Nimias cosas minimas

– Principal vínculo entre madres e hijos tras la emancipación:

– Luna (detalle):

– Único aparato que mantiene su funcionalidad aunque se estropee:

www.nimiascosasminimas.blogspot.com

México secuestrado

La más importante noticia política del año en México, el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, ha dado lugar a diversas e inesperadas reacciones.

Quiero referirme a la decisión de Televisa de abstenerse de informar sobre el caso y limitar sus noticias a los boletines oficiales. La razón puede ser cualquiera: motivos humanitarios, respeto a la familia, no obstaculizar la labor de los investigadores, distanciarse de rumores y versiones sin fundamento. Cualquiera. La medida insólita en el panorama del periodismo mundial merece un análisis que vaya más allá del síntoma y nos lleve a causas y consecuencias.

Debo reiterar que Televisa fue mi casa durante más de 50 años y salí de ella por mi propia voluntad y sin rencores. No pretendo siquiera esbozar una crítica contra la institución ni, mucho menos, contra sus dirigentes y empleados con quienes, diez años después de mi renuncia, mantengo la amistad de siempre. Conocí tres generaciones de la familia Azcárraga y al actual Emilio no diré que lo vi nacer pero sí que ese día, hace 42 años, felicité a su padre. No sale de mis sentimientos la mínima intención de agraviar o causar molestias. Considero, sin embargo, que la determinación de suspender toda noticia no oficial en el medio de información más poderoso del país, cuando hay una avidez generalizada por saber qué pasó, crea un precedente desconcertante.

Durante muchos años, los medios sufrieron una censura propia de un sistema monopólico del poder, mejor dicho, de los poderes constitucionales y fácticos, que estrechaba el margen de posibilidades de los dueños y profesionales del periodismo. Esa situación cambió al cambiar el país, cuando una transición de partidos y corrientes políticas fraccionó la hegemonía partidista y dio lugar a un pluralismo que se manifestó, muy especialmente, en la libertad de informar y opinar. Surgieron nuevas voces, otras aprovecharon lo que antes no se ofrecía y llegamos al periodismo que ahora disfrutan los mexicanos, sin más cortapisas que la autocensura o los límites que sus empleadores señalan. La censura oficial, que existe adaptada a las circunstancias, puede acatarse o no, según el grado de independencia de quien la sufre. Se presenta la posibilidad de optar.

Dicho más claro: antes no podías, ahora solo que no quieras.

“No veas 24 Horas”, gritaba Clouthier por las calles. No le faltaba razón, pero no había de otra. Ahora que hay podría gritarles lo mismo a sus herederos dentro del gobierno y de las pantallas. En este México distinto la prensa tiene el deber de informar y criticar. La crítica es obligada en todos los países libres, democráticos. La democracia se mide en función de las garantías de que disfruta la prensa crítica y responsable, del respeto a las opiniones divergentes, de atención, aunque no necesariamente acatamiento, a las observaciones contrarias a las decisiones del poderoso. La prensa cumple la misión del centinela que avisa a tiempo de los peligros.

Televisa está en su derecho de abdicar a ese deber. No es mi deseo discutirlo, sino anotar hoy la extraña reacción de esos que alguna vez llamamos intelectuales. Cuando no se podía hablar fueron severos críticos de los medios, sin confesar que aceptaban la limitación de su margen de crítica al poder en radio, televisión y periódicos. Consúltense las hemerotecas y descúbranse cadáveres en el clóset. Hoy, cuando la televisión renuncia a su función de informar, los intelectuales de moda callan lo que antes denunciaban ferozmente: que el silencio sustituía a las noticias. Voces aisladas reprueban la autocensura. Las más callan y aceptan. El bozal fue en una época obligatorio. Vuelve por gusto, prueba de que hay gustos para todo. O de que alguien lo vuelve a imponer.

Una de las razones de esta mudez es que antes estaban fuera. Ahora están dentro. Se han creado para ellos puestos de trabajo lucidor y productivo. Están dentro también con sus revistas en las que el precio de los anuncios va en relación inversa al cuadrado de su circulación. Con sus empresas de consejos políticos. Con sus termómetros de alquiler, medidores de transparencias ajenas. Con su asesoría de imágenes. Con su coyotaje de negocios. Con su labor de abajo firmantes. Con sus agencias de publicidad y ventas de entrevistas y menciones en sus programas y columnas.

Así se explica su silencio de pasiva aceptación de una postura que en otros tiempos pudo parecerles criticable.

El cambio es obvio.

Ahora están dentro.

Lo peor es que, mientras antes solo había un camino, ahora que los hay múltiples escogen, ejerciendo su libre albedrío, el de renunciar a su olvidada vocación de jueces.

Y de periodistas.

Jacobo Zabludovski/eluniversal.com.mx

El despojo

Gerardo Obes

Me arrebataron la razón del mundo
y me dijeron: gasta tus años componiendo
este rompecabezas sin sentido.

No hay más. Un acto es una estatua rota.
Una palabra es sólo
la imagen deformada en un espejo.

¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre
-ese pantano lento en que te ahogas-
o un alma que no existe?

¿Qué puedes esperar? El tiempo es lo continuo
y si dices “mañana” mientes, pues dices “hoy”.

Ni siquiera se muere. Algo muy leve cambia
y sigues, dura, en piedra; creciendo en vegetal
y otra vez despertando en lo que eras.

Otra vez. Otra vez.

Me dijeron: no busques. Nada se te ha perdido.

Y los vi. desde lejos
ocultar lo que roban y reír.

ROSARIO CASTELLANOS 1925-1974 MEXICO

Los herederos del pánico

Tardes como la del sábado provocan que el futbol sea eterno, duran tanto que son hereditarias, forman el patrimonio emotivo de un equipo. Son las fechas en el documento de identidad que aparecen en el acta de nacimiento de un fanático. Así es como nace una afición, va por los estadios heredando tardes, buscando títulos. Millones de personas en el mundo vieron jugar por primera vez al Inter, un club que había empequeñecido, no podía soportar su historia y cada tarde iba perdiendo herederos. La Champions devolvió al Inter de Milán algo más que un título.

Generaciones enteras se lo habían perdido, el Inter siempre había existido, pero nadie le tenía miedo, para verlo ganar hacía falta un libro con fotografías en blanco y negro. La cultura neroazurri se estaba quedando en los museos, parecía un ser mitológico al que se le atribuía la invención del catenaccio. Hasta que llegó Mourinho y con los escombros de esos recuerdos levantó un monumento a la temible memoria de este equipo.

El Inter regresó de la antigüedad, con un futbol arcaico logró ponerse de moda, ser del Inter hoy es la gran cosa. Tres títulos en la misma campaña jugando sin la pelota, derrumban las teorías que al mismo tiempo pero en sentido contrario había construido Guardiola. Con un equipo pretoriano en la cancha y legionario en la grada es como el catenaccio se vuelve una civilización.

Mourinho la ha perfeccionado jugando con solo un italiano en el campo. A días del Mundial el tenebroso poder de la eficacia desata el pánico, el Inter, su fundador y máximo exponente en la historia es culpable. La Copa se levanta un día, pero su fecha dura toda la vida, el fin de semana fue corto, pero sus tardes demasiado largas esperando para volver a verla.

Jose Ramon Fernandez jr./cartas oceanicas

¿Qué nos dio la Revolución?

El 27 de septiembre de 1910, el Congreso declaró triunfador de la elección presidencial a Porfirio Díaz, con 80 años recién cumplidos. El 5 de octubre, Madero lanzó contra la reelección su Plan de San Luis, donde llamaba a levantarse en armas el 20 de noviembre. Llegó ese día y no ocurrió nada. Pero en días posteriores hubo pequeños levantamientos armados en Chihuahua y Coahuila. El 6 de marzo de 1911, los maderistas fueron derrotados en Casas Grandes y el propio Madero herido. Los brotes armados cundieron y Díaz acordó un fin de las hostilidades el 21 de mayo de 1911.

Porfirio Díaz expresó al Congreso que renunciaba a la presidencia “para evitar el derramamiento de sangre, el abatimiento del crédito y de la riqueza nacionales”. El 25 de mayo dejó la capital para ir a embarcarse rumbo a Europa.

Pregunta: Si la Revolución Mexicana fue el levantamiento del pueblo contra el dictador, ¿por qué no terminó el 21 de mayo de 1911? Al parecer no fue “el pueblo” quien derrocó al dictador, sino la edad y el cansancio, ni tuvo “la bola”, que luego llamarían Revolución, ese objetivo pues, tras la renuncia de Díaz, hubo el Plan de X y el Plan de Z toda la década hasta 1920, siguió en 1923, 1926 y en mayo… de 1938 Saturnino Cedillo se levantó en armas contra Cárdenas.

Digo… son datos duros que están en cualquier enciclopedia. La Revolución comenzó después de la renuncia del dictador, no se levantó “el pueblo”, sino caudillos regionales, y sólo fue causa de lo que deseaba evitar Díaz: derramamiento de sangre y destrucción de la riqueza.

Escuela pública gratuita y obligatoria, legislación laboral protectora del trabajador, jornada de ocho horas, derecho de huelga, asociación en sindicatos, seguridad social con cuidados médicos: nos dicen que son obra de la Revolución de 1910. No. Son obra del espíritu de los tiempos, sus raíces vienen del siglo XIX y sus partidos socialistas y comunistas, de los huelguistas masacrados… Prueba de que no son obra de la Revolución Mexicana es que se llegó, no pocas veces con mejores resultados, a logros similares en toda América Latina.

En particular tres países de América del Sur, Chile, Argentina y Uruguay, mostraban, hacia 1930, una clase media más sólida, amplia y escolarizada, legislación laboral, sindicatos menos atados al gobierno que México; mejor distribución de la riqueza, menores índices de pobreza extrema que el país de “la Primera Revolución Social del siglo XX”.

La Revolución hizo pobres a los ricos sin hacer ricos a los pobres: las casas de las haciendas no se convirtieron en Casa del Pueblo, con biblioteca y salones de conferencias, fueron quemadas: ni para unos ni para otros. Las tierras permanecieron ociosas y luego, colectivizadas en ejidos, mostraron pronto su fracaso, como sus equivalentes en la URSS y en China; pero, como allá, nadie se atrevía a decirlo, salvo los campesinos que lo expresaban con los pies: yéndose a EU, donde la tierra es de quien la compra y se protege la propiedad. El resultado es una agricultura próspera a la que faltan brazos a pesar de su alta mecanización. Allá se van, a sufrir malos tratos, pero sin hambre.

Los ricos arruinados por la Revolución conservaron intangibles que nadie puede arrebatar: sabían leer y escribir, francés e inglés, sabían comer correctamente, hablar, vestir y mantenían su tupida red de relaciones sociales. No les fue difícil montarse en la ola revolucionaria y estar en el lugar correcto al momento correcto. Los pobres pusieron los muertos.

El petróleo. ¿Nos dio la Revolución el petróleo? Los mayores productores de petróleo no prohíben la inversión privada: desde Estados Unidos hasta los Emiratos Árabes y la propia Arabia Saudita no ven traición alguna a sus patrias por asociarse a compañías de capital internacional. Son, en buena medida, las compañías nacionalizadas aquí por el presidente Cárdenas en 1938, primero en establecer contratos de riesgo, hoy prohibidos. En todas partes el petróleo ha producido riqueza insultante: texanos en Cadillacs ElDorado, jeques en Rolls Royce con aditamentos de oro y piedras preciosas… y líderes sindicales mexicanos, como Romero Deschamps.

Sí, pero allá cuando se llenan de petróleo, como James Dean en Gigante, se vuelven ricos. Aquí la peor desgracia que le puede ocurrir al propietario de una finca es hallar petróleo, porque de inmediato pasa a poder de “la nación”, como llaman a gobierno y líderes del sindicato.

www.luisgonzalezdealba.com

mileniodiario

Elvis-Mojinos

Loza en el fregadero

En el poco tiempo que llevo metido en Facebook me he dado cuenta de la necesidad que mucha gente tiene de sincerarse y de la facilidad con la que se conmueven todas esas personas con las que probablemente nunca hablarías si coincidieses con ellas en la barra de un bar. Puede que haya mentes criminales al acecho de incautos, pero por lo general me he encontrado a toda esa maravillosa gente corriente a la que se le amontonan los sueños incumplidos y los recibos sin pagar, hombres y mujeres ansiosos por despertar con la agradable sensación de que alguien dejó una flor en su mano mientras dormían. He conocido en Facebook a gente metódica, incluso fría, que aprovecha para divulgar sus productos pensando en hacer negocio, tipos solitarios y fugitivos que intentan dar en el ciberespacio el último tumbo desesperado de una vida desigual y siempre complicada, y sobre todo, hombres y mujeres que ya no se resignan a que su vida sea, como hasta ahora, una sucesión de rutina y de tristeza mientras sus hijos crecen, el cutis se arruga como ropa y en el fregadero ya hace tiempo que falta la otra taza del café. Estas cosas ocurren sobre todo de madrugada, en ese momento en el que el cansancio se convierte con facilidad en franqueza y la posibilidad de acertar en el corazón de alguien no es en absoluto tan sorprendente como pudiera parecer. Hay tanta soledad en Facebook, amigo mío, y tanta angustia, que puedes sentir los gritos de dolor sin saber muy bien de dónde vienen, como un cazador que sin querer hubiese herido a una liebre mientras le disparaba sin intención a la maleza. También he visto mala sintaxis y poca ortografía en Facebook, pero, ¡qué demonios!, todo sirve en nombre de la bendita y entusiasta desesperación de toda esa gente aferrada al silencio sin importarle el prurito de la gramática, entre otras razones, porque la sinceridad no se fija en esas mariconadas. Con independencia de la técnica con la que se expresen, los sentimientos siempre surten algún efecto, igual que siempre caen de pie las bolas que brincan fuera de la mesa del billar. Yo dedico una parte de mi tiempo a mis amigos de Facebook y los he ido conociendo bien. A veces se me amontona la gente en el chat y se me hace difícil jugar simultáneamente con tantas conversaciones, pero al borde del cansancio y con los nervios a punto de estallar,  me retiro a dormir con la agradable sensación de haber regalado al pasar unas cuantas flores en las manos de tanta gente arrodillada por la vida y vencida por el sueño. Entonces dejo en suspenso el cursor, prendo el último cigarrillo y pienso que acaso también esta noche mis frases hayan servido para que la solitaria mujer que sufre al otro lado de la pantalla deje para otro momento su idea de suicidarse saltando al vacío por tres ventanas a la vez. (A Vane Herreros, por ayudar a cerrar las mías).

Jose Luis Alvite/larazon.es

Perro peligroso


El acto administrativo de colgar ese azulejo en la pared de tu chalet hace que el perro no tenga escapatoria, no le queda otra que atemorizar. Joder, es como el rótulo de mesa ¿no? Convertir a tu propio perro en un funcionario. Y en nazi. Un funcionario nazi.

www.pericoromero.wordpress.com/

Lamento de un cura

Miles y miles de sacerdotes entregan su vida a los demás con trabajos que el resto de los humanos no nos atrevemos. Sin embargo, el mundo, especialmente los medios de comunicación, trasladan la injusta impresión de que la pederastia y los abusos constituyen conducta común de los religiosos. Así lo expresa, como un lamento, el cura Martín Lasarte, uruguayo salesiano, que ejerce su apostolado en Angola. Se queja con toda razón de que nadie se ocupa, por ejemplo, de que él mismo haya tenido que transportar por caminos minados a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena, pues ni el Gobierno lo hacía y las ONG no estaban autorizadas. Asume el dolor por el mal que ocasionan quienes, en lugar de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. «No hay palabras que justifiquen tales repugnantes actos, pero veo en muchos medios la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo». A la vez subraya la poca noticia y desinterés de todos esos medios por los miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo. «No tiene reflejo mediático que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, que hayamos educado a más de 110.000 niños. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el Padre Roberto, recorra por las noches la ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle y llevándolos a una casa de acogida para que se desintoxiquen de la gasolina». Y tiene razón. Creo que los curas delincuentes deben someterse a la justicia. También todos deberíamos ser justos con el gran servicio que la mayoría de los religiosos prestan a la sociedad. Así es la vida.

Iñaki Zaragueta= larazon.es

Vómito para libros malos

Entre las gentes que no pueden dejar un libro hasta el final, aunque les parezca malo lo que leen y aquellos otros que tiran a las altas las obras que no les interesan debe de haber una honda y esencial diferencia de espíritu. ¿Respeto al autor, por plasta que sea? ¿Respeto al libro por malo que le haya salido a su escritor? ¿Respeto al dinero invertido en la expectativa de ser recompensados?

La comparación con un restaurante sacaría de atascos este dilema. Nadie desea tragarse una comida envenenada o repugnante, nadie quiere ingerir una sopa con sospechas de sucias manipulaciones en el interior. ¿Por qué habría de indultar al libro y soportarlo hasta las heces?

El libro, incluso más que la sopa, viene a adentrarse en nuestro más íntimo interior y, lo que es peor, con nuestro incesante beneplácito. Un libro es una sucesión de garabatos que sólo  adquieren vida prestándole nuestra vida, tienen emoción, buena o mala a través de nuestras emociones prestadas a lo largo de la lectura.

¿Por qué íbamos a amargarnos el espíritu ante unas páginas que suscitan rechazo, repugnancia o malestar general? El libro está para servirnos, como una herramienta más. Ni es superior no inferior a un sacacorchos. Si de nosotros saca lo mejor es bueno, si de nosotros saca malhumor es malo. Fuera en consecuencia con los libros malos o que nos sientan mal, lo principal es la salud. Y, dentro de ella, el bien o el mal que el estómago recibe. ¿Malos rollos con este o aquel libro? El rollo es un enrollamiento literal del estómago y su interminable intestino ¿quisiera alguien morir estrangulado no ya por unas manos blancas sino por el mismísimo sistema de la defecación?

Vicente Verdu