El engaño del cigarro electrónico

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La nueva moda entre los adolescentes es “vapear” con un cigarrillo electrónico. Para ellos eso no es fumar porque lo que aspiran, dicen, no es un cigarro convencional de tabaco, sino sólo un producto con saborizantes y aromas agradables.

Por curiosidad, imitación o modernidad, este grupo de jovencitos usa cada vez más los cigarrillos electrónicos o también conocidos como “vapeadores”, e-cigs o los SEAN (Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina para fumadores).

Este producto consta de un cartucho desechable o recargable que contiene nicotina en forma líquida, disuelta en propilenglicol y saborizantes, un filamento que se calienta hasta vaporizar este líquido, un microprocesador que controla el mecanismo de vaporización cuando se inhala, una boquilla y, en ocasiones, un led, que puede simular la brasa de un cigarro.

La dosis de nicotina que se administra con cada inhalación es muy variable, ya que depende de la marca e incluso de la línea del producto dentro de una misma marca.

Pero lo realmente importante de esto es que, de acuerdo con expertos en la materia, los e-cigs se están convirtiendo en la puerta de entrada de adicciones a la nicotina y tabaco, entre otras.

Los jóvenes piensan que el cigarro electrónico no es dañino porque no es tabaco y muchos de ellos saben a dulce.

Lo que desconocen es que tienen nicotina, que es extraída de las plantas de tabaco y es adictiva. Por eso, ojo con el cigarro electrónico, porque también tiene impacto en la salud.

Aun cuando no existe combustión, el vapor de un e-cigs contiene una combinación de sustancias químicas —algunas incluso presentes en los cigarros convencionales—, entre las que se encuentran nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal, polietilenglicol, agua y saborizantes artificiales.

Según la OMS, dependiendo de la marca, este vapor puede contener sustancias tóxicas y compuestos cancerígenos.

Son considerados, hasta el momento (debido a que no hay suficiente evidencia científica), como una alternativa menos peligrosa que los cigarrillos convencionales de tabaco. Sin embargo, las autoridades de salud han advertido que la nicotina que contiene el cigarrillo electrónico perjudica a los cerebros en desarrollo.

 

ABATELENGUAS

Apenas la semana pasada, las autoridades de salud de Estados Unidos declararon que la utilización de cigarrillos electrónicos, por parte de adolescentes, ha alcanzado niveles de “epidemia”; y ordenaron a los fabricantes revertir la tendencia o arriesgarse a que sus productos sean retirados del mercado.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) mencionó estadísticas recientes que muestran un agudo incremento en el uso de los cigarrillos electrónicos entre menores de edad, impulsada por sus productos saborizados.

RUTH RODRÍGUEZ

https://www.excelsior.com.mx/opinion/ruth-rodriguez

AJO, la poeta punki que más vende: “El mezcal es mi musa”

AJO ha acuñado la marca “micropoetisa” que se ha extendido a otras escritoras de muchos países latinos para llevar sobre los escenarios, cual juglar, versos acompañados de música

Foto: AJO en uno de sus espectáculos

AJO en uno de sus espectáculos

En España hay 100.000 prostitutas. Es un número que se publica con alegría en los medios como una pseudoverdad porque nadie ha podido demostrarlo. También se suele escribir que somos 20.000 los lectores de poesía. Otro dato infundado que ha hecho fortuna.

María José Martín (Saldaña, 1963), conocida como AJO, rompe todos los moldes estadísticos y los amaneramientos de los poetas intimistas. Esta escritora palentina ha vendido más de 50.000 ejemplares de sus cuatro libros de micropoemas que comenzó a publicar en 2005 y de su último poemario ‘Mi perrina y yo’ (Espasa, 2016). “Soy la poeta que más vende en España”, afirma AJO.

“El último librín se mantuvo nueve semanas y media, como la película, entre los diez poemarios más vendidos y lo más curioso es que era la única poeta viva en el listado”, cuenta AJO en La Realidad, un café del madrileño barrio de Malasaña que ella cofundó hace unos años y donde tiene barra libre de mezcal. “El mezcal es mi musa porque me inspira y me ayuda a recordar”, dice la escritora.

Librines. Todo en la vida y en el discurso de AJO es menudo, micro. Ella misma es pequeña, pero su apasionamiento vital la convierte en una gigante que, al mismo tiempo, abruma y provoca una sonrisa continuada a su interlocutor. Su lengua es tan locuaz que a veces tienes que desconectar para que el cerebro no colapse por el aluvión de aforismos, greguerías y comentarios agudos. Es una micropoetisa que escribe micropoemas de no más de cinco versos. Publica librines y la acompaña una perrina. Los diminutivos salen en cascada de su boca.

El tercer libro de micropoemas de AJO. (EC)

El tercer libro de micropoemas de AJO. (EC)

Relata que fue vocalista de un grupo de música llamado ‘Mil Dolores Pequeños’ en los años noventa y desde hace unos años actúa en ‘microshows’. “A los jóvenes les nombras la palabra poesía y prefieren darse con una maza en la cabeza antes de ponerse a leer un poemario, por eso yo he querido siempre golpearles con micropoemas comprensibles acompañados de música”, dice AJO con una mirada viva llena de entusiasmo mientras agita un cogollo de opio seco que hace de maraca en los recitales y de rosario en las tertulias. Añade: “Para mí lo importante como poeta es que se me entienda, que no sea una poesía oscura, quiero hacer feliz a la gente y hacerla reír porque en nombre de la poesía se ha dado mucho el coñazo”.

A los jóvenes les nombras la palabra poesía y prefieren darse con una maza en la cabeza antes de ponerse a leer un poemario

Mientras habla, sobrevuelan constantemente en la conversación sus micropoemas: “A la que te descuidas, la actualidad te acaba robando el presente”. Otro: “Odio el amor y además lo odio con tu corazón”. Este último lo recita mientras apunta que está orillando el amor en su literatura porque después de tantos desengaños ha dejado de interesarle el tema.

Es una juglar contemporánea que va vestida con un estilo punk elegante y agitador a sus espectáculos. “Yo vengo del punk, prefiero la insolencia a la obediencia”, asegura. Uno de esos micropoemas más antiguos dice: “No me tires de la memoria que yo vengo del punk y la cresta la llevo en la lengua”.

AJO y Farrés en uno de sus

AJO y Farrés en uno de sus ‘microshows’

Ese micromundo de AJO ha saltado las fronteras porque su poesía la lleva habitualmente fuera de España, a Argentina, Brasil, Alemania, Puerto Rico, Estados Unidos… En estos días está en México, donde ofrecerá cinco recitales.

Heredera de la cultura ‘underground’ de la Movida madrileña de los ochenta ha actuado junto a grandes músicos como Julieta Venegas, Nacho Mastretta o Paco Soto Ivars. Ahora lo hace habitualmente junto a la catalana Judit Farrés. Esposa del polémico cantautor Albert Pla, AJO habla mil maravillas de ella: “Es inteligente, majísima, guapísima, lo tiene todo para que conectemos en el escenario de forma improvisada, jamás ensayamos y cada uno de nuestros ‘microshows’ es diferente”.

Hija de la Movida madrileña

Tras estudiar Contabilidad, llegó desde el pequeño pueblo palentino de Saldaña a la capital en 1982 para hacer unas oposiciones a Caja Madrid. No era su destino y huyó de esa realidad para frecuentar los templos de la Movida y a sus gentes. Desde las ventanas de su céntrico piso podía divisar el universo creativo que se cocía en la casa donde vivían los artistas Alberto García Alix y Ceesepe. Quería ser como ellos.

Frecuentó los lugares míticos de esa Movida como el Rock-Ola y las criptas más prosaicas de las drogas. Durante el encuentro en La Realidad se van parando otros hijos de la Movida en cuyos rostros se ven las huellas de los excesos, pero en cuyos verbos se aprecia la frescura libertaria de su pasado. Uno de ellos le recita un micropoema a AJO de su propia cosecha: “Me gusta tu coño… más que la luna”.

Hay gente que recita poesía con voz impostada, como Núria Espert o Rafael Alberti, y te duermes a los cinco versos

La micropoetisa extraña los años de libertad que se han esfumado por la censura y la autocensura. “Me parece un momento triste para la palabra libertad. Tengo amigos que sus hijos les reprochan todas las libertades que nosotros disfrutamos”, dice un tanto atribulada. “En agosto de 1999, con veranismo y alevosía para que no hubiera una revolución social, Gallardón nos hizo el lío al prohibir la venta de alcohol más allá de las diez de la noche y, total, ahora el negocio se lo han quedado los chinos, pero en más cutre”, agrega AJO.

El trabajo más divertido que recuerda es el de taquillera en el Teatro Alfil de Madrid. “Los Yllana me ampliaron [empresarios y dueños del teatro] el espacio de la taquilla y pasé allí unos años maravillosos porque por allí dentro pasó gente extraordinaria. Allí jugábamos a las cartas, fumábamos porros, era un lugar de encuentro con los espectadores y los artistas, un espacio de libertad que ya ha dejado de ser posible”

AJO en uno de sus recitales
AJO en uno de sus recitales

La libertad perdida con respecto a los ochenta y noventa es uno de los lugares comunes de conversación de AJO. Su máxima inspiración e influencia es el grupo catalán de humor y poesía Accidents Polipoètics, quienes a su vez se inspiraron en bandas ochenteras como Radio Futura. “Yo quería ser yo tanto como ellos eran ellos. Luego hay gente que recita poesía con voz impostada, como Núria Espert o Rafael Alberti, y te duermes a los cinco versos, pero yo quiero ser yo misma con una tonalidad natural que he ido modulando con los años”.

“Soy mujer que tú”

La actriz y músico Judit Farrés y AJO se acompañarán en el escenario de los Teatros Luchana en tres espectáculos que comenzarán el 11 de octubre, todos diferentes porque improvisan. Cultivarán brevedades en las funciones de “Soy mujer que tú”, nombre que han dado a su ‘microshow’.

Seguirá buscando en el nuevo espectáculo la oralidad de la poesía, a semejanza de como se hacía en el ágora griega, el foro romano o se sigue haciendo en cafés de Oriente Próximo para no aburrir al personal.

Micropoema de AJO que ella misma borda
Micropoema de AJO que ella misma borda

En “Soy mujer que tú” quiere seguir esculpiendo sonrisas entre sus espectadores: “Lo quiero hacer con mi sentido del humor que he desarrollado como instinto de supervivencia, para mí es un flotador que me mantiene viva en la realidad, en las procelosas aguas de la realidad”. “Bastante tiene una con lo que no tiene” es otro de sus micropoemas. No tiene abuela, se quiere mucho y seguramente hace bien.

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Cierre en falso

La ocultación de la pederastia en la Iglesia pervive hasta hoy

El papa Francisco
El papa Francisco ASSOCIATED PRESS

En la película chilena El club, un grupo de sacerdotes apartados de sus parroquias por abusos a menores parecen llevar una vida residencial del todo apática. Sin embargo, una de sus víctimas les ronda. Chile fue el epicentro de la caída del caballo del papa Francisco sobre los abusos a menores por parte de sacerdotes. Tras su viaje al país, se vio obligado a rectificar y ordenar la dimisión generalizada de la jerarquía eclesial para purgar las complicidades en conductas tan dañinas. Resulta estremecedor conocer, de tanto en tanto, informes de causas generales en territorios lejanos donde se exponen miles de casos de abusos en la Iglesia. Al filo de esta revisión ha llegado como una gota apenas ruidosa la condena al sacerdote Chema Ramos Gordón por abusar de dos hermanos cuando era profesor en el seminario menor de La Bañeza durante el curso 1988-1989. Desde el Vaticano lo han retirado a un monasterio y le han privado del ejercicio público del sacerdocio durante 10 años.

La errónea prescripción de estos casos ha impedido actuar a la justicia civil. Al mismo sacerdote se le han reconocido abusos durante su etapa anterior como educador en un colegio diocesano de Puebla de Sanabria. Para entender la impunidad con la que actuaban estos abusadores hay que comprender la situación de algunos centros educativos religiosos dentro del imaginario colectivo de una democracia que se consolidaba paso a paso. Para empezar, cuando los chicos denunciaban los abusos a los responsables máximos del centro no encontraban ni alivio ni comprensión, sino el castigo, la marginación y el chantaje para que mantuvieran el silencio. Es ahí donde las investigaciones vaticanas se topan con un muro difícil de derribar. Los cómplices necesarios, las ocultaciones, la nula empatía de jerarcas que preferían el daño y la tortura a unos pocos antes que ver ensuciada la reputación de su clan.

La segunda pieza de esta vía dolorosa para los chavales era que dentro de la institución escolar los compañeros no eran amigos ni aliados, eran bestias gregarias que entendían que la víctima de los abusos era también culpable. Culpable por no ser duro, por no rebelarse, por dejarse humillar. Y procedían, desde el alma repugnante del rebaño, a insultarlos y vejarlos. Y la tercera pata del horror perfecto eran los hogares, muchos de ellos lejanos y dominados por padres incapaces de entender un asunto tan perverso. Procedían en muchos casos de experiencias de sumisión social abonadas durante la posguerra, por lo cual los chicos no podían recurrir a ningún espacio de alivio y regeneración. Quizá todo esto mirado desde nuestros días resulta increíble, pero el país funcionaba así. Y en ese caldo, los abusadores eran intocables.

Lo irracional es que ese sistema de ocultación e impunidad pervive hasta hoy. El sacerdote pederasta ahora condenado se despidió de su última parroquia con un homenaje vecinal. El obispado ocultó a sus fieles la trayectoria que tan bien conocía, convencidos que ni el Vaticano ni nadie humano alcanzaría a castigar al culpable ni a rozar a los responsables de trasladarlo de plaza escolar en plaza escolar cuando precisaba de nuevos niños a los que convertir en presas. Hay que cambiar la ley para amparar a las víctimas que vieron sus infancias convertidas en un infierno duradero. La leve pena eclesial al culpable tampoco debería esquivar una indemnización económica a las familias heridas. Es un asco viscoso resuelto de muy mala manera.

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La estupidez o provocación de Felipe VI

La estupidez o provocación de Felipe VI
Borbón en el banco de motores del Eurofighter.

 

Felipe VI se ha subido el sueldo un 1,5%. Ha escogido para ello el momento en el que más cuestionado está su papel en democracia y PP, PSOE y Ciudadanos cierran filas en torno a su figura para blindarlo. ¿Era realmente necesario subirse el sueldo para aumentar los 239.908 euros que se embolsó en 2017? Claro que no lo era; parece, más bien, un acto de provocación o una estupidez.

Quienes defienden a la institución obsoleta e inútil que es la monarquía en democracia, se aferran a la idea de que no se trata más que de la subida del 1,5% que tienen asignado todo el funcionariado público. La diferencia respecto a 2017 no es una cantidad demasiado elevada, si bien es cierto que para muchas personas es el sueldo de cinco meses, dada la precariedad del mercado laboral.

Personalmente, me parece un gesto mezquino por parte del Borbón, más aún considerando que, incluso, se aplica hasta el 0,25% que entró en julio, con lo que la subida en el total anual es, en realidad, de un 1,62%. La guinda del pastel a tamaña desfachatez es que Juan Carlos I, sin oficio pero con beneficio, también tiene subida de sueldo. El rey emérito pasa de ganar 191.124 euros el año pasado a 194.232 en 2018.

El mismo tipo para el que se ha tendido un blindaje jurídico con objeto de ni siquiera investigar unas grabaciones con las que, presumiblemente, cualquier polític@ tendría que dimitir (como poco), ganará este año 264 veces el Salario Mínimo Interprofesional. El mismo día que se exige la dimisión de la ministra de Justicia por una conversación de 2009 en la que supuestamente insulta a otro ministro, conocemos la subida de sueldo de quien, también en otras grabaciones, indiciariamente cobró comisiones por proyectos en Arabia Saudí. Viva la monarquía.

El gesto de Felipe VI, o es una estupidez o es una provocación… o ambas. Sea como fuere, a buena parte de la ciudadanía española se le está atragantando ya una Casa Real que nos sobra, que no queremos, que cual garrapata se atenaza a nuestra democracia y chupa todo cuanto puede. Sin embargo, el hartazgo de los Borbones y todo lo que representan es creciente, imparable, como prueban actos como el Encuentro Estatal por la República el próximo 10 de noviembre en Madrid.

Quisiera pensar que asistimos a los últimos coletazos de la monarquía en España, pero es preciso ser conscientes de que sus tentáculos están muy extendidos, como prueba el modo en que se impermeabiliza ante las manchas de corrupción con que está cubierta. Por eso, como solicitaba hace varias semanas, es importante continuar la movilización ciudadana contra esta institución, exigiendo la celebración de un referéndum que dé al traste con ella. Cuando lo hagamos, incluso quienes nunca han movido por un dedo por ello, se sentirán aliviad@s como cuando cesa ese ruido molesto de la campana extractora al que nos habíamos acostumbrado. Se acabaron sus provocaciones, sus estupideces y su impunidad.

David Bollero

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