Galicia

El salto del tigre

saltodel

El viaje mas largo

mariposa

La mariposa Monarca realiza el viaje más largo que una especie tan pequeña puede hacer: llega a finales de octubre y principios de noviembre a sus santuarios de hibernación en el centro de México, en la Sierra Madre Occidental, después de permanecer el verano en los campos y bosques del centro y noreste de Estados Unidos y el sur de Canadá.

Estos frágiles insectos, emigran y recorren entre 3 mil y 4 mil 200 kilómetros hasta los bosques de coníferas ubicados entre 2 mil 700 y 3 mil 300 metros sobre el nivel del mar, donde permanecen alrededor de 135 días para pasar el invierno y aparearse para después regresar al norte del continente.

Según especialistas buscan valles por donde circula el viento del norte, para transportarse con las alas extendidas y avanzar grandes distancias sin gastar energía. Así, con buenas corrientes recorren 4 mil kms en casi un mes y llegaban a los 15 santuarios del país, entre los que destacan El Rosario, Sierra Chincua y Chivatí-Huacal, en Michoacán y Cerro Pelón. El Capulín y Contepec, en el Estado de México.

Para algunas personas son “ambulantes hijas del sol” y representan el alma de sus muertos.

Los insectos crean un espectáculo único y maravilloso, pues millones de éstos tiñen de naranja los troncos de oyamel; cuelgan en racimos y cruzan los cielos cuando calienta el sol.

Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca

Creada el 10 de noviembre del 2000, pasó de una superficie de 16 mil 110 hectáreas a 56 mil 259. Ocupa parte de los municipios mexiquenses de Donato Guerra y Villa de Allende; de Michoacán: Contepec, Senguio, Angangueo, Ocampo, Zitácuaro y Áporo.

Ramon Rivera/razon.com.mx

Era el jefe de jefes

La desaparición de Arturo Beltrán Leyva, si bien podría significar el desatar la furia de las demás bandas criminales del país, también es un mensaje directo para esos mismos grupos, los cuales continúan sintiéndose impenetrables, pero, por muy jefes que sean, a todos les llega el día.

No es que con esto la guerra contra el narcotráfico termine, pero sí se trata de un paso dado que marca pauta para un gobierno que durante tres años ha insistido en hacer, de esta lucha, una victoria que le regrese al país la paz que le hace falta.

La muerte de este capo podría desatar la furia de las bandas criminales del país.

Yuriria Sierra/fragmento

Toros en Cataluña

Tor-toro

Si yo he ido tanto a los toros ha sido por ganarme la vida de reportero; siempre me he aburrido tanto en las corridas como en las misas. Pero si los de la Liga del Noreste siguen queriendo matar al Borbón e indultar al cornúpeta, nos van a volver a todos españoles, monárquicos, jacobinos y taurinos. Ni siquiera cuando nos dejen en paz se apagará en Cataluña esa armada testuz que embiste desde Altamira a Guisando. Los Borbones eran centralistas y a la vez antitaurinos; este Rey no es así. A pesar de ello le están dando la barrila con lo de «mori el Borbó». Don Juan Carlos aprendió muy bien la cartilla y supo que tenía que aparentar que soba en la Ópera y se apasiona en la barrera. Sus abuelos, a los que retrató Goya como a volapiés, tuvieron que autorizar las corridas porque en Cataluña y en España los campesinos vendían las camisas para ir a la fiesta.

Los jóvenes independentistas aserraban las patas a los toros de Osborne. No era reivindicación histórica: en los 60 había 10 plazas de toros en Cataluña. Cuenta Adrian Shubert que en 1835, por culpa de una corrida en la que salieron los toros mansos y los toreros cortos de cuello, la gente se amotinó. Decían las coplas: «Van surtir sis tores / que van a ser dolents. / Aixó va a ser causa / de cremá els convents», que significa más o menos: salieron seis toros muy malos y ésa fue la causa de que se quemaran los conventos.

La gente de todas las esquinas contempló con deleite cómo los matarifes mataban los toros sentados en una silla con los pies atados con grilletes, cómo se alanceaban, se quemaban y después se comían los astados. Por razones humanitarias intentaron abolir las corridas desde los Austrias a los Borbones, desde los ateos a los creyentes. Algunos Papas lucharon contra las corridas como peleaban contra los hugonotes.

En las guerras civiles la gente se cortaba el pescuezo y luego, en un ataque del típico ternurismo de asesinos, prohibía las corridas. Fernando VI mandó edificar la plaza de toros de Madrid. Su mujer, Bárbara de Braganza, a la que el pueblo de Madrid cantaba «fea, pobre y portuguesa: chúpate esa», encima le aconsejó al rey que hiciera la plaza.

A Pablo Iglesias, cuando le hablaban de toros, blasfemaba. Pero las plazas siguieron de pie porque no sólo se lidiaban morlacos sino que también se canonizaban santos, se coronaban reyes, se decapitaban traidores, se quemaban herejes, entre mozas con cachiporras y mozos de Monleón.

Todo este roneo es producto de la ignorancia y del rencor. Lo dice muy bien Luis Felipe Vivanco: «Somos así: un rencor que no perdona / y un toro que te embiste y empitona / y un cristo cachetero. Y la puntilla».

Raul del Pozo/elmundo.es

El olvido

elalzheimer

Dos científicos de la Universidad de Nueva York acaban de inventar el alzhéimer, que viene a ser como descubrir la gasolina. Por lo visto, son capaces de borrar de la memoria los malos recuerdos, no hemos comprendido muy bien cómo. Lo importante es que vas a consulta, pides que te borren la Guerra Civil española de la cabeza y te la borran. Quien dice la Guerra Civil española, dice el armario de tres cuerpos de la habitación de tus padres, la adolescencia entera, la primera pálida o el último gatillazo. La limpieza dura un año, por lo que albergamos dudas acerca de si se trata de un borrado auténtico o de una represión. Tampoco hemos entendido cómo eliminan las bisagras que articulan los malos recuerdos con los buenos. En la oración gramatical “no hay mal que por bien no venga”, resulta difícil, por ejemplo, separar el mal sin cargarse el bien. Los malos recuerdos crean, con los buenos, alianzas sintácticas de complicado desmontaje.

En Olvídate de mí, una extraña película de Michel Gondry, con guión de Charlie Kaufman e interpretada, entre otros, por Jim Carrey y Kate Winslet, una pareja conflictiva, de las de ni contigo ni sin ti, acude a un doctor que practica el alzhéimer selectivo para que borre a cada uno el recuerdo del otro. El problema es que pasado el tiempo vuelven a encontrarse por casualidad y se enamoran de nuevo por necesidad. Los oncólogos todavía buscan el modo de eliminar las células malas sin dañar las buenas y los cocineros no han logrado aún hacer una tortilla sin romper el huevo. Si a Tiresias le hubieran curado la ceguera, habría perdido con ella, paradójicamente, la videncia. Al mismo Dios le quitas el diablo y se queda prácticamente en nada el pobre. Quizá sea posible eliminar los malos recuerdos, pero ya me dirán por dónde cortar para que no se venga abajo el tinglado entero.
Juan Jose Millas/elpais.com

Chiste de gitanas

gitanas

-Tres gitanas están hablando, una de ellas embarazada y dice una:

“¡Ay! pos yo, con mi Richal, i tinío mucha suelte, que con 5 año el otro día entró en el Carrefu y, sin que lo viera el vigilante, se sacó el solíto 5 cajas de leche, 4 paquetes de galbanzos, 2 kilos de harina, 2 yugures y 2 litros de pisicola, y así nos himos pasao el mes sin pasal pizca de jambre ni na…”

Otra gitana cuenta:

“Eso no es na, mi Chal-li con 3 añitos na mas, entró el otro dia en Expert, y sin que lo viera el vigilante, se sacó 3 lavadoras, 10 minipimers, 2 tilivisores, 4 vidios y 7 compasdin, yasín vendiéndolo to hemos llegao mu de sobra a fin de mes…”

Y la gitana que estaba embarazada dice:

“Pos este questa qui dentro, este va a plometel, que ya es un figura…”

Las otras le responden:

“¡AAYYYY! ja me maten. ¿Pero como puidis decil eso, si todavia no ha nacío?”

A lo que la embarazada responde:

“Si pero es que ayel mi picaba el coño, y cuando mistaba rascando, el cabrón se quedó con los anillos”.

manicomic.com

El Roto

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Loa a unas nalgas

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“¿No nos habremos visto e’nalguna parte?
si parte alguna que más que otra valga
no es si no otra que tu nalga
cuya vista me regala la fortuna.
Enojada la dama dio parte:
¿Quién ha hablado de mis nalgas?
Y a coro respondieron… ¡Fuenteovejuna!

// Hectornudo

Otra guerra

franelera
franelera

En las crónicas de Ángel de Campo aparece la Ciudad de México ruidosa y agitada, colorida, señorial y provinciana, atravesada por vendedores de tamales y gelatinas, pajareros, cargadores en espera de un trabajo. Es una ciudad en la que todo sucede en la calle, una ciudad de cientos de voces: “¿Limpiamos el calzado? ¡Un paragüitas de seda! ¡Requesón y helado! ¡El Mundo! ¡Favor de dispensarme una palabra, caballero… no he comido! ¿El coche, amo? ¡Cepillos para la ropa, que dondequiera valen cuatro reales, a dos reales! ¿Compra usted un perro? ¡Las últimas tablas del sistema métrico! ¡El calendario de Galván para el año entrante! ¡En medio el racimo de platanitos, chaparrita! ¡Coco fresco y centavos de piña! ¡El último que me queda para esta tarde!”

Es una ciudad de prohibiciones imposibles: Se prohíbe anunciar, Se prohíbe orinar y echar basura, Se prohíbe pasar con perros sueltos, Se prohíbe cortar flores. Una ciudad en que se pelean las esquinas, porque “quien ha conquistado la esquina… conquista ya toda la calle, la manzana, la ciudad…” Es una ciudad que se parece mucho a ésta, como si fuese la misma. Una ciudad que no les gustaba nada a los urbanistas del porfiriato, porque era insalubre y primitiva. Como ésta, plagada de tianguis y franeleros, vendedores ambulantes, taqueros, músicos y mendigos, y que tampoco les gusta a nuestras élites.

Leo que de enero a diciembre de este año, en el Distrito Federal, han sido “remitidos al juzgado cívico” hasta cuatro mil trescientos franeleros. Más de la mitad ha sufrido un arresto de 12 horas, los demás han pagado una multa de unos mil pesos por “cobrar a los automovilistas que estacionan sus vehículos en la vía pública”. Es información de la Consejería Jurídica y de Asuntos Legales del Gobierno del DF. Así debe ser, según la Ley de Cultura Cívica de la ciudad, aprobada en 2004, que prohíbe igualmente los grafiti, los ruidos excesivos, el acceso de menores a bares y centros nocturnos, pasear perros sin correa y un admirable etcétera que haría de la ciudad de México una ciudad europea si las ciudades europeas fuesen así.

El anuncio me resulta ofensivo. No sé si se les castiga por “prestar un servicio sin que sea solicitado” o por “impedir el uso de bienes del dominio público”. Me da lo mismo. No dice el boletín que nadie haya sido castigado por poner una caseta y una barrera para impedir el acceso a una calle, y es de todos los días, en todos los barrios residenciales de la ciudad. Lo verdaderamente trágico es que en el caso de los franeleros la sanción sólo procede “por queja previa”: cuatro mil ciudadanos han pedido a la policía que los castigue por ganarse la vida así. Y nuestro gobierno, que por algo es de izquierda, pone manos a la obra. Progresamos.

Fernando Escalante/razon.com.mx