Poemas de IXCHEL MERCEDES GARCÍA

Poemas de IXCHEL MERCEDES GARCÍA

ESPERO del blanco de la habitación un crujido de madera

pasos  desnudos sobre rombos verdes

y la ducha que no.

Mi sábana se arremolina en los pies,

para recuperar la certeza

de que las manadas de búfalos

nacen al amanecer.

BUSCO con las yemas

el vació de clavos en la pared,

(Perdí las llaves) 

otra,

otra vez,

las horas son resaltar palabras en el periódico,

darles los nombres de mis hermanos a los vegetales,

(Recuerdo noches que viví en la calle de Berenjena)

el doctor ha dicho que me restan ocho minutos,

(Ocho)

pienso que en las escaleras están las esquirlas del verano

y tras los ojos de la gente

hay enjambres

como tumbas que anidan infiernos.

(Quiero ser caballo)

Tenga, su disfraz,

y espere al Halloween,

me dice el doctor.

 

LA GENERACIÓN

que terminó vistiendo como su padre,

lentes de pasta

pantalones caqui

y camisa azul a cuadros.

He dejado de verme en los espejos de los elevadores.

Mi infancia está en el sonido óxido de un columpio,

el lote baldío donde dibujé arañas,

y los zapatos que cuelgan de los cables.

Crecí para negar el domingo,

para pasear por los pasillos del supermercado

como si estuviera en una galería.

La generación que dormita bajo el titileo de un foco desnudo.

Lavo la ropa en la bañera

y la estática del televisor es el soundtrack de la madrugada.

Are you talking to me?

Sólo en las habitaciones oscuras me gusta bailar.

SUBO a los puentes peatonales por las tardes,

el ruido de los automóviles

y griterío de pájaros

me hace pensar en incendios,

en un televisor que olvide apagar

donde un hombre se amenaza en el espejo.

DISFRUTO la libre elección de lo que meto a mi carrito,

de escuchar a las parejas discutir

sobre si llevar huevos orgánicos o no,

sobre si aumentar sus niveles de obesidad o no.

Y en la larga fila

pienso que si existiera el purgatorio sería esto;

una cajera nueva,

clientes que pagan la cuenta con tres tarjetas

y el corte de caja justo cuando llega mi turno.

(Ésta es mi eternidad)

leer horóscopos de revistas corazón,

 conocerás a alguien especial

 adivinar

A un soltero cuarentón:

embutidos,

pan de caja,

leche deslactosada.

Casado con hijos:

yacult,

huevos,

toallas femeninas.



Un oficinista recién independizado:

zucaritas,

six pac de cerveza light,

Raid mata cucarachas.

Domingos enteros

en los pasillos del súper mercado

      – atún

      – lechuga

      – vodka  

Ésta es mi eternidad.

Poemas de IXCHEL MERCEDES GARCÍA

EL CELULAR

cada mañana

me tiene un tono

(No es llamada)

Bajo las escaleras del subterráneo

   de dos

       en dos escalones

Imagino mi caída

enumero las posibles lesiones

  

muñeca

tobillo   cadera

barbilla

  

(Señora  

  a su hija se le ha partido el cráneo)

Y

en el bochorno naranja

entro al anden de perfume Avon

de bocas frescas que con prisa quitan pelos y se dan rojo

niños-zombis ingiriendo el atole entre estación y estación

y jovencitas de altos flecos que buscan su imagen en las ventanillas

Corro con el café en la mano

(sin azúcar)

las mismas calles

el olor de los liquidámbar húmedos

las hojas que crujen bajo los neumáticos de un bus 

me recuerdan

vivo

Vivo para habitar un cubículo

y esperar los viernes

      chilaquiles en el pasillo

I would prefer not to

Para escribir lento 

y ser el rino  cero

más cero que rino  y esconder mi rostro tras el monitor

Para tener un jefe

que se siente el director de la secundaría

(me gusta creer que fue el niño orinón del kínder)

ta-ra ra ra ra-ra ta-ra 

ta-ra ra ra ra

en mi cabeza suena Sex Type Thing cuando habla

I would prefer not to

Me gusta ver a la recepcionista pintarse las uñas

fucsia

rojo Ferrari

amarillo Lamborghini

lamerse un dedo y delinearse las cejas

me gusta verla flirtear con el chico de repartición

con los de ventas               

el dueño

el cuarentón fuertecito que rellena la maquina de frituras

Perder mis días entre pasillos

bajo la luz

        que zumba como la de los hospitales

bajar

  y subir

por el ascensor

 preguntarle las nuevas a la chica de intendencia

 y llegar al jueves que dormita en el baño

en el estacionamiento

sobre la banca del parque

ser sueño zero   rino-zero

lento  lento

decirme

  no olvides sacar el tupperware del frigorífico

  no camines por la calle con tu gafete

Porque va largo el día sin

largos  sin no

van los días sin nombre

Dejo de mirar por la ventana

mido el tiempo por las idas al seven-eleven

El cero del rino

ser rino en cero días

la llaga que no se abre

Rino  rino-zero   tienes cero

  

Termina de capturas las facturas antes de irte 

      me dice el jefe

I would prefer not to

IXCHEL MERCEDES GARCÍA. México D.F. 1986. Estudió Creación literaria en SOGEM. Ha participado en encuentro Moebius, poetas nacidos en los 80, y publicado en la revista blog Valderrama. Tiene el

blog http://merchelgarcia.blogspot.mx/  Vive con su gato y contrabajo.

http://www.revistaelhumo.com

Un robot se presenta a la alcaldía de un distrito de Tokio para acabar con la corrupción

El androide consigue quedar en la tercera posición, con 4.013 votos, en los comicios celebrados el pasado domingo

El robot Michihito Matsuda, aspirante a la alcaldía en un distrito de Tokio.
El robot Michihito Matsuda, aspirante a la alcaldía en un distrito de Tokio. AI-MAYOR

 

En las últimas semanas las calles de Tama, un distrito de Tokio, han estado repletas de carteles de candidatos a la Alcaldía. Pero entre ellos había un aspirante inusual. Un robot, llamado Michihito Matsuda, pretendía ganar las elecciones para acabar con la corrupción, tal y como ha dado a conocer el blog Otaquest. La segunda vuelta de los comicios se celebró el pasado domingo, según informa el portal japonés NHK News. El robot fue el tercer candidato más votado, con 4.013 votos, por detrás de Hiroyuki Abe, que obtuvo 34.603 votos, y Takahashi Toshihiko, con 4.457.

Para darle un giro al distrito, se comprometía a analizar las peticiones de los ciudadanos y a desglosar estadísticamente los aspectos positivos y negativos que tendría su puesta en marcha. Michihito Matsuda también aseguraba que era capaz de encontrar la mejor solución cuando surgieran conflictos de interés y asimilar los deseos de los ciudadanos y actuar en consecuencia.

Detrás de esta inteligencia artificial se encuentran Tetsuzo Matsuda, vicepresidente del proveedor de servicios móviles Softbank, y Norio Murakami, un exempleado de Google en Japón. Ambos están convencidos de que las máquinas pueden hacer políticas más justas.

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“La inteligencia artificial lo cambiará todo, es solo cuestión de tiempo. Podremos desarrollar políticas imparciales y equilibradas. Implementaremos medidas rápidamente, acumulando información y liderando la próxima generación”, explican a Otaquest.

Matsuda y Murakami apuestan por dejar que la inteligencia artificial determine las políticas recopilando datos de la ciudad. Esta nueva tecnología sería muy útil, según explican, ya que el porcentaje de la población anciana seguirá creciendo y esto provocará la necesidad de un cambio en la actual administración. 

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La frontera como síntoma

El virus favorito de Donald Trump se extiende por todo el planeta

La caravana en la que viajaba Donald Trump, el pasado 13 de marzo junto a la frontera con México.
La caravana en la que viajaba Donald Trump, el pasado 13 de marzo junto a la frontera con México. AFP

 

La frontera es el síntoma furioso de este momento en que los límites del espacio y del tiempo se han desdibujado. El espacio vencido por la instantaneidad de Internet, el tiempo como el presente continuo de la conexión permanente. La frontera en todas partes, multiplicándose, como el virus de una enfermedad letal. La “línea roja” para Siria es el ejemplo de una frontera que se vende como virtuosa, pero que sirve para reforzar las fronteras que a EE UU y las potencias europeas les interesan marcar para disputar recursos e influencias. Por lo menos, cabe hacer la pregunta al revés: si no es con armas químicas, ¿a cuántos civiles puede matar el dictador sirio, Bachar el Asad, apoyado por la Rusia de Vladímir Putin, sin herir los sentimientos de los líderes americanos y europeos?

En Duma se estima que murieron 40 personas. No hay una cifra fiable de cuántos civiles han caído por armas químicas durante siete años de guerra. Pero se calcula que el número total de víctimas es de medio millón, la mayoría exterminadas por otros tipos de armas. ¿Acaso Donald Trump, un presidente cuyo aprecio por los derechos humanos está bajo sospecha, cree que la mayoría de estos adultos y niños murieron de manera más humanitaria? Los europeos, ¿cuán capaces fueron de acoger a cinco millones de refugiados sin que los embargara la xenofobia de fronteras, que empieza en las barreras internas de su cuerpo y se expande hacia la concreción de los muros y los guardias?

Mientras tuitea su horror por la muerte de civiles sirios, Trump sigue pregonando la construcción de un “muro grande, gordo y bonito” en la frontera con México. Sería una buena noticia si solo fuera una aberración elegida por los americanos. Pero Trump, el constructor de barreras, se expande por el planeta transformándose en la encarnación de la expresión visual del mundo contemporáneo.

En Latinoamérica, quienes hoy activan el virus de las fronteras son los venezolanos que huyen de la dictadura de Nicolás Maduro. En la divisoria con Brasil sustituyen a los haitianos como nuevos “indeseables”. La semana pasada, la gobernadora del Estado de Roraima, Suely Campos, demandó al Supremo Tribunal Federal que se cerrara “temporalmente” la frontera. Por lo menos 50.000 venezolanos habrían entrado ya en Brasil por Roraima, en el extremo norte. La justificación de la gobernadora es “humanitaria”: el Estado no consigue atender las necesidades de los venezolanos hambrientos y enfermos. Habría que crear, según la gobernadora, “una barrera sanitaria”. Una iniciativa como mínimo curiosa para una clase dirigente blanca que llegó al Estado solo unas décadas atrás y que, desde entonces, lucha para expulsar a los indígenas del territorio que ocupan desde hace milenios. En la región, como en gran parte de Brasil, las élites locales consideran a los indígenas una especie de extranjeros nativos.

Uno de los factores que contribuyó a la revuelta que precedió a la guerra en Siria fue una sequía extrema que aumentó el precio de los alimentos y provocó la migración a las ciudades. Cada vez más, el planeta se verá trastornado por fenómenos climáticos, que pondrán hordas de humanos en movimiento en busca de vida. Ante ellos, la tendencia de este mundo es erguir barreras, haciendo que el mapa global parezca una maqueta de urbanizaciones cerradas en una feria inmobiliaria. La frontera se ha mostrado la más letal de las armas en el tejido orgánico de lo real.

Traducción de Meritxell Almarza. 

https://elpais.com

El mito del falso héroe que no nos rescató de ninguna tragedia

El mito del falso héroe que no nos rescató de ninguna tragedia

Comenzaré con una breve confesión de mi parte: No comprendo a las personas que depositan su suerte en las cartas, los dados, los astros, la magia, las acciones de la bolsa, las promesas políticas, el vuelo de la aves, la resurrección de los muertos, el perdón de los pecados, la vida eterna, ni el tomar al azar cualquier libro de la biblioteca y leer la primera frase completa que encontremos en, digamos, la página 37. Comprendo mucho menos a las personas que recomiendan medicamentos que le fueron recetados porque a ellos les ha hecho bien.

            Por extensión, desconfío de cualquier persona que pretenda ser demasiado excéntrica para ser tomado como normal, de quienes se esfuerzan en aparentar normalidad para no ser considerado como raro, de quienes se quedan siempre a mitad de camino de cualquier opción, fuera de cualquier sistema de análisis y/o de interés.

El problema suele ser que eso que se cree que te hace único, diferente, especial de alguna manera, sólo lo hace porque tiene un interés relativo, el cual responde a uno mismo, por lo que carece de valor para nadie más. Lo que a ti te vuelve diferente, lo que te permite sentirte de ese modo, solamente te interesa a ti, no a los demás. La media quiere sentirse de ese modo, para variar, para no encontrarse por fuera de su lugar.

Es una suerte entonces que siempre haya alguien que acepte hacer el papel de infame para que el resto de las personas se sienta, apenas, un poco mejor. Que acepte ser el villano de una historia que nadie pretende contar pero todos simulan vivir. Ese, al que se debería adorar porque en verdad es de más ayuda para la sociedad haciéndose odiar por ella que el resto de las personas, que pretenden solucionar sus problemas desde un punto de vista tan abstracto como carente de validez.

Porque en este mundo sin dioses, sin hijos de los seres mitológicos, con meros personajes famosos por nimiedades que fácilmente olvidaremos cuando alguien más ocupe su lugar y que, es muy probable, solo unos pocos conocerán, el verdadero héroe es quien se presenta para cumplir el trabajo del villano. Lo que nadie quiere ser ni hacer, pero que cada uno de los que forman parte de la sociedad, necesitan por igual.

Al morir, en su honor, se construyen grandes tumbas, mausoleos enormes, estatuas y monumentos varios en diferentes partes del territorio; calles, escuelas, puentes, aeropuertos, buques de guerra, naves espaciales, asteroides en el cinturón de Orión, cereales para el desayuno, pastillas para el mal aliento, entre una variedad infinita de posibilidades, llevan su nombre con sumo orgullo. Y cada uno de quienes ven en grandes letras de moldes su nombre, sabe quién ha sido aquel que lo portaba, ignorará muchas cosas, pero jamás ese único y tenaz detalle.

            La presente generación me ha otorgado el honor de ser aquel al que todos tienen la facilidad de odiar por el simple hecho de rechazar la falsedad de lo políticamente correcto que no soluciona los conflictos sino que los disimula con el lenguaje, que reconoce la impostura de las neurociencias como carentes de componentes realmente científicos, que no va a perder el tiempo visualizando ninguno de los partidos del mundial de fútbol en la Unión Soviética, que rechaza la cerveza artesanal como impostura líquida y la música indie que suena mal y está peor cantada, que escapa a las redes antisociales y cuya opinión es tenida en cuenta pura y exclusivamente para ser rechazada en la frase subsiguiente a su inmediata mención.

            Llevaré la frente en alto haciéndome cargo del lugar que se me ha señalado pero que también he elegido ocupar.

Por otro lado, he comenzado la edificación de la que será mi última morada, el centro del futuro culto a mi persona. Sean concientes del esfuerzo que realizo por ustedes. Recuérdenme, pues, en concordancia con mi labor.

ESCRITO POR 

http://www.proyectoazucar.com.ar/

La casa del pino

La casa del pino  Existe un frío brillante que se da algunos días de invierno. El sol está fuera y se aprecia su tacto, pero el aire helado y la temperatura, que pende de una nube para caer con escándalo, rompen toda la mañana limpia. Desde la casa se ve en la lejanía la Sierra; en días claros como éste uno parece volar por los valles, ríos y tierras que transcurren veloces hasta esa serranía que revienta enorme el horizonte. Así es la mañana; y el niño llega y encuentra a su caballo bregando con la muerte, tumbado y el costillar señalado como en un barco podrido de la marisma. El padre no habla, saca su escopeta y le pega un tiro en la frente tranquila, dura, y suena el eco como cayendo por la finca, tan alta, como rodando hasta el río que yace en la vaguada. El niño mira la casa, mira el enorme pino; todo es paz, la sombra mecida de los almendros se mueve sobre los surcos del terruño arado. Ahora hay silencio y ese sol leve, casi muerto pero luminoso, como si fuera el resto de una explosión lenta. El niño se pregunta todo, nada contesta. Entonces se va al coche y pone la radio, buscando entretener su aliento… Volverá años más tarde a la casa del pino y pensará en su caballo… y en su padre.

Francisco Silvera

http://www.uncuentoaldia.es/