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23may/130

Jesucristo nunca existiò

Escrito por Maldito Insolente. Posted in Infieles

En los cinco libritos titulados «Jesucristo nunca ha existido» (De Emilio Bossi. Publicaciones Acratas: El Sembrador. Edita CNT de Andorra) se puede leer, y se debe, que en realidad Jesucristo no existió, no fue un personaje histórico. Los griegos y los romanos no oyeron hablar de él, su nombre no aparece en obras profanas hasta un siglo después y aún así indirectamente, a propósito de movimientos y de las persecuciones de la secta cristiana. En el mismo judaísmo no dejó una impresión muy duradera. Filón muerto hacia el año 50 nada sabe de él. Josefo nacido en el año 37 y que escribió hasta finales de siglo sienta su condena en algunas líneas como un suceso vulgar y al enumerar las sectas omite a los cristianos.

Un escritor hebreo, Justo de Tiberiades compuso una historia hebrea desde Moises hasta finales del año 50 y no cita siquiera el nombre de Jesucristo.

Plutarco nacido 50 años después de Jesucristo, historiador eminente y concienzudo no pudo haber ignorado, de conocerla, la existencia de Cristo y «sus proezas». Séneca no dice una palabra de Cristo aunque hablando de los cristianos no los distingue de los hebreos.

El mismo silencio de la historia hacia Jesús, se produce hacía los apóstoles acerca de los cuales no existen más documentos que los eclesiásticos.

Los únicos autores profanos que han hablado de Cristo fueron el historiador hebreo Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio. Se demuestra que Suetonio y Plinio entran en contradiciones y se excluyen uno a otro y las pocas líneas de Josefo y Tácito han sido falsificadas. Por si fuera poco, ninguno de los que debieron tener tratos con Jesús, como Pilatos, Hanán, Caifás, etc., dejó rastro en su historia de estas relaciones. Los únicos testimonios que hablan de la vida y obra de Jesucristo son los evangelios y datan de los siglos III y IV y no son prueba de la existencia de tal personaje.

La vida, el pensamiento, la acción, la palabra, la doctrina de Cristo no existe en los evangelios, como no sea en cuanto son predichos por los profetas o previstos por el Antiguo Testamento. Si nace en Betlem, van a Egipto, si Herodes ordena la matanza de los inocentes, si vuelve a Galilea y vive en Nazaret (para poder llamarse Nazareno), si encuentra a Juan Bautista, va a Cafarnaun, sana endemoniados, cura muchedumbres y les prohibe que lo divulguen, habla en parábolas para no ser comprendido, Judas le traiciona, en la cruz pide de beber, etc…, es para cumplir las Escrituras y las profecías. Cristo ni dijo ni fue él mismo, más que lo que la Escritura había ordenado que hiciera o fuera.

Por si fuera poco, existen numerosas contradiciones y omisiones entre los cuatro evangelistas. Mateo y Lucas dan distintas versiones de la genealogía de Jesús. En cuanto al viaje de María y José, Marcos y Lucas se contradicen en si pasan o no por Jerusalén, si huyen a Egipto o no. Marcos y Juan nada dicen de la infancia de Jesús. Hay contradicción en cuanto a dónde vive y sus viajes a Jerusalén donde es conocido o no. Las hay también en si Juan Bautista conoce o no a Jesús, en el día de la última cena, en la escena del huerto de Getsemaní, ni en la hora de la muerte.

En otro lugar de esta obra se pregunta el autor que si Jesucristo nunca existió, cómo y por qué fue inventado, para pasar a demostrar que otros personajes análogos e idénticos le precedieron en la historia de los mitos.

En la antigua India hubo más de un Dios redentor, Vischnu se encarnó nueve veces, tomando forma humana para redimir a la humanidad. En la octava se encarna en Cristna y en la novena en Buda.

Cristna nace de una virgen y está vaticinado en los libros sagrados indios. Su venida le es revelada a la madre de la virgen para dar el nombre de la misma y que se sepa el destino del que ha de venir. Hay un tirano que al enterarse en sueños de tal nacimiento y que le destronará ordena una matanza de los niños nacidos esa noche, el día del nacimiento ( en un redil) es adorado por pastores. En fin que resucita muertos, cura leprosos, devuelve vistas y oídos. Un día que se enfadó con sus seguidores se les aparece con el rostro rodeado de tanta luz que estos no pueden resistirlo. A raiz de este hecho le llamaron JEZCUS CRISTNA (nacido de la pura esencia divina). Todo eso ocuría 3.500 años antes de nuestra era.

La novena encarnación es como Buda. Fue revelada en sueños a su madre la grandeza del hijo y el carisma que éste tendría entre sus semejantes. Escoge para nacer una casta principesca (como Jesús). La madre de Buda se llamaba Maya o Maïa y le concibió fuera de toda relación sexual. Dotado de gran inteligencia maravilló los doctores con su sabiduría, abandonó el lecho materno para cumplir su misión. Fue tentado varias veces por el demonio pero salió victorioso de ellas. El más celebre de sus discursos fue «El sermón de la montaña», (como el de Jesús), tuvo su discípulo traidor y sus dos discípulos diametralmente opuestos, lo mismo que Pedro y Juan. Después de su muerte se aparece a sus discípulos en forma luminosa con la cabeza rodeada con una aureola. En el budismo se encuentran todas las prácticas religiosas del cristianismo y cuando los misioneros católicos se encontraron por primera vez con los monjes budistas, creyeron en un engaño del diablo.

Mitra es el dios redentor de Persia. Llamado también Señor, «nace» en la gruta de una virgen, el mismo día que andando el tiempo «nacerá» Cristo, el 25 de Diciembre, o sea el solsisticio de invierno. La madre, como no podía ser menos, permanece virgen después del parto. Se anuncia astrológicamente por una estrella que aparece en el Oriente y unos magos le llevan perfumes, oro y mirra. Muere como Cristo en el equinocio de primavera y sus penas redimieron a la humanidad.

En Egipto también tenían su Dios redentor en Oro (Osirapis o Serapis). Nacido de una virgen en el solsticio de invierno, muerto en el equinocio de primavera y también resucitado. Tuvo su huida llevado por la virgen Isis en un asno.

También Baco (llamado Salvador) nacía en el solsticio de invierno, después de muerto bajaba a los infiernos y resucitaba. La mitología del antiguo testamento se basa en estos conceptos fundamentales: Dios, la creación, la caída de los angeles, el Edén, la serpiente y el pecado original, el diluvio, la torre de Babel, los angeles y los demonios, el Paraiso y el infierno, los Patriarcas, un legislador inspirado y los profetas. Pero esta mitología no es original, pues la tuvieron otros pueblos antes que el hebreo.

Un Dios nacido de una virgen -dice Dupuis-, en el solsticio de invierno, y resucitado en la Pascua, después de haber descendido a los infiernos; un Dios que lleva tras de sí un cortejo de doce apóstoles correspondientes a las doce constelaciones, y que hace pasar a la humanidad bajo el imperio de la luz, no puede ser más que un Dios solar, copiado de tantos mitos heliosísticos que abundan en Oriente.

Artículo aparecido en el boletín nº 33 de la Escuela Libre Paideia (Mérida).

Lo lei en: http://www.malditoinsolente.com

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23may/130

Francisco beatificará al primer mártir de la mafia. ?Es eso posible?

Por: Juan Arias

Padre Pino
¿Puede ser canonizado alguien como mártir por haberse opuesto a la mafia?
Hasta ahora, la Iglesia consideraba mártir sólo al que perdía su vida en defensa de la fe cristiana.

El papa Francisco, sábado próximo, quebrando un tabú milenario del catolicismo, beatificará al sacerdote Pino Puglisi, que en 1993, el día que cumplía 56 años, fue asesinado a tiros por la mafia, al llegar a su casa en Palermo (Sicilia)

Durante años, la comunidad cristiana había luchado en vano para que el Vaticano considerase mártir al sacerdote asesinado. Se oponía, como un muro, el clásico concepto de martirio católico.

Fue el papa Benedicto XVI quién autorizó la apertura del proceso de beatificación del padre Pino, y el papa Francisco ha querido ganar el tiempo que el Vaticano había perdido, y ha acelerado el proceso de beatificación, así como lo ha hecho con otro mártir polémico, con Monseñor Oscar Romero, asesinado por los escuadrones derechistas en El Salvador por defender a los pobres.

El caso del sacerdote palermitano es emblemático. Fue asesinado por el trabajo que realizaba en el barrio de Palermo apellidado “tierra de nadie” en la zona del Brancaccio, territorio del famoso clan mafioso de los hermanos Graviano.

Barrio Brancacci en Palermo
Recuerdo que una vez que recorrí aquel lugar
 acompañado por el alcalde de la ciudad, para hacer un reportaje para este diario, nos llevaron en coche blindado.

El padre Pino dedicó su pasión por la educación de los jóvenes trabajando con los niños abandonados en la calle de aquel barrio maldito. ?Para atraerlos a la Iglesia y llevarlos a aprender el catecismo? No, para arrancarlos sencillamente de las garras de la mafia que hacía de ellos el caldo de cultivo de las nuevas generaciones de mafiosos.

El sacerdote trataba de convencerles, primero a ellos y después a sus padres, que a la vida se le podía dar otro sentido sin ser esclavos de mafiosos.

Llegó a visitar a las familias de los mafiosos para tratar de hacerles comprender que ellos estaban contribuyendo a un futuro lúgubre de sus hijos

Cardenal PappalardoCardenal Salvatore Pappalardo

Al entonces arzobispo de Palermo, Mons.Salvatore Pappalardo, le pareció demasiado “laica” la misión social de su sacerdote y le pidió “prudencia”. La Iglesia en Palermo nunca se había enfrentado con la mafia. Apoyaba a la entonces Democracia Cristiana que había pactado con la mafia para seguir en el poder.

El padre Pino no sólo llevaba adelante su labor personal de alejar a los jóvenes del dragón mafioso, sino que se atrevió a criticar a la misma Iglesia por sus presuntas connivencias con las familias mafiosas y por limitarse, en su misión evangelizadora, a realizar sus ritos religiosos que no molestaban a la mafia.

Que un sacerdote, como Pino, se atreviera a organizar una marcha en defensa de los “valores democráticos” en el cuartel de la mafia, era visto como anómalo por la Iglesia y como subversivo por la mafia.

Y aquella mafia, llegó un día en que no soportó más a aquel cura atípico que en vez de hablar del Evangelio a sus fieles llegó a gritar desde el púlpito de su parroquia a los caciques mafiosos que sembraban de sangre la ciudad: “!No sois hombres; sois bestias”.

No sólo lo asesinaron sino que confesaron el crimen. En el proceso, la Iglesia “por prudencia”, se dijo entonces, no quiso ser testigo contra el sacerdote asesinado.

Sus asesinos contaron que en el momento de dispararle a la nuca, padre Tino “les sonrió” y se limitó a decir “me lo esperaba”. No tuvo tiempo para hablar más.

Augusto Cavadi
Augusto Cavadi, filósofo y teólogo siciliano, experto y crítico de las relaciones de la Iglesia y la mafia, autor de libros como El Dios de la mafia, había siempre criticado al Vaticano por retardar la beatificación del padre Puglisi.

Hoy ha afirmado que la beatificación por el papa Francisco, del sacerdote Pino como “mártir de la mafia”, supone el reconocimiento de que para un sacerdote o para un cristiano “el empeño por la libertad y la justicia en el territorio en el que actúa, constituya un elemento constitutivo, irrenunciable del Evangelio y no algo opcional, o peor aún una desviación de su misión”, como afirmaba la parte de la Iglesia que se oponía a considerar mártir al sacerdote.

El papa Francisco, el sábado, sellará con su autoridad la discusión.
Es un gesto más de los suyos, con el que junto a la activación del proceso de Monseñor Romero, parado en el Vaticano durante 18 años, va acostumbrando a la Iglesia.

Considerar mártir del Evangelio a un cura que lo que hizo fue sobretodo enfrentar el poder de la mafia para defender a los niños indefensos frente aquel poder, abre caminos nuevos y revolucionarios en la Iglesia.

Un gesto, que ciertamente a la mafia no le va a gustar ni va a olvidar, como no lo olvidará aquella parte de la Iglesia siciliana acostumbrada a ir del brazo del dragón de Cosa Nostra, cuyos miembros han sido siempre fieles asistentes a los ritos de la Iglesia. Si eran oficiados por el cardenal de Palermo, mejor aún.

Quienes sí van a celebrar el coraje de papa Francisco van a ser los miles de cristianos socilianos, tantas veces amenazados y perseguidos, a veces hasta por la Iglesia, por oponerse al poder mafioso en nombre del Evangelio de la libertad y de la verdad.

Padre Pino entre los niños de la calle

Fuente: http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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22may/130

Agnosticismo con poleo

No recuerdo en qué momento de mi vida dejé de ser creyente, seguramente porque mi escepticismo no me pareció entonces una conquista inteligente, una proeza intelectual, algo que valiese la pena considerar inolvidable. Por mi buena memoria numérica, supongo que lo recordaría si, habiéndolo fiado todo a la tarjeta de visita de Dios, en algún descuido hubiese perdido su teléfono. Fui un niño creyente y practicante, un dócil y abnegado muchacho que les soplaba a las mariposas para ayudarles a volar y a veces hacía las cosas mal adrede porque quería sentir el extraño e incómodo placer del remordimiento frente a alguien superior que me hiciese reproches con mayor legitimidad moral, y más contundencia, que la roñosa bibliotecaria del instituto cada vez que le perdía un libro. Lo que tengo claro es que quien me alejó de Dios no fue la ciencia, ni el trato con los sacerdotes, ni que a las monjas les oliese en el aliento el requesón de su sexo fermentado en el nido ignífugo de sus bragas de amianto. Creo que fueron mis rodillas, que llevaban mal la repetitiva gimnasia del reclinatorio, sobre todo cuando iba con tía Pepita a la novena de San Bieito y volvía por la noche a casa diezmado por aquella fatiga litúrgica que tanto daño me hacía en los malditos meniscos. Pero no dejé de creer en Dios como resultado de una reflexión lúcida, ni movido por alguna lectura inteligente, de modo que no puedo presumir de mi agnosticismo, sino, simplemente, admitirlo como el resultado de una cierta pereza recreativa, supongo que también como la consecuencia de que en el camino de la parroquia alguien tuvo la ocurrencia de abrir un salón con futbolines. Supongo que creeré otra vez en Dios cuando en medio de la agonía no me importe que el jodido consomé venga mezclado con el poleo insípido de la extremaunción.

José Luis Alvite /larazon.es

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22may/130

Una derrota

campana_religion

La Iglesia católica celebra como victoria lo que es sin duda una derrota. Cuando una institución logra estar presente en una sociedad democrática de una manera no impuesta sino por libre elección de los ciudadanos quiere decir que hay algo en ella que responde a las necesidades de un número representativo de gente. Pero lo que la Iglesia católica ha presenciado después de su feliz convivencia con la dictadura franquista ha sido que en estos años de democracia se han vaciado los conventos de aspirantes, las iglesias de fieles, un número elevado de ciudadanos han optado por celebrar bodas civiles y en los colegios se ha percibido una tendencia creciente a abandonar las aulas de religión, que si no ha sido más llamativa se ha debido a que la escuela no ofrecía alternativas interesantes.

Mientras otras instituciones como el ejército o la Guardia Civil fueron asumiendo su papel subordinado al Estado, la Iglesia, que nada debiera tener con él, sigue actuando como si gozara del derecho inapelable a intervenir en la educación pública. La decisión de este Gobierno de convertir la religión católica en materia que cuente para la media final de los alumnos es una demostración de cómo sigue habiendo ciudadanos de primera y de segunda; en esa segunda división no solo están los ateos, sino aquellos que profesan otras religiones o esos otros que, aún siendo católicos, creen que la escuela pública tiene el deber de ser laica.

Emboscado en esa crisis que a decir del presidente es lo único que importa, este Gobierno tiene el afán de colar su reaccionarismo ideológico en la vida común de las personas. La inclusión de la religión en el currículo es una derrota para una parte de la ciudadanía, pero cuidado, también lo es para la Iglesia que solo mediante la imposición y la intromisión política cree que podrá recuperar a todos aquellos que ha perdido.

/elpais.es

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20may/130

La opción está, si no se liberan, es por que no quieren.

Lo vi en: http://www.facebook.com/ateo.agnostico

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19may/130

Inquisiciones

DESCONFÍO de las religiones implicadas en conceptos sociales de castas o de tribus. Me escalofrían las teocracias y los regímenes levíticos. Detesto las religiones incompatibles, las poseedoras de la verdad total, las excluyentes, las que imponen -a la fuerza si es preciso- su teología. Porque pienso que acaban por hacer de su Dios un objeto manejado por ellas; administrado por los ministros de su culto; utilizado según su conveniencia; empleado como bandera, como grito de guerra, como amenaza y anatema, como justificación de expolios y desmanes. Es decir, acaban por convertir a Dios en lo contrario de lo que es si es. La Historia de la Humanidad está llena de ejemplos. En la de España los hemos padecido permanentemente: somos un país con particular proclividad al «Santiago y cierra España», a creer que Dios reinará aquí «con más veneración que en otras partes», a mezclar con nuestras miserias la corte celestial y las manos de santos, a usar con la misma finalidad aniquiladora la espada que la cruz. A confundir, en definitiva, el culo con las témporas.

Antonio Gala

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9may/130

lo pillè aquì: http://www.facebook.com/elalmamanifestante

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6may/130

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24abr/130

Lo que me dijo Monseñor Romero meses antes de ser asesinado

Por: Juan Arias

RomeroAhora que el Papa Francisco ha decidido desempolvar el proceso de beatificación de Monseñor Romero, he querido recordar aquí mi entrevista con él meses antes de ser asesinado.

Fue en la ciudad mexicana de Puebla donde un año antes de su muerte, Monseñor Romero me contó como se había convertido.

“Yo estaba ciego. Estaba con los ricos. Me había olvidado que el evangelio nos pide estar al lado de los pobres”, me dijo en una de sus últimas entrevistas.

Le noté triste aquella mañana. Daba la impresión de que sentía que estaba perdiendo la batalla.

Había ido a Puebla para seguir la Conferencia del CELAM abierta por el papa Juan Pablo II, con un discurso polémico contra los teólogos de la liberación entonces muy activos en América Latina.

Era a primeros de febrero de 1979. Me costó conseguir aquella entrevista. Monseñor Romero no quería hablar con los periodistas. Un obispo amigo suyo lo convenció para que hablara conmigo.

Me dio la impresión de ser un simple cura de pueblo. Su sonrisa era limpia pero teñida de tristeza.

“En estos momentos es mejor hablar poco y hacer, estar al lado de los perseguidos”, dijo como hablando consigo mismo.

Después me explicó su conversión. Se llamaba a sí mismo, en efecto, un convertido. Me contó que él estaba de la parte de los ricos, del poder, viviendo en un palacio, hasta que un día le asesinaron a uno de los sacerdotes que él consideraba un santo, Rutilo Grande. Lo mataron mientras explicaba el catecismo. “!Imagínese que lo acusaron de comunista!”.

Fue la gota de agua que colmó el vaso. Entendió Romero que estaba de la parte equivocada. Dejó el palacio y se entregó a la causa de los perseguidos y a la defensa de los derechos humanos.

“Al lado de los pobres, de los que más sufren y de los perseguidos por defenderles, me encontré viviendo el evangelio”, me explicó.

Hablaba con la cabeza baja. Una vez, con una emoción contenida llegó a cogerme una mano.

No hablamos mucho. No quería acusar a nadie. Se acusaba sólo a sí mismo de haber “estado ciego”.

Apenas un año después, el 24 de marzo de 1980,  Romero sería asesinado con un tiro certero al corazón mientras celebraba misa en la capilla de un hospital de cancerosos. Acabó con su vida un militar que formaba parte de uno de los escuadrones de la muerte.

Romero (2)
En un viaje hacia Brasil, le pregunté a Juan Pablo II en el avión papal, si al llegar por primera vez a América Latina después de la muerte de Romero tendría un recuerdo por el "mártir ", ante todos los obispos del continente.

El papa se enfadó. Me respondió que la Iglesia se lo piensa mucho antes de proclamar mártir a alguien. Me recordó que en Polonia hubo mártires que esperaron siglos para ser canonizados.

Lo cierto es que los cristianos de El Salvador y de América Latina, ya lo habían declarado mártir. Recuerdo que el padre Pedro Casaldáliga, cuando era obispo de São Felix de Araguaya, celebraba la misa en un altar levantado en la huerta de su casa.

Nos mostró que en el altar tenía una reliquia no de santos canonizados, sino de Monseñor Romero, “nuestro mártir de las Américas”, dijo.

Se dice que a Jesús de Nazareth lo mataron más por lo que dijo que por lo hizo. Las palabras a veces hieren más que los hechos.

Así fue con Romero. Su último discurso desde el altar contra los militares que asesinaban campesinos inocentes, fue la gota de agua que colmó la paciencia de los escuadrones de la muerte.

“Nadie hará callar tu última homilía,

Romero, de la Pascua Latinoamericana”,

cantó en un poema en su memoria, Casaldáliga.

Antes de morir, Monseñor Romero peleó durante un mes para ser recibido por el papa Juan Pablo II. En el Vaticano no querían que se encontrara con él. Una mañana Romero, se colocó en primera fila en una audiencia general en San Pedro, y cuando pasó el papa le cogió las manos: “Soy el arzobispo de El Salvador, Santidad, necesito hablar con Usted”.

Por fin, el papa lo recibió. Fue una audiencia triste y de despedida. El papa le pidió que se esforzara “para mantener mejores relaciones con el gobierno de su país”.

Poco después Monseñor Romero caería muerto bajo las balas de aquel poder con el que prefirió no colaborar.

La Iglesia de El Salvador pidió al Vaticano que abriera el proceso de beatificación de Romero como mártir. Se abrió, pero enseguida quedó enterrado.

Los dos últimos papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI se enzarzaron en discusiones bizantinas sobre lo que significa ser mártir en la Iglesia. Para ellos, Romero fue si acaso mártir de la justicia social, no de la fe.

Hoy, el papa Francisco, sin tantas discusiones teológicas, ha decidido reabrir aquel proceso.

Romero decía: “La misión de la Iglesia es la de identificarse con los pobres. Sólo así encontrará su salvación”.

Años después, el papa Francisco confiaría a los periodistas como un eco de aquellas palabras del mártir latinoamericano: “!Cómo me gustaría una Iglesia pobre y de los pobres!” .

Dicen que fue un militar argentino el que disparó al corazón de Romero. Si fue así, hoy, otro argentino, el papa que sigue sin vivir en los palacios apostólicos, ha decidido hacerlo santo.

Monseñor Romero está vengado.

Hoy, este periodista se siente orgulloso de haber recogido de los labios de Romero, antes de ser asesinado, la confesión de su conversión al evangelio, y de haber estrechado entonces las manos del futuro mártir latinoamericano.

Romero (3)

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22abr/130

El golpe maestro de Francisco

La creación, rápida y sigilosa, de un consejo de cardenales sin precedentes permitirá un cambio decisivo en la Curia

El primer gran paso en la reforma de la Curia vaticana ha concluido con éxito… y sin que casi nadie se diese cuenta de su alcance. En términos militares se diría que ha sido una «guerra relámpago», al estilo alemán, pero con una operación «stealth» como los «bombarderos invisibles».Francisco ha creado un gabinete mundial de ocho cardenales «para aconsejarle en el gobierno de la Iglesia universal», y está en contacto con ellos desde el 13 de abril con vistas a ultimar, antes de octubre, un plan de reorganización de la Curia romana. Los ocho son personajes de gran peso en sus respectivos continentes y, sobre todo, «espíritus libres», capaces de aconsejar sin miedo y con apertura mental.

La jugada maestra del nuevo Papa ha sido tomar una medida sin precedentes en los últimos cinco siglos –desde que se creó la Curia romana centralizada– mediante un simple comunicado de la Secretaría de Estado. Lo ha hecho sin debate previo, sin emitir normas jurídicas y sin implicar a la Curia en la creación de un equipo de alto nivel destinado precisamente a reformarla desde fuera y desde lejos, vista la imposibilidad de hacerlo desde dentro. Mientras que los departamentos del Vaticano se ocupan de áreas temáticas como Obispos, Doctrina de la Fe, Laicos, Familia, etc., los ocho consejeros del Papa abordan todos los temas de gobierno de la Iglesia universal, incorporando a la vez, además de la sensibilidad de cada uno de ellos, también la de su respectivo continente.

Igual que Francisco sorprendió al mundo en su primer saludo inclinándose humildemente en el balcón para recibir la oración de los fieles en la plaza de San Pedro, ahora ha sorprendido a la Curia

con una reforma «repentina y silenciosa», quizá la única posible.

El ingenioso modo de lanzarla y la valía continental de los ocho consejeros aumentan las probabilidades de que Francisco logre

Los que conocen a Bergoglio aseguran que será capaz de hacerse con las riendas y gobernar

acabar con el «carrierismo», las «cordadas», la pereza y el clericalismo de una Curia romana en la que hay muchas personas extraordinarias, inteligentes y generosas, pero que, en conjunto, sufre el lastre de un organigrama anticuado y de demasiados vicios italianos. Con frecuencia, el esfuerzo y el trabajo de los mejores –laicos, sacerdotes, religiosos o cardenales– termina siendo casi inútil por la desidia o las maniobras de los peores, que resultan muy difíciles de quitar del medio.

Los que conocen bien al cardenal Bergoglio llevan un mes asegurando que será capaz de hacerse con las riendas y gobernar. Quienes conocen la enorme dificultad de reformar la Curia, han temido hasta ahora que la inercia de los burócratas termine por agotar las fuerzas de Francisco en una reforma que es el primero de los «trabajos de Hércules» asignados en los debates del pre-Cónclave al futuro Papa.

El elegido no queda vinculado a ningún mandato ni promesa. Aun así, como señal de libertad, el comunicado detalla que el Papa, «recuperando una sugerencia manifestada durante las reuniones generales previas al Cónclave, ha constituido un grupo de cardenales para aconsejarle en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de reforma de la constitución apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana».

Francisco no ha actuado como canonista sino como «manager», recurriendo a procedimientos sencillos y eficaces en lugar de crear alambicadas estructuras jurídicas, precisamente uno de los problemas del Vaticano.

Maradiaga, al frente

El nuevo consejo mundial de cardenales es un sencillo «grupo de trabajo», que tiene al frente como «coordinador» al cardenal de Tegucigalpa, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, un personaje de fuerte presencia internacional, antiguo presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que ha mantenido más de un pulso con la Curia vaticana.

Aunque hay al menos un pastor residencial por continente, el grupo consta de tres americanos, un europeo, uno del Vaticano, un africano, un asiático y uno de Oceanía. Es la primera vez que se refleja la distribución real de los católicos en el mundo, a diferencia del Cónclave, donde había 60 cardenales europeos –más de la mitad de los 115 electores–, debido a la masiva presencia de 28 italianos.

El representante de América del Norte es el «supercardenal» de Boston,Sean O’Malley, capuchino, excelente comunicador, experto en erradicar abusos sexuales y en sanear diócesis con problemas serios. Siempre con serenidad y con una sonrisa en los labios, igual que Francisco.

El grupo incluye cuatro «pesos pesados» continentales. El cardenal arzobispo emérito de Santiago de Chile, Francisco Javier ErrázurizOssa, ha presidido el Celam; el cardenal de Múnich, Reinhard Marx, preside la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (Comece); el cardenal de Kinshasa, Laurent Monsengwo Pasinya, ha sido presidente del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (Secam), y el cardenal de Bombay, Oswald Gracias, preside la Federación de Conferencias de Obispos de Asia (FABC).

El representante de Oceanía es el cardenal de Sidney, George Pell, muy escuchado en el mundo anglosajón. Es el único miembro del grupo que podría considerarse ligeramente «conservador», pero siendo a la vez muy pragmático, flexible y eficaz.

El único italiano en el grupo es el piamontés Giuseppe Bertello, presidente de la Gobernación del Estado del Vaticano. Es un diplomático con larga experiencia en medio mundo. Como su tarea es administrar el minúsculo Estado, el grupo no incluye ningún miembro de la Curia romana. Incluso el secretario del grupo, el obispo de Albano, Marcello Semeraro, está fuera de Roma.

Aunque los ocho cardenales aconsejan al Papa en todos los terrenos, la prioridad es la reforma de la Curia mediante un recorte

El grupo de cardenales consejeros ha recibido ya algunas propuestas radicales

del número de departamentos y el acceso directo de cada uno de sus jefes al Papa, sin el cuello de botella de la Secretaría de Estado. Pero, sobre todo, el cambio a una actitud de mayor colegialidad y de servicio a las diócesis. Simplificar el organigrama, dar más tareas a laicos, abandonar el ascenso automático a cardenal de los jefes de departamentos y de los arzobispos de diócesis antiguas que se han vuelto insignificantes, utilizar el español y el inglés –que son los idiomas de los fieles–, mantener reuniones periódicas –quizá cada dos años– de los cardenales electores… Las sugerencias acumuladas abarcan todos los campos.

El grupo de cardenales consejeros ha recibido ya borradores antiguos de reforma, aparcados durante años, así como nuevas propuestas, algunas de ellas radicales. Son remedios enérgicos, impensables con otros Pontífices, pero no con el Papa Francisco.

http://www.abc.es/sociedad

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