Por primera vez, una simulación de 360 grados para atravesar un agujero negro

Por primera vez, una simulación de 360 grados para atravesar un agujero negro

Por primera vez, con una serie de imágenes unidas en una simulación de 360 grados, se ha recreado el agujero negro que hay en el centro de nuestra galaxia, llamado Sagitario A*.

El vídeo con la simulación está disponible aquí. Los detalles se describen en Computational Astrophysics and Cosmology.

Sagitario A

Todos tenemos una imagen de cómo se ven los agujeros negros, pero la ciencia ha progresado y ahora podemos hacer representaciones mucho más precisas. Según explica Jordy Davelaar, autor del trabajo:

Nuestra simulación de realidad virtual crea una de las vistas más realistas del entorno directo del agujero negro y nos ayudará a aprender más sobre cómo se comportan los agujeros negros. Viajar a un agujero negro en nuestra vida es imposible, por lo que visualizaciones inmersivas como esta pueden ayudarnos a entender más sobre estos sistemas desde donde estamos.

Sagitario A tiene unos 20 millones de kilómetros de ancho (unas 30 veces más que el Sol), se encuentra a 26.000 años luz de distancia, y es extremadamente masivo: acumula 4 millones de masas solares.

 

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Lágrimas de leche y miel

postres leche y miel

Los postres, típicamente asociados a las fiestas religiosas y a las estaciones, son la mejor excusa para alargar las sobremesas. Su historia es milenaria. Y constituyen la materia prima perfecta para la experimentación de los modernos maestros de la cocina

EL FUMADOR no toma postres. Apenas termina el segundo plato, si está en casa, reclama el café y enciende un cigarrillo; si está en un restaurante se levanta y se va a fumar a la calle. En cambio, a quien se quita del tabaco los postres le sirven de remedio para demorar el momento en que tendrá que enfrentarse a esa llamada cruel con que la nicotina le exige su dosis. Si al dejar el tabaco el exfumador engorda cinco kilos de entrada se debe precisamente a que vuelve a tomar aperitivos y es capaz de devorar con ansiedad todos los dulces que quedan en la mesa al final del almuerzo.

Con la harina, el azúcar, la miel, el huevo, la leche, las frutas, las especias, el chocolate, entre otras muchas sustancias, se pueden realizar variaciones propicias para el gusto más refinado

Después del segundo plato y antes del postre se establece un intermedio en el que un vino exacto, tinto y con cuerpo acompaña al queso parmesano, al manchego, al de tetilla gallego, al de Cabrales; a la torta del Casar de Extremadura, y así sucesivamente hasta adentrarse en los quesos franceses y holandeses: brie, camembert, livarot, pont-l’évêque, roquefort; o el de gruyer de Suiza; o el chester y el stilton de Inglaterra. De los mil quesos posibles, el de cabra le lleva a uno a las montañas pentélicas del Ática, a la Judea del Antiguo Testamento y al desierto de Mahoma. Esta tabla de quesos se convierte ya en postre con el requesón con membrillo o la cuajada con miel, el mel i mató catalán, la ricota y la burrata italianas. La mermelada de membrillo unida a un queso apropiado es el postre más genuino porque en él se unen dos reinos, el vegetal y el animal, dos sabores contrarios, el dulce y el salado, dos culturas, una que llega de las abadías medievales, otra que habita en el fondo de la sabiduría popular.

Las frutas han constituido siempre el mejor calendario, y a la hora de los postres en la mesa deben significar el paso del tiempo. El invierno lo marcan las naranjas, la primavera llega anunciada por las fresas y las cerezas, que darán paso a los nísperos y albaricoques de junio. El aroma de los melocotones está asociado a la primera parte del verano, antes de que la cima de la canícula sea conquistada por los melones y sandías. Cuando la luz de septiembre comienza a dorarse, es el tiempo de la uva de moscatel, y el otoño está abierto a todas las manzanas. Y vuelta a empezar. Pero hoy en los mercados se encuentran productos de cualquier latitud del planeta que rompen la memoria codificada en el cerebro a través de la vida. Cada fruta a su tiempo, cultivada en un paralelo nuestro, fabricada a pleno sol, compartida con los pájaros, sin ayuda del invernadero.

Los postres también han servido de experimento para realizar sobre ellos una instalación o performance por los modernos maestros de la cocina. Con la ­harina, el azúcar, la miel, el huevo, la leche, las frutas, las especias, el chocolate, entre otras muchas sustancias, se pueden realizar infinitas variaciones propicias para el gusto más refinado, y en los modernos obradores los convierten en una pura representación de espuma. Se trata de presentarlos de modo que la forma enmascare la materia y solo adivines la sustancia cuando el postre atraviesa la bóveda del paladar. Pese a todo, la crema catalana, el siciliano tiramisú, que significa “tíreme hacia arriba”, y la tarta germánica de manzana, que son los reyes clásicos del mantel, hay que disolverlos con una grapa, aguardiente de orujo o vodka para que se caliente la lengua y no deje de ­hablar durante la larga sobremesa. 

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El juicio al Chapo: lo que sabemos después de la primera semana del proceso

El juicio al Chapo: lo que sabemos después de la primera semana del proceso

Varias revelaciones sorpresivas de alto perfil estuvieron entre los puntos más destacados de la primera semana del juicio de Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante mexicano conocido como el Chapo.CreditStephanie Keith para The New York Times

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Durante casi dos años, aficionados al mundo del crimen —especialmente aquellos con fascinación por el Cártel de Sinaloa— han estado esperando el juicio a Joaquín Guzmán Loera, el capo mexicano conocido como el Chapo.

Esta es la primera vez que fiscales estadounidenses han tenido la oportunidad de exponer públicamente lo que saben sobre uno de los principales cárteles mexicanos, así como lo han hecho con otras organizaciones criminales como Al Qaeda o la mafia.

La semana pasada, antes del comienzo del juicio, dos jurados fueron descartados. Uno de ellos dijo que estaba “ansioso e incómodo” por la posibilidad de tener que juzgar al Chapo.

El juicio finalmente empezó en la Corte Federal de Distrito en Brooklyn con las explosivas declaraciones que hizo un exintegrante del cártel cuando subió al estrado.

El hombre con todos los secretos

Testigo de la semana: Jesús Zambada García fungió durante años como uno de los principales jefes de logística de Guzmán, administrando el territorio del cártel en Ciudad de México. Zambada tenía un trabajo legal como contador antes de comenzar como traficante. Sin embargo, sus empleadores lo despidieron cuando se enteraron de que era hermano de Ismael Zambada García, el socio de Guzmán desde hacía muchos años.

En dos días de testimonio, Zambada, de 57 años, probó tener conocimiento sobre las finanzas y las estrategias del cártel para pasar las drogas, también acerca del uso habitual de violencia y sobornos.

Entre otras revelaciones explosivas, Zambada testificó que el ahora fallecido narcotraficante Ramón Arellano Félix fue personalmente responsable del tiroteo accidental que acabó con la vida del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en 1993, uno de los asesinatos más conocidos en la historia mexicana.

Cuando suba al estrado otra vez esta semana, dijeron los abogados de Guzmán, se espera que Zambada confiese un acto de corrupción asombroso: el pago de seis millones de dólares al “actual presidente de México”.

Otras cosas que Zambada reveló:

* Inicialmente, el gobierno tenía su propio nombre para el Cártel de Sinaloa1: La Federación. Zambada testificó que Guzmán compartía poder y ganancias con Ismael Zambada, conocido como el Mayo, en una sociedad “cincuenta-cincuenta”.

* Zambada también identificó a los otros líderes principales del cártel; entre ellos, Amado Carrillo Fuentes, conocido como el Señor de los Cielos porque era propietario de una gran flota de avionetas para transportar droga, y Juan José Esparragoza Moreno, conocido como el Azul.

Esparragoza, uno de los miembros más antiguos y respetados del grupo, fue el mentor de Guzmán.

“El Azul fue quien básicamente apoyó a Joaquín Guzmán Loera para que fuera un gran narcotraficante”, dijo Zambada.

* La plaza2 natal de Guzmán, Sinaloa, era importante, dijo Zambada, debido a su proximidad con el Triángulo Dorado, una región fértil donde se juntan los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua. Fue ahí, agregó, donde la mayoría de la marihuana y la amapola —usada para fabricar heroína— de México era cultivada.

Sinaloa también era una plaza principal debido a que muchos de los líderes del cártel provenían de ahí.

“Sus familias están ahí”, dijo Zambada. “Sus negocios, su vida”.

Prepárate para un largo día

Dada la propensión del Cártel de Sinaloa hacia la violencia, la seguridad en el juicio ha sido excesivamente estricta. El Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos trabajó arduamente la semana pasada para acomodar al público, pero si decides asistir al proceso, que podría durar hasta cuatro meses, prepárate para lo siguiente:

Llega temprano para el inicio a las 9:30. Durante la primera semana, aquellos que deseaban conseguir un asiento llegaron a las 6:45. Bebe café de antemano porque te solicitarán que tires cualquier bebida antes de ingresar.

Mientras atraviesas el primer nivel de seguridad, te solicitarán que pongas tus pertenencias a través del escáner y que camines a través de un detector de metales. En este punto, te dirán que entregues tu celular, computadora portátil y otros dispositivos electrónicos. (Esto es normal en las cortes federales).

Entonces, tomarás el elevador hasta el octavo piso, avanzarás hasta una segunda fila de personas afuera de la sala de la corte y esperarás durante las siguientes horas.

Saluda al perro que olfatea explosivos que se encuentra a un lado de otro detector de metales.

Pasarás un segundo filtro de seguridad y pondrás tus pertenencias restantes a través del escáner. Esta vez, deberás quitarte los zapatos.

Según tu lugar en la fila, ingresarás a una de las siguientes salas: las primeras cincuenta personas, aproximadamente, serán admitidas en la sala principal de la corte. Otras cincuenta podrán entrar a la sala de sobrecupo. A todas las personas restantes se les pedirá que se retiren.

Glosario del juicio al Chapo

1 Cártel de Sinaloa: Actualmente, el Cártel de Sinaloa es un imperio internacional con una estructura vertical de líderes, sublíderes y trabajadores de nivel inferior como choferes, pilotos, ingenieros y sicarios (asesinos).

No obstante, cuando el grupo fue fundado a principios de la década de los noventa, estaba menos organizado. Zambada dijo que eran una banda de narcotraficantes del estado occidental de Sinaloa —algunos viejos conocidos, otros con vínculos de sangre— que gradualmente unieron fuerzas a partir de “lazos de amistad”.

2 La plaza: la unidad fundamental del narcotráfico mexicano, que para los cárteles equivale lo que el territorio a la mafia.

De acuerdo con Zambada, el Cártel de Sinaloa operaba en por lo menos doce plazas en México —desde algunas en la costa del Pacífico como Guerrero y Jalisco, hasta aquellas a lo largo de la frontera norte, como Sonora y Chihuahua. Las plazas costeras, explicó, eran esenciales, porque eran puntos de acceso para envíos de cocaína que llegaban por vía marítima desde Colombia. Las plazas fronterizas eran usadas para ingresar drogas a Estados Unidos.

Compa: El 15 de noviembre, una fiscala, Gina Parlovecchio, pidió a Zambada que explicará al jurado el significado de la palabra “compa” (el acortamiento de “compadre” que significa el padrino de bautizo del hijo o de una persona o, de manera coloquial, amigo), que es una palabra usada frecuentemente entre miembros de los cárteles.

El jurado: Conformado por doce jurados y seis alternos. Ha recibido lecciones sobre la operación interna del prominente cártel mexicano, así como un curso intensivo del caló (o jerga) en español.

Narcotúnel: Uno de los métodos favoritos de Guzmán para cruzar drogas era un túnel. La semana pasada, el jurado escuchó sobre un túnel que se extendía desde una bodega en Douglas, Arizona, hasta un rancho en Agua Prieta, México.

Del lado mexicano, la entrada estaba escondida bajo una mesa de billar que se elevaba del piso mediante un elevador hidráulico. El túnel estaba ubicado a solo dos cuadras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos en Arizona.

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La gesta española del trineo de viento: viaje al océano de hielo del fin del mundo

En dos semanas comenzará la expedición «Antártida Inexplorada 2018-2019». Llevará a cuatro españoles a recorrer 2.000 kilómetros en la Antártida a bordo de un trineo impulsado por el viento. En dos meses harán decenas de experimentos

El trineo de viento, detenido sobre el hielo en una anterior expedición

A finales del siglo XIX la Antártida parecía ser la última frontera del conocimiento. La curiosidad y el afán de exploración convirtió este páramo frío, reseco y –aparentemente– muerto en uno de los focos principales de la investigación científica y geográfica. Durante la llamada «Época Heroica», diez países lanzaron un total de 17 grandes expediciones científicas, marcadas por la dureza de las condiciones, la escasez de recursos y el uso de una tecnología muy primitiva. Solo se aventuraron los más osados y los más duros y, de hecho, 19 personas se dejaron allí la vida, pero, finalmente, la gesta culminó con la llegada de la expedición de Roald Amundsen al polo Sur. Desde la última expedición de Sir Ernest Shackleton, la exploración comenzó a mecanizarse. A día de hoy, allí hay decenas de grandes bases, tanto permanentes como estacionales, enormes aviones de carga, vehículos de orugas y sofisticados sistemas de comunicación y navegación.

Cuatro españoles están a punto de embarcarse en un viaje que desafiará los modernos métodos de exploración. Durante dos meses, recorrerán 2.000 kilómetros a bordo de un trineo impulsado por el viento y aprovechando la energía captada por paneles solares. Recorrerán un auténtico océano de hielo de una extensión de miles de kilómetros, y surcado en ciertas zonas por las temidas sastrugis, auténticas «olas congeladas» de hasta dos metros de alto, soportando temperaturas de hasta 50 ºC bajo cero. La gesta comenzará en menos de dos semanas, cuando arrancará la expedición «Antártida Inexplorada 2018-2019», financiada por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. Su principal cometido será hacer una decena de experimentos científicos y demostrar la viabilidad de este trineo de viento para exlorar la Antártida de una forma económica, segura y no contaminante.

Vista de uno de los módulos del trineo de viento. A la izquierda, a cientos de metros, se aprecia una de las velas empleadas
Vista de uno de los módulos del trineo de viento. A la izquierda, a cientos de metros, se aprecia una de las velas empleadas – Tierrapolar.es

«El trineo de viento está inspirado en el conocimiento de los inuit, la última generación de cazadores tradicionales», explicó Ramón Larramendi, organizador, promotor y director de la expedición y creador del trineo de viento en una rueda de prensa celebrada este jueves en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. «Su cualidad fundamental es la de alcanzar la máxima sencillez para ser lo más fiable posible. Esto es clave, porque allí no se puede esperar ayuda del exterior

Larramendi ha recorrido más de 40.000 kilómetros por el Ártico y la Antártida en una veintena de expediciones. Quizás la que más le marcó fue la «Expedición Circumpolar Mapfre» que, entre 1990 y 1993, tuvo el reto de recorrer 14.000 kilómetros solo con medios tradicionales de los inuit, como perros, kayaks y marchas a pie. Todo este conocimiento, atesorado durante milenios por este pueblo, le llevó a idear un refinado trineo, acoplado a una vela en vez de a un grupo de perros, y complementado con la más sofisticada tecnología.

No un Hilton polar

Después de 18 años de trabajo y de nueve expediciones, Larramendi y varios colegas han perfeccionado el diseño del trineo. Con el único impulso de una cometa empujada por el viento, cuya extensión va de los cinco metros cuadrados a los 150, este vehículo puede transportar a seis personas a bordo, junto con toda la carga necesaria para pasar fuera de 50 a 60 días y varios cientos de kilogramos de carga científica. Todo se organiza en un diseño donde se pueden añadir o retirar módulos de trineos, que resulta fácil de transportar, de montar y de reparar. Por desgracia, la comodidad no es una de las prioridades: «Desde luego no es un Hilton polar», bromeó Larramendi.

Configuración similar a la que se usará en la expedición. A la izquierda, módulo locomotora, en el centro, bloque para experimentos, y a la derecha, módulo de descanso
Configuración similar a la que se usará en la expedición. A la izquierda, módulo locomotora, en el centro, bloque para experimentos, y a la derecha, módulo de descanso – Tierrapolar.es

Hilo Moreno, uno de los cuatro expedicionarios que se embarcarán en el trineo, incluyendo a Larramendi, explicó a ABC que las comodidades serán mínimas. «Hay un problema fundamental, y es que el trineo se sacude mucho, especialmente cuando atravesamos los campos de sastrugis, a veces más extensos que la comunidad de Madrid». En esas situaciones, los expedicionarios tendrán que dormir dando auténtitos tumbos dentro de la tienda de campaña de descanso.

Viaje al corazón de la Antártida

El trineo, en esta ocasión formado por tres módulos y con una longitud de nueve metros, trazará una ruta triangular, de ida y vuelta, con 2.000 kilómetros de extensión, que requeriría gastar unos 40.000 litros de combustible si se hiciera con vehículos de orugas. Recorrerá una amplia extensión en el plató occidental de la Antártida, que es más practicable que la oriental, internándose cientos de kilómetros en el continente.

Ruta prevista de la expedición. Partirá de una base rusa, viajará hasta el Domo Fuji y volverá
Ruta prevista de la expedición. Partirá de una base rusa, viajará hasta el Domo Fuji y volverá – Tierraspolares.com

Partirá de las cercanías de la base antártica rusa Novolazárevskaya en dirección al domo Fuji, un punto situado a 3.810 metros de altitud en el que se localiza una base japonesa. Allí se encuentra el segundo punto más alto del interior de la Antártida, donde se han registrado algunas de las temperaturas más bajas de la Tierra, de hasta -93,2 ºC. Llegarán a la cima del domo desde la base científica norteamericana Base Plateau (en la tierra de la Reina Maud), abandonada desde 1969, para iniciar desde Fuji el regreso a Novolazárevskaya de nuevo.

Experimentos científicos

La expedición, cuyo coste total asciende a los 300.000 euros, llevará a bordo 10 proyectos de investigación relacionados con la biología, la geología, las telecomunicaciones, la ciencia espacial y el medio ambiente. Por ejemplo, la Agencia Espacial Europea (ESA) participará con unos experimentos para evaluar el funcionamiento de la red «GPS europea», el ambicioso proyecto Galileo.

Investigadores de la Universidad de Maine (EE.UU.) se beneficiarán de la recogida de varios testigos de hielo para reconstuir el clima pasado. Investigadores e la Universidad Autónoma de Madrid tomará muestras de bacterias suspendidas en el aire a través de un sofisticado instrumento para estudiar cómo se distribuyen. Un proyecto del Centro de Astrobiología (CAB) hará pruebas con un instrumento meteorológico (MEDA) que irá montado en el rover de exploración de la NASA Mars2020 y con otro que podría viajar más tarde a Marte para detectar vida (y llamado SOLID). Además, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) le proporcionará a los expedicionarios un pormenorizado pronóstico del tiempo.

Un viaje en barco sobre el hielo

Para hacer estas pruebas habrá que hacer un largo viaje en unas muy difíciles condiciones. Hilo Moreno explicó que en el trineo se establecerá un sistema de guardias, parecido al de un barco. Habrá turnos de diez horas en los que un piloto y un copiloto dirigirán y vigilarán el trineo, mientras los otros dos descansan. Pasados estos turnos, lo habitual será hacer descansos de cuatro horas, en los que cocinarán, y en los que unos desayunarán y otros cenarán, siempre bajo el sol permanente del verano antártico.

Los cuatro expedicionarios. De izquierda a derecha: Ignacio Oficialdegui, Manuel Olivera, Ramón Larramendi e Hilo Moreno
Los cuatro expedicionarios. De izquierda a derecha: Ignacio Oficialdegui, Manuel Olivera, Ramón Larramendi e Hilo Moreno – GLS

Las velas o cometas, diseñadas con materiales muy ligeros, permitirán que el trineo navegue a velocidades de seis a 50 kilómetros por hora, incluso con vientos muy escasos. Todas ellas están al otro extremo de unos hilos de 350 metros de largo, que pueden ser movidos con comodidad por una sola persona, y que están unidas a multitud de mosquetones y poleas.

Esta longitud, que permite que las cometas se eleven para «cazar» el aire, hace que la operación de cambiar las «velas» lleve más tiempo, puesto que los expedicionarios tienen que recorrer un buen trecho embutidos en sus gruesos y sofisticados trajes aislantes, diseñados a propósito para esta misión, para llegar hasta ellas y sustituirlas.

Ramón Larramendi dirigiendo la cometa del trineo de viento
Ramón Larramendi dirigiendo la cometa del trineo de viento – ABC

En todo momento, los expedicionarios tendrán que viajar a favor del viento (aprovechando vientos portantes). De hecho, el diseño de su ruta, en forma de triángulo, seguirá la dirección habitual de los vientos, que forman auténticas autoestopistas de masas de aire. Se aprovecharán de los vientos catabáticos, que se forman cuando masas de aire muy frío «se deslizan» por las zonas de máxima pendiente en dirección al océano, a causa de su elevada densidad, y que en la Antártida hacen que el viento sea casi permanente.

Un trineo tan pesado como un oso polar

El vehículo consiste básicamente en un chasis de varios trineos, llamado «plataforma Larramendi», en el que se acoplan diversas tiendas o instrumentos a conveniencia. El chasis está construido con dos tipos de madera reforzada, una para travesaños y otra para railes, y unido fuertemente por medio de cuerdas de poliéster y aros de goma, entre otros materiales. «Su peso llega a los 500 kilogramos, lo que equivale a un oso polar», apuntó Manuel Oliveira, expedicionario en este viaje e ingeniero que ha trabajado en la mejora del diseño del trineo.

Las difíciles condiciones de la Antártida hacen que cualquier cosa, ya sea apretar un botón o quitar un tornillo, sea todo un reto. Por esto mismo, el trineo de viento viajará junto a equipos científicos adaptados expresamente a esta misión. Todos ellos cuentan con materiales muy resistentes a los golpes y al frío extremo, y están pensados para poder ser manipulados con los gruesos guantes con los que deben ir equipados los expedicionarios. Además, muchos de ellos tendrán que trabajar con cantidades mínimas de energía.

Paradójicamente, sobre unos trineos similares a los que usaría un inuit, los expedicionarios transportarán baterías y paneles solares de última generación para trabajar en temperaturas extremas y reducir el peso al máximo. Así es como explorarán un continente que una vez ocupó las portadas de los periódicos y que hoy está dando avisos del peligroso cambio climático que está llegando.

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