¿CÓMO ERA EL DIOS DE SPINOZA (EL DIOS EN EL QUE CREÍA EINSTEIN)?

EINSTEIN DIJO CREER EN EL DIOS DE SPINOZA, UN DIOS QUE SE MUESTRA A SÍ MISMO A TRAVÉS DEL ORDEN Y LA ARMONÍA DE LAS LEYES UNIVERSALES, UN DIOS EN CUYO INTELECTO PARTICIPA LA MENTE HUMANA

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Libre de la metáfora y del mito 
labra un arduo cristal: el infinito 
mapa de Aquel que es todas Sus estrellas.

-Borges, “Spinoza”

Uno de los temas que se discuten frecuentemente en Internet tiene que ver con si Einstein creía en Dios o no. El tema genera fascinación porque las personas buscan confirmar sus propias creencias y dar un golpe de autoridad (recurriendo a una “autoridad”): si el más grande científico del siglo XX creía en Dios, esto parecería darle a las personas que creen en Dios mayor legitimidad y seguridad y, por el contrario, si una mente como la de Einstein, que sondeó los misterios del universo, no se inclinó hacia la divinidad esto parecería consolidar más la visión ateísta y materialista que domina la ciencia actualmente. Lo cierto es que existe cierta confusión al respecto, aunque ciertamente Einstein dijo identificarse con “el Dios de Spinoza”. La confusión nace de que la divinidad que postuló Baruch Spinoza ha sido interpretada de formas diversas, entre ellas como un ateísmo, bajo la interpretación de que su panteísmo (la inmanencia de Dios) oculta realmente un ateísmo en tanto a que se puede substituir a Dios por la Naturaleza, y en tanto a que no necesariamente implica un culto o adoración a esa Naturaleza. 

Primero veamos brevemente las declaraciones que acercan a Einstein al Dios de Spinoza y luego veamos cómo concibió a este Dios el filósofo holandés del siglo 17. 

Gerald Holton, profesor de la Universidad de Harvard, quien fue designado curador del archivo de Einstein, mantiene que Einstein atravesó un periodo religioso y otro científico y que al final los conjugó ambos. “Definitivamente sí [creía en Dios]. Pero debemos recordar que así como inventó su física y su estilo de vida, también inventó su religión… Era el Dios de Spinoza, que introdujo la racionalidad en el mundo, de modo que la Naturaleza y Dios se identifican”.

En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G. S. Viereck, Einstein explica:

La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas.

Hay que mencionar que, en muchos sentidos, la filosofía de Spinoza es una ruptura con la filosofía cartesiana que remarca el dualismo entre cuerpo y alma (o mente). Spinoza concibe en su Ética, en cambio, una única sustancia, la cual define como aquello “que es en sí mismo y es concebido por sí mismo, esto es, aquello cuyo concepto no requiere del concepto de otra cosa para formarse”. De aquí que la única sustancia, aquello que no necesita de algo más, sea Dios. “Excepto Dios, no existe sustancia que pueda darse o concebirse”. La sustancia de Spinoza es infinita e indivisible; como la energía de Einstein, no se crea ni se destruye.

En otra famosa respuesta, Einstein contestó un telegrama del rabino Herbert S. Goldsteinsobre su visión religiosa diciendo escuetamente: “Creo en el Dios de Spinoza. Quien se revela a Sí mismo en las armoniosas leyes del universo, no en un Dios quien se ocupa del destino y el castigo de la humanidad”. Aquí se hace una alusión al gran atractivo que ha hecho de la filosofía de Spinoza sumamente atractiva para muchos científicos y filósofos que sienten una religiosidad cósmica (no antropomórfica) que se aleja de los grandes monoteísmos (basados en una figura divina patriarcal que castiga o premia), y lo cual hizo que incluso fuera acusado de ateísmo en su época. “Los hay que se representan a Dios como un hombre compuesto de cuerpo y alma y sometido a pasiones; pero ya consta, por las anteriores demostraciones cuán lejos vagan éstos de un verdadero conocimiento de Dios”, escribió. Esto es así ya que si bien todas las cosas, dice Spinoza, son en Dios, Dios no es corpóreo, ya que los cuerpos están, por definición, limitados. Esta es su definición de Dios:

Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Otra de las grandes razones, por las cuales el Dios de Spinoza es tan atractivo para mentes científicas es que en ningún momento recurre a lo supernatural o a lo milagroso. Dios aunque es todo, es conocido (intuido) adecuadamente en sus leyes. “Todo lo que ocurre, ocurre en virtud de las solas leyes de la infinita naturaleza de Dios y se sigue de la necesidad de su esencia”. Y todo lo que ocurre se produce por necesidad, no por un acto de voluntad creativa o arbitrariedad; el universo es determinístico, algo que es lógicamente muy atractivo para un científico o matemático que observa el edificio cósmico de la causalidad y encuentra ecuaciones o constantes universales que parece existir eternamente.

todas las cosas necesariamente proceden de, o siempre siguen al poder infinito de Dios] por la misma necesidad y en la misma forma en la que de la naturaleza de un triángulo procede, por toda la eternidad, que sus tres ángulos sean iguales a dos ángulos rectos.

Spinoza además sugiere que es posible conocer “la naturaleza de todas las cosas, a saberse, a través de las leyes universales y reglas de la naturaleza”. Estas leyes son las más puras expresiones de Dios y tienen una realidad superior a la existencia de las cosas individuales, por ejemplo, ya que permanecen siempre igual, mientras que las cosas cambian y perecen (y en realidad tienen su existencia en esas leyes, que son la naturaleza, Dios).

La tercera gran razón de que la filosofía de Spinoza es tan atractiva para un físico, tiene que ver con que Spinoza llegó a sugerir que Dios es sinónimo a la Naturaleza,”Deus sive Natura“, escribió famosamente Spinoza. Recordemos que la física hasta hace uno siglos era llamada “filosofía natural”, y esto hace que algunos físicos y filósofos crean que al decir Dios es la Naturaleza, se puede decir que lo divino, lo que es, la realidad es la física (la palabra griega physis, de hecho, ha sido traducida a lenguas modernas como naturaleza). Esto, sin embargo, es altamente discutible ya que Spinoza no puede considerarse en ninguna medida un materialista, ya que habla de la eternidad de la mente que participa en Dios. “La mente humana no puede ser absolutamente destruida con el cuerpo, sino que una parte de ella, que es eterna, permanece”. “Nuestra mente en tanto a que entiende es un modo eterno de pensamiento”. Estas proposiciones, entre otras, han generado gran debate. Algunos filósofos creen que Spinoza habla de algún tipo de inmortalidad individual del alma; otros creen que más bien se trata de una inmortalidad impersonal, de aquello que conoce adecuadamente a Dios, y que es en sí mismo Dios. Esto es similar a a algunas visiones orientales, particularmente la budista, en la cual no existe una inmortalidad del alma, sólo una inmortalidad de la mente que percibe correctamente la realidad, que es en sí misma la budeidad (no una persona o un individuo). En otras palabras, podemos decir que la sabiduría es inmortal, la ignorancia es perecedera.

El tema más polémico en relación a la obra de Spinoza es si su visión de la realidad puede considerarse como atea. Evidentemente no si nos basamos en sus propias palabras y no asumimos que ahora somos más astutos para darnos cuenta que él mismo no se daba cuenta de que lo que estaba desarrollando era en realidad un ateísmo (porque el panteísmo, un término que Spinoza nunca uso, es en realidad un ateísmo mal llamado) y Spinoza, que utiliza el término Dios por todas partes y se esmeró en probar su existencia, el filósofo que Shelley y Byron llamaron “intoxicado de Dios”, en realidad no creía en Dios. Acaso sólo utilizó este término para librarse de acusaciones de herejía.

El argumento de que su filosofía es ateísta, se basa en que equipara a Dios con la naturaleza (y aparentemente no recurre a ninguna diferencia o trascendencia entre estos) y en que no parece haber hecho o llamado explícitamente a una adoración de Dios-Naturaleza. El problema, por supuesto, yace en cómo definimos “Dios”, si lo definimos como un ser trascendente que crea el universo de la nada y que interviene a voluntad para afectar su creación, entonces sí podríamos hablar de que la filosofía de Spinoza es ateísta. Pero esta es solamente una definición de la divinidad basada en la tradición judeocristiana en sus aspectos exotéricos. Si admitimos una definición más sutil esto cambia. Max Müller, el gran traductor y compilador de textos orientales, escribió: “El Brahman, como fue concebido por los Upanishads y definido por Shankara, es claramente el mismo que la Substantia de Spinoza”. La teología de Spinoza también puede leerse como un monismo: Dios es Todo y es Uno, como dice el poema de Borges sobre el Dios de Spinoza, el universo es “el infinito mapa de Aquel que es todas Sus estrellas”. El argumento de que el Dios de Spinoza es solamente inmanente, es decir no existe más que en la naturaleza, por otro lado, ha sido discutido Martial Guéroult, quien sugiere que Spinoza en realidad es un panenteísta (y no un panteísta), la diferencia estriba en que en su interpretación de la filosofía de Spinoza Dios no es solamente el mundo, sino más bien el mundo está en Dios. Todas las cosas tienen su existencia en Dios, pero Dios no es limitado por el mundo. Karl Jaspers, por su parte, ha puesto en duda la afirmación de que para Spinoza Dios y la naturaleza son intercambiables, y sugiere que Dios mantiene una trascendencia en tanto a que tiene infinitos atributos, mientras que el mundo conocido por los humanos sólo tiene dos atributos, el Pensamiento y la Extensión, los cual abarcan la cualidad inmanente de Dios. Dios es entonces trascendente e inmanente, lo cual lo acerca de nuevo a una concepción oriental, como la que encontramos en el shivaísmo tántrico de Cachemira, entre otros.

Por otro lado, el argumento de que Spinoza no siente la necesidad de adorar o de rendir culto a su Dios es algo, de nuevo, bastante arbitrario, ya que aunque no habla de ritos o prácticas específicas para acercarse a esa divinidad, en repetidas ocasiones sugiere que el bien y el sentido de la existencia humana es conocer y amar a Dios.

El más alto bien es el conocimiento de Dios, y la más alta virtud de la mente es el conocimiento de Dios.

El amor intelectual de la mente hacia Dios es parte del amor infinito con el que Dios se ama a sí mismo… El amor de Dios a los hombres, y el amor intelectual de la mente a Dios, son idénticos. 

El hombre sabio rara vez sufre conmociones del ánimo, sino que, consciente de sí mismo, de Dios y de las cosas, con arreglo a una necesidad eterna, nunca deja de ser, y siempre posee el verdadero contento del ánimo.

Sobra decir que la “Naturaleza” de Spinoza, rebosante de gnosis, amor y eternidad, es muy diferente a la naturaleza ciega e inerte de la ciencia moderna materialista. La filosofía de Spinoza es más sofisticada que la de los grandes cultos religiosos monoteístas (aunque sólo en su entendimiento exotérico, la cábala judía, por ejemplo, tiene una visión también panenteísta); pero no por ello deja de tener una clara religiosidad. Se trata de una religiosidad cósmica, altamente intelectual, que se nutre de la contemplación del orden y la elegancia de las leyes del universo y de la misma mente humana que es un atributo de la divinidad. Los pensadores de la India fueron sensibles a esta diferencia, mientras que la religiosidad cristiana, por ejemplo, es más lo que llaman un bhakti yoga (unión a través de la devoción), lo de Spinoza se acerca a un jnana yoga (unión con dios y anulación de la individualidad a través de la gnosis). Verdaderamente para Spinoza el ser humano es una forma en la que Dios se percibe a sí mismo. Un concepto que sería reformulado secularmente por Carl Sagan, diciendo que somos la forma en la que el universo se conoce a sí mismo.

De esto se deriva que la mente humana es parte del infinito intelecto de Dios. Así entonces, cuando decimos que la mente humana percibe esto o aquello, no estamos diciendo más que Dios, no en cuanto a que es infinito, sino en cuanto a que es explicado a través de la naturaleza de la mente humana, o en tanto a que constituye la esencia de la mente humana, tiene esta o aquella idea. (Ética, 2.p11.c)

En este sentido Spinoza sí postula un sistema religioso, un sistema de re-unión o reconexión, que es solamente el reconocimiento de que lo que somos, particularmente nuestro intelecto en su percepción adecuada de la realidad, es Dios. Esta gnosis divina es lo que perdura, es la misma eternidad de la mente que es acogida en el seno divino. 

Einstein también reconoció la importancia de este sentimiento de religiosidad cósmica, basado en el conocimiento de lo “Misterioso”.

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir -el conocimiento de la existencia de algo insondable para nosotros, la manifestación de la más profunda razón aunada a la más resplandeciente belleza. No puedo imaginar un Dios que castiga o recompensa a los objetos de su creación, o que tiene una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos. Me satisface el misterio de la eternidad de la vida con la conciencia de –y atisbos de- la maravillosa construcción del mundo existente en conjunto con la determinación expedita a comprender una porción, aunque sea pequeña, de la razón que se manifiesta a sí misma en la naturaleza. Esta es la base de una religiosidad cósmica, y me parece a mí que la función más importante del arte y la ciencia es despertar este sentimiento entre los receptivos y mantenerlo vivo. 

Al final, no es necesario el concepto de “Dios”, pero sí el concepto de algo más grande, eterno, misterioso y bello que da sentido y ordena la existencia (algo que evoca el sentimiento estético, ético y espiritual que solemos describir con la palabra “divino”). Algo que es más grande y misterioso, pero que, a la vez, es lo más íntimo e inmediato, en lo cual todo tiene su existencia. Al final los nombres como “Dios” o “Naturaleza” son sólo conceptos, pero la religiosidad es una actividad, un dinamismo, una forma de ser que provee vital significado. El mismo Einstein sugirió que “la ciencia sin religión está coja, y la religión sin ciencia está ciega”. No es necesario elegir entre una o la otra.

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Dios está en el gluten: el Vaticano confirma que no se puede comulgar con hostias sin gluten

12 de los 1.200 millones de católicos en el mundo pueden ser celiacos, pero no hay hostias para ellos.

 

El Vaticano asegura en una carta a los obispos que las hostias sin nada de gluten son materia “inválida” para la Eucaristía, aunque permite que se dispensen las que tienen bajo contenido en gluten. En España han trascendido varios casos deniños celíacos que no han podido comulgar con una hostia fabricada con maíz y en su lugar se han visto obligados a hacerlo solo con vino. Por encargo del Papa Francisco, el documento, fechado el 15 de junio, pide que se vigile “la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan” y no se opone a que se usen alimentos genéticamente modificados.

El escrito también señala que el mosto, esto es, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida, se puede utilizar en la Eucaristía. El vino debe proceder únicamente de la uva, “del fruto de la vid, puro y sin corromper”, y los sacerdotes tienen que conservarlo en perfecto estado para que no se avinagre.

Por otro lado, el documento pone de manifiesto que mientras que hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de Internet. Por ello, sugiere, que “para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística”, los Ordinarios den indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiado.

Texto original en El País. Visto en BBC, con información de Europa Press.

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Coños insumisos y curas pederastas

Imagen de la 'Procesión del santísimo coño insumiso'

Una jueza de Sevilla ha abierto juicio oral contra unas chicas que, el primero de mayo de 2014, montaron una divertida procesión bautizada como del Santísimo Coño Insumiso. Recorrieron las calles hispalenses hacia el arco de la iglesia de la Magdalena portando sobre palio un coño plástico de muy sacras dimensiones, y ahora las acusan de atentado contra los sentimientos religiosos.

Sucede esto en las mismas fechas en que la policía detenía al secretario de un cardenal vaticano en plena orgía gay con jóvenes prostitutos, aderezada con kilos de cocaína, y pocos días después de que el cardenal George Pell, tesorero del Vaticano y uno de los popes –iba a decir capos– de la Iglesia Católica, haya recibido orden de viajar a Australia para enfrentarse a las acusaciones policiales de abusos sexuales constantes a niños, durante el desempeño de su cargo como arzobispo de Melbourne. Qué queréis que os diga. Entre estos curas y las chicas del coño insumiso, yo creo distinguir bastante bien a los que deben y a las que no deben ser juzgados y condenados.

Este papa Francisco que ahora vende marihuana buenista y casi podemita en las sucias esquinas de su fe, es el mismo que nombró tesorero al presunto abusador George Pell, a sabiendas de que estaba investigado desde hace más de un lustro por dejar que los niños se acercaran a él para recibir sus pegajosas enseñanzas. Pero nunca irá a la cárcel. Como jamás fue a la cárcel el cardenal escocés Keith O´Brien, después de que tuviera que renunciar tras conocerse su “sexualidad depredadora” sobre decenas de menores. Ni siquiera se enfrentó a la justicia. La reprimenda se limitó a una investigación interna del Vaticano de la que nunca supimos nada.

No son casos aislados como los del PP, que apenas tiene mil imputados. En Australia, el proceso en que está inmerso Pell investiga abusos a 4.000 niños; hay cientos de sacerdotes sospechosos (se investiga al 7% de los curas del país, para ser exactos). 40 niños acabaron suicidándose (1%), según la policía del país de los canguros.

Mientras esto sucede, aquí en España gastamos el dinero del contribuyente en juzgar a las cachondas del coño insumiso. Y la Comisión Europea acusó a España, este abril pasado, de vulnerar los derechos del menor protegiendo, así, a nuestros ensotanados pederastas. A Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, lo defendió el papa Benedicto XVI hasta que fue le imposible esconder más hectolitros de esperma en el maletero del papamóvil. Todos estos lodos –y muchos más– explican que en nuestro pío país en derrumbe solo se hayan constatado 10 condenas a curitas rijosos. Con la Iglesia, en pelota, hemos topado.

A la iglesia se le viene perdonando todo desde siempre. O se silencian sus crímenes, como el nazismo. El partido católico alemán, por orden del Vaticano, votó a Hitler en el Reichstag el 23 de marzo de 1933, traicionando el frente que había formado con los socialistas para evitar la llegada del siniestro austriaco al poder. Además, ordenó a sus sacerdotes instruir en escuelas e iglesias a niños y fieles sobre las bondades del nazismo y la necesidad de exterminar a los judíos (toma hostia, Jesús de Nazaret, príncipe de los ídem).

El que después sería papa Pío XII describió así la postura católica cuando ejercía de secretario de Estado del Vaticano: “Es necesario que los católicos encuentren en los pactos diplomáticos entre la Santa Sede y el gobierno nazi las garantías que puedan asegurarles, al menos, el mantenimiento de su posición en la vida de la nación”.

De lo que pasó en la España de Franco no os quiero ni contar: asesinato selectivo con chivatazos sacerdotales de los maestros empecinados en educar bajo los auspicios de la razón y la ciencia, los dos grandes enemigos de la religión. De delaciones eclesiales contra ellos están pobladas nuestras famosas cunetas. Hace unos días, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea nos advirtió de que las ayudas fiscales a la Iglesia son ilegales.

Y con estos precedentes, resulta que el santo coño insumiso ofende la sensibilidad de los defensores de esta secta hitleriana, pederasta y franquista. Y una jueza avala que las insumisas coñeras tengan que pagar fianza mientras no son juzgadas. Se conoce que existe riesgo de que huyan del país con sus coños, destruyendo pruebas.

A mí quien me ofende es esa jueza, que debería estar pasando el cepillo en la iglesia después de ser apartada de la judicatura por gilipollas, prevaricadora o ignorante, o las tres cosas a la vez. Y lo que más me jode es que reciba su sueldo de mis impuestos. Vivan los coños insumisos. Si San José, que me apoya, a quien no dieron oportunidad de catar coño, levantara la…

PS: Creo que con los puntos suspensivos me he pasado de respetuoso.

ANÍBAL MALVAR

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Orgullo madrileño, vergüenza vaticana

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La fiesta más loca y despendolada de todas las celebraciones del Orgullo Gay no tuvo lugar en Madrid, sino en el Vaticano, en el apartamento del ex secretario del cardenal Francesco Coccopalmerio, que tiene un apellido como para bautizar un reservado en Chueca. De hecho, el apartamento está ubicado en el palacio del Santo Oficio, y la policía tuvo que intervenir después de varias quejas de los vecinos por el escándalo de los coches que no dejaban de llegar al guateque. Los agentes intervinieron un vehículo de lujo con matrícula de la Santa Sede que supuestamente habían usado para transportar drogas. El funcionario sacerdotal fue enviado primero a un hospital para desintoxicarse y después a un retiro espiritual en un convento. Salir del sagrario siempre ha sido algo más fácil que salir del armario, que por algo los curas llevan falda. Probablemente lo del tercer género lo inventaron ellos, en dura competencia con los clanes escoceses.

La noticia de esta sacrosanta orgía ha coincidido con el juicio contra el cardenal George Pell, responsable de finanzas del Vaticano y consejero directo del Papa Francisco, implicado en un tenebroso asunto de abusos a menores en Australia. Se ve que muchos sacerdotes no acaban de entender aquel mensaje cristiano de “dejad que los niños se acerquen a mí”. Prefieren acercarse ellos. George Pell es conocido, entre otras cosas, por su abnegada defensa en el caso de Gerard Ridsale, un violador de niños en la escuela de Saint Alpius en Ballarat, en el estado australiano de Victoria, un centro escolar célebre por los abusos cometidos contra los alumnos. Ridsale fue condenado a 18 años de cárcel por 54 acusaciones de violación. Las cifras son monstruosas: durante la década de los setenta hubo unos cuatro mil casos denunciados de pederastia sólo en Ballarat, y la policía calcula que al menos cuarenta suicidios en la zona de Victoria están relacionados con estos abusos.

¿Qué ha hecho la Iglesia Católica ante esta catarata de mierda? Su especialidad: lavarse las manos. En 2004 proporcionaron albergue al cardenal Bernard Francis Law, máxima autoridad de la archidiócesis de Boston, cuando gracias al trabajo de unos reporteros de The Boston Globe salió a la luz otro escándalo de proporciones bíblicas: más de cinco mil casos de abusos encubiertos bajo la púrpura de su manto. La película Spotlight, ganadora del Oscar en 2016, narra la odisea que supuso desenmascarar ese nido de criminales y la feroz resistencia que opusieron las autoridades eclesiásticas para intentar acallar a testigos y periodistas sin dejar de remover sus turbias influencias políticas.

¿El resultado? Law evitó los tribunales gracias al Vaticano, el cual premió a uno de los mayores pederastas de la historia nombrándolo arcipreste de la Iglesia de Santa Maria Maggiore, una de las principales basílicas de Roma. Lo escondieron bien dentro del sagrario y aun hoy, ya jubilado, Law sigue siendo arcipreste emérito de Santa Maria y arzobispo emérito de Boston. El máximo gesto de repudio que hizo el Papa Francisco, en marzo de 2013, fue negarse a darle la mano. Un poco más y lo deja sin postre. Si tu mano derecha te escandaliza, maquíllatela y luego hazte una paja.

DAVID TORRES

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¿CÓMO FUE QUE LA MANZANA SE CONVIRTIÓ EN SÍMBOLO DEL PECADO?

Algunas fuentes señalan que en realidad la temida fruta bíblica pudo ser una pera, un higo o un durazno.

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Una de las primeras historias de la Biblia cuenta la expulsión de Adán y Eva del jardín del Edén por haber probado “la fruta” del árbol del conocimiento del bien y el mal; mientras la iconografía católica y la cultura popular suelen representar dicha fruta como una manzana, una lectura cuidadosa del pasaje nos hace ver que en realidad en el libro nunca se menciona la manzana. ¿Cómo es, entonces, que la manzana se convirtió en un símbolo de la tentación y del pecado?

Una versión estándar del Génesis 3:3 indica que:

del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios ‘No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis’. Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal…

 

Según Robert Appelbaum, en su libro Aguecheek’s Beef, Belch’s Hiccup, and Other Gastronomic Interjections, la confusión puede deberse a una especie de broma de San Jerónimo, quien tradujo la Biblia por primera vez al latín vulgar (de ahí que su versión fuera conocida como “la Vulgata”). Resulta que la palabra latina para manzana y para la maldad era la misma: malus. Según Appelbaum, la palabra hebrea “peri”, con la que se refieren a la fruta en la Biblia, puede referirse a cualquier tipo de fruta, un higo, una granada, una uva, incluso un durazno o un limón. Algunos comentadores bíblicos incluso creen que la fruta prohibida pudo haber sido una bebida que producía intoxicación a quienes la bebían, y de ahí “el conocimiento del bien y el mal”.

San Jerónimo tradujo “peri” por “malus”, que como adjetivo significa “malo”, y como sustantivo significa “manzana”, del árbol conocido hasta hoy como Malus pumila. Sin embargo, como refiere Appelbaum, malus puede referirse no sólo a la manzana, sino a cualquier fruta cuya pulpa tenga semillas: “una pera era una especie de malus. Al igual que el higo, el durazno y demás.”

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En la iconografía religiosa tampoco existe un consenso claro durante varios siglos acerca de qué tipo de fruta es la de este árbol del cual los primeros padres no podían comer: Miguel Ángel pintó una higuera en la Capilla Sixtina, y Durero un manzano, al igual que Lucas Cranach el Viejo. Otra hipótesis de Appelbaum para explicar la preeminencia de la manzana sobre otro tipo de frutas con semillas proviene de El paraíso perdido del poeta inglés John Milton, publicado en 1667. Sin embargo, para Milton la ambigüedad semántica de malus no debió ser un misterio, versado como era en lenguas antiguas como el latín y el hebreo. Para Appelbaum, resulta factible que Milton conservara la broma como referencia a la intoxicación o embriaguez por sidra (un licor de manzana) muy popular en su tiempo, ya que el poema hace referencia en un par de ocasiones a la fruta del problemático árbol, y se refiere a ella como una manzana.Otra posible explicación tal vez provenga de la manzana de la discordia, que en la mitología griega es obra de la diosa Eris (una tentadora, al igual que Satanás para los hebreos). Según esta historia, Eris estaba enojada porque no la invitaron a la boda de Peleo y Tetis (padres del gran guerrero Aquiles), por lo que se presentó con una manzana dorada donde se podía leer “para la más bella de todas”. Tres diosas se la disputaron: Afrodita, diosa del amor y la belleza; Hera, guardiana de los hogares, los partos y esposa del gran Zeus, y Afrodita, hija de Zeus y diosa de la sabiduría. Para dirimir la disputa, Zeus encargó al pastor y príncipe troyano Paris que eligiera entre las tres diosas a la más bella —pero las tres diosas trataron de sobornarlo a su vez con nuevos regalos. Finalmente Paris se decide por Afrodita, quien le había prometido el amor de la mujer más bella de todas, quien era nada menos que Helena. El rapto de Helena por Paris es el origen mítico de la guerra de Troya y, como vemos, una excéntrica manzana también está en el origen de la disputa más épica de la civilización griega.

 

*Imágenes: 1) Manzanas, de Vincent van Gogh, 1887 / Dominio Público; 2) Adán y Eva, de Lucas Cranach, 1526  Dominio Público

http://www.faena.com/aleph/es/articles

R.I.P. :Juan Goytisolo

Fe y razón

El infantilismo de las leyendas bíblicas desafía a nuestra base racional y a la experiencia

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1. La puesta al día de la Iglesia católica —la tentativa de deshacerse de los elementos de su doctrina más rancios y anacrónicos de cara a la sociedad de hoy en materias tan diversas como el divorcio, la contracepción, el celibato del clero y un largo etcétera— abocan al actual Pontífice y a la Curia a una situación con bastantes similitudes a las que vivió la dirección del PC soviético tras el célebre informe Jruschov y el deshielo del estalinismo. Sin desdecirse de la presunta verdad de los dogmas, religiosos en un caso, ideológicos en otra, la operación de lavado de los establos de Augías abría y abre ahora las puertas a una discusión en la que lo supuestamente intangible pierde su estatus y sufre insidiosamente la erosión de lo real.

Si se desprograma la existencia del limbo como se hizo antes de la accesión de Francisco a la silla de Pedro, y el infierno es un estado síquico, ¿adónde van a parar los recién nacidos que no han recibido el bautismo y los precitos que arden en la hoguera minuciosamente descrita por Dante? Si la verdad de la dictadura del proletariado ha perdido su poder aglutinador, ¿qué se ha hecho de los héroes y heroínas estajanovistas gloriosamente representados en los cuadros y murales del difunto realismo socialista?

2. Llegado a este punto preciso, el establecer una neta distinción entre la fe religiosa con sus dogmas no sujetos a la razón y la creencia ciega en unas verdades científicas puestas a la prueba de los hechos y de la evolución de la sociedad. Lo ocurrido en la Unión Soviética a la caída del comunismo muestra que las utopías racionales tienen una existencia más precaria que las fundadas en un orden sobrenatural. Las poblaciones desamparadas por el derrumbe de la cúpula protectora de la ideología han buscado un salvavidas al que aferrarse y el nacionalismo religioso de sus antepasados se lo ofrecía en bandeja. La vieja alianza del trono y el altar, entre el zar Putin y el patriarca de Moscovia colman dicho vacío. La fe en los poderes divinos forman parte del genotipo de la especie a la que pertenecemos.

3. Según he leído recientemente en la prensa, el proceso de santificación de los pontífices que precedieron a Benedicto XVI y a Francisco requiere la prueba de dos milagros atribuidos a su intercesión, pero el recurso a portentos que son excepciones al orden de la creación establecido por Dios enfrenta a la Iglesia a una serie de problemas de difícil resolución. Si el aristotelismo de santo Tomás apuntaló la fábrica del catolicismo en las épocas anteriores a los grandes descubrimientos científicos, a partir de éstos Roma se bate en retirada deshaciéndose de verdades previamente proclamadas en sus concilios y encíclicas.

Afirmar el origen divino del cosmos, como lo hace el catecismo recientemente introducido en nuestras aulas de bachillerato con la asignatura de religión en un esfuerzo desesperado para oponerse a la teoría científica de la evolución va incluso a contracorriente de la lectura “demasiado rápida” del Génesis a la que se refería Francisco en su discurso ante la Academia pontificia de Ciencias el pasado mes de octubre. El grado de racionalidad de la fe es así objeto de debate en el campo atrincherado del creacionismo que se repliega frente a los asaltos de la razón.

4. El infantilismo de las leyendas bíblicas en las que creen los fieles de las religiones reveladas desafía a la vez nuestra experiencia y razón. ¿Quién puede dar por cierto el relato de Adán, Eva y la manzana o el de la cólera divina que condujo al diluvio y al mito multimilenario del Arca? No obstante, el entramado teológico forjado al hilo de los siglos sobrevive a la inverosimilitud de la fábula. El credo quia absurdum de Tertuliano adaptado bellamente por Teresa de Ávila mantiene su vigencia en el mundo desconcertado de hoy.

El papel de Francisco es menos el de un portavoz de verdades eternas que el de un comunicador en un plató de televisión

Hace ya tiempo, cuando el Vaticano reformó su liturgia y el latín desapareció de la Santa Misa, recuerdo que me dije para mis adentros que, puestos a innovar el ceremonial, lo más adecuado para resistir a los embates del siglo hubiera sido su sustitución por el sánscrito. Los fieles que memorizan un credo sin entender lo que dicen disfrutan de la gracia inherente al misterio, y cuanto más ininteligible sea éste mayor será su fe en él. Francisco —cuyos ímprobos esfuerzos sociales y justas iniciativas políticas me inspiran el mayor respeto y simpatía— sigue la dirección opuesta y se ve forzado a dar continuamente explicaciones a lo inexplicable. Su papel al frente de la Iglesia es menos el de un portavoz de verdades eternas que el de un experto comunicador en un grandioso plató de televisión.

Juan Goytisolo

http://elpais.com

Rusia intenta frenar un potente virus informático bendiciendo los ordenadores con agua bendita

Mientras las corporaciones y agencias gubernamentales de todo el planeta se devanan los sesos para plantar frente al temible virus informático WannaCry y posibles  versiones más dañinas de ransomware, desde ese gran parque temático que es Putinland (anteriormente conocido como la URSS o Rusia) se ha desplegado la tecnología más punta para enfrentarse a los cibertaques. Los rusos han hecho lo que muchos cuando nos saltaba el ‘Virus de la Policía Nacional’ advirtiendo que debíamos pagar una multa por haber visto cierto contenido porno: encomendarnos a Dios. Así, desde la península de Kamchatka a los Urales, sacerdotes y monjes ortodoxos han abandonado la vida contemplativa para desempolvar sus hisopos y disponerse a defender a la Madre Patria a base de salpicones generosos de agua bendita.

Las autoridades rusas se han tomado muy en serio la necesidad de protección divina de sus supercomputadoras y, en lugar de contar con cualquier pope local, el Ministerio de Interior del país ha invitado al mismísimo papa ortodoxo (el  Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa Kirill de Moscú) para que interponga una santa barrera entre sus ordenadores y los hackers, que por contraposición deben ser verdaderos seguidores de Satán.

Es importante recordar que la iglesia rusa ha tenido un gran florecimiento desde la caída de la Unión Soviética, en gran parte gracias a las políticas conservadoras de Vladimir Putin, que ve al estamento eclesiástico como aliado. Y claro, es de bien nacido el ser agradecido.

Eso explica que, según leemos en  Heatstreet, sea ya costumbre el que sacerdotes ortodoxos bendigan salas de servidores y cualquier otro invento de la tecnología moderna que (según ellos) proteja a la nación euroasiática.

He aquí algunos ejemplos:

Todas estas imágenes prueba que en Rusia, como en España, lo de la separación iglesia-estado, parece estar muy poco claro.

Visto en Heatstreet

http://blogs.publico.es/strambotic

Einstein sólo creía en el Dios de Spinoza. ¿Sabes cómo es ese “Dios”?

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Sabían que cuando Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades, la pregunta recurrente que le hacían los estudiantes era:

-¿Cree Ud. en Dios?
Y él siempre respondía:
-Creo en el Dios de Spinoza.

El que no había leído a Spinoza se sorprenderá. Baruch de Spinoza fue un filósofo Holandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés Descartes.

El Dios o Naturaleza de Spinoza hubiera dicho:

“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito…
¡No me encontrarás en ningún libro!
Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.

Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.
Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.

No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?…

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.

Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí.

Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”.
Anand Dilvar.

Todo empezó cuando Albert Einstein fue interrogado vía telégrama por el rabino Herbert S. Goldstein sobre si creía o no en la existencia de Dios. Einstein respondió:

“Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela así mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G. S. Viereck, Einstein amplia su explicación aún más:

“Tu pregunta es la más difícil del mundo. No es algo que pueda responder con un simple sí o no. No soy ateo. No sé si pueda definirme como un panteísta. El problema en cuestión es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. ¿Puedo contestar con una parábola? La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas”

¿Cómo es el Dios de Spinoza al que Einstein se refiere?

Baruch Spinoza, nacido un 24 de noviembre de 1642 como Benedito de Espinosa, fue un filósofo neerlandés, de origen judío sefardí, considerado junto con Descartes y Leibniz uno de los filósofos racionalistas más importantes de la ilustración, cuya repercusión fue reconocida después de su muerte, acaecida el 21 de febrero de 1677 a la edad de 44 años. Su obra más sobresaliente es la Ética demostrada según el orden geométrico, publicada póstumamente por sus amistades más cercanas y que pronto fue censurado por la Iglesia Católica al incluirlo en su Index librorum prohibitorum.

En su magnum opus, Spinoza trató de definir la Naturaleza de Dios y de las pasiones humanas, para Spinoza no hay un dualismo, sino un monismo intermedio, esto es, no existen dos substancias, sino una con distintos atributos como el del pensamiento y/o la extensión. Consideró además que Dios era una res extensa, esta concepción asume a Dios no como metafísico, sino como la totalidad de lo físico o material.

Dios es Naturaleza Naturante que presenta afecciones y modos de ser, que a su vez tienen como origen necesario a Dios, estos son considerados como naturaleza naturada, así Dios es aquel ser en el que se concibe y es todo cuando existe,  y que sin él o fuera de él nada es o puede ser concebido. A este perspectiva se le consideró como Panenteísta, lo que significa Todo en Dios.

Fuente: muhimu

http://www.aldeaviral.com

EL CUADRO SATOR O SOBRE EL HECHIZO DE LAS PALABRAS

Un antiguo cuadro mágico, un palíndromo de cinco palabras que ha sobrevivido al tiempo como un enigma lleno de misterio y magia.

sator-squareExiste un antiguo juego de palabras conocido como el cuadro Sator. Es quizá uno de los cuadros mágicos más famosos y misteriosos que se conocen. Consiste en el acomodamiento de letras que, como un palíndromo bidimensional, pueden ser leídas de la misma forma al derecho y al revés. Estas cinco palabras, con cinco letras cada una, han sido encontradas en diversas ruinas de Europa y, como un acertijo venido del pasado, aún impresionan y llenan de perplejidad.

SATOR, AREPO, TENET, OPERA y ROTAS son las cinco voces latinas cuyo acomodamiento, se cree, da a este cuadro poderes mágicos; aún hoy es utilizado como amuleto y talismán de protección. Existen diferentes interpretaciones para el cuadro y todas las variaciones, contradicciones y controversias derivan del misterio de la palabra AREPO, la única de las cinco que no está en latín; por esta razón, algunos estudiosos la han clasificado como un nombre propio. La lectura más común del cuadro Sator es “El granjero/jardinero (SATOR) Arepo tiene (TENET) y trabaja (OPERA) la rueda [para arar la tierra] (ROTAS)”, una sencilla narrativa que pareciera esconder un secreto, y lo hace.

En un inicio, este cuadro mágico fue considerado de origen cristiano, creado entre los siglos III y V; se han encontrado reproducciones en ruinas romanas de Inglaterra, Italia y España. También se creía que contenía símbolos místicos escondidos entre sus letras, pues fue usado frecuentemente por los primeros practicantes de dicha religión. Sin embargo, el hallazgo de un cuadro Sator en las ruinas de Pompeya, al sur de Italia, demostró que este talismán es aun más antiguo de lo que se pensaba, de alrededor del año 79 después de Cristo, por lo menos.

Las letras contenidas en este mágico juego de palabras, además, contienen un anagrama, la frase PATER NOSTER (“padre nuestro” en latín) repetida dos veces, compartiendo la letra N y formando una cruz. Las posibilidades de que sea una casualidad son mínimas, por lo que esto es ciertamente significativo. Siendo que la frase “padre nuestro” era comúnmente utilizada por el judaísmo de la época, algunos estudiosos creen que el cuadro Sator de Pompeya fue realizado por habitantes judíos de la antigua ciudad italiana, y que está probablemente relacionado con un pasaje del Libro de Ezequiel del Viejo Testamento.En un primer momento, la traducción más literal del cuadro de Sator podría recordarnos un haikú japonés por su prístina simpleza, pero visto más de cerca se presenta como un enigma que ha sobrevivido a la inclemencia del tiempo y llega a nuestros días como un conjuro cuyos acertijos, cuyas 25 palabras, han hechizado a los hombres durante siglos (como lo ha hecho también la expresión mágica “abracadabra”). Se trata, además, de un hermoso recordatorio del profundísimo poder de las palabras, creadoras de mundos y guardianes de antiguos secretos.

*Imagen: wikimedia commons

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BLOG DE SERGIO RAMÍREZ El diablo en el cuerpo

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Si alguien quiere imaginar un lugar remoto de Nicaragua, perdido en la incierta geografía de las selvas de la costa del Caribe, no hay mejor ejemplo que El Cortezal. Aquí fue donde literalmente el diablo perdió el poncho.

Y esta historia trata precisamente del diablo. Vilma Trujillo, una joven campesina de aquella comunidad lejana, fue quemada viva el pasado mes de febrero por el pastor de la iglesia Misión Celestial, Juan Gregorio Rocha, y varios cómplices suyos.

La declararon poseída por el demonio: veía visiones, y hablaba incoherencias. La encerraron amarrada de pies y manos en la casa pastoral, y así la mantuvieron durante seis días. No la liberaban ni para hacer sus necesidades fisiológicas, por lo que se defecaba y orinaba encima.

Mientras tanto, en el vecino templo de la congregación, el pastor y los fieles oraban para librarla de Satanás. Entonces, una de las devotas escuchó una voz: había que purificar a la endemoniada en la hoguera. Muy expedito, el pastor mandó a recoger leña. Amarraron a su víctima a un tronco, y antes de que amaneciera la lanzaron desnuda al fuego.

El pastor no cabía en sí de alegría: ‘¡Ya se va a morir y va resucitar! En cuanto se muera la metemos en la iglesia y la vamos a entregar a Dios y va a estar sana”, exclamaba. Luego, moribunda, fueron a botarla a una cañada. Las quemaduras habían abrasado su piel y órganos vitales, y nada se pudo hacer ya por ella.

En El Cortezal, donde no hay ninguna escuela, el pastor Rocha era jefe de policía, juez de instrucción y de apelación, exorcista, brujo, director espiritual, carcelero y verdugo. Todos los vacíos del poder del estado y del poder social en aquella remotidad los llenaba él solo. Y, también fungía como juez moral.

Porque Vilma fue quemada bajo acusación de adulterio. Tenía el diablo en el cuerpo y sólo el fuego podía purificar su carne. Uno de los cómplices lo explica: “el demonio que se había apoderado de la mujer era de adulterio…tenía su compañero de vida y cometió error con otro hombre y seguro Dios la castigó de esa manera y se endemonió”.

Y el marido de Vilma, Reynaldo Peralta Rodríguez, quien se hallaba haciendo trabajos agrícolas lejos de El Cortezal mientras duró el auto de fe, lo confirma: “Para mí, mi mujer no estaba endemoniada, lo que le hicieron fue una brujería, porque ella tomaba un remedio que le dio un hombre que la había violado y desde que comenzó a tomar eso cambió un poco conmigo”.

Bajo el manto oscuro del fanatismo religioso los jueces morales abundan, sean analfabetos o letrados. El demonio de la concupiscencia tiene preferencia por el cuerpo de las mujeres “locas de su cuerpo”, que pagan su delito moral en las hogueras en la edad media, como Vilma, o llevando la A de adúltera cosida al pecho, como en la sociedad puritana de Nueva Inglaterra en el siglo diecisiete. Es lo que narra Nathaniel Hawthorne en La letra escarlata, la historia de Hester Prynne, obligada a proclamar ella misma su pecado exhibiendo aquella señal infamante.

El Cortezal no es más que un escenario primitivo de la represión social que sigue viva en América Latina contra las mujeres trasgresoras. Y el demonio continúa siendo el terrible pretexto de la represión contra las mujeres, que son las que abundan en ese imaginario perverso. De hombres quemados vivos por pecados de la carne, son pocas las noticias.

Uno de los jerarcas de las Asambleas de Dios, a la que pertenece la iglesia Misión Celestial, declaró que en el aquelarre se dio una “intervención demoníaca” y la situación se salió del control de los inquisidores rurales; el pastor Rocha carecía de “conocimientos teológicos” y su ingenuidad lo privó de buscar ayuda o asesoramiento de parte de un líder cristiano.

¿Qué clase de asesoramiento necesitan unos fanáticos, extraviados en la ignorancia, para sacarle el diablo del cuerpo a una pobre mujer indefensa? Para otro de los pastores de la congregación, “lo que ocurrió ahí fue un exabrupto, un manejo inadecuado de la situación”.
Y uno más dice que la intención del pastor de la hoguera y sus cómplices de asesinato “era buena”. Sin embargo, “al inmiscuirse la extraña voz, el resultado fue la muerte.” Un error de interpretación.

La extraña voz. La voz que ordenó quemar viva a Vilma Trujillo. A través de los siglos, la ignorancia de analfabetos y letrados sigue oyendo esa misma voz.

Sergio Ramírez

http://www.elboomeran.com/blog