la que está bajo el auspicio de Italia, o sean naves que responden a otros intereses. «Si se hacen acuerdos con sujetos no estatales cabe pensar que sean sujetos poco fiables, personas que quizá minutos antes se han vestido con un uniforme para parecer policías de frontera y no traficantes de seres humanos. Lo que se debería hacer políticamente y, es lo que Amnistía Internacional solicita, es que no se hagan acuerdos con esta Libia en materia de inmigración», aclara Noury. Idéntica es la solicitud del Centro Astalli y la doctora D’Andrea concluye: «Estas son elecciones políticas que tienen un precio y un color. Ese color es el de la sangre».

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16 razones e implicaciones del traslado de la Embajada de EEUU a Jerusalén

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Después de ordenar la mayor reducción de tierras públicas protegidas de la historia de EEUU, hacer la mayor bajada de impuestos en 30 años, y conseguir que el Tribunal Supremo avalase su infame solicitud de prohibir la entrada de personas procedentes de ocho países en su mayoría musulmanes (entre los que no está Arabia Saudí, acusada por el propio Trump y el Congreso de estar detrás del 11-S), el presidente de EEUU deshace la política tradicional de EEUU respecto a Palestina: anuncia el reconocimiento de Jerusalén ocupado como capital de Israel y ordena el traslado de la Embajada de su país a esta ciudad. Trump así, en un acto suicida, despoja a los palestinos de todos sus derechos para dárselos a Israel.

Durante 70 años, EEUU ha permitido a Israel robar las tierras palestinas (incluso cuando pretendía ocultarlo firmando la Resolución 2334) y hacer una limpieza étnica. Esta decisión de Trump representa una nueva fase en la agresión al pueblo palestino. Ni Bill Clinton ni George W. Bush, que también prometieron mudar la Embajada a Jerusalén, se atrevieron a hacerlo. Habían dejado que el propio Israel a través de sus políticas ilegales y leyes se apoderase de la Ciudad Santa. De hecho, la ‘Ley del Gran Jerusalén’ incluye la expulsión de los palestinos “residentes” de su ciudad natal con mil artimañas, aumentar la población judía de la urbe trasladando a miles de colonos judíos como votantes elegibles, ampliar sus límites municipales para incluir los asentamientos ilegales en Cisjordania, y limitar aún más los derechos de los palestinos, todo ello para distorsionar la identidad de Jerusalén.

Entonces, ¿qué ganaría Donald Trump con una medida que aísla a EEUU, perjudica sus intereses en Oriente Próximo y amenaza su seguridad?

El anuncio ha sido un balón de oxígeno para Netanyahu, que tuvo que soportar la protesta de decenas de miles de israelíes el pasado 2 de diciembre pidiendo la dimisión de su gabinete por corrupción.

Una urbe santísima

Jerusalén, cuyo nombre árabe es Al-Quds (“Lo sagrado”), fue fundada por el reino Ugarit (1450 a. C – 1180.C.) con el nombre de Ur-shalim (Ciudad Apacible). Es para los judíos el lugar de la construcción del primer templo de su fe, para los cristianos la ciudad donde Jesús desarrolló su misión, y para los musulmanes desde donde Mahoma ascendió al cielo. Conquistada por casi todos los imperios viejos y actuales, Jerusalén fue ocupada en su mitad Occidental por Israel durante la guerra árabe-israelí de 1948 y en su mitad Oriental (que estaba bajo el control jordano) en la guerra del 1967. En 1980, Israel aprobó la “Ley de Jerusalén” para anexionar la parte oriental, que desde entonces está ilegalmente bajo su jurisdicción.

Los posibles objetivos de Trump:

1. Conseguir el apoyo del Congreso (apodado “otro territorio ocupado por Israel”) ahora que el caso de Rusiagate le apunta directamente: se baraja la posibilidad de que el exasesor de seguridad nacional, el general Michael Flynn, testifique contra el presidente.

2. Exhibir el poder de su yerno judío Jared Kushner, acorralado por la justicia de EEUU por ordenar a Flynn conseguir el apoyo ruso para anular una votación en el Consejo de Seguridad, que iba a condenar los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania. Es además una muestra el aumento de la influencia del vicepresidente Mike Pence (un sionista cristiano) en la Casa Blanca. Pence ha sido el portavoz de los partidarios de reubicación de la embajada en Jerusalén.

3. Contentar al lobby proisrailí de EEUU, que le criticaba por su trato poco entusiasta hacía Israel e incumplir su promesa electoral al respecto. El magnate de los casinos de Las Vegas, Sheldon Adelson, vinculado con el partido Likud israelí, que había donado 35 millones de dólares a la campaña electoral de Trump, le acosaba con la pregunta de ¿Cuándo el traslado de la embajada? El giro en la política exterior de Trump ha sido tal que hasta su hija se ha convertido al judaísmo. AIPAC no sólo ha conseguido colocar a Irán como “el principal enemigo de EEUU por encima del terrorismo” en la agenda de Trump, sino que también ha logrado cambiar la postura de “neutralidad” de Trump en el conflicto palestino-israelí. Retiró su cooperación con la Unescopor criticar la anexión de Jerusalén Oriental a Israel.

4. Desencadenar más conflictos étnico-religiosos en la región en el cumplimiento del Proyecto del Nuevo Oriente Próximo, imposibilitando la creación de un estado palestino, y de paso, ampliar el negocio de la militarización de la zona.

5. Forzar a la Autoridad Palestina a aceptar la llamada “Iniciativa de Paz” de Jared Kushner que propone olvidarse del “estado palestino” y del regreso de los refugiados, conseguir una autonomía con la soberanía de Israel sobre las fronteras y el espacio aéreo de Cisjordanía, a cambio de recibir un generoso paquete de ayuda financiera destinada a la burguesía palestina.

6. Con su popularidad por los suelos, Trump intenta recuperar el apoyo de millones de votantes de derecha y sobre todo de los evangelistas que le llevaron a la Casa Blanca. Durante su visita a Israel, y desde decenas de vallas publicitarias en su recorrido, los evangelistas le recordaban lo decisivos que fueron sus votos y que esperaban que cumpliese con su promesa sobre el estatus de la ciudad en disputa.
Y las posibles consecuencias de la temeraria decisión

7. Implica que EE. UU. ya no considera la presencia israelí en Jerusalén Oriental una ocupación, ni ilegales los asentamientos judíos construidos después de la Guerra de 1967, que infringen el Convenio de Ginebra que establece que una potencia ocupante no tiene soberanía en el territorio que ocupa. Así, EEUU rompe con su compromiso formal de cumplir con el derecho internacional.

8. Provocar fisura en la Casa Blanca: Los secretarios de Estado y de Defensa, Rex Tillerson (con rumores sobre su próximo cese) y Jim Mattis se han opuesto a la medida de Trump.

9. Acabar con décadas de consenso internacional sobre el estado de la ciudad. Hasta la Unión Europea, el principal aliado de Washington, ha dejado solo a Trump en esta peligrosa aventura.

10. Afecta a Jordania y Arabia Saudí, y no estar preocupados por el destino de los palestinos desahuciados, sino porque actúan como guardianes de los templos musulmanes de la Ciudad Vieja.

11. Perjudica a los intereses y el poder del Vaticano; de allí la oposición del Papa Francisco.

12. Divide a la comunidad judía estadounidense: unos, porque creen que no era el momento ya que el resto del mundo se opone a este asalto de Israel a toda la ciudad, ni representa una prioridad para los judíos, y otros como el grupo J Street que defienden el derecho de palestino a su estado, que así pierde lo que iba a ser su capital.

13. Una mayor agresividad por parte de Israel en expulsar a los palestinos.

14. Provocará la intifada de una gente que no sólo hoy no tiene nada que perder, sino que ve cómo secuestran su esperanza de un futuro diferente. Situación que además propiciará el protagonismo de organizaciones como Hamas.

15. Pone en peligro los intereses de EEUU en todo Oriente próximo, y ¡no por Al Qaeda o el Estado Islámico! Jerusalén no es sólo una cuestión palestina, sino también islámica.

16. Podrá afectar a la seguridad del propio Israel, preocupación que han mostrado el comentarista militar israelí Roni Daniel.

Esta hazaña de Trump está condenada al fracaso. La cuestión es el número de víctimas que dejará en su paso.

NAZANÍN ARMANIAN

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La parálisis de la ira

Casi diez años después de la Gran Crisis, no se han hecho ajustes en el sistema

Beatriz Sánchez, candidata a la presidencia de Chile por el Frente AmplioBeatriz Sánchez, candidata a la presidencia de Chile por el Frente Amplio REUTERS

No se sabe a ciencia cierta en qué momento exacto la silenciosa mayoría social se convirtió en una masa furiosa y estridente. No hay un antecedente claro de los procesos que han ido acumulando frustración, desesperación y hasta odio en las contiendas electorales, pero queda patente que se ha impuesto la idea de que, aunque se pierda, se puede impedir que el adversario gobierne.

Han pasado varias semanas desde que la canciller alemana se impusiera en esas elecciones y Alemania sigue sin Gobierno porque, como sucede con tantos Ejecutivos débiles, no puede consolidar sus políticas, pero tampoco puede frenar el voto de la ira.

 El último caso ha sido la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Chile donde, una vez más, fallaron las encuestas. Se pensaba que, tras el fracaso del Gobierno de Michelle Bachelet, desencadenado por muchas razones pero entre ellas los escándalos de corrupción familiar, el claro favorito, aunque por poco, era el multimillonario Sebastián Piñera.

Sin embargo, como sucedió en España con Podemos, en Estados Unidos con el éxito del reality show de Donald Trump o con el triunfo del Brexit en Reino Unido, nadie contaba con que el Frente Amplio representado por Beatriz Sánchez, una periodista sin experiencia apoyada por los jóvenes, por la ira, el desencanto y el desencuentro de la sociedad con sus Gobiernos, se situase como la tercera fuerza política en Chile con el 20,27% de los votos.

En ese contexto, el caso español merece una mención independiente. No solo porque Podemos ha ido consolidándose como una nueva fuerza política, sobre todo en las últimas elecciones generales en las que ganó Mariano Rajoy, sino porque la falta de convicción de una parte de la población española hacia el sistema no se explica sin fenómenos tan graves como el separatismo catalán, que volverá a las urnas legítimas el próximo 21 de diciembre.

No es que un fantasma recorra Europa. Se trata de una enfermedad que está atacando al sistema democrático y solo nos dedicamos a tratar de entender los efectos, desechando una y otra vez las causas. En mi opinión, las causas están claras: casi diez años después de la Gran Crisis, no se han hecho ajustes en el sistema y sus responsables, muy diversos, han quedado sin castigo, ignorando la hecatombe social posterior que ha supuesto la ruptura del contrato social. Resultado: multiplicación de los problemas y confusión de diagnósticos, mientras el enfermo no mejora.

La democracia depende de muchos factores y tal vez el menos importante sea el mero hecho de depositar el voto porque, si no se han ejercido previamente los valores y derechos sociales, el dictamen de las urnas nace ya descalificado o se usa por aquellos que sencillamente no sienten la necesidad de cambiar el sistema en su conjunto.

No hemos querido mirar atrás, ni hemos abierto ni cerrado las carpetas que marcan la diferencia entre el siglo XX y el XXI. Es verdad que una de las características principales de estos tiempos consiste en que los dueños del planeta no tienen ningún programa económico, ni social, solo tienen juguetes en forma de software con el que controlan las principales bolsas de valores y que les da un poder que no saben usar.

Pero también es cierto que el sistema ya no es sistema, ni el político, ni el económico, ni el social, y ahora se pretende pasar la página de una catástrofe como la de 2008 sin pagar casi ningún costo o, en todo caso, que ese precio lo paguen los ciudadanos.

Nos estamos concentrando en explicar el qué, pero a casi nadie le parece importarle el por qué. Por eso, cada vez tenemos más Gobiernos que, más allá de ser representaciones de actos democráticos, terminan por convertirse, ante el desacuerdo una gran parte de la población, en una manada de administradores mediocres en medio de una realidad muy dolorosa.

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Arena en la boca

Una posible crisis en Europa incrementaría el control de Rusia sobre el desarrollo energético del continente

El ministro saudí de Exteriores, Adel al-Jubeir, en Madrid. El ministro saudí de Exteriores, Adel al-Jubeir, en Madrid. VÍCTOR SAINZ

En cuestiones históricas, como en derecho penal, la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento. Hubo una vez un “contable de la política” que pudo evitar la Segunda Guerra Mundial. Su nombre: Neville Chamberlain, primer ministro de Reino Unido. Era un hombre muy ignorante, especialmente sobre lo que sucedía en su país, y ese desconocimiento, aunado a su falta de capacidad política, permitió que Adolf Hitler comprobase que las democracias occidentales no tenían capacidad de respuesta. Que Donald Trump lo ignore todo acerca del mundo moderno, tampoco le exime de cumplir las leyes que lo regulan.

Por si hubiera dudas, cuando el joven príncipe desencadenó una purga al estilo de Stalin, deteniendo a ministros, parientes, príncipes, ricos, altos funcionarios y a todos aquellos que, por alguna razón, le estorbaban para cambiar su país y romper los equilibrios del poder que han mantenido a la ultraconservadora dinastía en el trono del Reino del Desierto —desde que el británico Lawrence se entendiera con Faisal I de Irak y Siria en la Primera Guerra Mundial y destruyeran por la espalda el Imperio Otomano—, Trump regresó de nuevo a ese escenario llevado por su ignorancia y respaldó las acciones y el futuro que encarna MSB.

En 1973, nadie podía imaginar que el conflicto árabe-israelí terminaría poniendo de rodillas a Occidente, gracias al embargo de petróleo decretado por la OPEP. Las largas filas en las gasolineras y la destrucción masiva de los presupuestos nacionales que acompañaron la primera crisis del petróleo, sumiendo al mundo en un periodo de bajo crecimiento y altas tasas de inflación y desempleo, demostraron que tener la llave del crudo suponía un poder decisivo a la hora de cortocircuitar las bases del desarrollo industrial internacional.

Y, como si no fuera suficiente, la guerra, una vez más permitida y alimentada por Estados Unidos entre el Irak de Sadam Hussein —en aquel momento confiable y amigo— y el Irán de Jomeini, volvió a poner al planeta contra las cuerdas porque, sencillamente, hundiendo dos grandes petroleros en el estrecho de Ormuz, el oro negro no llegaría a Occidente.

Hoy, el petróleo tiene una importancia estratégica distinta. Estados Unidos ha conseguido la plena independencia, cambiando su regulación, incrementando sus reservas y explotando agresivamente el gas shale. Además, la dependencia energética de Europa de la red de gasoductos que domina Putin ha abierto espacio a nuevos jugadores en el tablero que en 1973 nadie podía imaginar.

La crisis de Oriente Próximo ya no es sólo el conflicto árabe-israelí. Ahora, es la continuación de la guerra religiosa que desencadenó el 11-S con el ataque a las Torres Gemelas. Aunque es verdad que la mayoría de los terroristas eran saudíes renegados que, al derrumbar las torres, iniciaron una yihad doble. Primero, contra Occidente, y después, contra los chiíes, que, a pesar de ser minoría del mundo musulmán, han dado a Irán un enorme poderío militar y una gran influencia en la zona.

Con estos juegos surgidos del cambio de la estructura energética de EE UU, la profunda ignorancia del presidente Trump y la aventura de querer democratizar la zona por parte de Obama, el resultado es muy simple. Una posible crisis en Europa, con independencia de acciones como el bloqueo sobre Qatar, incrementaría el control de Rusia sobre el desarrollo energético europeo puesto que su gas sigue siendo el elemento vital que mantiene el desarrollo del Viejo Continente.

Además, Putin ha entendido que no puede dejar solo a Xi Jinping y a China el control de los países petroleros. Por eso, el presidente ruso envía sus tropas a Siria, refuerza a Bachar el Asad, coloca sus piezas en la partida de Líbano y rescata financieramente a Venezuela, junto a China, para tratar de desconectar la relación financiera entre ese país latinoamericano y Estados Unidos.

Tenemos arena en la boca y estamos a punto de ahogarnos, pero no es el desierto de la Península Arábiga lo que más ahoga en este momento, sino los dueños del petróleo y las influencias estratégicas que cambian a la misma velocidad que lo hicieron cuando terminó la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, el mundo se mira a sí mismo y a todo lo que no se entiende, desde Cataluña hasta el Brexit, desde los nazis sentados en el Bundestag hasta las posibilidades de supervivencia del modelo de austeridad y de la corrección fiscal europea frente a las demandas sociales, desde la América que tiene un papel menos relevante en el mundo hasta las partidas en forma de árabes, petróleo, dominio financiero y estratégico que se van concentrando cada vez más en las manos de China y Rusia.

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Los efectos de un mundial de fútbol sin Italia

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ROMA — Italia ha sufrido muchas tragedias en los últimos sesenta años. Han colapsado decenas de gobiernos; los sismos y los terroristas han sacudido a las ciudades; los franceses empezaron a añadir crema a la carbonara.

Sin embargo, el fracaso que vivió la selección nacional el lunes por la noche al no calificar al mundial por primera vez desde 1958 parece estar ganando un sitio entre los grandes desastres italianos.

“Vergüenza nacional”, se lamentaba Il Messaggero en el encabezado de la primera plana.

“Apocalipsis”, se leía en la primera plana de La Stampa.

“Una pifia histórica”, castigó el Corriere Della Sera. “Adiós, Copa del Mundo”.

Italia, una nación amante del fútbol y que ha ganado cuatro campeonatos mundiales, ya había perdido el partido de ida en contra de Suecia y necesitaba más que el empate a ceros del lunes en la vuelta para calificar al torneo más importante de selecciones nacionales de fútbol, el cual se realizará en Rusia en 2018.

Italia quedó eliminada de la más reciente Copa del Mundo en la primera ronda, un revés que ya había provocado ansiedad respecto al futuro del fútbol italiano. No obstante, para un país que tiene al juego en un lugar tan central de su identidad nacional, la humillación del lunes por la noche provocó una crisis existencial.

 
Aficionados de Italia observan el partido en Milán. Italia no irá al mundial por primera vez en sesenta años.CreditPiero Cruciatti/Agence France-Presse — Getty Images

Comentaristas de cultura señalaron que el resultado en el estadio San Siro de Milán reflejó el fracaso de la sociedad italiana para avanzar a la modernidad. Fue el producto de la podredumbre y la corrupción en la Federación Italiana de Fútbol, condenaron. Algunos políticos culparon a la inmigración.

Para ilustrar el dolor de la nación, la mayoría de las primeras planas utilizaron la expresión de angustia del arquero Gianluigi Buffon, de 39 años, quien volteó a ver al cielo acongojado cuando sonó el pitido final. El legendario guardavalla, quien tuvo un papel fundamental en la obtención de la Copa del Mundo para Italia en 2006, se retiró de la selección nacional después del encuentro, su aparición número 175 en veinte años.

“El tiempo pasa y es un tirano, pero así son las cosas”, comentó después del juego mientras intentaba contener las lágrimas.

En una entrevista subsecuente con la televisora estatal italiana, RAI, el capitán de la Juventus afirmó que no había querido llorar en frente de los niños italianos que estaban viendo el juego en casa porque quería que soñaran con jugar en la selección nacional.

“Lo lamento”, para después agregar, “les fallamos en algo que también tiene implicaciones a nivel social”.

El entrenador de Italia, Gian Piero Ventura, fue destituido tras el fracaso; el próximo director técnico podría ser Carlo Ancelotti.

Mientras los sitios web italianos se desbordaron con chistes de suecos inspirados en Ikea, entre ellos el instructivo paso por paso para que los italianos marcaran un “göl”, algunos políticos intentaron explotar la frustración.

 
La prensa italiana del martes reflejó la consternación por la eliminación de la selección nacional.CreditBeatrice Larco/Associated Press

“Demasiados extranjeros en el campo”, escribió en Twitter Matteo Salvini, el líder del partido antiinmigrantes, Liga Norte. “#AltoALaInvasión y más espacio para los italianos, también en el campo de juego”.

Los analistas financieros proyectaron una pérdida de ganancias de 100 millones de euros (116 millones de dólares) para la selección nacional, a causa del fracaso que significa no calificar al Mundial.

“Esta derrota traerá consecuencias económicas”, comentó Elisa Simoni, integrante de la izquierda del parlamento, al canal de noticias Sky TG24.

Otras personas sugirieron que la victoria de Italia en la Copa del Mundo de 2006 había contribuido al alza del empleo y del producto interno bruto del país.

En estos momentos, esos días parecen muy lejanos.

En un video, Alessandro Vocalelli, el editor de Corriere dello Sport, señaló que el fracaso crearía una nueva descripción para la humillación nacional: “Fue ‘un Suecia’”. No calificar, agregó, fue “una vergüenza nacional sin precedentes”.

En una declaración característica del día, añadió que “generaciones enteras nunca habían vivido esta experiencia trágica”.

La televisión italiana ofreció cobertura total de la debacle: envió reporteros a Bari, Milán, Palermo, Roma y otros lugares para medir el impacto del desastre nacional.

 
Gianluigi Buffon, el portero de Italia, al momento del silbatazo final. Buffon no asistirá a la que hubiera sido su sexta Copa del Mundo. CreditMarco Bertorello/Agence France-Presse — Getty Images

En una espiral masoquista, los canales de televisión repitieron los peores momentos del partido, incluidas muchas oportunidades falladas para Italia y a los jugadores mientras se desplomaban sobre el césped al final del encuentro. Un comentarista la llamó “la noche más triste en la historia del fútbol italiano”.

En la radio, programas que suelen dar noticias esotéricas dedicaron tiempo al fracaso de Italia. Un experto tras otro dejó claro que no solo se trató del deporte, sino de la cultura y de cómo Italia no se puede comparar con Alemania, un “país que sigue las reglas”.

También se culpó al escaso financiamiento de los equipos de fútbol en Italia y a la poca cultura de los aficionados, algunos de los cuales abuchearon el himno nacional de Suecia.

Los analistas hicieron notar que la cartera de talentos italianos, la que alguna vez fue un océano, se había reducido a un charco por la competencia con otros deportes. Maurizio Crosetti, un periodista deportivo de La Repubblica, mencionó que el desastre del fútbol era un reflejo de la crisis en la que se encuentra la sociedad italiana.

“Esto nos demuestra de forma antropológica y cultural cómo nos hemos transformado, cómo nos hemos reducido”, escribió.

El martes, el gobierno italiano anunció que la economía tuvo un mayor crecimiento este año, pero ese destello de buenas noticias fue eclipsado por el hecho de que habrá un mundial sin Italia.

Luca Lotti, el ministro de Deportes de Italia, fue uno de los que quiso ver el lado positivo.

“Necesitamos explotar esta ocasión claramente negativa y convertirla en una oportunidad para reconstruir el fútbol italiano”, les dijo a los reporteros.

https://www.nytimes.com/es

Los prostíbulos del capitalismo

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Los mal llamados paraísos fiscales funcionan como prostíbulos del capitalismo. Se hacen allí los negocios turbios, que no pueden ser confesados públicamente, pero que son indispensables para el funcionamiento del sistema. Como los prostíbulos en la sociedad tradicional.

A medida se acumulan las denuncias y las listas de los personajes y empresas que tienen cuentas en esos lugares, nos damos cuenta del papel central y no solo marginal que ellos tienen en la economía mundial. “No se trata de islas en el sentido económico, sino de una red sistémica de territorios que escapan a las jurisdicciones nacionales, permitiendo que el conjunto de los grandes flujos financieros mundiales rehuya de sus obligaciones fiscales, escondiendo los orígenes de los recursos o enmascarando su destino” (A era do capital improdutivo, Ladislau Dowbor, Ed. Autonomia Literaria, Sao Paulo, 2017, pag 83).

Todos los grandes grupos financieros mundiales y los más grandes grupos económicos en general tienen hoy filiales o incluso matrices en paraísos fiscales. Esa extraterritorialidad (offshore) cubre prácticamente todas las actividades económicas de los gigantes corporativos, constituyendo una amplia cámara mundial de compensaciones, donde los distintos flujos financieros ingresan a la zona del secreto, del impuesto cero o algo equivalente, y de libertad relativamente a cualquier control efectivo.

En los paraísos fiscales, los recursos son reconvertidos en usos diversos, repasados a empresas con nombres y nacionalidades distintas, lavadas y formalmente limpias. No es que todo se vuelva secreto, sino que con la fragmentación del flujo financiero el conjunto del sistema lo vuelve opaco.

Hay iniciativas para controlar relativamente a ese flujo monstruoso de recursos, pero el sistema financiero es global, mientras las leyes son nacionales y no hay un sistema de gobierno mundial. Asimismo, se puede ganar más aplicando en productos financieros y, encima, sin pagar impuestos, es un negocio redondo.

“El sistema offshore creció con metástasis en todo el globo, y surgió un poderoso ejército de abogados, contadores y banqueros para hacer funcionar el sistema… En realidad, el sistema raramente agrega algún valor. Al contrario, está redistribuyendo la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo y generando una nueva estufa global para el crimen” (Treasured Islands: Uncovering the Damage of Offshore Banking and Tax Havens, Shaxon, Nicholas. St. Martin’s Press, Nova York, 2011) .

El tema de los impuestos es central. Las ganancias son offshore, donde escapan de los impuestos, pero los costos, el pago de los intereses, son offshore, donde son deducidos los impuestos.

La mayor parte de las actividades es legal. No es ilegal tener una cuenta en las Islas Caimán. “La gran corrupción genera sus propia legalidad, que pasa por la apropiación de la política, proceso que Shaxson llama de “captura del Estado” (Dowbor, pag. 86).

Se trata de una corrupción sistémica. La corrupción involucra a especialistas que abusan del bien común, en secreto y con impunidad, minando las reglas y los sistemas que promueven el interés público, en secreto y con impunidad, y minando nuestra confianza en las reglas y sistemas existentes, intensificando la pobreza y la desigualdad.

“La base de la ley de las corporaciones y de las sociedades anónimas, es que el anonimato de la propiedad y el derecho a ser tratadas como personas jurídicas, pudiendo declarar su sede legal donde quieran e independiente del lugar efectivo de sus actividades, tendría como contrapeso la transparencia de las cuentas”(Dowbor, pag. 86). Las propinas contaminan y corrompen a los gobiernos, y los paraísos fiscales corrompen al sistema financiero global. Se ha creado un sistema que vuelve inviable cualquier control jurídico y penal de la criminalidad bancaria. Las corporaciones constituyen un sistema judicial paralelo que les permite incluso procesar a los Estados, a partir de su propio aparato jurídico.

The Economist calcula que en los paraísos fiscales se encuentran 20 trillones de dólares, ubicando a las principales plazas financieras que dirigen estos recursos en el estado norteamericano de Delaware y en Londres. Las islas sirven así como localización legal y de protección en términos de jurisdicción, fiscalidad e información, pero la gestión es realizada por los grandes bancos. Se trata de un gigantesco drenaje que permite que los ciclos financieros queden resguardados de las informaciones.

Emir Sader

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El gran embustero

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La mentira, el engaño en política, inhabilita o debería hacerlo. Lo ha dicho Rajoy ex cátedra en referencia a los dirigentes que hicieron transitar a los catalanes por los cerros del independentismo sin el calzado adecuado, sabiendo que el camino les produciría ampollas en los pies y no les conduciría a ninguna parte. Interesante reflexión si no procediera de uno de los mayores embusteros del reino. La sartén dando lecciones al cazo. Vivir para ver.

Con las palabras de Rajoy se elaboran cada cierto tiempo inventarios de sus patrañas, en las que ya ni siquiera se mencionan los hilillos de plastilina del Prestige, que muy posiblemente se reserven para la antología final. Se trata de listas actualizadas, ordenadas por materias, con especial atención a la economía y a la corrupción, y suponen la constatación de que, lejos de inhabilitar, la mentira sirve para ganar elecciones y mantenerse en el poder.

Permitan un pequeño repaso: no se iban a subir los impuestos porque significaban más paro y recesión, especialmente el IVA que era un sablazo de malos gobernantes; se iba a meter mano menos a las pensiones, la sanidad y la educación; jamás habría una amnistía fiscal porque era injusta y antisocial; nunca se abarataría el despido sino que se promovería el contrato indefinido como norma general; se llamaría a las cosas por su nombre, y de ahí que no hubiera rescate sino línea de crédito en condiciones ventajosas, ni amnistía sino regularización, ni aumento del IRPF sino recargo temporal de solidaridad.

De la misma manera, Rajoy nunca cobró sobresueldos en dinero negro, ni supo que la reforma de la sede de su partido se pagaba en B, ni escuchó los martillazos con los que se destruyeron los discos duros de los ordenadores de Bárcenas, ni conocía su fortuna en Suiza cuando le pedía que fuera fuerte, ni era capaz de identificar a aquel tipo que aparcaba el coche en el garaje del PP al que todos llamaban Correa, ni podía saber que aquel mismo individuo y no el PP le pagó un viaje gratis total a Canarias con la familia para relajarse, ni controlaba los gastos cuando era jefe de campaña ni se enteraba de los donativos que graciosamente llegaban al partido a cambio de obras, que son amores y no buenas razones.

La mentira no inhabilita sino que es un reconstituyente tan poderoso que Rajoy se ve en uno de los mejores momentos de su vida y sugiere que volverá a ser el candidato del PP en las siguientes elecciones, por si a la sexta sigue sonando la flauta. Y que Aznar diga lo que quiera, que si veinte años no es nada, ocho son todavía menos.

De Aznar precisamente, y gracias a una conversación grabada a Zaplana y al chino de la coleta que una vez fue presidente de Madrid, se ha conocido lo que era un secreto a voces: que espera verle caer y que le profesa uno de esos odios que se dicen africanos con muy poco respeto a los que habitan aquel continente. Posiblemente sea una de esas verdades que huelen al salir de ciertas bocas, como las lecciones de Rajoy.

JUAN CARLOS ESCUDIER

http://blogs.publico.es/escudier

Paren esas balas

En Estados Unidos parece que se ha asumido que la gente de bien es la que debe vivir en alerta máxima

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Memorial en honor a las 26 víctimas del tiroteo en la Iglesia Baptista de Sutherland Springs, Texas.SCOTT OLSON GETTY IMAGES/AFP

 

Hace algunos años, recién llegada a la Universidad de Iowa, me apunté a un cursillo de formación para poder sobrevivir y enfrentarme a sucesos violentos que en inglés denominan Violent Incident Survival Training. Es un tipo de curso que ofrece la policía local en muchas instituciones públicas y privadas estadounidenses. Tengo algunas nociones de kempo, y de capoeira, artes marciales que estudié en diferentes épocas de mi vida, por lo que la oferta de aquel curso me resultó curiosa. Nos mostraron un vídeo acompañado de imágenes de terroríficos tiroteos en el que nos explicaban que desde la década de los noventa había comenzado un fenómeno de asesinos en serie armados hasta los dientes. La policía no podía estar en todas partes para defendernos, y por lo visto las flexibles leyes del Estado permitían que casi cualquier persona sin antecedentes pudiera comprarse un arma. ¡Y qué armas! Sobre una mesa tenían reproducciones de las más populares que se vendían en la ciudad, incluidas las semiautomáticas, que no pesan nada y son las favoritas de los psicópatas. No daba crédito a la escena. El policía asumía estoico que sus conciudadanos, sin haberse graduado en ninguna academia, pudieran comprar cualquier arma. Nos explicaban cómo tratar de transformar el aula en un espacio seguro hasta que llegaran los refuerzos policiales a sacarnos del infierno. Trancar la puerta con un cinturón y hacer una barricada con los muebles. En las lecciones de artes marciales había que darle un golpe rotundo en la nuez a un violador y salir corriendo. Aquí lo importante es tener reflejos y lanzarle libros, y objetos contundentes a un loco disparándonos. Por lo visto tenemos más posibilidades de salvarnos si todos lo atacamos a la vez y el asesino no se lo espera, especialmente si estamos acorralados en un aula y ha logrado entrar. Recomiendan estar sentados o ubicados frente a la puerta. Vivir siempre alerta y ser conscientes de que existen este tipo de sujetos en el paisaje estadounidense. La pobre gente de la Iglesia baptista de Sutherland Spring no tuvo tiempo de reaccionar y lanzarle al asesino sus biblias, sus bolsos, sus móviles, sus zapatos. Les faltó un cursillo en el que les explicaran cómo sorprender a los perturbados con rifles semiautomáticos, porque al parecer la gente de bien es la que debe vivir en alerta máxima. Y todo para darle gusto a unos políticos que son incapaces de ponerse de acuerdo y crear nuevas leyes que se ajusten y controlen la realidad de unas armas que no se parecen en nada a las del viejo Oeste americano.

https://elpais.com/

Corazón de tinieblas

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El pasado domingo el Cantabria, un buque español encuadrado en la Operación Sofía contra el tráfico de personas en el Mediterráneo, rescató a 64 supervivientes de una barcaza hundida cerca de la costa de Salerno y, junto a ellos, los cadáveres de 26 mujeres adolescentes. Todas tenían entre 14 y 18 años de edad y presentaban señales de haber sido violadas y posteriormente asesinadas. La fiscalía de Salerno ordenó la detención de dos individuos, el libio Al Mabrouc Wisam Harar y el egipcio Mohamed Ali Al Bouzid, supuestamente relacionados con el espantoso crimen.

En circunstancias parecidas, la violación y el asesinato de dos o tres muchachas británicas, italianas o alemanas, cuyos cadáveres acabaran flotando en alta mar, ocuparía portadas y titulares durante días, alarmaría a las autoridades responsables, movilizaría legiones de tertulianos en busca de explicaciones psicológicas y escandalizaría a la opinión pública europea. Sin embargo, como se trata únicamente de 26 adolescentes nigerianas, la tragedia apenas ha obtenido eco en algunos periódicos y una mención de pasada en dos telediarios. La nacionalidad, el color de la piel y, sobre todo, el origen de su peregrinaje contribuyen a mantener su anonimato. Eran invisibles en vida y también lo son en la muerte.

Más de 150.000 refugiados han logrado llegar este año a Europa cruzando el Mediterráneo pero no se sabe cuántos miles y miles se habrán dejado la vida en el intento. Como las jóvenes nigerianas violadas y ahogadas frente a Salerno, ellos tampoco tienen nombre, ni historia, ni pasado. Al igual que los palestinos en Gaza, los uigures en China o los kurdos en cualquier parte, los refugiados de Oriente Medio y del África subsahariana carecen de un relato que sustente su odisea, una narración que resuma sus penurias, relate sus tormentos y los claven para la siempre en la memoria de la humanidad. El diario de Ana Frank cifró el horror del Holocausto nazi, Dee Brown mostró la cara oculta de la conquista del Oeste en Enterrad mi corazón en Wounded Knee Los cuatro libros de Yan Lianke reveló una masacre de proporciones dantescas en medio de la China maoísta.

Ni Nigeria ni Libia ni Irak cuentan todavía con una épica que, más allá de los informes oficiales y las cifras -más allá incluso de la dramática foto de Alan Kurdi, el niño sirio ahogado en la costa turca- sirva para aquilatar su historia, para dar voz a los muertos y esperanza a los vivos. Probablemente, en el remoto caso de que llegue alguna vez, llegará tarde, demasiado tarde para salvar a esos miles de desgraciados que tiemblan de miedo en las pateras, a las mujeres que acaban como esclavas sexuales y a los hombres vendidos al peso en los mercados libios.

Cuando Joseph Conrad, al retorno de su viaje infernal en el Congo, escribió El corazón de las tinieblas, apenas logró atisbar sobre el papel más que una rendija del genocidio que el rey belga Leopoldo estaba cometiendo en el corazón de África, entre el beneplácito y la indiferencia de las potencias europeas, y que costaría la vida a millones de indígenas. No obstante, sí alcanzó a vislumbrar la depravación moral, la falta de compasión, la ceguera ante el sufrimiento ajeno necesarias para ponerlo en pie. Condensó esa oscuridad esencial de nuestra especie no ya en un relato sino en un título que es un resumen de la condición humana: Heart of Darkness.

DAVID TORRES

http://blogs.publico.es/davidtorres

pintura hombres remando de Ángel Mateo Charris