cUErPOs TrANsPArENtEs

Cuerpos transparentes, veo como circula tu sucia sangre por el, corro y no me alcanzas, luego me escondo tras los colores de mi entorno, en los panales de millones de abejas busco cobijo y veo en cada uno de ellos las diferentes etapas de mi existencia, creo que estoy alucinando…………..en uno de los exagonos crei ver una pelicula de Woody Allen. Cientos de imagenes en decimas de segundo. Luego todo se torna lento…muy lento……Escucho musica… soy yo. Me siento parte del universo, soy el universo.

SE ACABO

El Roto

Hace un siglo que yo tuve una ilusion

Cuando en una de sus tentaciones Jesús respondió que al César —cuya efigie estaba prensada en algunas de las monedas que entonces circulaban— había que darle lo que es del César y a Dios lo que le corresponde, no tenía idea de que estaba dando fundamento a la división de poderes y, sobre todo, a la urgencia del Estado laico que fuese capaz de poner a los rabinos, ayatollahs, curas, ministros y otros miembros de sus respetables comunidades lo más alejados posible de la toma de decisiones comunitarias.

Me acordé de ello porque la más hermosa moneda que en mi vida he visto es el centenario mexicano, que además de su belleza tiene la virtud —si se le puede llamar así— de influir con su peso en los mercados financieros, al menos los mexicanos.

Esa moneda se echó a rodar, creo que con retraso, para celebrar el inicio del movimiento de Independencia o su culminación, lo que se suceda primero como dicen las compañías de seguros, en el constante afán nuestro de las celebraciones.

En Mérida querida, una pobre imitación del parque en el Bosque de Chapultepec se ostenta en su frontispicio como el del centenario. Y así por la república entera. Creo que don Porfirio, cuando le daba por celebrar, eran fiestas de Apaseo del Grande.

El presidente Calderón se ha puesto a anunciar —antes de ir a reconocer la ineficiencia de su ejercicio— las fiestas del centenario y —don Porfirio le quedó corto— las del bicentenario: una secuela de fastos vacíos que no tiene nada que ver con el análisis de nuestro mundo —y sobre todo su futuro— a la luz de los héroes que —dicen— nos dieron Patria.

Honestamente, ¿qué es lo que vamos a celebrar?

Muy probablemente la paz siniestra de don Porfirio, que tuvo la visión de llevarnos de un país agrícola y explotado a uno semiurbano y explotado. Muy seguramente la de Miguel Alemán, que dio el tirón hasta llevarnos a Satélite y Acapulco el grande. Y lo sucesivo. El gran negocio de Cancún, al que hay que llevarle arena a carretadas porque sus playas son ficticias.

Los festejos del presidente Felipe Calderón alrededor del mono-bicentenario de nuestra nacionalidad son tan deleznables como su ejercicio.

El ejercicio de él, digo.

Felix Cortes Camarillo/mileniodiario

Cola-Cao

A algunos les encantara recordar este anuncio. Me acuerdo que en el colegio, el mas gandalla, el tipico abuson, te agarraba de los guevos y te decia :¡ canta el cola-cao!, lo cual era bastanta dificil porque cuando te estan agarrando tus partes lo unico que puedes hacer es bufar……………a ver si te acuerdas.

Del enseñar y del aprender


Cuando dos personas establecen una relación, y una de ellas siente que puede enseñar algo a la otra , jamás lo logra si al intentarlo se ve a si misma haciéndolo.
Se enseña solamente cuando deja de importar el enseñar, Cuando se es uno mismo, sin limites, sin censura, sin autocomplacencia.
El que aprende lo hace de lo que ve. Si observa que alguien tiene como motivo enseñarle, aprenderá a reconocer ese motivo y a actuar en correspondencia y consonancia con el…nada mas .
Si en cambio observa a alguien siendo, sin motivos, ni planes , aprenderá todo lo que existe por detrás de los planes y de los motivos , es decir aprenderá del ser . Su aprendizaje vendrá a el , y le enseñara ,el no ira al aprendizaje ni a la enseñanza.
Puesto que alguien que es lo es todo ; eso es lo que se enseñara y eso es lo que se aprenderá.
Conocer a una persona que no trata de enseñar es la experiencia mas maravillosa que existe…es cuando realmente se aprende .
Jacobo grinberg zylberbaum

jodidamentejodido.blogspot.com

El Roto

Marcas de “mezcal” vs tradicion mezcalera

Las “marcas de mezcal” son formas privadas de apropiación de la tradición mezcalera que es esencialmente comunitaria. Cuando el capital privado está detrás de ellas se impone la necesidad de recuperarlo, sobre el respeto a la tradición y a la calidad, y entra en contradicción con la preservación del gusto histórico. Así se destruye la base comunitaria necesaria para que el mezcal tradicional siga existiendo. Esta apropiación privada ha sido motivo de profundas discusiones en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por los repetidos actos de despojo y por la necesidad de proteger derechos colectivos de propiedad intelectual (www.wipo.int/tk/es/).

Hay tres tendencias de marcas que destruyen el mezcal tradicional:

1) La industrial, que propone el cambio total de los procesos de elaboración y la adulteración, al permitir el uso de azúcares diferentes a los del Maguey (menos de 100%).

2) La que mantiene algunos aspectos artesanales, pero hace uso de sulfatos, de plantaciones industriales y acelera los procesos para bajar costos.

3) La que propone degradar (menos de 45% ALC. VOL.) el mezcal para aumentar su venta.

Las tres tendencias anteriores, consideran al consumidor insensible y sin capacidad degustativa y, es obvio, no respetan el mezcal.

Materia aparte son las marcas colectivas regidas por su Gusto Histórico regional, como Sïkua de Michoacán, Tesoro de Atlapulco de Puebla y Rancho Don Goyo del Edomex, las que agrupan a varios maestros mezcalilleros. También hay marcas de familias mezcaleras como Real Minero de Oaxaca, Zapotitlán de Jalisco, Mixcal de Puebla, que respetan su tradición y que preservan diversidad magueyera reproduciendo tres, diez o más variedades.

Para ampliar lo anterior, puede solicitarse el boletín BiblioMezcalófilo #3 al correo de abajo. Y para que su lectura y comentarios se realicen con lucidez, hay que asistir a la tertulia mezcalera del Red Fly el martes 16 a las 20:00, en Orizaba 145, col. Roma, DF. Se saborearán dos Mezcales respetuosos de su gusto histórico.

Tío Corne (Cornelio Pérez), coordinador de la Logia de los Mezcólatras y miembro de Mezcales Tradicionales de los Pueblos de México.

Hernan Cortes, fundador de la nacion mexicana

Voces académicas del foro Discutamos México empiezan a reconsiderar la figura de Hernán Cortés, algo digno de celebrar como acto de justicia histórica y reconciliación de los mexicanos con su propia historia. Por remota y discutible que nos parezca la vida y obra de esta figura impar de la historia universal, su muy esperado reconocimiento público podría ser el inicio de una identidad nacional más madura, menos resentida, más tolerante y más consciente de sí misma.

Los merecidos títulos patrióticos de muchas figuras del panteón nacional palidecen ante Cortés como fundador de la nación mexicana. “El resultado de la conquista que acaudilló y de las fundaciones que hizo fue la creación de una nueva nación de la que somos herederos y a la que pertenecemos los mexicanos” (José Luis Martínez). “Al evitar (…) que se repitiera el escenario antillano de exterminación de los nativos; al concebir y realizar un injerto español en el tejido cultural y humano del imperio azteca, Cortés funda (…) el México moderno” (Christian Duverger). Cortés, “inventor de México” (Juan Miralles).

Los demagogos lo culpan de haber exterminado a los indios cuando toda la evidencia constata que los protegió contra la depredación de muchos españoles y de la Corona misma. Le oponen la labor humanista de los misioneros, ignorando que fue Cortés quien los mandó traer. Escribió a Carlos V: “… he enviado suplicar a Vuestra Cesárea Majestad (…) mandase proveer de personas religiosas de buena vida y ejemplo”. No quiere obispos ni prelados que gastarían los bienes de la Iglesia “en pompas y otros vicios”.

En cuanto consumó la conquista, dictó las Ordenanzas, monumento jurídico al sentido práctico, el humanismo y el buen gobierno de los indios (sin ser antropólogo relativista cultural). No se cansó de manifestar su admiración a las ciudades, la organización, el paisaje y otros atributos del imperio azteca. Se le achaca la destrucción de Tenochtitlan sin considerar que ésta ocurrió en su ausencia (expedición a las Hibueras, 1524-26), la cual reprobó a su regreso e intentó corregir, pero sin capacidad para imponerse. Aquí comienza su temprano calvario, que sólo terminará con su muerte. Las expediciones a las Hibueras, California y las Molucas, y el esfuerzo sobrehumano que demandaron son un enigma para los historiadores.

¿Cómo un conquistador en la cima de su poder y gloria abandona su reino en pos de quimeras? ¿Cómo un estratega tan práctico y calculador emprendía expediciones a todas luces ruinosas? Cortés quería completar el imperio universal de Carlos V, encontrar la ruta a China, que creía muy cercana. Su expedición a las Hibueras fue acicateada por la información de que en Honduras había un estrecho que comunicaba el Mar del Norte con el Mar del Sur. Su expedición a California está animada por la creencia de que ahí estaba Catay o Cipango. Nadie sabía, Cortés quería comprobarlo.

Su objetivo no era conquistar el imperio azteca, éste apareció como presagio de las maravillas por descubrir. Conforme va descubriendo que su objetivo final está un poco más lejos, empieza a arraigarse en México. Su mente trabajaba con varios objetivos simultáneos, adaptándolos a las circunstancias. Fue capaz de derrotar las expediciones punitivas de Pánfilo de Narváez y de Francisco de Garay, mientras seducía a los tlaxcaltecas para liberarlos de Tenochtitlan. Asumía el destino, la fortuna, la “real ventura”. Se dejaba guiar por sus pálpitos más allá de lo prudente para nuestros estándares, pero corregía el rumbo por “la necesidad, madre de todos los ingenios”.

Ha sido descrito como “hombre entre dos mundos”, el medieval agonizante y el renacentista. De la España medieval hereda el ideal de fama (su padre fue héroe de la guerra contra los moros); del alba renacentista encarna vigoroso la pulsión del hombre que crece a expensas de su entorno, moderado por su sentimiento cristiano. Como habitante de la modernidad prefiero verlo en esta carta a Carlos V: “Defenderme del fiscal de Vuestra Majestad ha sido y es más dificultoso que ganar la tierra de los enemigos”. Nuestro héroe fue arruinado por la política cortesana y los letrados temerosos e incapaces de comprender su hazaña, el inicio de la historia universal.

Nota para literatos:
Cortés es el primer personaje de Kafka en el nuevo mundo arruinado por la maquinaria institucional. Si sólo fuera por esto, merecería un altar sacrificial ante la Suprema Corte de Justicia. Hernán K, precursor de los personajes de Kafka. Al volver de las Hibueras se despertó convertido en un insecto. Don’t worry, Hernán K, las cucarachas nos sobrevivirán.

Ramon Cota Meza/mileniodiario

Si Chalco fuera Haiti

Se anuncia, para la semana próxima, la celebración del festival musical Un corazón de México para Haití, en solidaridad con los damnificados por el terremoto ocurrido en ese país hace algunas semanas. Desde que esa tragedia tuvo efecto, miles de mexicanos cooperamos de una u otra manera para ayudar a “nuestros hermanos haitianos”, según se debe decir si queremos lucir políticamente impolutos. La ayuda llegó cuantiosa a la Cruz Roja, a la embajada de esa nación y a cientos de centros de acopio. Cuando un diputado perredista a quien apodan El Chuko se atrevió a hacer una broma sobre la negritud haitiana, el temible peso inquisitorial de las buenas conciencias progres cayó sobre él y le costó no sólo el desprestigio social, sino su expulsión de las filas del PRD. “No queremos a racistas en nuestro partido”, salió a decir estentóreamente, ante cámaras y micrófonos, el presidente de ese partido, el inefable Jesús Ortega. Hasta ahí, todo correcto, correctísimo.

La semana pasada, el mal tiempo se ensañó con buena parte del centro de nuestro país, especialmente con Michoacán, el Estado de México y el Distrito Federal. Las lluvias feroces ocasionaron desbordamientos de ríos, inundaciones, deslaves, muertes. Miles son los damnificados en lugares como Angangueo, Chalco, Ciudad Nezahualcóyotl, el noreste del DF. Hay gente que todo lo perdió y sin embargo…

¿Dónde está la movilización masiva para recabar víveres y medicinas? ¿Dónde los festivales, los bailes para recaudar fondos? ¿Dónde se halla la tradicional solidaridad del pueblo mexicano hacia “nuestros hermanos”… mexicanos? ¿Se nos agotó con lo de Haití? Vaya, ni siquiera hubo un Chunko que hiciera algún comentario indignante sobre los damnificados michoacanos, mexiquenses y defeños. ¿Será que viste más ayudar a un habitante de Puerto Príncipe que a uno del Valle de Chalco?

“Luz de la calle, oscuridad de la casa”, reza el viejo refrán. Nunca tan cierto como hoy.

http://www.lamosca.com.mx/