¿Es mejor para tu salud el pan blanco o el pan integral?

Un experimento con voluntarios muestra que la respuesta glucémica a cada tipo de pan varía en cada persona. El hallazgo, dicen los autores, podría mejorar las recomendaciones nutricionales sobre este tipo de alimentos.

¿Es mejor para tu salud el pan blanco o el pan integral?
¿Es mejor para tu salud el pan blanco o el pan integral? 

Uno de los alimentos más presentes en nuestra dieta es el pan y, aunque la recomendación general es la de sustituir el pan blanco por el integral, los efectos metabólicos y sobre la microbiota aún no se conocen con detalle. Por eso, el equipo de Eran Segal, del Instituto Weizmann, ha realizado un estudio muy meticuloso con veinte voluntarios a los que dieron diferentes aportaciones de pan integral y pan blanco durante un mes.

El trabajo, publicado este martes en la revista Cell Metabolism, consistido en reclutar a 20 personas cuyo consumo de pan supusiera un 10 por ciento de las calorías de su dieta y dividirlos en dos grupos. Al primero se le dio pan blanco y al segundo pan integral, y al cabo de dos semanas se intercambiaron las dietas. Durante el mes que duró el experimento, los investigadores analizaron los niveles de glucosa y de calcio, hierro y magnesio, se controló el colesterol, la actividad enzimática de riñón e hígado y numerosos marcadores de la inflamación y el daño de tejidos. Y de manera complementaria se observaron los cambios en las bacterias del intestino antes, durante y después del estudio.

Para sorpresa de los autores, el resultado fue que el tipo de pan no afectaba de manera significativa a los sujetos

Para sorpresa de los autores, el resultado fue que el tipo de pan no afectaba de manera significativa a los sujetos y que diferentes personas presentaban diferentes respuestas a cada tipo de pan. “El hallazgo inicial, y esto era muy diferente a lo que esperábamos, fue que no había diferencias clínicas significativas entre los efectos de estos dos tipos de pan en ninguno de los parámetros que medimos”, asegura Segal. “Medimos una buena cantidad de marcadores y no había diferencia apreciable en el efecto de esta intervención dietética a la que les sometimos”.

Basándose en un estudio realizado por el mismo equipo anteriormente y en el que descubrieron que cada persona tiene una respuesta glucémica diferente a la misma dieta, Segal intentó averiguar si aquí estaba sucediendo lo mismo con diferentes tipos de pan. Y lo que concluyeron fue que, efectivamente, la mitad de los voluntarios tenían una respuesta mejor al pan blanco procesado y el resto asimilaba mejor el pan integral. “Los hallazgos de este estudio no solo son fascinantes, sino potencialmente muy importantes: personas diferentes reaccionan de forma diferente, incluso a la misma comida”, explica Eran Elinav, coautor del trabajo. “El descubrimiento podría llevar a una aproximación más racional a la hora de decirle a la gente qué alimentos son mejores para ellos, basándonos en su microbioma”.

Un esquema de la revista Cell Metabolism para entender el estudio
Un esquema de la revista Cell Metabolism para entender el estudio Korem et al. Cell

Los autores reconocen que no han considerado la sensación de saciedad que produce cada uno de los dos tipos de pan y el también coautor Avraham Levy recuerda que debido al alto contenido de fibra, la gente suele comer menos cantidad de pan integral. “Así que la historia debe continuar”, apunta. Para el nutricionista Aitor Sánchez (@midietacojea), es comprensible que cada sujeto responda de una manera, pero a nivel epidemiológico y poblacional a día de hoy está justificado sustituir los refinados por integrales. “El pan integral es más completo, incluye el germen y el salvado, lo que provoca mejor salud intestinal y más saciedad, con la consiguiente mejora en prevención de sobrepeso o manejo de diabetes”, explica a Next. “El aporte de fibra es superior en las versiones integrales, algo especialmente interesante en nuestro entorno cuando sabemos que la inclusión de fibra en nuestras dietas está muy por debajo de las recomendaciones diarias”, asegura el nutricionista Juan Revenga (@juan_revenga). Las versiones integrales de los alimentos con base en los cereales tienen, además, “una mayor e interesante densidad nutricional a partir de más vitaminas, minerales y otras sustancias -fitonutrientes- habitualmente con muy buena prensa de cara al pronóstico de salud”, recuerda.


“La corriente de la nutrición personalizada está sirviendo para justificar de todo”, dice Aitor Sánchez

Para Revenga, el estudio presenta algunos problemas de forma que serían mejorables. “El periodo de intervención tomando primero un pan y luego otro, me parece especialmente corto para sacar conclusiones”, apunta. “Debería plantear otro ensayo con más población, de más duración y, al menos sobre el papel, controlando mejor otras variables”. Sánchez también se muestra escéptico con esta nueva tendencia a defender la nutrición personalizada. “Es una corriente en crecimiento que está sirviendo para justificar de todo”, argumenta. “Con la moda la gente se está preocupando más de si me engorda más la panceta que las chuletas. La base de la nutrición es la epidemiología, y ahí tenemos una robustez inmensa de qué es sano a nivel de salud pública frente a lo que no”.

Referencia: Bread affects clinical parameters and induces gut microbiome-associated personal glycemic responses (Cell Metabolism)

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¿Quién paga el periodismo placebo?

Ni la homeopatía es inocua ni difundir pseudociencias desde una tribuna pública sale gratis. Quienes, como Rosa Montero, hablan de “campañas orquestadas” por la industria farmacéutica deberían mirarse en el espejo y preguntarse a quién están beneficiando y quiénes son los verdaderamente “engañados”.

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Los defensores de las pseudoterapias y el curanderismo están asustados. En las últimas semanas se suceden las malas noticias para ellos: el Colegio de Médicos de Madrid ha excluido la homeopatía y la acupuntura de sus secciones y la Comunidad de Madrid ha prohibido la presencia del ‘reiki’ en sus hospitales públicos. Al mismo tiempo, los propios homeópatas se han desenmascarado tras la muerte de un niño de 7 años en Italia al que sus padres trataron una otitis con productos placebo. El jefe de la mayor red mundial de venta de agua con azúcar, Christian Boiron, aseguraba hace unos días en una entrevista que él y su familia toman antibióticos cuando tienen un problema de salud serio y que lo de las chuches homeopáticas que comercializa su multinacional lo dejan para enfermedades menores o que se curan solas. La propia Asamblea Nacional de Homeopatía (ANH) aseguraba en un sorprendente comunicado que “la homeopatía es una herramienta más” y que “no sustituye a otros tratamientos farmacológicos”, desmintiendo así todo lo que nos han dicho durante años sobre la perversa medicina “alopática” y los principios “hahnemannianos” de “lo similar cura lo similar” (Similia similibus curantur). Si se mueren niños por seguir los consejos homeopáticos al pie de la letra, vienen a decir, la culpa es de los demás, no nos tomen tan en serio.

Los propios homeópatas se han desenmascarado tras la muerte de un niño de 7 años en Italia

En este contexto, los foros en los que se mueven homeópatas y hechiceros de otras especies bullen en teorías conspiranoicas. “¿Quién está detrás de todo esto, quién orquesta la campaña, quién la financia, quién es, en definitiva, la mano que mece la cuna?”, se pregunta el homeópata Emilio Morales Prado en un artículo reciente que es pura poesía. “La opinión más extendida es que se trata de la industria farmacéutica, pero eso es algo que no está científicamente demostrado”, añade con sorna. En este mismo artículo se queja con amargura de que la multinacional Boiron ha contribuido a “domesticar la homeopatía” y a fastidiar el negocio a quienes llevaban en la noble tarea del engaño toda la vida. “Ya no es necesario el médico homeópata ortodoxo que cobra honorarios y receta tan pocos gránulos como si los fuese a pagar él de su bolsillo”, escribe. “Ahora, la homeopatía […] la prescriben gratuitamente el farmacéutico, el auxiliar de farmacia, el entrenador personal, la peluquera, la esteticien, el médico del seguro y, en último extremo, se autoprescribe con la inestimable ayuda de internet”. ¡Nos están robando los clientes! – le falta gritar.

La última voz en sumarse a la rueda conspiranoica ha sido la de la periodista Rosa Montero este domingo en El País Semanal. “¿No les choca la repentina obsesión científica que le ha entrado a nuestra, en general, acientífica sociedad para denunciar la homeopatía?”, se pregunta. “Llevamos meses de un machaque tan orquestado y pertinaz que no puede ser casual. Me parece bien advertir del peligro de usar sólo homeopatía, pero alucina ver tanta furia contra una práctica barata y desde luego inocua, mientras que los muertos por efectos secundarios de las medicinas alopáticas son un goteo constante: en España triplican a las víctimas de tráfico”. La sucesión de datos erróneos y falacias en el artículo de Montero produce sonrojo y quizá consiga el efecto contrario al que buscaba la autora. Ni hubo “semillas transgénicas” en la Revolución Verde, como afirma, ni existe un nuevo gluten creado por los malvados científicos. Y, desde luego, la homeopatía ni es barata, ni es inocua ni funciona.

La sucesión de datos erróneos y falacias en el artículo de Rosa Montero produce sonrojo

No es barata porque cualquier producto homeopático vale tanto o más que un medicamento de verdad sin haber pasado ni la milésima parte de controles. No es inocua – resulta terrible tener que insistir en esto con un muerto encima de la mesa – porque ofrecerle un remedio falso a alguien que está enfermo invita a abandonar los tratamientos y termina costando vidas. Y no funciona, no porque un lobby superpoderoso compre la voluntad de millones de científicos para ocultar la verdad, sino porque cuando se hacen pruebas de doble ciego se observa que no tiene ningún efecto, incluso cuando el paciente no sabe si lo que está tomando es homeopatía o solo un sucedáneo que no ha pasado el proceso “mágico” de dilución-sucusión por el que pasa esta antigua superchería.

En su texto Montero hace acusaciones muy graves a varios colectivos, desde los científicos que trabajan en materia de salud hasta los profesionales que nos dedicamos a informar de ciencia. Habla de “compradores cautivos”, de “estudios sesgados” y de “publicidad encubierta”. Las campañas “más repugnantes”, escribe, son las que “abusan de la necesidad de la gente” y son “promovidas por la industria farmacéutica, un megagigante del poder”. ¿Hay algo más repugnante y que abuse más de la gente que ofrecerle agua con azúcar a un enfermo a precio de oro? Que la industria farmacéutica ha cometido y comete tropelías – que son denunciadas desde hace años por periodistas y divulgadores, por cierto- tampoco cambia nada respecto a la naturaleza de la homeopatía ni le da ninguna validez como tratamiento. Desacreditar las medicinas porque tienen efectos secundarios es como rechazar la democracia porque ha ganado Donald Trump o no montar en tren porque un día hubo un descarrilamiento. O como dice Mauricio-José Schwarz, “equivalente a derribar en vuelo un avión lleno de gente porque Boeing es una industria imperfecta”. De la misma manera, el hecho de que la ciencia “no lo sepa todo” no legitima que cualquiera pueda sacarse remedios de la chistera cual vendedor de crecepelo.

¿Hay algo más repugnante que ofrecerle agua con azúcar a un enfermo y cobrárselo a precio de oro?

Porque la homeopatía no está basada en remedios naturales y brebajes misteriosos que la industria no quiere reconocer, sino que es una vieja patraña basada en supersticiones y la base de un negocio muy lucrativo. Si el principal argumento de Rosa Montero contra la industria farmacéutica es que “tienen más beneficios que los bancos”, conviene recordarle que el objetivo de los buenos samaritanos que abogan por la pseudociencia no es otro que enriquecerse a costa de la salud de los demás, como lo hacen quienes venden “plantitas” contra el cáncer o dietas milagrosas contra los tumores que otorgan pingües beneficios. La multinacional Boiron, sin ir más lejos, factura más de 600 millones de euros al año y financia a decenas de asociaciones y páginas web de homeopatía para difundir sus engañosos mensajes. ¿Quién paga a quién en este caso?

Si de lo que se trata de buscar intereses oscuros, Montero solo tiene que fijarse en la legislación española diseñada para permitir que los caramelos homeopáticos se vendan en las farmacias al lado de los medicamentos sin tener que pasar los controles que pasan estos y sin indicaciones terapéuticas aprobadas. Si quiere hablar de opacidad, conviene recordar que recientemente el Grupo Parlamentario del PP se reunía en secreto con miembros de la Asamblea Nacional de la Homeopatía sin revelar el contenido de los encuentros. Y si las farmacéuticas dedican el 13% de su presupuesto a investigar, resulta que Boiron solo invierte un el 0,6% en investigación, aunque en su caso quizá tiene sentido, por lo barato que sale el Hocus Pocus.

Porcentaje de inversión en investigación de las farmacéuticas y de Borion
Porcentaje de inversión en investigación de las farmacéuticas y de Borion Fernando Frías

En la última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia realizada por la FECYT, se recoge que un 52’7 por ciento de los españoles confía en los productos homeopáticos. “¿Y esa aceptación por parte del público qué significa?”, se preguntaba el homeópata Morales Prado en su artículo de marras. Y se respondía a sí mismo: “Negocio”. Creer que estas terapias sin base científica, basadas en la locura transitoria de un personaje del siglo XIX, son prístinas y sin interés económico alguno es un ejercicio de ingenuidad bastante impropio. Estoy seguro de que en las encuestas de dentro de unos años la homeopatía tendrá el nivel de credibilidad del que gozan ahora los horóscopos (16%) y es probable que Rosa Montero – a quien tengo por cabal – se sienta como alguien que hubiera defendido en su día el influjo de los astros. Si le entra la curiosidad también le recomiendo que haga una búsqueda en Google sobre el término “homeopatía” y piense si lo rentable es dedicarse a hablar de pseudoterapias o hacer periodismo denunciándolo. Yo llevo años oyendo hablar del cheque de las farmacéuticas y Monsanto pero resulta que no llega. Me da que lo que sale más rentable es el ‘periodismo placebo’, ese que sabe tan dulce para algunas conciencias pero en el que los hechos están infinitamente diluidos. Espero que para eso también haya una cura.

Antonio Martínez Ron

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¿Puede la marihuana del domingo dar positivo el lunes?

El conocido “drogotest” de la DGT ha sido recurrido esta semana ante el Tribunal Constitucional. Fumadores de cannabis aseguran que la prueba de saliva no es fiable y vulnera sus derechos. La DGT niega que pueda dar positivo más de seis horas después de su consumo, pero ¿qué dice la ciencia?

¿Puede la marihuana del domingo dar positivo el lunes?
¿Puede la marihuana del domingo dar positivo el lunes? DGT

Un vecino de Santander sale el lunes por la mañana a trabajar en su coche y le para un control rutinario de la Guardia Civil. Le hacen soplar en el alcoholímetro, da negativo y a continuación le piden que se someta al test de detección de drogas por saliva, conocido como “drogotest”. El agente toma una muestra del interior de su boca, la introduce en la máquina y el resultado es positivo en cannabis. Sin embargo, el conductor asegura no haber fumado marihuana ese día, sino la noche anterior, e incluso haber dormido varias horas antes de conducir.

Los abogados de este conductor de Santander han presentado esta semana el primer recurso de amparo al Tribunal Constitucional en el que cuestionan la fiabilidad del conocido test de drogas de la Dirección General de Tráfico (DGT) y preguntan al alto tribunal qué es exactamente lo que se está sancionando dentro de la ley de Seguridad Vial. “En nuestra opinión se está aplicando una concepción moral más que legal”, asegura el abogado Rafael Agulló, que colabora en el recurso dirigido por Héctor Brotons, del estudio Brotsanbert. “Sancionan por llevar una sustancia en el organismo más que por sus efectos”.

“Dependiendo del laboratorio al que se mande la muestra puedes tener un resultado u otro”

La sanción a este santanderino es uno de las decenas de casos en los que el conductor asegura no haber consumido la sustancia en las horas inmediatamente anteriores a la prueba a pesar de haber dado positivo. Las asociaciones de conductores y de fumadores de cannabis llevan años denunciando la fiabilidad del drogotest y el nuevo marco jurídico. “El drogotest es una máquina de recaudar, se está yendo a por nosotros y esto no tiene nada que ver con la seguridad en la conducción, sino con cobrarnos multas”, asegura Hugo Madera, periodista especializado en cannabis y miembro de la plataforma Regulación Responsable. La polémica se remonta a la reforma la Ley de Tráfico aprobada en 2014 en la que se introdujo una diferencia entre quienes conducen bajo los efectos del alcohol y los que lo hacen bajo el efecto de otras drogas. En el caso de las otras drogas ya no se sanciona conducir “bajo la influencia” de la sustancia, sino la “presencia de drogas en el organismo”, sin importar la cantidad. “Antes tenía que acreditarse esa influencia para multar”, indica Agulló. “Si el conductor tenía las pupilas dilatadas, el habla pastosa, la forma de caminar… Para nosotros, que la ley hable solo de “presencia” no se ajusta al bien jurídico protegido que es la seguridad vial y entendemos que sancionar a alguien solo por dar positivo no es constitucionalmente sostenible”.

Entre los argumentos del recurso ante el Constitucional está la ausencia de un control metrológico del Estado, es decir, que no haya un instrumento calibrado por el Instituto Nacional de Metrología. “Hemos pedido que se nos enseñe la orden de certificación o la norma que lo regula, como la que hay para los alcoholímetros, y eso no existe”, asegura Agulló a Next. En su opinión, al no existir un protocolo de actuación aprobado y regulado, y como las pruebas se analizan en distintos lugares, se produce una inseguridad jurídica ya que “dependiendo del laboratorio al que se mande la muestra puedes tener un resultado u otro”. “Nosotros también tenemos casos de conductores que fumaron el día anterior, se van al trabajo, desayunan y dan positivo”, asegura el abogado Bernardo Soriano. Como el aparato mide la presencia de muchas sustancias, además del cannabis, sus clientes sospechan que la fiabilidad disminuye, además de que los cannabinoides son liposolubles y se quedan almacenados en la grasa corporal desde donde se van liberando poco a poco, lo que puede llevar – aseguran – a positivos mucho después de su consumo.

Un margen de seis horas

Juan Carlos González Luque, subdirector adjunto de Investigación de la DGT, niega que exista inseguridad jurídica y achaca algunas de las afirmaciones sobre el drogotest a la falta de información. “Nuestros aparatos están calibrados para dar positivo si la persona ha consumido en torno a las cinco o seis horas previas”, asegura. “Si ha pasado más tiempo, habría consumido más cantidad”. Cuando se habla de que el cannabis se almacena en la grasa y se libera al cabo de mucho tiempo, aclara, se está confundiendo con la aparición de metabolitos, que sí se detectan en la orina, pero no en la sangre y saliva”. En su opinión, el test de drogas es equiparable al de alcoholemia. “Si alguien hace un control de alcohol y da positivo la pregunta podría ser la misma: hace cuánto que lo consumió. Todos los ciudadanos ya saben que el consumo pudo ser unas horas antes, dependerá de la cantidad que haya consumido”, argumenta. Sobre el control metrológico, González Duque indica que a nivel indiciario no es necesario, puesto que se trata de una prueba de ‘Sí o No’. “No está dando una medición, solo da positivo o negativo”. Y aunque la ley indica que la mera presencia de la sustancia es sancionable, señala que de facto la DGT establece un punto de corte, al tener sus detectores calibrados a la detección de 25 ng/ml (nanogramos por mililitro) de saliva. “Nosotros los que hacemos es un punto de corte alto en la primera prueba”, explica. “Es un primer corte “garantista” para que la cantidad sea significativa”.

Para el abogado Rafael Agulló estas explicaciones no son suficientes y considera que los ciudadanos están ante una “indefensión absoluta”, porque nadie sabe qué es dar positivo. “¿Y si mañana la DGT decide ser menos garantista y lo baja a 5 ng/ml?”, se pregunta. “No podemos quedar al albur de los protocolos internos de funcionamiento, debe existir una regulación”. Es cierto que no existe legislación específica metrológica para calibrar estos aparatos, confirma José Ángel Terradillos, jefe de área de química y salud del Instituto Nacional de Metrología. “Para someter un instrumento de medida lo que tiene que haber es una legislación especifica que así lo establezca y en este caso no la hay para someter al control del estado esos kits de análisis”, indica. Pero el hecho es que, dada la naturaleza la prueba (negativo/positivo), no se puede someter a control metrológico porque no hay medición. Lo que se hace, en este caso, es enviar las muestras de saliva -y de sangre si la persona lo autoriza – a un laboratorio para que haga un análisis químico cuantitativo de la presencia de la sustancia, que sigue los protocolos estándar de análisis forense. “Si el conductor da positivo”, aclara Terradillos, “se toma una segunda muestra de saliva que se introduce en un recipiente de vidrio que los agentes precintan y envían en un centro para cuantificar además de confirmar el positivo”.

Manuel López-Rivadulla es catedrático de Toxicología Forense y lleva años implicado en el análisis de test de drogas y en el estudio de la incidencia de su consumo en los conductores. “Usamos la saliva porque, desde una perspectiva práctica, es la mejor manera de detectar el consumo reciente de una sustancia”, asegura. “Un resultado positivo en el test significa que esa persona ha consumido entre las tres y las nueve horas, siendo muy generoso”. Admite que hay consumidores habituales de cannabis que “a lo mejor de esas 9 horas pueden pasar a 12 horas como mucho”, pero son casos muy excepcionales. “Nosotros incluso lo hemos hecho experimentos con voluntarios aquí y hemos encontrado un intervalo mucho más corto, de 3 a 6 horas. Sobre los consumidores habituales que dicen ‘me he tomado un porro por la noche y si voy conduciendo por la mañana me da positivo’, yo sinceramente creo que eso no es posible”, añade.

El test demuestra que hay sustancia, no que haya efectos en la conducción

“Ese límite de 25 ng/ml de fluido oral no es una cantidad ínfima, ni mucho menos”, asegura Óscar Quintela, facultativo del servicio de química del Instituto Nacional de Toxicología. “Se trata de una línea de corte que se establece por una especie de consenso internacional, un límite en el que se supone que puede haber un problema derivado de consumo y conducción”. “Por encima de este nivel”, insiste López-Rivadulla, “esa persona no debería conducir bajo ningún concepto, porque lleva una sustancia psicoativa que le está impidiendo tomar decisiones correctas”. En definitiva, según Quintela, “si hay sustancia en saliva se puede decir que si hay presencia en el organismo y que habido un consumo más o menos reciente de la sustancia, pero no que haya influencia en la conducción, que eso habría que demostrarlo de otra forma”. [Ahora solo hay que acreditar este punto si el caso va por la vía penal]

Este es el punto en el que otros investigadores creen que habría que dejar más claro: el de los efectos del cannabis sobre la conducción y las cantidades necesarias. “En alcohol esto está perfectamente estudiado por sexo y por peso”, asegura Ekaitz Agirregoitia, investigador de la Universidad del País Vasco. “Habría que hacer eso con el THC en el caso de que tenga un estatus legal”. Por este motivo, él y su equipo han propuesto a la DGT un proyecto para investigar cómo afectan estos límites a los usuarios de cannabis medicinal y conocer mejor “cuáles son las dosis reales de THC que llevan a una conducción errática y, por tanto, peligrosa para la seguridad vial”. Moisés García, investigador en cannabinoides de la Universidad de Las Palmas, recuerda que, según algunos estudios, la sustancia dura hasta 1’3 días en sangre y no solo eso, también hay trabajos que indican que la relación entre la saliva y la sangre no es lineal. “Hay un conocido estudio de Marilyn Huestis“, recuerda, “que indica que el 64% de los consumidores diarios de cannabis daría positivo 30 horas después de fumar – midiendo a 15 ng/ml – y lo mismo sucedería con el 20 % de los consumidores ocasionales”.

Según algunos estudios, la sustancia dura hasta 1,3 días en sangre

“La Toxicología y la Farmacología aquí tienen lagunas en las que todavía hay que profundizar”, admite López-Rivadulla. “El tema de las drogas es complejo, porque no estamos ante un producto homogéneo. Un día el porro tiene un 5% y al día siguiente un 0,2%, mientras que eso no sucede con el alcohol. Pero el hecho de que todas las drogas ilícitas sean sustancias psicoactivas quiere decir que afectan a nuestro Sistema Nervioso Central y por lo tanto ciertas capacidades están más menos alteradas. En el cannabis se registra un efecto más bien supresor, con las funciones un poquito más enlentecidas y puede haber incluso alteraciones de tipo visual”. Sin embargo, Moisés García recuerda que la NHTSA (el equivalente a la DGT en EEUU) recoge en sus documentos que el efecto del cannabis en la conducción dura alrededor de tres horas. “Si aquí se está midiendo el efecto seis horas después, se estaría midiendo al doble de tiempo que dura”, indica. “Es verdad que el documento habla de efectos de hasta 3 y 5 horas después del consumo”, replica Quintela, “pero también cita estudios que han demostrado efectos hasta 24 horas después”.


Uno de los temores entre quienes investigan en la aplicación de cannabis terapéutico es la posibilidad de que los consumidores crónicos den valores muy altos en los tests por estar habituados a la sustancia. “Puede que estas personas tomen el tratamiento por la noche antes de irse a dormir y vayan a dar positivo cuando no tienen ningún problema para conducir”, asegura García. “Esto va a crear un problema mayor todavía, puede que empiecen a sancionar a gente que no son consumidores recreacionales”. “El aumento extraordinario del consumo de preparados de cannabis con un fin medicinal o terapéutico va a suponer una nueva situación que habrá que tener en cuenta a corto plazo”, incide Agirregoitia. “En España existe un medicamento a base de extractos de cannabis (Sativex) legalizado para su uso como fármaco para pacientes con esclerosis múltiple pero, muchos pacientes usan aceites ricos en cannabinoides así como la planta entera para paliar dolencias como inflamación, dolor, náuseas o espasticidad, entre otras. Es vital conocer los niveles de cannabinoides psicoactivos (como el THC) que acumulan en sus fluidos los usuarios de cannabis medicinal y el efecto real que estas cantidades producen en relación a las habilidades de conducción del usuario”.

El aumento del consumo de cannabis con un fin terapéutico va a suponer una nueva situación

“Todo esto es verdad”, admite Quintela. “Por eso el punto de corte se pone cercano a 25 ng/ml de THC en fluido oral. Si bien esta cifra puede variar en función de qué tipo de política se quiera tener en relación al uso de drogas y conducción. En cada país eligen una estrategia”. Además, ley prevé que quedarán excluidas de sanciono “aquellas substancias que se utilicen bajo prescripción facultativa y con una finalidad terapéutica, siempre que se esté en condiciones de utilizar el vehículo conforme a la obligación de diligencia, precaución y no distracción”. López-Rivadulla cree que, aunque consuman cannabis con fines terapéuticos, “estas personas no deben conducir, de la misma manera que alguien que está con un tratamiento de ansiolíticos tampoco debería ponerse al volante”.

Sobre la polémica de fondo, de la fiabilidad de las pruebas de saliva, desde la DGT recuerdan que existe la garantía del examen químico que confirma el positivo y la cantidad exacta de sustancia que se ha tomado, gracias también al análisis de sangre. Para el abogado Bernardo Soriano se trata de un procedimiento trampa puesto que la multa es de 1.000 euros y retirada de seis puntos del carné de conducir, pero si renuncias a recurrir y pagas te lo dejan en 500 euros. “Esto hace que la gente no suela recurrir, porque si falla el recurso solo te queda ir a un juicio con los costas. Y hay mucha diferencia de pagar 500€ a la posibilidad de pagar más de 2.000 euros”. Por otro lado, la situación actual está beneficiando indirectamente a las compañías de seguros, que se desentienden de los gastos si el conductor da positivo en el test. Por eso desde “Regulación Responsable” proponen que haya que demostrar que la persona conducía “incapacitada por un consumo de cannabis”, y que “la simple presencia de cannabinoides en el cuerpo no sirva para que las compañías de seguros se eximan de sus obligaciones” (ver PDF).

“Se está retirando de las carreteras a gente que potencialmente supone un peligro para los demás”

Desde la parte oficial, el argumento más potente en este debate son los resultados que obtienen cada año al estudiar la prevalencia del consumo de drogas entre conductores. “Desde el año 2010 estamos viendo año a año cómo están disminuyendo esos indicadores de prevalencia y el número de conductores drogados ha bajado hasta cuatro puntos”, apunta Para López-Rivadulla, “lo que quiere decir que se está retirando de las carreteras a gente que potencialmente supone un peligro para los demás”. En la misma línea, para Quintela, que haya excepciones no es relevante para el caso que nos ocupa, ya que “la legislación pretende preservar un bien común frente a uno individual”. “Este mismo debate se generó hace muchos años con respecto al alcohol etílico”, recuerda. “Hoy en día nuestro Código Penal pone una tasa. Se sabe que hay una distribución de Gauss por la que la mayor parte de los que superan esa tasa (un 95%) tienen mermadas su capacidad para conducir. El otro 5% no las tiene, y aún así se le sanciona. Porque la sociedad entiende que el bien común está por encima del individual. No se prohíbe el consumo de sustancias en sí, sino su coexistencia en una actividad muy sensible como es la conducción”.

Referencias: Ley 6/2014, de 7 de abril (B.O.E.) | Cannabis Effects on Driving Skills (Clin. Chem) | Oral fluid cannabinoid concentrations following controlled smoked cannabis in chronic frequent and occasional smokers (Anal Bioanal Chem) | Chemistry, Metabolism, and Toxicology of Cannabis: Clinical Implications (Iran J Psychiatry) | Drug-resistant MS spasticity treatment with Sativex® add-on and driving ability (Acta Neurol Scand.) | The effect of cannabis compared with alcohol on driving (Am J Addict) | An observational postmarketing safety registry of patients in the UK, Germany, and Switzerland who have been prescribed Sativex® (THC:CBD, nabiximols) oromucosal spray (Ther Clin Risk Manag.)

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Conquistados por el estómago: un puñado de bacterias ‘deciden’ cada día qué es lo que nos apetece comer

Hay un viejo chiste de psicólogos en el que una rata de laboratorio le dice a otra “¿Sabes? Creo que he condicionado al investigador: cada vez que le doy a esta palanca, me da de comer”. Parece una provocación, pero tiene sentido. Y si lo entendemos en un sentido amplio, mucho sentido.

Una idea parecida estaba detrás de la famosa metáfora de “El gen egoísta” y la que asoma de este estudio sobre cómo ciertas bacterias intestinales ‘controlan’ la dieta de sus huéspedes. Un descubrimiento que puede abrir todo un mundo de posibilidades

¿Que qué te apetece comer hoy? Pregúntale a tu intestino

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No es ningún misterio que la alimentación cambia (modifica o influye en) el equilibrio del intestino. No todas las bacterias que tenemos ahí (y que nos ayudan en distintos procesos digestivos) necesitan los mismos nutrientes: la pizza hawaiana favorece a unas y el cocido maragato a otras. Eso hace que nuestra alimentación cambie la composición de bacterias.

Pero lo que acaba de descubrir un grupo de investigadores es que esos equilibrios se retroalimentan: la flora intestinal tiene mecanismos que consiguen alterar directamente la dieta de los huéspedes. De esta forma, esas bacterias ayudan a equilibrar la dieta y ajustarla a las necesidades.

Todo parece indicar que la coevolución entre bacterias y huéspedes ha permitido esta “simbiosis”: el misterio es cómo ciertos microorganismos ayuden detectar qué nutrientes nos faltan y cómo nuestro cerebro interpreta esas señales.

¿Qué come la mosca del vinagre?

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El equipo de investigadores ha hecho sus trabajos con la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster). A distintas poblaciones de la mosca se les dio distintos tipos de nutrientes y, posteriormente, se les dio a elegir entre distintos tipos de comidas. En este caso, las moscas escogían correctamente el tipo de comidas que contenían los nutrientes que les habían sido retirados.

Las moscas del vinagre (sin bacterias) dejaban de comer proteínas, aunque las necesitaran

Pero, en cambio, si se retiraban distintas bacterias del intestino de la mosca, las moscas tenían grandes dificultades para alimentarse correctamente.

Esto es así porque las bacterias intestinales “parecen inducir algún tipo de cambio metabólico que influye directamente sobre el encéfalo y el organismo y que simula un estado de saciedad proteínica”, explicaba Zita Carvalho-Santos, miembro del equipo

Nuevos caminos para la dieta del futuro

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¿Tiene aplicación directa en humanos? No, aún no. Y no porque la idea no sea buena, ni porque haya razones para dudar del papel de las bacterias en nuestro equilibrio nutricional. Si no, sencillamente, porque mientras la mosca del vinagre tiene solo cinco tipos de bacterias distintas, los seres humanos tenemos cientos de ellas.

¿Podríamos diseñar nuestro microbioma para querer consumir más productos ‘saludables’?

De todas formas, es un camino muy interesante: Este descubrimiento sientas las bases microbióticas para entender por qué unas veces nos apetece un tipo de comida y otras veces, nos apetece otra…

Desde hace año sabemos que el microbioma tiene un papel esencial en problemas como la obesidad, ahora se abre un camino muy poderoso con el que podemos no solo modificar la forma en la que nuestro intestino procesa la comida, sino la misma comida que nos apetece comer.

Imágenes | John Tann

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“El azúcar es más peligroso que la pólvora” (Homo Deus)

Resultado de imagen de homo deus "Por primera vez en la historia, hoy en día mueren más"

La mayoría de la gente rara vez piensa en ello, pero en las últimas décadas hemos conseguido controlar la hambruna, la peste y la guerra. Desde luego, estos problemas no se han resuelto por completo, pero han dejado de ser fuerzas de la naturaleza incomprensibles e incontrolables para transformarse en retos manejables. No necesitamos rezar a ningún dios ni a ningún santo para que nos salve de ellos. Sabemos muy bien lo que es necesario hacer para impedir el hambre, la peste y la guerra…, y generalmente lo hacemos con éxito.
Es cierto: todavía hay fracasos notables, pero cuando nos enfrentamos a dichos fracasos, ya no nos encogemos de hombros y decimos: «Bueno, así es como funcionan las cosas en nuestro mundo imperfecto» o «Hágase la voluntad de Dios». Por el contrario, cuando el hambre, la peste o la guerra escapan a nuestro control, sospechamos que alguien debe de haberla fastidiado, organizamos una comisión de investigación y nos prometemos que la siguiente vez lo haremos mejor. Y, en verdad, funciona. De hecho, la incidencia de estas calamidades va disminuyendo. Por primera vez en la historia, hoy en día mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco, más por vejez que por una enfermedad infecciosa, y más por suicidio que por asesinato a manos de la suma de soldados, terroristas y criminales. A principios del siglo XXI, el humano medio tiene más probabilidades de morir de un atracón en un McDonald’s que a consecuencia de una sequía, el ébola o un ataque de al-Qaeda. (…)
De hecho, actualmente, en la mayoría de los países, comer en exceso se ha convertido en un problema mucho peor que el hambre. En el siglo XVIII, al parecer, María Antonieta aconsejó a la muchedumbre que pasaba hambre que si se quedaban sin pan, comieran pasteles. Hoy en día, los pobres siguen este consejo al pie de la letra. Mientras que los ricos residentes de Beverly Hills comen ensalada y tofu al vapor con quinoa, en los suburbios y guetos los pobres se atracan de pastelillos Twinkie, Cheetos, hamburguesas y pizzas. En 2014, más de 2.100 millones de personas tenían sobrepeso, frente a los 850 millones que padecían desnutrición. Se espera que la mitad de la humanidad sea obesa en 2030.[4] En 2010, la suma de las hambrunas y la desnutrición mató a alrededor de un millón de personas, mientras que la obesidad mató a tres millones. (…)

 Resultado de imagen de homo deus "Por primera vez en la historia, hoy en día mueren más"La tercera buena noticia es que también las guerras están desapareciendo. A lo largo de la historia, la mayoría de los humanos asumían la guerra como algo natural, mientras que la paz era un estado temporal y precario. Las relaciones internacionales estaban regidas por la ley de la selva, según la cual incluso si dos sistemas de gobierno convivían en paz, la guerra siempre era una opción. Por ejemplo, aunque Alemania y Francia estaban en paz en 1913, todo el mundo sabía que podían agredirse mutuamente en 1914. Cuando políticos, generales, empresarios y ciudadanos de a pie hacían planes para el futuro, siempre dejaban un margen para la guerra. Desde la Edad de Piedra a la era del vapor, y desde el Ártico al Sahara, toda persona en la Tierra sabía que en cualquier momento los vecinos podían invadir su territorio, derrotar a su ejército, masacrar a su gente y ocupar sus tierras.
Durante la segunda mitad del siglo XX, finalmente se quebrantó esta ley de la selva, si acaso no se revocó. En la mayoría de las regiones, las guerras se volvieron más infrecuentes que nunca. Mientras que en las sociedades agrícolas antiguas la violencia humana causaba alrededor del 15 por ciento de todas las muertes, durante el siglo XX la violencia causó solo el 5 por ciento, y en el inicio del siglo XXI está siendo responsable de alrededor del 1 por ciento de la mortalidad global.[22] En 2012 murieron en todo el mundo unos 56 millones de personas, 620.000 a consecuencia de la violencia humana (la guerra acabó con la vida de 120.000 personas, y el crimen, con la de otras 500.000). En cambio, 800.000 se suicidaron y 1,5 millones murieron de diabetes.[23] El azúcar es ahora más peligroso que la pólvora. (…)
Entonces ¿qué pasa con el terrorismo? Aunque los gobiernos centrales y los estados poderosos han aprendido a moderarse, los terroristas podrían no mostrar tales escrúpulos a la hora de usar armas nuevas y destructivas. Esta es ciertamente una posibilidad preocupante. Sin embargo, el terrorismo es una estrategia de debilidad que adoptan aquellos que carecen de acceso al poder real. Al menos en el pasado, el terrorismo operó propagando el miedo en lugar de causar daños materiales importantes. Por lo general, los terroristas no tienen la fuerza necesaria para derrotar a un ejército, ocupar un país o destruir ciudades enteras. Mientras que en 2010 la obesidad y las enfermedades asociadas a ella mataron a cerca de tres millones de personas, los terroristas mataron a un total de 7.697 personas en todo el planeta, la mayoría de ellos en países en vías de desarrollo.[25] Para el norteamericano o el europeo medio, la Coca-Cola supone una amenaza mucho más letal que al-Qaeda.
Homo Deus: Breve historia del mañana.
Yuval Noah Harari
Penguin Random House, 2015 
http://arrebatosaliricos.blogspot.mx

Los beneficios del aceite de coco y 7 formas de cocinar con él

Los beneficios del aceite de coco
A pesar de la campaña negativa en su contra durante el siglo XX –que lo acusó de contener una enorme cantidad de grasa saturada, considerada terrible para la salud en aquellos tiempos-, el aceite de coco ya fue clasificado como “el aceite más saludable del mundo”.

El coco es altamente nutritivo y rico en fibra, vitaminas E, K y minerales como el hierro, y está catalogado como un “alimento funcional” por todos los beneficios que aporta a la salud.

El aceite de coco –uno de los derivados de esta maravillosa fruta- es muy especial porque posee propiedades curativas, tantas, que ha sido utilizado en la medicina tradicional de varios países de Asia desde hace miles de años.

¿Ejemplos? Ayuda a evitar enfermedades cardiovasculares, matar distintos tipos de virus y bacterias, aportar energía, hidratar cabello y piel, favorecer la pérdida de peso, mejorar el sistema digestivo, entre otros beneficios.

El Coconut Research Center explica que las cualidades positivas del aceite de coco se deben a que contiene ácido láurico, ácido cáprico y ácido caprílico y todas sus propiedades antimicrobianas, antioxidantes, antifúngicas, antibacterianas y calmantes.

El ácido láurico ayuda a prevenir padecimientos cardiacos –como niveles altos de colesterol e hipertensión- y el cáprico es el mismo presente en la leche materna, el cual protege al bebé contra infecciones de bacterias, virus y hongos.

El aceite de coco en la cocina

El aceite de coco generalmente viene en estado sólido.

El aceite de coco generalmente viene en estado sólido.

 

Ya dijimos que el aceite de coco ayuda al buen funcionamiento del sistema digestivo, ¿cierto?, por lo tanto es natural que busquemos utilizarlo en la cocina como sustituto de cualquier otro aceite vegetal –de girasol, maíz, oliva, colza- a la hora de preparar nuestros alimentos.

Las grasas saturadas presentes en el aceite de coco tienen propiedades antimicrobianas, por lo que ayudan a nuestro cuerpo a lidiar con bacterias y hongos que pueden causar problemas en el estómago relacionados con la digestión, incluyendo el síndrome del intestino irritable.

Una excelente idea para comenzar a utilizar el aceite de coco es incorporarlo en la preparación del desayuno, desde preparar huevos o pan tostado, hasta en licuados de frutas y proteínas.

¿Por qué? Los triglicéridos presentes en este aceite se metabolizan en el hígado de manera directa sin convertirse en glucosa, es decir, tu metabolismo se acelerará y tendrás una fuente estable de energía por varias horas.

Este aporte energético hará que no tengas picos de glucosa e insulina, por lo tanto no sentirás pesadez o cansancio y tu apetito disminuirá porque tus reservas de energía permanecerán estables. En pocas palabras, tu cuerpo estará “consumiendo” y aprovechando el aceite de coco que te comiste en la mañana.

A menudo el aceite de coco en su presentación comercial viene en estado sólido. No te preocupes, sus propiedades no se alterarán al cambiar de estado sólido a líquido y tampoco se oxidará si cocinas con él.

Aquí te compartimos algunas ideas para que cocines con ese frasco de aceite de coco que comprarás próximamente:

*Incorpora de dos a tres cucharadas en tu licuado o smoothie matutino.

*Endulza el café o el té.

*Utilízalo en tu pan tostado, solo o con mantequilla o alguna mermelada.

*Cocina tus platos principales con este aceite. No te preocupes, no esconderá el sabor de los ingredientes principales de tu comida.

*Saltea con este aceite las verduras, carnes y pescados. ¿Vas a preparar algún plato oriental? Perfecto.

*Sustituye el aceite de oliva en tu ensalada por aceite de coco virgen.

*Utilízalo en tus postres, usarás menos azúcar en ellos.

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México aprueba el uso medicinal de la marihuana

Inicialmente el acceso al cannabis se realizará a través de farmacias habilitadas y sólo se venderá con receta médica

ExpoCannabis en Uruguay EFE

La Cámara de Diputados autorizó hoy el uso medicinal y científico de la marihuana en México al aprobar, con 301 votos a favor, 88 en contra y dos abstenciones, las reformas del Senado a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal.

El dictamen elimina la prohibición y penalización por el uso medicinal de la marihuana y la investigación científica, así como los derivados de su producción y distribución con estos fines, indicó el Legislativo en un comunicado.

El Senado turnó a los Diputados el dictamen que aprobó el 13 de diciembre de 2016 para permitir el uso medicinal y científico de la marihuana en el país, basado en la iniciativa que el Ejecutivo le presentó el 21 de abril del mismo año.

La Secretaría de Salud se encargará de diseñar políticas públicas que regulen el uso medicinal de los derivados farmacológicos de la marihuana, como el tetrahidrocannabinol, sus isómeros y variantes estereoquímicas. También de regular la investigación y producción nacional de los mismos.

 

Con las reformas, se establece al tetrahidrocannabinol “como una sustancia psicotrópica con valor terapéutico” que no representa un problema de salud pública cuando sus concentraciones de los isómeros indicados en la ley sean menores o iguales al 1 %.

Los productos con concentraciones del 1 % o menos de derivados de la cannabis sativa o marihuana y los que tengan usos industriales “podrán comercializarse, exportarse e importarse” con base a la regulación sanitaria.

El dictamen retira a la marihuana la categoría de “vegetal prohibido” para permitir su siembra, cultivo, cosecha, preparación, adquisición, posesión, comercio, transporte, suministro, empleo y uso “con fines médicos y científicos”, en los términos y condiciones de la autorización que emita el Ejecutivo.

La Cámara de Diputados turnó el dictamen aprobado al Ejecutivo para su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

El senador Francisco Salvador López Brito, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), celebró que México esté hoy a un paso de establecer el uso terapéutico de la marihuana “en beneficio de la salud de los mexicanos”.

El uso de la cannabis en medicamentos ha ayudado de manera exitosa en algunos casos de tratamientos de enfermedades, aseguró López Brito, presidente de la Comisión de Salud del Senado, en un comunicado.

Destacó que, entre la propiedades terapéuticas de la cannabis, destacan la ayuda que aporta en tema del dolor y la coordinación motora, así como los beneficios en la esclerosis múltiple, en el glaucoma y como terapia paliativa en algunos casos de cáncer y del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida

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7 pequeños errores de nutrición que hasta la gente más sana puede cometer

Aquí van siete trucos que te ayudarán a maximizar los beneficios de algunos alimentos.

1. Consumes semillas enteras de lino

Las semillas de lino tienen omega-3, fibra y lignanos (antioxidantes) y además son un laxante natural que se utiliza para combatir el estreñimiento.

Muchas personas las consumen enteras durante el desayuno, añadidas al yogur o a los cereales, pero entonces las semillas pueden pasar por nuestro intestino sin ser digeridas.

2. Consumes bebidas energizantes después de hacer deporte

Las bebidas energizantes contienen un alto nivel de azúcar y sales minerales y están diseñadas para reemplazar los fluidos y los electrolitos que se pierden con el sudor. Pero según los nutricionistas no es necesario consumir este tipo de bebidas después de hacer ejercicio a no ser que se haya hecho un esfuerzo excepcional, como correr un maratón.

“Si se ha hecho menos de una hora de ejercicio no es necesario tomar nada de reposición”, le dice a BBC Mundo Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

Lo que recomiendan los nutricionistas es rehidratarse bebiendo un vaso de agua.

3. Te saltas el aliño en la ensalada

La grasa forma parte de una dieta equilibrada. // Foto: GETTY IMAGES.

Los vegetales contienen vitaminas liposolubles, como la A, E y K, además de varios antioxidantes, que requieren de grasa para poder ser absorbidos por nuestro organismo.

Por eso saltarse un aliño con aceite puede hacer que queden atrás nutrientes clave de la ensalada. En lugar del aliño con aceite también pueden ayudar en esa absorción ingredientes ricos en grasas como el aguacate, las semillas, las nueces o el queso.

“Para cualquier dieta que lleves necesitas una cierta cantidad de grasa para que las vitaminas que son solubles en grasa estén dispersas y se puedan digerir y absorber”, explica Román.

4. Mezclas los suplementos vitamínicos con el café o el té

La cafeína puede dificultar la absorción de algunas vitaminas y minerales de los suplementos alimenticios, como el calcio, el hierro o las vitaminas B y D.

Así que cuando tomes tus pastillas de suplementos vitamínicos nutricionistas como Cara Rosenbloom recomiendan hacerlo con agua y preferiblemente antes o después de tomar bebidas con cafeína, como el café, el té o la cola.

Aún así, el especialista en nutrición Jesús Román matiza que el café no dificulta la absorción de una manera aguda. “Los astringentes, como el tanino, limitan mucho más la absorción”, asegura.

En cualquier caso, “casi nunca se comen los alimentos puros, aislados, así que siempre hay interacciones”, apunta Román.

5. Te olvidas de agitar el envase de la leche de almendra, soja o arroz antes de beberla

El calcio añadido no se disuelve en estas leches como el que va naturalmente dentro de la leche de vaca. // Foto: GETTY IMAGES.

Las alternativas a la leche de vaca, como la leche de soja, almendra o arroz, están con frecuencia fortificadas con calcio y vitamina D. Pero los nutrientes añadidos no se disuelven en el líquido muy bien y tienden a precipitarse al fondo del envase.

Si bebes la leche antes de agitarla es posible que te pierdas todos esos suplementos.

Según Román, el calcio añadido, que es un calcio mineral, no se disuelve en estas leches como el que va naturalmente dentro de la leche de vaca. Así que agitarlo es correcto, aunque el especialista recomienda, si es posible, consumir leche de vaca.

6. Crees que consumes alimentos probióticos porque comes yogur pero…

El yogur es leche fermentada y el beneficio más destacable de este alimento es su contenido probiótico, que ayuda a mantener la salud de nuestra flora intestinal.

Pero si el yogur está pasteurizado o esterilizado ya no tiene los microorganismos vivos que queremos que permanezcan activos en nuestro intestino, así quepasa a ser un producto lácteo más, que contiene calcio, vitaminas y proteínas, como la leche, pero no tiene utilidad probiótica.

Comer un yogur pasteurizado es, nutritivamente, como beberse un vaso de leche, según Jesús Román.

7. Confundes comer ensalada con comer vegetales

Una ensalada básica tiene muy poca densidad nutritiva. // Foto: GETTY IMAGES.

Se trata de una confusión de volumen, según Román. Hay algunas personas que viven a base de ensaladas y creen que ya comen suficientes vegetales.

“Una ensalada básica, que tiene 30gr de lechuga, un par de rodajas de tomate y unas aceitunas no es suficiente porque no tiene volumen, así que no tiene la suficiente densidad nutritiva”, dice, puntualizando además que algunos de estos ingredientes son en un 90% agua.

Para cumplir con la recomendación de la OMS de comer al menos 5 porciones de vegetales y fruta al día, de 80gr la porción, hace falta incluir en la dieta vegetales con más densidad, es decir, verduras guisadas, frutas y legumbres.

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Doctor Google, aliado o enemigo

Se duplica en diez años el porcentaje de consultas médicas a través de internet en España, lo que ha generado en un nuevo fenómeno, la «cibercondria»

Los profesionales médicos asumen que esta costumbre es habitual pero plantean que la detección y recomendación de contenido fiable generado en la web puede ser una solución

Doctor Google, aliado o enemigo

El procedimiento es habitual. Ante la irrupción de internet en nuestras vidas, muchas personas consultan foros de internet y páginas de dudosa procedencia para averiguar si los síntomas que padecen se ajustan a una determinada enfermedad. La angustia por resolver el problema rápidamente lleva a las personas a un atajo de teclado en donde supuestos expertos y otros tantos pacientes comentan algunos tratamientos para curar las dolencias que uno cree sufrir.

Nada más lejos de la realidad. Los profesionales médicos insisten en que ante cualquier signo de enfermedad acuda a su centro de salud. Las dudas de las posibles esperas llevan a consultar al Doctor Google. ¿Es un error, es un amigo o, por el contrario, estamos ante un enemigo? Según datos recogidos por Eurostat, el 49% de la población española usa internet para informarse sobre temas relacionados con la salud, un porcentaje que se ha duplicado en diez años, aunque estos datos se encuentran muy por debajo de otros países que, como Luxemburgo (71% de la sociedad) o Dinamarca (65%), tiran de internet para averiguar el tratamiento.

Para otros aspectos menores, internet puede ser un aliado. Tal vez con razón, debido a la proliferación de recursos web relacionados con la salud ha dado lugar a un fenómeno cada vez más palpable, la «cibercondria», que hace referencia a los hipocondríacos, personas obsesionadas con su salud y las enfermedades que, movidos por impulsos ahora digitales, recurren a internet en busca de respuestas médicas. Cada vez más la gente quiere encontrar un diagnóstico médico a través de internet y, de hecho, cree estar sufriendo una enfermedad incluso incurable.

 

Pero, qué puede hacer la tecnología para resolver este conflicto. En los últimos años han surgido diferentes páginas web y aplicaciones para dispositivos móviles que garantizan que los comentarios expuestos en estos foros los realiza un profesional. En realidad, gracias a este tipo de plataformas se puede agilizar las consultas en los centros sanitarios, maltrechos por las largas listas de esperas en muchas ocasiones. Sin embargo, sí es cierto que más de uno desearía poder consultar su historial clínico por web. Un estudio realizado por Bupa, compañía matriz de Sanitas, elaborado en 2012, apuntaba que al 74% de los españoles les gustaría poder hacerlo.

Pero ante todo queda la supervisión del profesional. Para calmar las dudas internet puede ser un aliado, en efecto, pero los sanitarios insisten en los peligros de automedicarse. De hecho, uno de cada cinco españoles toma antibióticos ante los síntomas de resfriado o gripe, según un reciente estudio elaborado con el aval de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

Los profesionales médicos son conscientes que la costumbre de informarse a través de internet es ya algo habitual y, en lugar de denostar y alertar este hábito como en tiempos pasados en donde el acceso a internet no era tan generalizado, han pasado a un nuevo esquema: recomendar servicios y determinadas páginas de contenido fiable. «Es una realidad», relata a ABC el doctor Borja Castejón, vocal de médicos en formación del Colegio de Médicos de Madrid. «Más allá de estadísticas, asumimos que que el paciente va a consultar internet sí o sí. Ya no es tan importante si está o no, porque hay que aceptar que antes de ir a tu consulta se ha puesto a mirarlo», reconoce.

Este experto cree que para hacer frente a esta realidad el reto es que «de algún modo haya diferentes formatos profesionales para que se genere información fiable para remitir al paciente para que entienda su problema». Una circunstancia, sin embargo, que España se encuentra por debajo de otros países a nivel europeo. «Lo que tenemos que hacer los profesionales es ser nosotros los que generemos la información para que el paciente pueda identificarla, y recomendarla. Hay médicos que tienen su blog», sostiene.

Castejón insiste, en efecto, en que el papel del médico ahora mismo no es criticar que el paciente entre o no en internet sino tenerlo en cuenta y detectar el contenido fiable. Pese a los recursos existentes y las infinidad de servicios disponibles, los profesionales lo tienen claro: generar información fiable tampoco puede sustituir a la supervisión y consulta médica.

http://www.abc.es/tecnologia/redes

Índice glucémico: limitaciones y utilidades para nuestra dieta

Índice glucémico: limitaciones y utilidades para nuestra dieta
 

El índice glucémico (IG) describe el impacto del consumo de un alimento sobre nuestros valores de glucosa en sangre y siempre es un factor que consideramos al momento de escoger preparaciones o ingredientes saludables. Sin embargo, es importante conocer bien las limitaciones y utilidades de este índice para nuestra dieta.

Utilidades del índice glucémico

Dado que específicamente se considera el efecto sobre los valores de glucemia de un alimento tras su consumo, el índice glucémico es de gran utilidad para el control de la diabetes en donde buscamos evitar picos de glucosa.

Por ello, los alimentos de bajo índice glucémico son los más recomendables para evitar hiperglucemias y sólo se recomienda en diabéticos acudir alimentos de alto índice glucémico para revertir una hipoglucemia.

Por otro lado, al momento de entrenar siempre es bueno considerar el índice glucémico de los alimentos que consumimos previo al esfuerzo, ya que aquellos de bajo IG ofrecerán energía a largo plazo, más lentamente y por ello son los más adecuados para entrenamientos o carreras de larga duración, mientras que si queremos reponer energía rápida lo mejor son alimentos de alto IG.

Asimismo, cuando la glucosa se eleva rápidamente, es decir, tras consumir un alimento de alto IG, se libera insulina en grandes cantidades para compensar tal subida. Y la insulina es una hormona anabólica, por lo que si queremos evitar la ganancia de grasa corporal, los alimentos de alto IG son los que debemos limitar en la dieta.

Por último, la mayor ingesta de alimentos de alto IG se vincula a una probabilidad superior de sufrir alteraciones metabólicas y enfermedades como diabetes, cardiopatías, cáncer y obesidad, como señala la Escuela de Salud Publica de Harvard, por lo que si queremos proteger la salud lo mejor es reducir el consumo de este tipo de alimentos que elevan rápidamente la glucosa en sangre.

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Limitaciones del índice glucémico

Así como sabemos que el índice glucémico puede ser muy útil en determinados casos, es importante reconocer las limitaciones de este parámetro si lo empleamos para decidir en nuestra dieta.

El IG es un valor poco preciso y muy variable, pues diferentes factores influyen en el mismo tales como la combinación con otros nutrientes, el proceso digestivo de cada persona, el método de cocción y preparación de cada alimento entre otros.

Según investigadores de Jamaica la cocción al horno o el tostado eleva el índice glucémico de los alimentos, mientras que el hervido podría reducir este valor. Por otro lado, aunque el pan blanco es uno de los alimentos con mayor IG, si éste lo combinamos con proteínas y fibra que enlentecen la digestión es probable que su IG sea inferior.

Como si fuera poco, un estudio publicado en la revista científica Cell señala que la respuesta glucémica a un alimento puede variar de una persona a otra en función de diferentes factores tales como la flora intestinal, la composición corporal, el nivel de actividad física y más. Así, lo que para una persona puede ser un alimento de alto IG para otra puede ser de moderado o bajo IG.

Éste último factor es especialmente interesante, porque señala la gran limitación que puede tener el IG de acuerdo al metabolismo de cada persona.

Y por otro lado, el IG no considera el contenido de hidratos ni de otros nutrientes de un alimento, es decir, si bien podemos consumir un alimento de bajo IG como puede ser la mantequilla, ésta está colmada de grasas y calorías que en nada benefician un plan de adelgazamiento. De igual forma, un pan rico en fibra puede tener menor IG que una fruta pero ésta última tiene menos hidratos y calorías que el primero seguramente.

Como se puede ver no son pocas las limitaciones del IG y por ello, es un error decidir qué comer o qué incluir en nuestra dieta sólo prestando atención a este parámetro.

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Índice glucémico, ¿sirve de algo?

Hemos visto que el índice glucémico tiene tantas utilidades como limitaciones que no debemos dejar de considerar, pues ¿sirve de algo su uso?

La realidad es que su uso no es del todo inútil si lo acompañamos de otros parámetros y datos importantes. Por ejemplo: si además de mirar el IG de un alimento observamos su carga glucémica que considera el contenido de hidratos y la presencia o no de otros nutrientes.

No será igual una fruta de alto IG que ofrece azúcares naturales, vitaminas, minerales y antioxidantes que una chuchería que posee calorías vacías además de un alto IG.

Es decir, no sólo debe importarnos la velocidad a la que un alimento eleva la glucosa en sangre sino también, el contenido de hidratos, la presencia de otros nutrientes y por supuesto, no olvidarnos que si mezclamos ingredientes éstos pueden variar su IG en una u otra dirección sin que podamos saber con exactitud el valor final de este parámetro.

Entonces, el IG sirve pero tiene limitaciones que debemos considerar si queremos usar este parámetro a favor de nuestra dieta para beneficiar la salud.

 

Bibliografía consultada | Carbohydrates and Blood Sugar, School of Public health, Harvard; Br J Nutr. 2006 Sep;96(3):476-81; y Cell, Volume 163, Issue 5, p1079–1094, 19 November 2015.
Imagen | iStock y Christian Cable

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