El loco de la colina
Dijo Juan Ramón Jiménez: “Cada día entiendo menos lo que no sea mío”. A mí me pasa lo mismo. Cada día entiendo menos lo que no es mío ni tuyo. Cada día entiendo menos a la gente. Oigo la radio, y no entiendo nada. Leo el periódico, y no comprendo nada. Me hablan de paz, y es como si me estuvieran hablando de guerra.
Me hablan de libertad y, detrás de las palabras, escucho el ruido de las cadenas. Me hablan de amor, y sólo veo comercio y negocio.
Me hablan de justicia, y al bufón que llevo dentro le da un ataque de risa.
Cada vez entiendo menos a la gente. No sé si es porque me estoy volviendo estúpido o viceversa.
Jesus Quintero
Comprendo
El loco de la colina
Miro el día transcurrido. Miro al mundo en las últimas veinticuatro horas. Violencia y muerte. Privilegiados que con uñas y dientes se resisten a dejar de serlo. Salario cuya capacidad adquisitiva impone a un tiempo el malabarismo y la privación.
Miro luego hacia mí y siento un vehemente impulso de asomarme a las puertas de los ministerios, del parlamento, de lo bancos, de las centrales sindicales, de las oficinas y los laboratorios y gritar con todas mis pobres fuerzas ¡Ahora o nunca!
Los peligrosos sociales somos cristalinos y quebradizos, románticos y flexibles. El poder siempre nos observará con prevención. Ellos aman de tapadillo, nosotros proclamamos nuestro amor.
Sienta en tu mesa a un peligroso social, sentirás un soplo de vida.
Jesus Quintero
El Loco de la colina
En este tiempo de balance y proyectos, en el que ante nosotros se abre un año nuevo, lleno de posibilidades, también yo quiero expresar públicamente mis buenos propósitos. Prometo que este año tampoco me rendiré. Qué seguiré creyendo en las mismas cosas y luchando en las mismas guerras. Que no me dejaré tentar por los halagos de la fama, del poder y del dinero. Que seguiré defendiendo la comunicación y sus medios de los ataques de los mercaderes y de los basureros. Que no permitiré que esos bárbaros profanen este territorio. Prometo levantarme con la ayuda del suelo y de vosotros cuando me sienta derrotado y caído. Prometo no dar un paso atrás, ni para coger impulso. Prometo seguir siendo yo mismo aunque los demás cambien. Prometo seguir apostando por la belleza aunque triunfe el feísmo, seguir apostando por el arte aunque la mayoría ni lo valore ni lo tenga, seguir apostando por la cultura aunque todos se vulgaricen para hacerse entender por esa nueva mayoría dominante y dominada que son los analfabetos funcionales, los peores analfabetos, puesto que saben y no ejercen. Prometo seguir apostando por el pensamiento, aunque hacer pensar, en estos tiempos frívolos, para muchos sea un insulto. |
El loco de la colina
Me ahoga la rutina. No la soporto. Huyo, como de la peste, de todo lo que me la recuerda: los días iguales, los programas reiterativos, los presentadores que hacen y dicen lo mismo semana tras semana, años tras año, los buenos deseos de navidad cada navidad, el obligado bronceado de cada verano, el trabajo sin alma, el amor sin amor y sin deseo...
No aguanto la rutina, la sensación de ya visto, de ya oído mil veces, de ya hecho y vuelto a hacer hasta la saciedad. Necesito la pasión para sentirme vivo, para que todo me parezca nuevo, para que todo me sepa de otro modo, para olvidarme de que ya me sé lo que me sé y entregarme sin miedo y sin memoria. Necesito la pasión porque no soporto la rutina.
Jesus Quintero
el Loco de la colina
El loco de la colina
Los cuerpos se hicieron para amarlos y para acariciarlos. Las bocas para besar y ser besadas. Los ojos para expresar el deseo, la ternura, el amor. Los labios para pronunciar palabras de amigo, de amante.
Los oídos para escucharlas y deleitarse con su música. Los pies para caminar en busca del placer, del gozo, de la felicidad. Las manos para estrecharse, para dar las caricias que esperan y desean los cuerpos.
El corazón para sentir todas las sensaciones, todos los sentimientos que nacen y mueren con el amor. La noche se hizo para ser el amoroso campo donde el deseo libra sus batallas.
La luna y las estrellas para ser testigos mudos del amor y sus juegos. Todo está preparado, dentro y fuera de ti, para que te lances y goces.
El loco de la colina
El miedo es como una cadena que nos impide caminar, como una camisa de fuerza que no nos deja movernos, como una cárcel invisible que nos priva del placer de la libertad.
Por miedo nos quedamos sin contemplar los fantásticos paisajes que hay más allá de la frontera del temor.
Por miedo nos negamos a caminar, a cambiar, a descubrir nuevos caminos y nuevos horizontes.
Por miedo nos conformamos con la mediocridad y con la rutina.
Por miedo no nos atrevemos a ser nosotros mismos y nos negamos y nos contradecimos.
Por miedo dejamos de hacer lo que nos gustaría y hacemos cosas que aborrecemos.
Por miedo nos dejamos oprimir y avasallar.
Por miedo preferimos ignorar las verdades y nos refugiamos en las mentiras.
Jesus Quintero/los ratones coloraos
El loco de la colina
Quizás soy sólo una voz que habita en lo más profundo de la noche.
Una voz que recorre las avenidas silenciosas o cruza las calles vacías de las ciudades-dormitorio.
Una voz que atraviesa las fábricas desiertas y las cabezas sin sueños.
Una voz que pasa de largo por los cenáculos donde la violencia y el dinero conspiran contra la felicidad de los hombres.
Una voz inaudible en el silencio del alcohol de los bares de la noche, o en el estruendo de las discotecas.
Una voz que cruza la quietud de los pisos donde duerme el cansancio del día.
Una voz que frecuenta el insomnio de los hospitales y que no se detiene ante los barrotes de las cárceles. Una voz que pasa junto a las vallas publicitarias iluminadas que ofrecen a las estrellas los sueños de un mundo que no sueña.
Pero soy también una voz que surge del silencio, íntima y humana, para comunicarte un mensaje de paz, de amor y de amistad.
Un mensaje de esperanza para un mundo que parece haber perdido el sentido de su marcha.









