‘Blade Runner’, un hito de la ciencia ficción en siete claves

El esperadísimo estreno de la secuela protagonizada por Ryan Gosling y Harrison Ford sirve para valorar los logros del clásico de Ridley Scott

Cuando ‘Blade Runner’ se estrenó en 1982, a nadie pareció importarle mucho. La crítica no la entendió, y sus cifras de taquilla fueron mediocres. Nadie podía imaginar entonces que hoy, 35 años después, su secuela llegaría a los cines convertida en el acontecimiento cinematográfico más esperado de los últimos años. ¿Cómo se explica que la tercera película de Ridley Scott siga siendo considerada una de las obras más revolucionarias de la historia del cine de la ciencia-ficción? Ahí van siete motivos.

1. Cuestión de estilo 

A nivel visual, ‘Blade Runner’ sigue siendo una de las obras más intrépidas y deslumbrantes de la historia del cine. Su versión de la ciudad de Los Ángeles es un paisaje permanentemente nocturno y hecho de claroscuros, lluvia y reflejos de neón, puro romanticismo ‘noir’. La influencia de la ficción detectivesca de los años 40 se percibe en cada escena, en la atmósfera de derrota y melancolía pero sobre todo en la figura de Deckard, sabueso lacónico al que se le ve a la legua el parentesco con Humphrey Bogart y Robert Mitchum en la piel de Philip Marlowe. Puede que Harrison Ford fuera escogido para encarnarlo gracias al éxito de ‘Star Wars’, pero su interpretación le debe mucho menos al halcón milenario que a ‘El halcón maltés’ (1941).

  

2. La importancia de llamarse Philip K. Dick

A la importancia de ‘Blade Runner’ sin duda ha contribuido el culto que rodea al autor Philip K. Dick y en concreto a la novela que la inspira, ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’. Escrita en pleno apogeo de la guerra de Vietnam y obsesionada por los horrores de la Alemania nazi, sigue siendo una de las reflexiones más preclaras que existen sobre lo que significa ser una criatura pensante y racional y por tanto consciente de la propia mortalidad. ¿Qué es lo que nos define como humanos? ¿Nuestros recuerdos? ¿Nuestros sentimientos? ¿Nuestros cuerpos? ¿Qué somos además de carne? 

A la pervivencia del filme ha contribuido el culto que rodea al autor Philip K. Dick y a su novela 

3. Lo que el ojo no ve

Cada vez que uno ve ‘Blade Runner’ descubre detalles nuevos en la película. A ello sin duda contribuye que actualmente haya siete versiones distintas de la película. Independientemente de la que tengamos delante, eso sí –cada edición tiene sus partidarios, pero quizá la interpretación definitiva sea la conocida como ‘The Final Cut’ (2007)–, buena parte de la magia está en los interrogantes. El más recurrente entre todos ellos, claro, es la posibilidad de que el propio Deckard sea un replicante –Ridley Scott se pronunció al respecto años atrás, pero es mucho más divertido fingir que la pregunta sigue sin respuesta–. Pero hay muchas más cuestiones: ¿Qué abocó al mundo a la distopía? ¿Quiénes son los misteriosos socios de Deckard? ¿Qué significa el unicornio de papel de plata que aparece al final de la película? No queremos saberlo. 

4. Un villano inolvidable

Roy Batty es uno de los antagonistas más complejos de toda la ciencia-ficción, un ángel caído directamente del ‘Paraíso Perdido’ de John Milton que rezuma ambigüedad moral y sexual y cuyas últimas palabras, justo después de salvar la vida de Deckard, son un hito de la cultura popular: «Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir». No saber dónde diablos está Tannhäuser o qué son los rayos C no hace sino añadir mística a esta tierna declaración sobre la naturaleza fugaz de nuestras vidas, y la fragilidad de nuestros recuerdos frente al tiempo. 

5. El sonido del futuro

Compuesta por Vangelis, la música de ‘Blade Runner’ forma parte de la banda sonora de nuestras vidas. En lugar de usar instrumentos tradicionales, el compositor griego se sirvió esencialmente de los sintetizadores Yamaha CS-80 y Roland VP-330. La densidad atmosférica y la radicalidad melódica que obtuvo de ellos se ajusta a la perfección al paisaje ultratecnológico y artificialmente iluminado que la película captura.

6. Una sombra alargada 

El estilo visual de ‘Blade Runner’, sus fundamentos filosóficos y su tono sombrío han influenciado enormemente los últimos 30 años de literatura, ‘anime’ y música y, sobre todo, de cine de género. De entrada, la película impulsó una avalancha de adaptaciones a la gran pantalla de relatos de Philip K. Dick como ‘Desafío total’ (1990), ‘Paycheck’ (2003), ‘Minority Report’ (2002); y es obvia inspiración de títulos como ‘Her’ (2013) o ‘Ex Machina’ (2014), historias de hombres de carne y hueso que se enamoran de féminas creadas artificialmente; o como ‘Nunca me abandones’ (2010), fábula sobre clones humanos criados como donantes de órganos que luchan por unos cuantos años más de vida. Pero eso no es todo: la huella de ‘Blade Runner’ se detecta en ‘Doce monos’ (1995), ‘La ciudad de los niños perdidos’ (1995), ‘El quinto elemento’ (1997), ‘Dark City’ (1998), la trilogía ‘Matrix’, ‘El elemento del crimen’ (1984)… Haría falta varios artículos como este para completar la lista. 

Compuesta por Vangelis, la música de la película forma parte de la banda sonora de nuestras vidas 

7. Una ventana al mundo de nuestros días

A medida que nos acercamos al 2019, año en el que ‘Blade Runner’ transcurre, queda cada vez más clara su condición de obra profética. Cierto que los coches aún no vuelan, y que si alguien ha creado robots indistinguibles de nosotros los mantiene a buen recaudo. Pero la robótica está ocupando cada vez más sectores de empleo, y los avances en la investigación con células madre, la modificación genética y secuenciación del genoma humano dejan claro que pronto seremos capaces de crear vida en laboratorios. Como la película anticipó, asimismo, quienes actualmente manejan el poder no son los gobiernos sin las grandes corporaciones económicas, y vivimos sometidos al constante bombardeo de anuncios publicitarios. Y también es inevitable acordarse de los replicantes al pensar en todos aquellos que hoy sufren condiciones laborales cercanas al esclavismo, tratados menos como seres humanos que como mera mercancía. 

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El Pistolero negro del Mundo Medio

La adaptación al cine de La torre oscura de Stephen King, cine fantástico y de terror para público joven, se estrena cuando todavía se escuchan críticas racistas por la elección de Idris Elba para el papel principal y en medio de la indecente respuesta de Trump a los sucesos de Charlottesville.

 La torre oscura
 BEGOÑA PIÑA

Idris Elba contra Matthew McConaughey, el bien contra el mal, aparecen ahora como una nueva embestida del maestro del terror actual –una de las voces de la cultura más críticas con el nuevo presidente- contra Donald Trump y el mundo que representa. Entretenimiento de fantasía y ‘terror para adolescentes’,  la película que ha dirigido Nicolaj Arcel, se ha estrenado en medio de las exhibiciones racistas y los asesinatos de Charlottesville. Y, a la vista del poder que ejercen los modelos representados en el cine norteamericano, no debe haber gustado mucho a los supremacistas blancos.

Un héroe, Roland Deschain, último de los Pistoleros del Mundo Medio, busca la Torre Oscura en la que convergen todos los universos. En su viaje conocerá a Jake, un chico de Nueva York y de otro mundo paralelo que tiene visiones sobre la tierra de Deschain. Un depravado villano, el Hombre de Negro, quiere destruir la torre y abrir la puerta a la oscuridad eterna. Hay quienes han deformado este cuento fantástico, airados por el color de piel del actor porque en la novela el personaje es “supuestamente blanco”.

Una película para público joven

La adaptación tampoco ha seducido a la crítica que, en algunos casos, ha llegado a ser despiadada con la película. “Desastrosa”, “mediocre”, “un trabajo excepcionalmente soso” son solo algunas de las lindezas que han dedicado al filme. Un poco exageradas. La torre oscura, cine para público joven, no tiene, es verdad, un ritmo trepidante y, sí, a veces se lo toma con calma, pero cumple.

Un filme que entretiene  y dirigido para un público joven

La película es digna en la presentación de personajes y el desarrollo del relato, la ambientación convence y, más o menos, revela algunos ejes del universo de Stephen King. Mundos paralelos, monstruos, adolescentes inteligentes… y el eterno conflicto entre el bien y el mal. Idris Elba es un buen ‘Pistolero’ y Matthew McConaughey se contiene para no llevar a la caricatura un personaje que es pura y exclusiva maldad. El joven actor Tom Taylor, en el papel de Jake, encaja estupendamente.

Lo que no tiene La torre oscura es el alma de la extraordinaria saga creada por Stephen King, que él mismo considera su obra magna. Diferentes miradas sobre el mundo, sin duda. Los seguidores de la obra de Stephen King verán la película muy insuficiente, los entusiastas de Tolkien (una de las referencias del escritor) la despreciarán, pero los recién llegados, probablemente, se entretendrán. Tampoco, mucho más. Aunque, objetivamente, el resultado final es digno y el universo que propone ha nacido, finalmente, del maestro de estos géneros.

Stephen King: “El color del pistolero no importa”

Fantasía, terror y western reunidos en una aventura cinematográfica que ha costado muchos años levantar, para la que se han barajado demasiados nombres y que finalmente con la producción de Ron Howard ha salido adelante. El propio Stephen King, que figura entre los productores del filme, la ha defendido a capa y espada, aunque ya advirtió en una entrevista con Coming Soon que “a los puristas tal vez no les guste”. “Es una gran producción que no tiene un puñado de cómics detrás. Da un poco de miedo, pero estoy contento con lo que tenemos”, añadió poco después en declaraciones a la revista Empire.

La película solo tiene un aprobado, pero que moleste a Donald Trump le da puntos

En cuanto a la elección de Idris Elba para el papel principal, el escritor lo dejó muy claro en su cuenta de Twitter: “Para mí el color del pistolero no importa. Lo que me preocupa es cómo de rápido puede desenfundar”. Y este negro maneja las pistolas a la velocidad del rayo, llenando el cargador de balas calibre 45 con una habilidad sorprendente y no se arredra ante el poderoso Hombre de Negro.

La combinación Stephen King, Idris Elba y superproducción americana, que se puso la primera en la taquilla de EEUU el fin de semana de su estreno, no es una obra cinematográfica excepcional, pasa solo con aprobado, pero seguro que es un guijarro más en el zapato de Trump y eso le da puntos.

“Fuentes confiables revelan que Donald Trump es en realidad Cthulhu. El peinado absurdo no es absurdo en absoluto. Oculta los tentáculos”, escribió el año pasado Stephen King en sus redes sociales. Cthulhu, uno de los oscuros malvados del universo de H. P. Lovecraft, se manifiesta estos días por boca de Trump cuando, refiriéndose a los nazis de Charlottesville y a los manifestantes de izquierda y vitoreado por los líderes del Ku Klux Klan, zanja el asunto diciendo que “hubo un grupo de un lado que fue malo y hubo un grupo del otro lado que también fue muy violento”. Y Stephen King, tenaz en su lucha contra el mal, ha contestado: “Trump debe ser eliminado. Republicanos, levantaos contra ese hombre obsceno”.

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Digamos Jerry Legüis

Digamos Jerry Legüis
ROSA BELMONTE

Se ha ido otro de los cinco superhéroes de Nueva Jersey. Los otros son Sinatra, Tony Soprano, Springsteen y el Vengador Tóxico. Jerry Lewis (legüis en España) ha muerto un día después de que se cumplieran 40 años de la desaparición de Groucho. El actor del «El profesor chiflado» (origen de Steve Urkel) tiene la misma categoría de genio. Como cómico, como escritor, como director, como revolucionario del cine. Sólo hay que ver esa deslumbrante escena del mujerío levantándose en «El terror de las chicas» (1961). Si la hubiera hecho Jacques Tati se recordaría más que el camino sinuoso de «Mi tío».

Habrá mucha gente joven que no sepa quién es Jerry Lewis. No han tenido la suerte de crecer viendo cine clásico en la televisión. Viendo «Artistas y modelos», «Un fresco en apuros», «Loco por Anita»… Aunque su película favorita con Dean Martin era «El cantante loco»’. A Lewis le ofrecieron el papel de Jerry/Daphne en «Con faldas y a la loco»’ que fue a parar a Jack Lemmon. Lo rechazó porque no quería vestirse de mujer. Cuando vio el resultado dijo que Lemmon debería mandarle bombones todos los años. Lamentaba no haber hecho el personaje.

Aunque sostenía que no hay hueco entre la comedia y la tragedia, también lamentó siempre haber hecho «El día que el payaso lloró» (1972), pero donó la única copia a la Biblioteca del Congreso de los EE.UU. con la condición de exhibirla en diez años. El payaso de la película conduce a los niños judíos a las cámaras de gas de Auschwitz. El cómico Harry Shearer la vio y describió como «perfecta en su monstruosidad». Tan equivocada que sería imposible mejorarla. En 2025 podremos disfrutar la película maldita de Jerry Lewis. Y, como dice Fausto Fernández, pondrá en su sitio al insufrible Roberto Benigni.

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¿Serías capaz de comer un filete de carne después de ver la animalista ‘Okja’ de Netflix?

¿Serías capaz de comer un filete de carne después de ver la animalista 'Okja' de Netflix?

Recibí el encargo de ver ‘Okja’, la producción cinematográfica de Netflix que revolucionó el pasado Festival de Cannes, con idea de sacar alguna reflexión sobre el veganismo, la manipulación genética, lo que comemos y lo que sentimos al respecto.

Van 15 minutos de fotografía impecable, dos frases de diálogo, excelente banda sonora, ritmo lento… En fin. La poesía habitual del gran director surcoreano Bong Joon-ho, autor de títulos como Snowpiercer y The Host.

En ese tiempo me han entrado cinco emails y siete recordatorios de tareas… y la película sigue con una especie de cerdo-hipopótamo-manatí-Fújur de tamaño elefante que retoza por el campo con una niña que casi se despeña.

Aguantad esos 15 minutos. Lo que viene después es fascinante por histriónico, conmovedor, casi caricaturesco y sugiere la pregunta absoluta: “¿Serías capaz de comer un filete de carne después de ver la animalista ‘Okja’ de Netflix? Intentaremos evitar los spoilers.

La polémica de ‘Okja’

Para situarnos rápido: la polémica que saltó en mayo entre la exquisita sociedad cinematográfica francesa del Festival de Cannes con motivo del prestreno de ‘Okja’ no se debía al capitalismo salvaje, la manipulación genética o el maltrato animal (metáforas de la película). Qué va.

Lo que les parecía realmente indignantees que compitiese por la Palma de Oro una película que no se proyectaría en la gran pantalla, sino solo en la plataforma de streaming.

Por ese motivo, la proyección en Cannes fue recibida con reticencias. Después, el público estuvo, de reloj, cuatro minutos aplaudiendo en pie. Cosas de la alfombra roja y los reglamentos de la industria.

Al mito de ‘Okja’ se ha sumado la limitación de su exhibición en Francia, el boicot de salas de proyecciones surcoreanas, ampollas en la industria cárnica y muchos nuevos vegetarianos y veganos. De nuevo Bong Joon-ho había conseguido su objetivo: sacudir la mente y hasta el estómago del espectador.

Las claves de ‘Okja’

La genialidad del director ha sido asegurar -en una entrevista con The New York Times– que no pretendía que la gente dejase de comer carne. Solo quería hacer una “película hermosa”.

Parece casi accidental que el argumento trate de una corporación alimentaria que ha experimentado genéticamente y obtenido unos “supercerdos” gigantes. Durante 10 años son criados en libertad por granjeros ecológicos en ubicaciones idílicas. Se supone que después servirán para acabar con el hambre en el mundo. Ya.

Entre esos granjeros, la pequeña surcoreana Mija (An Seo Hyun) se encariña de su cerda ‘Okja’ y trata de rescatarla cuando la multinacional se la lleva “para ganar un concurso”. Eufemismo al poder.

Aquí entra en acción el Frente de Liberación Animal, como animalistas bienintencionados que intentan (o eso parece) ayudar a la niña a rescatar a su amiga.

Son un desastre casi poético y la interpretación de Paul Dano, Lily Collins y Steven Yeun llega a sorprender para la caricatura vegana que les ha caído en esta película.

Siendo sinceros, no queda muy clara la postura del director sobre este movimiento libertario. Contradicciones morales y situaciones cómicas que rozan el absurdo dejan esa duda en el aire.

Ironías del guión: “Quiero dejar una huella medioambiental tan escasa en el planeta que no puedo permitirme ni comer tomates”. Olé ahí. Un movimiento todo paz y amor hasta que descubren una traición entre sus activistas y le hacen una cara nueva.

El mensaje animalista y vegano

Como toda película con carga social, en ‘Okja’ no podían faltar los villanos que rozan la psicopatía y que interpretan de forma magistral Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal y Giancarlo Esposito. Y aquí empieza el retrato de nuestra sociedad distópica llevada al extremo.

Si en la primera hora y media de película uno piensa que quiere darse un chapuzón con el animal gigante, entiende que una menor de edad llegue sola desde las remotas montañas a Seúl sin despeinarse, sobreviva a persecuciones dig nas de un agente secreto y acuda al festival de los supercerdos en la otra punta del mundo…

La siguiente media hora es para sentarse a contemplar el delirio cinematográfico a medio camino entre lo irreal y lo hiperrealista.

Okja Fin

No vamos a spoilear sobre determinadas escenas que quien vea la película identificará enseguida.

Es tan exagerado, tan histriónico… un guión final a ratos tan naif y a ratos tan malvadamente obvio (“Hacemos neogocios: solomillos para los restaurantes sofisticados. Todo se come menos los chillidos”) que casi decepciona.

Esto no es Disney. Y no es que no queramos que en esta aventura salven a la supercerda surcoreana, pero si lo consiguieran… ¿qué pasaría con los demás ejemplares del matadero?

Ningún movimiento de liberación real se conformaría con salvar solo a uno de ellos. Y hasta aquí podemos contar.

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LA PELÍCULA DE “A WRINKLE IN TIME” SE PERFILA PARA SER UN NUEVO CLÁSICO DEL CINE DE FANTASÍA (VIDEO)

EL TRÁILER DE LA NUEVA VERSIÓN CINEMATOGRÁFICA DE LA NOVELA ‘A WRINKLE IN TIME’ (‘UNA ARRUGA EN EL TIEMPO’) EMOCIONA BASTANTE
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Uno de los grandes clásicos de fantasía de los últimos cincuenta años, A Wrinkle in Time (Una arruga en el tiempo) de Madeleine L’Engle, será estrenado en su versión cinematográfica en marzo del 2018. Las primeras imágenes de la película dirigida por Ava DuVernay y producida por Disney muestran que se trata de algo bastante especial; a juzgar por la gran escala de la producción, la variedad del elenco, la riqueza visual y la calidad de la trama posiblemente estamos ante una de las grandes películas de fantasía de los últimos años (todo eso podemos prever con menos de 2 minutos de tráiler).

La novela de L’Engle es una épica batalla cósmica entre las fuerzas de la luz y la oscuridad, con cierta inspiración religiosa a la manera de las novelas de C. S. Lewis. La autora escribió el texto después de leer algunas teorías de física cuántica y la relatividad de Einstein y uno de los temas son los viajes de un lugar a otro utilizando la geometría del espacio-tiempo, como si se usaran agujeros de gusano (aunque en este caso son los llamados “teseractos”). Otro tema importante de la novela es la diferencia entre el tiempo cronológico y cuantitativo (Cronos, el tiempo del reloj) y el tiempo cualitativo (Kairos, el tiempo real en un sentido espiritual). Cronos y Kairos son dos palabras griegas para referirse al tiempo, una meramente mecánica y una dotada de una cualidad estética o espiritual, de vivir en el momento, en toda su amplitud.

El variado elenco de esta película cuenta con Storm Reid, Oprah Winfrey, Reese Witherspoon, Mindy Kaling, Chris Pine, Gugu Mbatha-Raw, Rowan Blanchard y Zach Galifianakis.

 

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La más macha entre los machos

Contraviniendo las palabras de Chavela Vargas, que, al comienzo de la entrevista sugiere hablar solo de su futuro, la película propone un recorrido cronológico de la vida de la artista

Frida Kahlo y Chavela Vargas.

 

CHAVELA

Dirección: Catherine Gund y Daresha Kyi.

Documental.

Género: biográfico. México, 2017.

Duración: 90 minutos.

De ella escribió el mexicano Carlos Monsivaís que “añadió a la música ranchera la soledad radical, donde la música y las letras alcanzan el nivel de confesión de madrugada y ha sabido expresar la desolación de esas rancheras con la desnudez del blues”. El chileno Pedro Lemebel la inmortalizó en su necrológica como una voz que sigue eterna bolereando la trizadura lésbica de su canto”. Y una carta, quizá apócrifa, de Frida Kahlo la definió como “un regalo que el cielo me envía”. En vida, Chavela Vargas, la costarricense convertida en paradigma de un alma doliente mexicana macerada en dolor y tequila, ya había ingresado en el podio de las leyendas, por una cuestión de genio irrepetible, de identidad resistente a todo intento de domesticación y, también, de esfuerzo propio y personal para construirse una automitología a medida –ahí están esas historias en torno a Kahlo o Ava Gardner-. En Chavela, documental de Catherine Gund y Daresha Kyi, las canciones de la artista –con juegos de rotulación empleados para reforzar el sentido del discurso- y una entrevista inédita realizada en los noventa sirven de hilo conductor en un retrato a varias voces que intenta integrar, en una misma figura, realidad y mito. Las documentalistas no dudan en “imprimir la leyenda”, pero sin que eso anule el hecho.

Contraviniendo las palabras de Chavela Vargas –que, al comienzo de la entrevista, sugiere hablar solo de su futuro-, la película propone un recorrido cronológico desde su transgresora irrupción en la escena de la canción mexicana –donde su singularidad era tolerada como representación- hasta su triunfal resurrección artística, en un discurso que pone justo énfasis a las complicidades que fue encontrando esta fuerza de la naturaleza convertida en agente provocador. El resultado es un completo y responsable retrato de una personalidad creativa realmente única.

JORDI COSTA

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Adiós a la maldición: El Quijote de Terry Gilliam ya está rodado

«El Hombre que mató a Don Quijote», con un presupuesto de 16 millones de euros, ya se encuentra en la fase de post-producción

Terry Gilliam
Terry Gilliam – ABC

 

Desde 1998 (aproximadamente), Terry Gilliam ha intentado hacer una adaptación de«Don Quijote de la Mancha». Por el camino se ha encontrado con un sinfín de contratiempos que retresaban el rodaje una y otra vez. Han sido tantos los intentos fallidos que seguro incluso él mismo creía que iba a volver a suceder algo raro cuando hace unos meses se anunciaba el inicio del rodaje. Sin embargo, esta vez no ha sido así.

El propio Gilliam ha confirmado que la grabación (al completo y sin demasiados contratiempos) ha terminado. El responsable de películas como «12 monos» o «El rey pescador» comunicaba a través de Facebook con el siguiente mensaje: «Perdonad por el largo silencio. He estado ocupado empacando el camión y ahora me voy a casa. Después de 17 años, hemos completado la grabación de ‘The Man Who Killed Don Quixote (El Hombre que mató a Don Quijote)’. Muchas gracias a todo el equipo y a los creyentes. ¡Quijote vive!».

«Don Quijote es un soñador, un idealista y un romántico, decidido a no aceptar las limitaciones de la realidad, avanzando sin importar los contratiempos, como hemos hecho nosotros desde el comienzo de la producción. Hemos estado trabajando en esto durante tanto tiempo que la idea de terminar de rodar esta película ‘clandestina’ es bastante surrealista. Cualquier persona sensata habría renunciado hace años, pero a veces los cabezotas soñadores ganan al final, así que doy las gracias a todos los idealistas que se han unido para hacer realidad este sueño», añadía el director a través de un comunicado de la distribuidora de la película.

 

Tras nueve semanas de rodaje por Madrid, Fuerteventura y la localidad portuguesa de Tomar muy cerca de Lisboa –y con un presupuesto de 16 millones de euros–, ahora solo queda el arduo trabajo de post-producción, etapa que estará marcada por la exigencia de un Gilliam que lleva casi 20 años intentando hacer esta película. Sin embargo, el director cuenta con la tranquilidad de tener el apoyo de Amazon así que ya podemos decir que la maldición del «Quixote» de Terry Gilliam ya llegado a su fin.

Pronto podremos ver a Jonathan Pryce dando vida al mítico personaje creado por Miguel de Cervantes hace ya más de 400 años. Recordamos que el reparto de «The Man Who Killed Don Quixote (El Hombre que mató a Don Quijote)» se completa con actores como Adam Driver, Stellan Skarsgård, Olga Kurylenko o Rossy de Palma.

Un productor en el camino

Aún hay un «pero» por resolver. Terry Gilliam tendrá que atender a las reclamaciones del que fuese su productor inicial, Paulo Branco. Con él, anunció en 2016 que el proyecto se realizaría por fin. Sin embargo, en octubre de ese mismo año se paralizó todo. Fue entonces cuando aparece el actual productor, Gerardo Herrero, para hacerse con la producción de la película. Tras este movimiento, y como se hizo público durante el Festival de Cannes, Gilliam tendrá que formalizar su ruptura efectiva con la productora del portugués. ¿Puede esto poner en peligro el desarrollo de «La muerte de don Quijote»? El equipo técnico asegura que no.

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Votar a Obama

La película ‘Déjame salir’ refleja con exactitud el fenómeno de las buenas intenciones de la clase blanca, heterosexual y dominante sobre las demás

Dnaiel Kaluuya en un fotograma de ‘Déjame salir’. rn rn

Dnaiel Kaluuya en un fotograma de ‘Déjame salir’. IMDB

 

Déjame salir es la clase de película que tenía ganas de ver desde hace tiempo. Va de un negro invitado a una fiesta de blancos: tal acontecimiento no lo explica mejor el periodismo ni la ficción, sino el género fantástico. Sólo desde ese prisma puede entenderse una película de miedo en la que el mayor momento de terror se produce cuando un hombre blanco y progresista dice que hubiera votado a Obama para un tercer mandato.

Por supuesto no mentía: lo hubiera hecho. También los invitados a su fiesta: matrimonios blancos y ricos, tolerantes, acogedores. Todos despliegan en la conversación con el protagonista un racismo casi clínico, resultado no de la hostilidad hacia el diferente sino de la amabilidad con él, su integración. O sea, el reconocimiento de que está excluido.

Se trata del racismo involuntario de quien cree que el negro se va a sentir mejor hablando de cosas de negros: una forma exótica de cortesía. Con tal voluntad de hacer que se sienta cómodo que, cuando un hombre le dice que se dedica al golf, añade que conoce a Tiger Woods. Por un momento parece que va a preguntarle si él también lo conoce, como aquel personaje de Aquí no hay quien viva que, enterado de que su vecino es homosexual, le dice: “Entonces tienes que conocer a mi sobrino, que también vive en Madrid”.

Esa escena de la película refleja con exactitud el fenómeno de las buenas intenciones de la clase blanca, heterosexual y dominante sobre las demás. Cuando en el afán de que una transexual se sienta a gusto se hace girar la conversación sobre su sexo entre proclamas de libertad y tolerancia, como si en lugar de un amigo se le estuviese presentando un terapeuta. Casos especialmente graves en el periodismo, cuando parece imposible desligar el mérito del entrevistado de su raza, sexo o religión si estas condiciones son minoritarias.

 

Con una actriz, científica, escritora y etcétera pierde el entrevistador —yo también— dos o tres preguntas sobre algo tan insólito como el haber nacido mujer; preguntas —las mías también— a menudo bienintencionadas y paternalistas que tienen por objetivo trasladarle solidaridad sin reparar en lo ridículo, y machista, que resulta cuando nadie la ha pedido. Y así con negros, lesbianas o inmigrantes a los que con frecuencia su condición eclipsa su trabajo sin saber si les apetece hacer causa en ese momento.

El protagonista de Déjame salir lo comprueba en una fiesta de final insólito. Miren la película. Lo que hacen con él es lo que parece que vamos a hacer nosotros cuando en lugar de una persona parece que nos han presentado un prototipo.

MANUEL JABOIS

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«Okja»: así es la película de Netflix que provocó el terremoto en Cannes

La cinta, dirigida por Joon Ho («Rompenieves», «The Host»), ha reunido a un gran reparto que incluye a Tilda Swinton, Paul Dano, Lily Collins, Jake Gyllenhaal

«Okja»: así es la película de Netflix que provocó el terremoto en Cannes

 

Este año el Festival de Cannes ha arrancado con polémica. Dos de las películas de la Sección Oficial («The Meyerowitz Stories» y «Okja») habían sido producidas por Netflix, una compañía que tiene un circuito de distribución propio que no depende de las salas de cine. «¿Qué pasará si mañana no se proyectan en las salas, cuestionando así su naturaleza de obra cinematográfica?», se preguntaban los cines galos.

La controversia se zanjó con la exigencia, para las futuras ediciones de Cannes, de pasar por las salas de cine francesas para poder entrar a concurso.

Ahora, Netflix ha presentado el tráiler y el póster oficial de «Okja», una de las películas que generó la polémica. La cinta, dirigida por Joon Ho («Rompenieves», «The Host»), ha reunido a un gran reparto que incluye a Tilda Swinton, Paul Dano, Lily Collins, Jake Gyllenhaal y An Seo Hyun, entre otros.

 

La película cuenta la historia de cómo Mija (An Seo Hyun), la cuidadora de un gigantesco y extraño animal llamado Okja, se ve despojada de su compañero y emprende una peligrosa misión de rescate. Entre medias, un sinfín de peripecias en las que se tendrá que enfrentar con diversos grupos capitalistas, manifestantes y consumidores.

Bajo este paraguas, el cineasta Joon Ho mezcla con destreza distintos géneros como el humor, la angustia y el drama, creando una clara y profunda visión del mundo dirigida al animal que todos tenemos dentro.

Okja se estrenará en Netflix a nivel mundial el próximo 28 de junio.

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Un elefante en el sumidero de la historia

El artista Txuspo Poyo inaugura la nueva temporada de Multiverso, en la Fundación BBVA, con una obra audiovisual que explora el caso del túnel abandonado de La Engaña, entre Burgos y Cantabria.

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FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO 

En los primeros años de la posguerra, presos republicanos empezaron a construir el túnel ferroviario de La Engaña, que unió Burgos con Cantabria en 7 km a través de la montaña. Jamás llegó a entrar en funcionamiento y pronto cayó en el abandono. El artista Txuspo Poyo ha explorado la memoria del lugar con una obra de videocreación realizada gracias al programa Multiverso de la Fundación BBVA. Expediente: Túnel de la Engaña se exhibe en el Palacio del Marqués de Salamanca, sede madrileña de la fundación, hasta el próximo 11 de junio.

La obra combina las técnicas del cine documental e imágenes de un fuerte carácter poético. “La historia tiene a veces una piedra traumática tan pesada que en este caso había que aproximarse desde lo poético”, explica el artista a El Cultural, que considera la idea de túnel como “un agujero en el cuerpo de la historia”.

La instalación se compone de un primer espacio con un texto explicativo, los créditos y un vídeo, en formato vertical, que muestra imágenes del interior anegado del túnel, así como la restauración de una letra en el rótulo que hay sobre la entrada. Mientras tanto, se oyen los testimonios de antiguos trabajadores del túnel, y de Teresa Cobo, periodista del Diario Montañés experta en la historia del lugar. Los tres hablan de las condiciones de trabajo en el túnel y de cómo muchos de los obreros enfermaron de silicosis, patología crónica del aparato respiratorio por inhalación de polvo de sílice. Un buen número de ellos murió pocos años después por culpa de la enfermedad.

En la sala principal (un espacio construido ex profeso en la sede de la fundación para exhibir contenidos audiovisuales en una gran pantalla) encontramos un díptico en el que entra en acción un elemento anacrónico: un elefante. Para el artista, es un animal que representa algunos conceptos ligados al túnel: la “fisicidad”, la emotividad y el duelo.

Expediente: Túnel de la Engaña podrá verse durante un mes en la sede madrileña de la fundación. Después se exhibirán sucesivamente otros ocho trabajos -realizados por Rosana Antolí, Marc Larré, Carles Congost, María Ruido, Pedro Luis Cembranos, Isaías Griñolo, Lucía Moreno y Lúa Coderch- financiados también por las becas Multiverso, que la fundación creó en 2014 para impulsar la creación y la exhibición de videoarte, del mismo modo que ha hecho con otros ámbitos de la cultura.

Laura Baigorri es la comisaria del proyecto y nos explica en el vídeo las características de esta convocatoria destinada a proporcionar “un impulso adicional a artistas que ya han demostrado una trayectoria sólida, permitiéndoles realizar proyectos maduros y complejos que, de otro modo, no serían posibles sino a muy largo plazo”. En este caso, la ayuda económica ha sido determinante, como es obvio, para contratar la presencia del elefante, y repercute en la impecable factura térmica de una obra en cuya grabación interviene un dron y una cámara térmica. La comisaria, profesora titular especiaista en Arte y Nuevos Medios en la Universidad de Barcelona, nos habla además de la situación actual del “audiovisual de creación” en el panorama del arte contemporáneo, asumido ya plenamente por los artistas como una herramienta más de trabajo.

@FDQuijano

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