30abr/120

Carne rellena

 

Escrito por Patricia. Posted in Cocina macaniana

Hoy os presentamos un plato increíblemente bueno, una receta de la madre del Maca. La verdad es que lleva un poco de trabajo elaborarlo, pero tampoco es nada del otro mundo, basta con que tengas un rato para dedicarte a el con todo el cariño que tu familia se merece. Como podéis ver, en esta ocasión El Maca se escaqueó de enrollar la carne, muy espabilado el me dijo: venga cariño!!, hazlo tú que lo haces muy bien y yo saco las fotos….

Que listo es el muy rejodío….

Ingredientes:

  • Carne de ternera

    (que os lo corte el carnicero para que quede muy amplio y suficientemente grueso como para no romperse).

  • Huevos

  • Jamón serrano

  • Ajos

  • Pimiento asado

    (lo podéis comprar en bote)

  • Dos cebollas

  • Aceite de oliva

  • Un vaso de vino blanco

  • Caldo de carne

  • Sal

Depende de la economía el trozo de carne que le pidas al carnicero, porque a cuanta más calidad, evidentemente mejor saldrá el plato. Recomiendo por este orden, lomo, redondo y, si estás apurado porque es fin de mes, falda. Cuanto más grande sea el filete, mejor os quedará la receta; con el cuchillo podéis abrirlos aún más con mucho cuidado de que no se rompan, aunque es mejor que lo haga el carnicero.

Sálalo teniendo en cuenta que por dentro va a llevar jamón.

Batimos 4 huevos para hacer una tortilla francesa o dos.

Ponemos en una sartén aceite de oliva a calentar.

Hacemos una tortilla grande a la francesa…

Ahora viene la parte más técnica, de ella depende la buena pinta que saque la carne. Pon el filetón sobre la madera de la cocina y ve colocando sobre él unas láminas muy finitas de ajo y  unas tiras de jamón, no te cortes por la cantidad, el jamón le da un sabor espléndido. Por cierto, si tienes la carne desde el día anterior con ajo y perejil, mucho mejor.

Ahora pon encima la tortilla…

Extiende bien unas tiras de pimiento.

Ahora con mucho cuidado, ve enrollando el filetón. Ten paciencia y hazlo despacito, solo es cuestión de práctica.

¿Veis? Con paciencia.

Una vez enrollado, átalo con hilo especial para cocinar, pásale el hilo cuantas veces haga falta para que durante la cocción no se salga el relleno. El Maca dice que él le pide al carnicero un trozo de malla, lo que sucede es que en esta ocasión se le olvidó. También se le olvidó comprar hilo de cocinar y como veis en la foto, me las tuve que ingeniar para hacerlo con hilo de coser. Que no os pase a vosotros.

Mirad que buena pinta tienen.

Fríe el rollo en una olla, que quede bien dorado por fuera (no te preocupes, ya quedará bien hecho por dentro).

Como podéis ver, nosotros hacemos dos y nos van a sobrar, así lo que sobre lo puedes congelar y un día de esos que no te apetece cocinar, solo lo tienes que sacar y poner a calentar un rato. Aunque lo mejor es hacerlo todo y congelarlo ya hecho del todo.

En la misma olla donde hemos dorado el relleno y con el mismo aceite, cortamos una cebolla en juliana y la pochamos muy bien con cuidado de que no se nos queme. Cuando veas que va cogiendo color, le agregas el vaso de vino blanco y el caldo de carne.

Metemos los rellenos y los tapamos con agua si no nos llega el caldo. Los dejaremos unos 15 minutos para que se hagan por dentro.

Sacamos el rollo y en la madera lo cortamos tal y como veis en la fotografía. El grosor de las cortadas depende de vosotros, de vuestro gusto, pero si las cortáis muy finas no se sujetará el relleno.

Puedes quitarle el hilo antes de cortarlo, pero para hacerlo tienes que estar muy seguro de que no se va a romper todo y de que el cuchillo está muy afilado.

Vete colocando las rodajas en una olla, cuanto más ancha mejor.

Mirad que pinta tan buena y que presentación más espectacular. Ya se que se os está haciendo la boquita agua.

Le echáis por encima lo que sobró de cocer el rollo con la cebolla, todo el caldo.

Increíble la pinta ¿no?... pues mejor está el sabor, os lo garantizo…. Dejadlo así a fuego medio hasta que el caldo comience a consumirse, esto va a gusto del consumidor, pero es mejor que le quede bastante.

A la mitad de la cocción, dale la vuelta con muchísimo cuidado.

Sabrás cuando este hecho al observar que las rodajas por dentro ya no tienen el color rosado de la carne cruda.

Y bueno… espero que la receta os guste tanto como gusta en casa. Lo podéis acompañar de la misma salsita que ha dejado y también de unas patatas fritas que le van de maravilla.

No es por ponernos medallitas pero… ¿a que cocinamos de miedo?, vale, pues deja un comentario que a todo el mundo le gusta que de vez en cuando le hagan la ola…

Buen provecho!

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28abr/120

Pollo con pimientos

 

Escrito por El Maca. Posted in Cocina macaniana

Muchos días,, la mayoría,, tengo algo pa comer y no me he preocupao ni de ingredientes ni de ostias,, así que abro la nevera,, los armarios,, ¡¡joeer!! Hasta debajo de la puta cama en busca de algo que me valga pa realizar un plato que me guste,, No te miento chaval, al decirte que la mayoría de las veces me sale bastante bien el experimento,, pero hay algunos días que me salen de puta madre,, pero después sigo a mi marcha y se me olvidan pa siempre,, por eso con esta receta no me va a pasar lo mismo y por eso la estoy escribiendo,, La hice ayer y es la reostia,, Vamos a ello,,

Ingredientes:

  • 3 0 4 muslos de pollo

  • 6 cabezas de ajo

  • 1 pimiento rojo

  • 3 tomates (los usé pequeños)

  • 1 hoja de laurel

  • 1 limón

  • 1 cerveza

  • Aceite de oliva

  • Sal

Preparación:

Le arreas una ostia a cada cabeza de ajo para machacarlos y después los pelas

En un cacharro antiadherente echas un buen chorro de aceite de oliva y los ajos a pasear por el paisaje aceitero pa que vaya cogiendo sabor el asunto y,,

echando leches,, cuando empiece a soltar humo el aceite,, los trozos de pollo,,

En cuanto comienza a coger un poco de color el pollo,, (¡cuidao que no se te quemen los ajos y tapa la sartén con algo si no quieres hacer limpieza extra!!),, le arreas con el pimiento cortao en tiras,,

Pa que te hagas una idea,, yo no tenía reservao nada,, el tiempo que tardo en cortar el pimiento en tiras y quitarles lo blanco,, es el tiempo en que el pollo coge color,, así que no te prives,, De todos modos,, si lo tienes preparao todo antes, mucho mejor. Por cierto,, ya salé el pollo,, después los pimientos,, todo antes de meterlos en la sartén,, Pero si el gallinaceo ese lo has tenido con ajo y perejil desde el día antes, ya es la ostia en verso.

Inciso,,, ¿¿y por qué cojones estas botellas de vino durarán tan poco??,, ¿¿Estamos ante la puta estafa del siglo??,, Mañana ¡¡me revelo!!,, Tengo un sacacorchos de puta madre,, pero no da abasto,,, entonces la pregunta es,, ((gritando como un desgallenitao)),, ¡¡Patrii,, ¿¿dónde cojones estás??!!

Mientras se va haciendo todo eso,, cortas los tomates en lonchas y los salas también,,

Le das vueltas al asunto y le metes allí la hoja de laurel,,,

Cuando veas que el pollo ya coge un color dorao de esos que te apetece meterle el diente y creas que todo ya está a punto de empezar a quemarse,, pa dentro el tomate,, el agua que desprenden ya paran el churrascao y los dientes de ajo no se quemarán,, Importante esto si no quieres que el plato te salga más amargo que la leche,,

Vuelta pacá y vuelta pallá pa que no se dore más por unos laos que por otro,,

¿¿Qué ya no hay forma de parar eso??,, ¿¿Qué ya se consumió casi todo lo del tomate,,, y,, yyy ¡¡se te va a quemarrrr!!!??,, no te desesperes,, ¿¿por qué coño te crees que puse como ingrediente una cerveza??,, pues pa que se la eches ahora, y deja de reírte que al final se te abrasa el asunto,,

¿Te has dao cuenta de una cosa,, que la hoja de laurel sale en todas las fotos en primer plano??,, es que esta tipa es más chula que un ocho,, voy a llamarle la puta hojita de laurel presumida,,

En la primera foto que ves aquí también quería su protagonismo y le dije,,, ¡¡¡Nooooo!!!,, cuando era un chavalín y caía la hoja esa en mi plato,, me hacían rezar un padre nuestro,, yo creo que la familia lo hacía adrede porque siempre me tocaba la china,, perdón,, la hoja,, pero mi padre como que pa mí es Manuel y no un barbudo que está en las nubes tocándose los huevos,, Y humor tengo mucho,, pero a estas alturas del declive de mi vida,, como que no estoy pa mariconadas de esas,, Es que el que no tiene remedio,, ya sabes,, Por cierto,, papá,, mamá,, ¿¿os fijásteis en la clase de luna que había cuando hicísteis eso que tanto tuvo que ver conmigo??,, ¿¿o es que las alineaciones de los planetas aquel día se volvieron gilipollas??,,

Deja ahora que haga a su aire el blup blup ese que es cuando se está poniendo blandito y no me lo contamines con eso lleno de bichos que llamáis agua los civilizaos de los cojones,,

¿¿Ves cómo se va consumiendo??,, pues cuando creas que le faltan unos cinco minutos,, le echas por encima el jugo del limón,,

¿Le queda un poco de salsita??,, ¿¿la justa??,, pues ya está,, ahora solo te queda vacilar con quien tengas en casa de tragón,, tragona o tragones de otra exquisita receta del Maca,, ((Si es tragona y no se trata de tu suegra,, hasta te permito que digas que la inventaste tú)),,

ANEXO: Después de cenar de puta madre con esta receta,, pasarte de la raya con tanto rioja y con lo que cuadrase,, te levantas por la mañana con la cabeza como un bombo y a la señorita o señora que tienes en la cama le quieres agradecer algo,, abre aunque solo sea un ojo y fíjate en ese pan duro que sobró y en ese cacharro con aceite rojo de la receta que está allí diciendo,, “”¡¡méteme en el lavavajillas,, so guarro!!”.

Hazme caso,,, Corta el pan en rebanadas y empápalas un poco en ese aceite,, (no mucho)) y después las pones a la plancha o las metes en el horno hasta que estén tostadas,, busca por la nevera algo “”fino””,, un poco de salmón,, unas anchoas,, y se lo pones por encima,,

Ahora solo te queda el acompañamiento ideal,, ¿¿chocolate??,, ¿¿colacao??,, déjate de mariconadas,, abre una botella de rioja que es lo único que os va a quitar la resaca.

http://www.malditoinsolente.com

 

 

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27abr/120

Conejo moruno

Por: Mikel López Iturriaga

Conejo moruno
Conejo al aire libre. / EL COMIDISTA

Me cuesta entender a la gente que no come conejo pero sí otras carnes. Yo también quería mucho a Bugs Bunny, pero soy igual de fans de Porky o de Babe el cerdito valiente y no le hago ascos a un buen jamón. Recuerdo que mi hermano Pablo odiaba el conejo hasta que se lo colaron en trocitos pequeños en un arroz diciéndole que era pollo: ese día se le quitaron todos los remilgos. Creo que hay mucho prejuicio injustificado contra este animal, siendo un alimento sanísimo por su poca grasa, asequible, exquisito y muy propio de nuestra cultura gastronómica.

El plato de hoy viene de algún punto indeterminado del mundo árabe vía la casa de mi hermano y mi cuñada en Carranza (Vizcaya). Supongo que fue aquí donde se alcoholizó un poco con el coñac, que no lo veo yo muy del gusto de Alá. Pero en fin, su gracia estriba en el punto dulce y especiado de la miel, las ciruelas y la canela, y sobre todo en el inteligente majado del ajo con el higadito que da vigor a la salsa. Es un guiso largo pero sencillo, que se prepara en dos patadas y luego sólo hay que dejarlo al fuego muy suave un buen rato.

Dificultad

Para tarugos.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1 conejo troceado con su hígado

  • 1 pimento rojo

  • 2 pimientos verdes

  • 8 ciruelas sin hueso

  • 3 tomates maduros pelados (pueden ser de bote)

  • 3 cebollas

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cucharada de miel

  • 150 ml de coñac

  • 1/2 ramita de canela

  • Harina

  • Aceite de oliva

  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Poner a remojo las ciruelas en agua un par de horas.

2. Reservar el hígado del conejo. Salpimentar el resto de la carne, pasarla por harina y dorarlo en una cazuela a fuego medio con un chorro de aceite de oliva. Sacar y reservar.

3. En el mismo aceite, rehogar a fuego suave las cebollas y los pimientos picados, los dientes de ajo en entero y el hígado.

4. A los cinco minutos, sacar el hígado y los ajos y majarlos en un mortero. Cuando la cebolla y el pimiento estén bien pochados (unos 10-15 minutos más), devolver la mezcla majada a la cazuela incorporando el tomate picado, los trozos de carne, el coñac, la miel, la canela y las ciruelas. Añadir unos 300 ml de agua y cocer tapado a fuego mínimo unas dos horas y media hasta que esté tierno, mojando con más agua si se queda seco.

Fuente: http://blogs.elpais.com/el-comidista

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20abr/120

Pisto a la bilbaína

pisto bilbaina

Ingredientes

Para cuatro personas

  • 2 calabacines grandes

  • 1/2 kg. de tomates maduros

  • 1 pimiento verde grande

  • 1 cebolla grande

  • 1 diente de ajo

  • 4 huevos

  • Aceite de oliva virgen

  • Azúcar

  • Sal

Preparación

Escaldar los tomates en agua hirviendo, pelarlos y despepitarlos. Cortarlos en trozos grandes, como de medio gajo.

Picar la cebolla. Quitar el troncho y las pepitas al pimiento y cortarlo en trozos medianos, de unos 2 o 3 centímetros.

Calentar un buen chorro de aceite de oliva en una sartén grande, y dorar la cebolla a fuego medio durante unos 5 minutos. Remover de vez en cuando para que no se queme. Añadir el pimiento y el diente de ajo, y dorar 5 minutos más.

Cortar cada calabacín longitudinalmente en cuatro trozos, y eliminar algo de la parte central en la que están las semillas. Cortar los trozos en daditos y añadirlos a la sartén. Salar y rehogar unos cinco minutos para que resalte el sabor del calabacín, hasta que éste empiece a ponerse transparente.

Finalmente, añadir el tomate y dejar que cueza todo junto unos 15-20 minutos, hasta que el calabacín esté hecho y tomate esté entero pero se deshaga al tocarlo con la cuchara.

Aplastar el diente de ajo y disolverlo en la salsa. Probar el tomate, y si está muy ácido, añadir una chucharada de azúcar. Corregir de sal.

En este punto, el pisto se puede dejar enfriar y guardar en la nevera, si se quiere. Justo antes de comerlo, calentarlo bien en una sartén a fuego medio-fuerte, y cascar los huevos encima. Añadir una pizca de sal y dejar que las claras se cuajen un poco sin remover.

Al final, romper las yemas y dar una vuelta suave a todo el conjunto, sin marearlo. Cuando el huevo esté semilíquido, cremoso pero no baboso, sacar de la sartén a la fuente y servir inmediatamente.

La vi aquí: http://ondakin.com/2009/10/07/pisto-a-la-bilbaina-de-mi-madre

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14abr/120

Las estaciones de una comida

http://www.diegomanuel.com.ar

En una mesa llena, en la que la multitud de platos sólo tiene la finalidad de mantener largamente juntos a los convidados, la conversación pasa habitualmente por tres fases: 1) contar, 2) razonar y 3) bromear. 1) Las novedades del día, primero locales, luego foráneas, llegadas a través de cartas privadas y periódicos. 2) Una vez satisfecho este primer apetito, se hace la reunión más viva; pues como en el argüir es difícil evitar que uno y el mismo objeto planteado sea enjuiciado de diversas maneras, y cada uno no vilipendia precisamente su opinión, se suscitará una discusión que excita el apetito para fuentes y botellas, y según el grado de impulsividad de la discusión y de la participación en ella, lo hace también provechoso. 3) Pero como el argüir es siempre una especie de trabajo y desgaste de fuerzas (...) cae la conversación naturalmente en el mero juego del ingenio (...) y así termina la comida entre risas; las cuales, cuando son carcajadas y de buen corazón, las ha destinado la naturaleza a que con el movimiento del diafragma y del intestino favorezcan muy especialmente al estómago en su digestión, en cuanto bienestar corporal.

Immanuel Kant,
citado por Otfried Höffe, El proyecto político de la modernidad, FCE.

Fuente: http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com

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14abr/120

Ingredientes: ni muy buenos ni tan malos para la salud

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Al momento de seleccionar ingredientes para elaborar nuestros platos y que posteriormente se conviertan en parte de nuestra dieta, muchas veces pensamos, “éste es bueno” o “aquel es malo”, sin embargo, los ingredientes no son ni muy buenos ni tan malos para la salud.

Vosotros estaréis pensando, “para adelgazar, claro que un helado es malo y la lechuga es buena”, pues debo decir que todo depende de cómo lo miremos, y de las características en las cuáles se consumen los ingredientes, porque un helado en pequeñas cantidades, consumido una vez por semana es muy placentero y puede volver más sostenible una dieta de adelgazamiento.

No hay amigos ni enemigos

El planteo anterior nos lleva a pensar que no hay completos amigos ni enemigos en nuestra dieta, sí algún alimento puede ser más adecuado en algunas condiciones que en otras, por eso, si busco adelgazar la lechuga puede ser muy buena por ser baja en calorías, de gran volumen, con mucha agua y micronutrientes pero si lo que busco es cuidar mi intestino, quizá la lechuga sea la peor elección y agrave los síntomas de cualquier patología digestiva.

Es decir, todo depende de las cualidades individuales que determinan nuestras posibilidades y necesidades así como también, depende de la forma en qué comemos, la cantidad, frecuencia y demás.

También podríamos decir que existen combinaciones desaconsejables de alimentos así comoasociaciones entre ingredientes que nos permiten obtener más nutrientes.

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Entonces, lo que definitiva queremos explicar y fundamentar es que no existen alimentos prohibidosaunque antes si teníamos una extensa lista y además, podemos concluir que la mejor dieta es aquella que incluye de todo en cantidades adecuadas, es decir, una dieta variada que respeta el equilibrio aconsejado entre nutrientes que permite conservar la salud.

No existen ingredientes prohibidos

Hay muchos alimentos que antes eran prohibidos y ahora no lo son, lo cual demuestra que en realidad,no son tan nocivos para la salud como creíamos. También hay muchos alimentos saludables que debemos consumir con moderación porque si bien aportan buenos nutrientes, nuestro cuerpo sólo necesita pequeñas cantidades de ellos y consumidos en exceso, ya no serían tan “buenos” como pensamos.

Entonces no existen ingredientes prohibidos que deban erradicarse completamente de la dieta, ni siquiera en personas con diabetes es imprescindible eliminar por completo el azúcar, aunque si hay excepciones como en el caso de las alergias o intolerancias alimentarias.

En la cocina, podemos usar ingredientes varios para beneficiar la dieta y mediante ésta la salud del organismo, y dado que los ingredientes no son ni muy buenos ni tan malos, sólo debemos prestar atención a las necesidades de los comensales así como también, a la cantidad y frecuencia con que utilizamos determinados ingredientes.

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Por ejemplos, hay algunos ingredientes sanos y nutritivos pero de los cuales no podemos abusar como son los zumos naturales, las frutas secas, la miel, los quesos o el chocolate.

También hay algunos alimentos que quizá durante mucho tiempo consideramos malos pero que en realidad son muy nutritivos, como son el huevo, los aceites vegetales o las carnes. Por supuesto, no podemos abusar de ellos aunque si podemos incluirlos a diario y dependiendo al forma en que los usamos, favorecerán una dieta saludable. Por ejemplo: si evitamos frituras.

El azúcar refinado si bien no se necesita para vivir y su exceso no es beneficioso, un poco al día no produce efectos nocivos para la salud y por el contrario, puede aportarnos energía rápida así como placer al consumirlo.

Como podemos ver, los ingredientes no son ni muy buenos ni tan malos, sólo debemos aprender a utilizarlos acorde a nuestras necesidades y de manera adecuada para no perjudicar sino beneficiar la salud.

Fuente: http://www.directoalpaladar.com

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12abr/120

Salmón con fresas y lima

Por: Mikel López Iturriaga | 11 de abril de 2012

Salmon semicrudo fresas y lima

Un salmón ganador. / MÒNICA ESCUDERO

 

La semana pasada recibí una noticia que me llenó de alborozo y envidia cochina a partes iguales: Mònica Escudero, directora de las revistas Barcelonés y Madriz y compañera de fatigas en algunos reportajes de El País Semanal, había ganado un concurso de recetas deCanal Cocina para periodistas. El alborozo vino de mi natural tendencia a alegrarme de los éxitos de mis amigos, y la envidia, de que el premio era un iPad, artilugio para el que la cadena acaba de lanzar una nueva aplicación. 

Como he tenido la suerte de probar la receta en cuestión, le pedí permiso a Mónica para compartirla en el blog. Su salmón semicrudo con fresas y lima no sólo es original, sino que reune simplicidad, rapidez de ejecución y un equilibrio muy logrado de sabores. No siendo un gran fans del salmón cocinado con calor, os aseguro que, aligerado con la frescura y la acidez de la fresa y la lima, este pescado grasosillo alcanza una nueva dimensión. Además,las fresas están en plena temporada, así que no hay excusas para no lanzarse a preparar el plato.

Dificultad

Para cortos.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 4 supremas de salmón de unos 150 gramos, limpias y sin espinas

  • 300 gramos de fresas maduras (mejor de proximidad)

  • 2 limas

  • 1 cebolleta o unas ramitas de cebollino

  • 1 cucharada de perejil picado

  • Aceite de oliva

  • Sal y pimienta negra

Para acompañar

Mezcla de lechugas, manzana roja, hinojo y nueces

Preparación

1. Cortar las fresas a cuartos y aplastarlas con un tenedor para que suelten el jugo pero queden trozos irregulares.

2. Picar muy fina la cebolleta o el cebollino a trocitos. Añadir el zumo de lima, rectificar de sal y pimienta, remover y añadir un par de cucharadas soperas de aceite de oliva. Es importante añadir el aceite el final o la sal no se disolverá. Dejar macerando.

3. Mientras, preparar una ensalada con la manzana roja cortada a tiras (se puede mojar con unas gotas de zumo de limón para que no se ennegrezca), el hinojo cortado finito, las nueces y las lechugas. Aliñar con aceite, un vinagre suave, sal y pimienta y reservar.

4. Poner el salmón en una sartén o plancha bien caliente con unas gotas de aceite unos 30-60 segundos por cada lado (tiene que quedar completamente crudo en el centro). Servir el salmón caliente con la vinagreta encima y la ensalada como acompañamiento. El mismo salmón frío es una base ideal para una ensalada refrescante y deliciosa, y no se tarda más de 10 minutos en prepararlo.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

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9abr/120

Flan de yemas con vainilla

Por: Mikel López Iturriaga | 09 de abril de 2012

Flan de yemas
Un postre con muy poco huevo. / AINHOA GOMÀ

 

Uno de mis propósitos de después de Semana Santa consiste en preparar más postres básicos. Son platos que no destacan por su originalidad, que hemos visto y comido un montón veces, pero que nunca nos han fallado porque siguen conservando su genialidad. Por desgracia, el tipo de postres de los que hablo cada vez sabe hacerlos menos gente, a la vez que van desapareciendo de las cartas de los restaurantes al menos en su versión casera.

Mi primer rescate está dedicado al flan, un producto que a muchos les sonará viejuno -con nata lo es, sin duda- pero que a mí me resulta entrañable. Las espantosas versiones industriales que se venden en los supermercados lo han desprestigiado hasta extremos insospechados, llevándolos a olvidar que estamos ante un auténtico clásico de la repostería. Pocos postres superan un flan bien hecho, con su maravillosa textura y su perfecto equilibrio de lácteos, huevo y azúcar.

La receta de hoy está tomada del libro Las recetas favoritas de Martín Berasategui.Después de probar muchos flanes, me parece que el del chef vasco es difícil de superar. Las únicas variaciones son la incorporación de la vainilla, una especia que va muy bien con el huevo, y la supresión del caramelo. Sí, ya sé que soy un raro y que el flan se ha tomado toda la vida con él, pero yo no le veo la gracia a ponerle más azúcar a este postre.

Dificultad

Para personas que no han pesado un gramo de azúcar en su vida.

Ingredientes

Para 4-6 flanes

  • 6 yemas

  • 3 huevos enteros

  • 150 g de azúcar

  • 1/2 litro de leche

  • 125 g de nata líquida

  • 1 vaina de vainilla

Preparación

1. Precalentar el horno a 150º.

2. Poner a calentar la leche con la nata. Cortar la vaina de vainilla transversalmente, sacarle las semillas con la punta de un cuchillo e ir echándolas sobre la leche. Poner también en ella la vaina para que dé más sabor. Cuando hierva, retirar del fuego y dejar que se temple.

3. Mezclar las yemas con los huevos y el azúcar. Incorporar la leche con la nata pasándola por un colador o quitando la vaina de vainilla antes. Mezclar.

4. Llenar 3/4 partes de los moldes o ramequines con la mezcla. Ponerlos en una bandeja alta con agua caliente para cocerlos al baño maría. Si los moldes son metálicos, conviene cubrir el fondo de la bandeja con papel de aluminio para que no la toquen.

5. Hornear unos 20-25 minutos y sacar cuando el borde se vean algo cuajados pero el centro tiemble. Dejar enfriar en la misma bandeja con el agua y servir en el mismo molde a temperatura ambiente.

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3abr/120

Hoy follo

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3abr/120

Lasaña ligera de espinacas

Por: Mikel López Iturriaga | 03 de abril de 2012

Lasaña ligera de espinacas
Animalitos de África mirando una lasaña. / EL COMIDISTA

 

Aun a riesgo de que la parroquia italianófila se me ponga en pie de guerra, diré que las lasañas no me ponen en exceso. No sé si es porque me llenan al tercer bocado, o porque casi siempre que las he tomado en restaurantes han sido una masa blandurria con kilos de queso y bechamel, pero es un plato que no me apetece pedir nunca. Y eso siendo un fans furibundo de la pasta y de la cocina italiana en general. Quizá suceda como con la tortilla de patata o las croquetas, que es tan difícil comerlas buenas fuera de casa que uno ya desiste.

Sin embargo, tras años de alejamiento el uno del otro, la lasaña y yo nos reencontramos en casa de una amiga el otro día, durante el encuentro semanal para ver a nuestros muy añorados tróspidos. Ella (la lasaña, no mi amiga) iba un poco en plan vegetariana, sin un gramo de carne y exhuberante de espinacas, pasas y queso fresco. No se parecía en nada al plato denso y empalagoso que había conocido, por lo que la devoré con enorme deleite. Fue una reconciliación maravillosa que me llevó a quererla otra vez, y a desear compartir su receta con vosotros.

El secreto para triunfar con esta lasaña consiste en usar espinacas frescas, soltarse con las pasas y, sobre todo, que la bechamel que usemos sea ligerita. Es decir, con una proporción alta de leche por cantidad de roux (mezcla de mantequilla y harina). Por si a alguien se le pasa por la cabeza comprar bechamel de bote, informo de que cada vez que alguien la usa Dios mata un gatito enharinándolo y friéndolo en grasas hidrogenadas.

Dificultad

Para informáticos y vírgenes.

Ingredientes

  • 1 paquete de 20 placas de lasaña precocida

  • 1 kg de espinacas frescas

  • 1 cebolla grande

  • 100 g de pasas sin semilla

  • 300 g de queso fresco

  • 100 g de queso emmental rallado

  • 750 ml de leche entera

  • 40 g de harina

  • 40 g de mantequilla

  • Nuez moscada

  • Aceite de oliva

  • Pimienta

  • Sal

Preparación

1. Precalentar el horno a 180 grados.

2. Saltear las espinacas en dos tandas en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que pierdan volumen. Retirar del fuego, añadir las pasas y el queso fresco desmigado y reservar.

3. Picar la cebolla fina y poner a calentar la leche en un cazo.

4. En una cazuela mediana, pochar la cebolla con la mantequilla y un chorrito de aceite a fuego suave unos 10 minutos, hasta que esté translúcida. Añadir la harina, remover y dejar que se haga a fuego muy lento otros 10 minutos. Incorporar la leche bien caliente removiendo con una cuchara de madera hasta obtener una bechamel ligera. Salpimentar y sazonar con nuez moscada rallada al gusto.

5. Untar la base de una fuente de horno mediana con un poco de bechamel. Poner la primera capa de pasta y encima la mezcla de espinacas. Cubrir con bechamel, poner la segunda capa de pasta y repetir la operación terminando con pasta.

6. Espolvorear con el queso emmental y un poco de pimienta y hornear unos 25-30 minutos. Cuando esté dorado y la pasta blanda, sacar y servir.

http://blogs.elpais.com/el-comidista

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