Extraña aversión o fobia

En este país, la población es lenguaraz y precipitada. Se lanzan acusaciones, se insulta, se hacen predicciones sobre la conducta de otros.

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Uno de los mayores signos de civilización es, para mí, la capacidad de pedir disculpas y la disposición a hacerlo, y por consiguiente veo a la actual España como uno de los países más incivilizados que yo conozca

Hay centenares de ejemplos, pero uno reciente fue el de la alcaldesa Colau tachando frívolamente de “facha” al Almirante Cervera cuando lo desposeyó de su calle en la Barceloneta para otorgársela a un cómico que —desde mi personal punto de vista— maldita la gracia que tenía. (Espero que se me permita reírme con lo que me hace gracia y no con lo que no me la hace; hoy en día ya no se sabe.) Un montón de personas, incluidos varios descendientes de Cervera, le han salido al paso señalándole que éste murió en 1909, mucho antes de que existiera el fascismo en ningún sitio; que fue más bien liberal, y víctima de gobernantes irresponsables que le ordenaron fracasar sin remedio durante la Guerra de Cuba. ¿Ha habido alguna rectificación, matización o disculpa por parte de Colau, ha retirado su improperio producto de la ignorancia y la demagogia? En absoluto. Ella, como la mayoría de los españoles, es soberbia, y se considera tan infalible como hasta hace poco lo era el Papa. Yo me pregunto por qué cuesta tanto reconocer: “Me he pasado, he hablado atolondradamente; he sido injusto, me he excedido; retiro lo dicho y me disculpo”.

No sé. Hace unos días, mi ayudante ML-B debía enviarle por mail una nota a CLM, la editora de Reino de Redonda, relativa a unos fallos observados por un lector en la traducción de nuestro libro Los Papas. Era ya la segunda vez que me advertía, y le comenté a ML-B cuán puntilloso era ese lector. En la nota, ella convirtió “puntilloso” en “plasta”, y en vez de enviársela a CLM, por error se la mandó al amable señor que se tomaba tantas molestias. Me lo comunicó compungida (“Dimito, soy imperdonable”, me dijo). Inmediatamente le escribimos otro mail al lector pidiéndole disculpas, y aún no sé si nos las habrá aceptado. Comprendería que no. Pero era lo mínimo y no cuesta nada. Al contrario, uno se siente ligeramente aliviado del peso que lo agobia cuando ha sido grosero o injusto o desabrido o ha metido la pata. En España casi nadie siente ese peso, por lo visto. Los políticos, por desgracia, influyen más de lo que deberían en el resto de la gente; también los periodistas, que si tratan indebidamente a alguien durante meses, a lo sumo confiesan su falta una sola vez, y en letra pequeña, o a veces nunca. Mientras eso no cambie, mientras la población siga dedicada a arrojar venablos sin reflexión ni fundamento y jamás retirarlos, España —con parte de Cataluña a la cabeza en los últimos tiempos, por cierto— seguirá siendo un lugar habitado por individuos brutos e incivilizados. 

Javier Marías

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Puro flato

El desnudo de Albert Rivera, que no era integral, finalmente ha acabado siendo integrista

Cartel presentado por el Partido Ciudadanos para la campaña de las elecciones autonómicas en el 2006.rn
Cartel presentado por el Partido Ciudadanos para la campaña de las elecciones autonómicas en el 2006.ALBERTO ESTÉVEZ EFE

 

Un día de septiembre de 2006 Albert Rivera se presentó en la escena política como candidato a la Generalitat de Cataluña con un cartel en el que se exhibía desnudo ante sus nuevos electores. Con esa imagen chocante trataba de transmitir el mensaje de que venía de un pasado sin nada que ocultar y apostaba por un futuro sin ataduras, pero el desnudo, aunque insólito, no era integral, puesto que con las manos se cubría los genitales, lo único esencial en estos casos. En la propaganda inicial de Ciudadanos se decía: “Este es tu partido. Solo buscamos personas. No nos importa la lengua que hablen ni su origen ni su ropa”. Según su proclama, Albert Rivera en ese momento no buscaba españoles, solo españoles, sino personas, solo personas para su causa. Desde Cataluña libró la batalla del Ebro en sentido contrario y alcanzado el objetivo de Madrid su discurso frente al nacionalismo catalán derivó hacia la unidad de España, la renovación de la derecha y la limpieza de la cloaca de la corrupción. Un proyecto político tan ambicioso requiere talento, sagacidad, rigor y un sólido fundamento racional, no ambición desmesurada ni hueca palabrería patriótica. El fanatismo que envuelve a los independentistas catalanes ha alcanzado un nivel emotivo insoportable, pero lo más grave es que ha engendrado en Albert Rivera la deriva hacia un españolismo testicular, que está configurando la política catalana y española en dos bandos enfrentados a cara de perro, ambos sin un solo gramo de racionalidad y pragmatismo. Una misma emoción contraria está cargando de electricidad estática la gran tormenta que se avecina. El desnudo de Albert Rivera, que no era integral, finalmente ha acabado siendo integrista. Consiste en poner con un gesto muy ibérico los genitales sobre la mesa. Pero frente a la corrupción, nada, puro flato, el que contiene una vejiga de pato.

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Las obras maestras de la pintura que inspiraron al cine

Seleccionamos algunos de los cuadros que han sido tomados de modelo a lo largo de la historia del cine

«La última cena» de Leonardo da Vinci

Los cuadros cobran vida en el cine, se mueven, cambian su composición. El cine y el arte siempre han ido de la mano. Solo hay que ver cómo, a través de sus obras, ilustres artistas como Van Gogh, Picasso o Leonardo Da Vinci han servido de fuente de inspiración para muchos cineastas a la hora de crear historias y llevarlas a la gran pantalla.

Clásicos de la ficción como «Psicosis» o «El Exorcista» están llenos de referencias artísticas. Hay que saber que la influencia de la pintura en el cine se manifiesta de formas muy diversas. Hay cineastas que se dejan llevar por la composición, la luz y los colores de una obra de arte para iluminar y dar forma a una escena. Pero hay otros que incluso llegan a dar movimiento a aquellos cuadros que les han inspirado de algún modo a lo largo de su vida y como forma de admiración los acaban insertando en sus cintas, reproduciéndolos prácticamente a la perfección. Posterlounge, tienda online especializada en decoración para la pared, ha hecho una selección de algunos cuadros de famosos pintores que han sido tomados de modelo a lo largo de la historia del cine y que además pueden comprarse en la plataforma.

«La última cena», de Leonardo Da Vinci

«La última cena» (1495 – 1498) de Leonardo da Vinci. Esta obra maestra del Renacimiento ha sido reproducida en repetidas ocasiones en la gran pantalla. El cineasta español Luis Buñuel la tomó como referencia para componer la última cena de los mendigos, una de las escenas más famosas de su película «Viridiana» (1961). En ella, Buñuel colocó a parte del elenco en un encuadre que calcaba a la perfección la pintura de Da Vinci. Lo mismo ocurría en «M.A.S.H» (1970) del director Robert Altman, cuando en una de las escenas los personajes aparecen reunidos en torno a una mesa en lo que es una fiel representación de la Santa cena. Otros directores como Zack Snyder en su película «Watchmen» (2009) y Paul Thomas Anderson en «Puro Vicio» (2015) también se tomaron la licencia de poder hacer su propia interpretación de «La última cena».

Arriba, la répicla de «La última cena» de Buñuel en «Viridiana». Debajo, el original de Leonardo da Vinci
Arriba, la répicla de «La última cena» de Buñuel en «Viridiana». Debajo, el original de Leonardo da Vinci – ABC

«Napoleón cruzando los Alpes», de Jacques-Louis David

Dar vida a un cuadro en la gran pantalla y transmitir las mismas emociones que el lienzo es una tarea complicada. La directora Sofía Coppola lo consigue en su largometraje «María Antonieta» (2006), cuando en una de las escenas de batalla pone a uno de los actores sobre un caballo dejándose inspirar por el famoso retrato ecuestre que Jacques-Louis David hizo del cruce de los Alpes de Napoleón y su ejército en 1800. En este se puede ver a Bonaparte triunfante cabalgando sobre su caballo que justo está relinchando y erguido sobre sus patas traseras. Coppola recreó la misma escena en su película utilizando incluso una vestimenta muy similar a la que lucía Napoleón en el retrato.

A la izquierda, el Napoleón de David. A la derecha, el de Sofía Coppola
A la izquierda, el Napoleón de David. A la derecha, el de Sofía Coppola – ABC

«La Casa junto a la vía del tren», de Edward Hopper

Si uno se para a observar esta obra, es muy posible que se le venga a la cabeza la película de «Psicosis» (1960). Y es que Alfred Hitchcockse inspiró en ella para crear la casa de su protagonista Norman Bates. El cineasta modeló e hizo realidad la misteriosa edificación de estilo victoriano que dibujó Hopper en 1925. Además fue el escenario elegido para el film dramático «Días del cielo» (1978) del director Terrence Malick y hay quienes apuntan que también se transformó en Reata, la gran mansión de la familia Benedict, en la película «Gigante» (1959) de George Stevens, donde apareció por última vez el actor James Dean antes de su muerte.

A la izquierda, el cuadro de Hopper. A la derecha, la casa de «Psicosis»
A la izquierda, el cuadro de Hopper. A la derecha, la casa de «Psicosis» – ABC

«La vocación de San Mateo», de Caravaggio

Martin Scorsese siempre ha confesado que el arte de Caravaggio le ha ayudado a jugar con la composición y la iluminación en sus películas. El pintor italiano fue el maestro de la oscuridad con un increíble dominio de la técnica de los claroscuros y ello despertó la admiración del cineasta por su arte, sirviéndole de inspiración a la hora de ambientar sus cintas con esos juegos de luces tenues y las penumbras. Por ejemplo, Scorsese ha admitido que la secuencia del bar en su película «Malas calles» (1973) fue un homenaje a la obra «La vocación de San Mateo» de Caravaggio. Pero también ha utilizado como modelo otros de sus lienzos como el de «San Juan Bautista» para componer escenas de películas como «Taxi driver» (1976).

Una obra de Caravaggio y una escena de «Malas Calles»
Una obra de Caravaggio y una escena de «Malas Calles»

«Nighthawks», de Edward Hopper

El artista se inspiró en un restaurante ubicado en Greenwich Avenue en Nueva York para hacer una de sus obras más conocidas, «Nighthawks», y a través de ella ha logrado inspirar a numerosos cineastas. Por ejemplo, para «Blade runner» (1982) su director Ridley Scott quedó maravillado con la obra de Hopper y no dudó en levantar un set de rodaje inspirado en el famoso restaurante para su película. Lo mismo hizo Herbert Ross que recreó el escenario al detalle para poder grabar «Dinero caído del cielo» («Pennies from heaven», 1981), al igual que sucedió con «Rojo oscuro» («Profondo Rosso», 1975) de Dario Argento y en «El final de la violencia» («The end of violence», 1997) de Wim Wenders donde el afamado y pictórico bar sale en escena.

Arriba, el cuadro de Hopper. Debajo, el filme de Wenders «El final de la violencia»
Arriba, el cuadro de Hopper. Debajo, el filme de Wenders «El final de la violencia» – ABC

http://www.abc.es/cultura/arte

AMLO PRESIDENTE

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Es un hecho que el próximo presidente de México va a ser López Obrador, a pesar de las injurias, las mentiras, zancadillas, mémes (algunos muy divertidos) que se han hecho en su contra, ya no hay vuelta de hoja.Tendría que pasar algo muy obscuro para que no suceda. 
Todos aquellos que estuvieron en contra, los que lo odian y que no se creían que esto iba a pasar, los que esperaban un hueso con otro partido, los que ya lo tenían, ni modo. Solo queda una cosa para todos los mexicanos, respetar los resultados, juntarnos todos como un solo pueblo, no hay vencedores ni vencidos, vamos a dar un ejemplo de democracia a todo el mundo y demos todo nuestro apoyo al nuevo presidente, dejémosle hacer los cambios que se requieren y sobre todo, participemos y exíjamos, no nos quedemos esperando a que la cague para señalarlo, para injuriarlo.
Un país como el que queremos no lo hace un presidente ni un partido, lo hacemos todos, así que vamos con todo, demostrémos 
al mundo quienes somos.

J.A.P.

8 poemas de Elvira Sastre para una mujer acostumbrada a las heridas

poemas de elvira sastre

Los siguientes versos recuerdan a una mujer que ha sufrido tanto como amando, que ha encontrado en sus heridas la fuerza para volver a intentarlo una y otra y otra vez.

Día doce sin ti:

he conocido a alguien,

soy yo.

Voy a darme una oportunidad.

—”Días sin ti”, Elvira Sastre

Recuerda la última herida que viviste: quizá te cortaste, luego sangraste, tuviste miedo y sentías dolor. Sufrías al ver tu herida, seguía doliendo pero sólo te quedaba esperar y seguir esperando hasta que tu cuerpo lo arreglara. Sanaste. Pronto viste aparecer, en lugar de la herida, un espacio de piel que sobresalía del resto: tu cicatriz.

Algo así sucede con las heridas del corazón. Duelen a morir cuando recién suceden, pero al paso del tiempo la vida hace lo suyo y sanan. Más tarde, una especie de coraza comienza a formarse a su alrededor, haciéndolas más fuerte y a ti te hace sentir más protegido. No es que las heridas próximas no duelan —no es una especie de escudo— sino que se sienten de una manera diferente; más consciente, más real.

poemas de elvira sastre 1

La poesía de Elvira Sastre es un ejemplo claro y hermoso sobre ello. Sus versos recuerdan a una mujer que ha sufrido tanto como amando, que ha encontrado en la heridas su fuerza para volver a intentarlo una y otra y otra vez. «Quizá solo se trata de encontrar a quien te sigue mirando cuando tú cierras los ojos», dice la poeta, a la que las heridas del amor le han servido de material para llenar el mundo de creación literaria profundamente íntima y, al tiempo, universal. Estos son algunos de sus poemas:

poemas de elvira sastre 2

“Estrella fugaz”

Hay una tristeza inherente a las cosas

que las hace bellas

y no quiero llegar a comprender nunca.

Hoy he tenido un sueño triste

y he despertado en una cama carente de nada,

en unas sábanas blancas y tristes,

y en el balcón mis plantas me miraban tristes.

He salido a la calle y era pronto.

Los domingos por la mañana

Madrid se pone más bonita que nunca:

pasearla así ha sido como ver una estrella fugaz,

y me ha parecido todo tan triste

que me he puesto la canción más triste de mi cabeza

y he deseado la soledad.

Me he acordado

de todo lo que he olvidado

y he maldecido el paso del tiempo por un momento;

después he leído que la mujer de Cortázar

tenía los ojos azules y apenados,

y el mundo me ha parecido algo más sencillo,

pero también más triste.

Los fantasmas también quieren flores,

pero la gente solo tiene miedo.

He visto a una pareja sentarse separada

en el metro

con los ojos a un centímetro de distancia,

a una niña reírse a carcajadas de una verdad,

dos manos besarse en una terraza,

una tierra abandonada a través de una ventana

y a alguien pensar en otra vida,

y me he puesto triste

al verme en todos ellos.

Después,

he vuelto a casa,

a mi refugio blanco y triste,

a mi paz en calma culpable,

al fin de cada comienzo,

y te he mirado tranquila y bella,

en el sofá y en tu universo

de estrella fugaz,

y he dejado toda la tristeza en la puerta.

poemas de elvira sastre 3

“Yo no quiero ser recuerdo” (fragmento)

A la mierda el conformismo:

Yo no quiero ser recuerdo

Quiero ser tu amor imposible,

Tu dolor no correspondido,

Tu musa más puta,

El nombre que escribas en todas las camas

Que no sean la mía,

Quien maldigas en tus insomnios

Quien ames con esa rabia que solo da el odio.

Yo no quiero

Que me digas que mueres por mí,

Quiero hacerte vivir de amor,

Sobre todo cuando llores,

Que es cuando más viva eres.

Yo no quiero

Que tu mundo se dé la vuelta

Cada vez que yo me marche,

Quiero que darte la espalda

Solo signifique libertad

Para tus instintos más primarios.

Yo no quiero

Quitarte las penas y condenarte,

Quiero ser la única

De la que dependa

Tu tristeza

Porque esa sería

La manera más egoísta y valiente

 De cuidar de ti.

Yo no quiero hacerte daño,

Quiero llenar

Tu cuerpo de heridas

Para poder lamerte después,

Y que no te cures

Para que no te escueza.

Yo no quiero

Dejar huella en tu vida,

Quiero ser tu camino,

Quiero que te pierdas,

Que te salgas,

Que te rebeles,

Que vayas a contracorriente,

Que no me elijas,

Pero que siempre regreses a mí para encontrarte.

poemas de elvira sastre 4

“Camino de huida y vuelta”

No toques si duele, amor,

que una herida de tu mano

es como una primavera helada

y este cuerpo tirita con un solo roce.

No te quedes a verme llorar

si desconoces el polvo que inunda mis ojos,

si no sabes

que mis pupilas solo son escondites de palabras,

si lo único que quieres es borrar mis lágrimas

en vez de dejar que me seque y pueda respirar.

No te quedes a verme llorar

que no quiero mojarte

y que mueras de frío.

No te quedes a verme llorar

si no vas a besarme los ojos

y ahogarte conmigo.

No me rompas el pelo

que desde que te quiero nunca me peino,

y si ahora te marchas

tendré que volver a encontrarme en el espejo,

y yo solo quiero mirarme en tus ojos.

No vuelvas contra mí

todos los motivos que inventaste para quererme

como si fueras una suicida por amor,

que el romanticismo está hecho

para los que tienen el corazón roto.

No huyas

si no es

                     de ti

                                       hacia mí

el movimiento.

No me empujes al precipicio

y me preguntes con voz rota

si te prefiero a ti o a los puentes,

no me beses si no vas a volver,

no te vayas si no vas a girarte mientras lo haces,

no te quedes

si tu vida es un camino de huida y vuelta,

no me abraces por rutina

y no dejes de hacerlo por costumbre,

no te vuelvas hielo

cuando el frío nos apriete las costuras,

no te derritas

cuando mi boca ya esté seca y no pueda sostenerte.

No me duelas

si no vas a curarte.

No me quieras,

que amor es quererse

hasta cuando no me quieres

y eso es lo único que querría que hicieras siempre

y eso es lo único que nunca te pediré que hagas.

poemas de elvira sastre 5

“Tengo un plan”

Como el que lleva al mar a rastras en los ojos,

el que camina hacia delante, acariciando espaldas,

o el que besa parpados para soñar mas tranquilo,

te llevo en mi como en un accidente, hecho llanura,

como una caricia que termina en poemas mientras tu duermes,

como tiene el perdón grabado en el pecho el más culpable.

Te lo voy a decir de otra manera,

pájaros, seres inimaginables,

ojos que traspasan,

padres embullendo a sus hijos,

relojes desaciendose en el segundo que condese un instante,

peces devorando tigres, muchachas mirando por la ventana,

un beso en la mejilla de una enamorada arrodillada,

mujeres desnudas de piel azul,

la guerra imaginada y deshecha en un lienzo,

en resumen defines mis intenciones con la poesía,

quiero conjugar contigo todo los verbos que acaben en arte.

poemas de elvira sastre 6

“Dos tristes idiotas”

Mis ojos

viven despegados de todo mi cuerpo,

habitan en otro lugar que ya no existe,

se alimentan de bucles de recuerdos

que se asemejan a los rizos de tu pelo

y adivinan el pasado.

Puedes ver en ellos

dos décadas de otoños calientes.

Puedes tocarlos

y congelarte las espinas.

Puedes escucharlos

y leer un siglo de tristezas absurdas.

Puedes olerlos

y viajar en el tiempo.

Ahora están en pause:

desde que te ven olvidarme

hablan en un idioma extinto,

lloran sal

como si hubieran fracasado al traerte a mis orillas,

caminan heridos

como un animal golpeado y abandonado

en una estación de paso

sin coordenadas,

giran y giran y giran

por si en una de esas vueltas

te pierden de vista.

Mis párpados están más abiertos que nunca

y mis pupilas son dos puntos finales:

el que quisiste poner el primer día

y el que pusiste el último.

Pero mis ojos

son también dos tristes idiotas.

No se dan cuenta

de que no eres tú la que tienes que marcharte

para que ellos te dejen de ver.

Son ellos

los que tienen que dejar de mirarte

para conseguir no verte más.

Pero los cabrones cada día

de lluvia

me dicen lo mismo:

cualquier tiempo pasado fue mejor.

Y se vuelven a ir

a ese lugar

que ya no existe.

poemas de elvira sastre 7

“El hábito de habitarnos”

Me pregunto si es esto:

las palabras encajando en las notas,

la calma del equilibrio minúsculo

y el mínimo sobresalto que sale de dentro,

lo

ajeno

que

ya

es

propio.

Me pregunto si es esto:

el recuerdo en presente,

la mano experta tendida sin rozar apenas,

un silencio cómodo habitando entre miradas,

la

rutina

que

ya

es

perenne.

Cada noche

poemas de elvira sastre 8

“Mi vida huele a flor”

He redondeado esquinas

para no encontrar monstruos a la vuelta

y me han atacado por la espalda.

He lamido mi cara cuando lloraba

para recordar el sabor del mar

y solo he sentido escozor en los ojos.

He esperado de brazos cruzados

para abrazarme

y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.

He mentido tanto

que cuando he dicho la verdad

no

me

he

creído.

He huido

con los ojos abiertos

y el pasado me ha alcanzado.

He aceptado

con los ojos cerrados

cofres vacíos

y se me han ensuciado las manos.

He escrito mi vida

y no me he reconocido.

He querido tanto

que me he olvidado.

He olvidado tanto

que me he dejado de querer.

Pero

he muerto tantas veces

que ahora sé resucitar

—la vida es

quien tiene la última palabra—.

He llorado tanto

que se me han hecho los ojos agua

cuando he reído,

y me he besado.

He fallado tantas veces

que ahora sé cómo discernir los aciertos de lo inevitable.

He sido derrotada por mí misma

con dolor y consciencia,

pero la vuelta a casa ha sido tan dulce

que me he dejado ganar

—prefiero mi consuelo

que el aplauso—.

He perdido el rumbo

pero he conocido la vida en el camino.

He caído

pero he visto estrellas en mi descenso

y el desplome ha sido un sueño.

He sangrado,

pero

todas mis espinas

han evolucionado a rosa.

Y ahora

mi vida

huele a flor.

poemas de elvira sastre 9

“Ruido”

Si te marchas

hazlo con ruido:

rompe las ventanas,

insulta a mis recuerdos,

tira al suelo todos y cada uno

de mis intentos

de alcanzarte,

convierte en grito a los orgasmos,

golpea con rabia el calor

abandonado, la calma fallecida, el amor

que no resiste,

destroza la casa

que no volverá a ser hogar.

Hazlo como quieras,

pero con ruido.

No me dejes a solas con mi silencio.

Las letras siempre acompañaron su vida; desde los doce años escribió su primer poema. Para los 15, abrió su propio blog en Internet al que llamó: Relocos y Recuerdos. Es así como su talento va llegando a más y más corazones amorosos y dolientes que toman sus versos como una vívida interpretación de lo que ellos mismos sienten.

Poco después, ganó el premio de poesía, Emiliano Barral, con el relato corto “Saudade”. Pasan los años y el éxito de la escritora continúa creciendo. Si quieres conocer más de su trabajo, visita su sitio oficial y síguela en Facebook para no perderte ninguna novedad. 

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