Sears era el Amazon de su época, ¿cómo terminó en bancarrota?

Sears era el Amazon de su época, ¿cómo terminó en bancarrota?

Los almacenes de empacado en Chicago alrededor de 1900, cuando un cuarto de la población estadounidense recibió un catálogo. CreditArchivos Interim/Getty Images

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Los pedidos llegaban prácticamente de todas partes —en un momento llegó a haber 105.000 al día—, a tal punto que la empresa se volvió un poder económico por sí sola. Tenía la capacidad de hace triunfar o quebrar a sus proveedores. Podía dictar los términos para la manufactura. La ciudad donde tenía la sede tuvo un auge gracias a que la minorista, enfocada en los entonces aspectos tecnológicos, construyó almacenes y fábricas y atrajo a más negocios e incluso a rivales. Los gobiernos locales se quejaban de que la compañía estaba dañando las tiendas pequeñas.

Así era Sears, Roebuck & Co. a principios del siglo XX en Chicago. Pero esa misma descripción podría usarse para otras tiendas minoristas a lo largo de la historia reciente, ya sea Walmart, Kmart, Safeway o F. W. Woolworth; las oficinas de esta última en Manhattan fueron calificadas incluso como la “Catedral del Comercio” cuando fueron inauguradas en 1913. Hoy ese edificio alberga departamentos de lujo cuyos jóvenes residentes seguramente saben poco del emprendedor que lo construyó.

Es decir, convertirse en el principal minorista de Estados Unidos no te garantiza la inmortalidad, al menos no más allá de la arquitectura. Sears alguna vez fue la mayor empresa de ventas al por menor del país y ahora, después de 132 años en el negocio, ha iniciado los trámites para presentarse en bancarrota según el capítulo 11 de la ley estadounidense.

Sears alguna vez fue el Amazon de su era porque su cofundador Richard Warren Sears supo aprovechar dos grandes redes: la ferroviaria y la del servicio postal estadounidense. En 1896, cuando el Servicio de Correos de Estados Unidos empezó a tener entregas gratuitas en áreas rurales, todo hogar estadounidense quedó al alcance de la empresa.

Y Richard Sears llegó a ellos. Utilizó su ingenio para la promoción y la mercadotecnia para poner su catálogo en manos de 20 millones de estadounidenses en 1900, cuando la población total del país rondaba las 76 millones de personas. El Libro de Sueños o Gran Libro o Libro de Deseos, como fue apodado en distintas ocasiones el catálogo, a veces tenía más de 1500 páginas y ofrecía unos 100.000 productos. En 1886, cuando uno de sus proveedores de pantalones se volvió socio de la empresa —el mago de la manufactura Julius Rosenwald— Sears estaba encaminado a volverse un monstruo de la integración vertical. Ya fuera que necesitaras un guante de béisbol, un vestido o una barredora —incluso una casa completa— Sears lo tenía. “No importa a dónde vayas o dónde busques, no encontrarás un precio ni cercano al que ofrece este libro”, decía el catálogo de 1922.

Sears era el Amazon de su época, ¿cómo terminó en bancarrota?

El catálogo de Sears de 1902 CreditAP Photo

Sears se repartía en ese entonces el mercado de catálogos con un rival local, Montgomery Ward. ¿No lo recuerdan? Me imagino que no. La empresa de cupones de descuento electrónicos Groupon, que alguna vez lucía imparable y ahora lucha por seguir a flote, ocupa parte de las oficinas que fueron sede de Ward en Chicago. Sears, Montgomery Ward y otra minorista nacida en Estados Unidos, J. C. Penney, dominaban las ventas al por menor en el país; en 1975 controlaban el 43 por ciento de todas las ventas en tiendas departamentales. Incluso en esa época Sears ya empezaba a tambalearse frente a su nueva competencia.

No era la única. A&P, que en 1912 estableció el primer supermercado estilo almacén que aún vemos hoy en día, también se dirigía a un desmoronamiento que duraría varias décadas de distintos dueños y gerentes. La última vez que el gran A&P hizo la fila para pagar en caja fue en 2016, después de su segunda declaración de bancarrota (quizá en realidad fue la tercera). A&P alguna vez tuvo 15.829 tiendas y tenía la fábrica de empacado de alimentos más grande del mundo en Nueva York. Tenía tanto poder que en 1949 los reguladores antimonopólicos quisieron hacer que la empresa se dividiera en siete compañías separadas. Varios gobiernos estatales de Estados Unidos aprobaron leyes contra cadenas para que las tiendas pequeñas pudieran enfrentarse mejor a las pérdidas en conjunto que A&P podía ofrecer con precios bajos para atraer a la clientela. Esas leyes hicieron poca diferencia.

Sin embargo, para la inflación de los años setenta, A&P luchaba contra cadenas más ágiles como Safeway, que se convirtió en la tienda de comestibles más importante de Estados Unidos, o los nuevos modelos de venta al por menor, como las tiendas departamentales. La incursión de Walmart en la venta de víveres terminó por sellar la suerte de A&P a la vez que Walmart se volvió la principal minorista de almacén estadounidense. Ahí se mantiene… por ahora.

A&P intentó remediar su situación de una manera dudosa a principios de los ochenta, cuando la administración se deshizo del plan de jubilación que llamó “sobrefinanciado” para conseguir capital operativo. Esta estrategia desafortunada fue replicada por muchas otras empresas estadounidenses y puso fin a los planes de pensión de los que tantas personas dependían para su retiro.

Sears, en sus fases tempranas con líderes como Robert E. Wood, pudo gestionar grandes cambios en el panorama demográfico y económico. Para 1925 había más estadounidenses en ciudades que en áreas rurales; Sears entonces abrió tiendas físicas. En el auge económico de la posguerra surgió el centro comercial moderno y Sears estaba en posición para financiar y conseguir los espacios que en ese entonces eran las mejores ubicaciones de Estados Unidos (ahora no tanto).

Para mediados de los ochenta, después de una reestructuración, la empresa resurgió al convertirse en un conglomerado que también tenía en su cartera a la aseguradora Allstate y la agencia de corretaje Dean Witter. Sears intentó ingresar al mercado de tarjetas de crédito con Discover. Su razonamiento era que los estadounidenses le confiaban a Sears los gastos de la familia, entonces, ¿por qué no harían lo mismo para los ahorros? Pues no fue así.

Sears era el Amazon de su época, ¿cómo terminó en bancarrota?

En su apogeo, la empresa vendía desde vestidos y juguetes hasta componentes para construir una casa y lápidas funerarias. CreditSears, Roebuck & Company

En la Torre Sears la administración no era capaz de ver cómo había cambiado y seguía cambiando el panorama de los minoristas. Sears no podía competir efectivamente con Walmart y el crecimiento de otras tiendas como Toys ‘R Us. Más aún, la empresa no tuvo visión para anticiparse a internet. Para 1993 Sears había cerrado su red de almacenes y había abandonado el negocio por catálogo; básicamente se deshizo de lo que ahora forma la base del comercio electrónico. Amazon hizo su primer envío de un libro en 1995.

Lo que nos lleva a Eddie Lampert, director ejecutivo de ESL Investments, que compró Sears en 2005 con la idea —equivocada— de que podía revitalizarla. Lampert culpó hace poco a los jubilados de Sears por algunos problemas de la empresa: se quejó de que darles el dinero que les correspondía había afectado a la empresa. Durante una década se dedicó a volver a Sears más pequeño (también a Kmart, que es parte de la matriz Sears Holdings) y luego culpó a la economía, al clima, a Walmart, a Amazon y a cualquier otro cuando su plan fracasó. Enfrentada con una deuda que no puede repagar, Sears busca declararse en bancarrota para mantenerse a flote hasta la Navidad. Pero nadie parece convencido del más reciente plan de reestructuración de Lampert, que vendería el control que tiene ESL de algunos de los mejores activos que aún tiene Sears, como la compañía de electrodomésticos Kenmore.

Hoy Amazon, el principal minorista electrónico del mundo, es de los mayores clientes del Servicio de Correos de Estados Unidos.  Tal como lo hizo Sears en 1925, Amazon ahora tiene sus propias tiendas físicas; adquirió el supermercado Whole Foods y tiene otras instalaciones para intentar competir con Walmart. La empresa también va mucho más allá que cualquier minorista en cuanto a su diversificación: tiene servidores web y para acceder a la nube, fabrica productos propios, vende moda, hardware y tiene hasta una flota aérea. Amazon también ha atraído la atención de los gobiernos; un anuncio reciente de que aumentará a 15 dólares la hora el salario mínimo para todos sus empleados en Estados Unidos posiblemente reduzca las críticas sobre el trato que tiene hacia los trabajadores. Aparentemente, la meta de Amazon es ser menos odiado que Walmart.

Y sin duda luce invencible hoy en día. Pero también lucían así todos los demás minoristas y almacenes que se volvieron el animal más grande del patio. Todos innovaron, todos pusieron en entredicho los límites sobre el manejo de precios, las cadenas de suministro, la mercadotecnia, la regulación, las prácticas de empleo, su expansión y el acceso a beneficios tributarios. Todos al final quedaron perdidos.

Sears es el capítulo más reciente de esta historia. Muy probablemente no será el último.

https://www.nytimes.com/es

MIHALY ZICHY Y SOPA DE SANDÍA

MIHALY ZICHY Y SOPA DE SANDÍA

El dibujante húngaro, romántico, del XIX, pacifista, nómada se llama Mihaly Zichy.

La cama revuelta, el edredón y los almohadones amontonados. Debe ser otoño o invierno. No hay recato, ni locura, ni instinto desatado pero si glotonería de gourmet, saboreo lento, complicidad infinita, libertad compartida, felicidad. Esa media sonrisa de ella y también de él, ese gesto de subirse la ropa para verle los ojos, esas palabras de ella que uno imagina tan fácilmente. Me parece uno de los dibujos más bellos, dulce, tierno, inocente y sincero que conozco.

Además, me recuerda a tí, si, a tí Zamo, que ahora me lees desde no sé dónde, algún cibercafé, no te sonrojes, que te veo. Ha pasado mucho tiempo pero recuerdo tu sabor porque la memoria olvida palabras, imágenes, canciones, caras, momentos, pero la memoria no olvida nunca los olores, ni los sabores ricos que descubrimos a lo largo de la vida. Por eso comer no es lo mismo que alimentarse, por eso el sexo no es sólo cópula, por eso los cocineros andamos persiguiendo siempre ese sabor que guardamos en la memoria, ese guiso, ese plato, ese aroma remoto y sin embargo tan presente. También en el amor buscamos esa, esta, complicidad alimenticia y glotona. “Te voy a comer a besos” decimos muchas veces como amantes. “Co-mer-a-be-sos” ¿no es sencilla y bella y verdad esta expresión española?

¿Pero no era este un blog de cocina?….siiiiiiiii, de cocina, de alimentos, de guisos para hacer en compañía…pero también de sabores ricos.

Y ahora la receta rápida, reparadora, fácil. De nuevo sandía pero convertida en una sopa fría: media sandía madura, dulce, en su punto. Quitamos las semillas, la trituramos en un vaso batidor y servimos en un cuenco de gazpacho. Cortamos finas laminitas de jamón de pato en abundancia y unas buenas aceitunas negras también fileteadas y dos hojitas de menta de igual forma. Echamos un buen puñadito de todo esto en cada tazón y…a comer. Antes o después de esa escena de Zichy. Eso al gusto.

http://gastropitecus-gloton.blogspot.com

Las «súper hormigas» que hicieron que Darwin se cuestionara su teoría de la evolución

Los científicos han descubierto que las colonias modifican según sus necesidades una parte de la larva que se creía sin función para crear insectos de defensa

Las hormigas obreras pueden diferir mucho en su tamaño, aunque todas sean de la misma colonia

Las hormigas obreras pueden diferir mucho en su tamaño, aunque todas sean de la misma colonia – Alex Wild

Al observar una fila de hormigas, llama la atención la diferencia de tamaños: las hay muy pequeñas, casi diminutas, al lado de otras que pueden triplicar el cuerpo de sus hermanas, pero que recorren el mismo camino. Lo más probable es que todas pertenezcan a la misma colmena y sean del tipo obrero, pero ¿cómo es posible que sean tan distintas si son de la misma especie?

Esta pregunta ha tenido intrigados a los científicos durante años, incluido el propio Charles Darwin, quien se cuestionó toda su teoría sobre la evolución por este hecho. Que algunas hormigas obreras, sobre todo las del género Pheidole -del que se conocen más de 1.000 especies distintas-, posean una gran cabeza acompañada de enormes mandíbulas no es casualidad, sino que ha sido la propia colmena quien las ha «creado» así para convertirlas en soldados. Esta teoría se desgrana de un estudio publicado en la revista «Nature»por científicos de la Universidad McGill (Canadá), que afirma que un órgano desarrollado por algunas larvas -que hasta ahora se consideraba «inútil»- tendría la culpa de que estas obreras fueran más grandes y aguerridas.

«Fue un descubrimiento completamente inesperado. La gente había notado que durante el desarrollo de las soldados, un órgano aparentemente inútil aparecía para luego desaparecer, pero asumieron que era solo un efecto secundario de las hormonas y la nutrición responsables de convertir larvas en soldados», explica Ehab Abouheif, autor principal del artículo perteneciente al departamento de Biología de McGill.

El germen de unas alas que no existen

En concreto, ese órgano «inútil» es el disco imaginal de las alas (es decir, un saco de células epiteliales que poseen las larvas al final de su desarrollo y a partir del cual se formarán estos apéndices). Se creía que este era inservible, ya que las hormigas soldado no vuelan. Sin embargo, a través de diversas técnicas (quirúrgicas y moleculares) para cortar porciones de este órgano vestigial, descubrieron que podían influir en el tamaño de las futuras hormigas.

«(Este disco imaginal) no era un efecto secundario de las hormonas y la nutrición, sino que es el responsable de generar los soldados. Es su presencia efímera la que regula el tamaño de la cabeza y el cuerpo, haciéndolas crecer a un ritmo acelerado, que engendra estos soldados de cabeza grande con mandíbulas enormes y cuerpos más robustos», explica Abouheif.

Aprovechando esta circunstancia, la colonia en su conjunto es capaz de mantener el equilibrio entre soldados y obreras. Estudios anteriores demostraron que la proporción permanece constante en todas las colonias del género Pheidole, con una proporción de obreras del 90-95% al 5-10% de soldados. De hecho, las colmenas mantienen esta distribución al detener el crecimiento del disco imaginal con una feromona inhibitoria cuando hay demasiados soldados.

No obstante, la colonia puede aumentar el número de este tipo de insectos muy rápidamente si está bajo amenaza o si su número de soldados ha disminuido por alguna razón.

¿Otros órganos «inútiles» que no lo son tanto?

Basándose en el descubrimiento de sus equipos en las hormigas, Abouheif propone que los órganos vestigiales o rudimentarios -es decir, que se creía que habían perdido su función- pueden desempeñar un papel mucho más importante de lo que se había imaginado anteriormente en el desarrollo de los organismos.

«Hasta ahora, la gente ha asumido que estos órganos simplemente ofrecen evidencia de evolución y descendencia común, ignorando cualquier posible función actual. Ahora que sabemos el papel crucial desempeñado en las colonias de hormigas Pheidole por el disco de ala vestigial, significa que tendremos que volver atrás y observar otros órganos rudimentarios bajo la misma luz. ¿Quién sabe lo que los científicos descubrirán?», se pregunta el científico.

https://www.abc.es/ciencia

Leonard Cohen y el aberrante Kanye West

Un poema póstumo coloca al canadiense en medio de las guerras del rap

Leonard Cohen, durante un concierto, en agosto de 2012, y Kanye West, en un momento de su encuentro en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, el pasado 11 de octubre.
Leonard Cohen, durante un concierto, en agosto de 2012, y Kanye West, en un momento de su encuentro en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, el pasado 11 de octubre. NICOLAS MAETERLINCK / KEVIN LAMARQUE GETTY / REUTERS

Ya sabrán de la polémica que enfrenta al difunto Leonard Cohen con el rapero Kanye West. El nuevo libro de Cohen, The Flame, que Salamandra editará en noviembre, contiene unos versos burlones titulados Kanye West is not Picasso.Con la mentalidad contemporánea, el poema ha sido interpretado como un diss,esa tradición del hip-hop que consiste en atacar a un colega, quizás con la esperanza de que aquello ascienda a beef, una bronca prolongada, tan del gusto del morboso público (reconozco que yo también disfruto esas peleas, siempre que no superen lo verbal).

El poema
El poema ‘Kanye West is not Picasso’, de Leonard Cohen.

Tal vez esa fuera la secreta intención del zascandil de Montreal, que seleccionó Kanye West no es Picassopara su inclusión en La llama. O puede que simplemente ironizara sobre la hiperbólica tendencia de críticos y fans a comparar figuras actuales con gigantes del pasado. Aunque Kanye West no necesita alabanzas ajenas: ya jugó con el símil en su disco de 2016, The Life of Pablo. Cierto que ese título también podía referirse a Pablo Escobar o Pablo Neruda pero, años antes, durante un concierto, había proclamado “Soy Picasso, soy Miguel Ángel, soy Basquiat, soy Walt Disney, soy Steve Jobs”… basta, basta: ya lo hemos pillado.

Clarividente Leonard: cuando escribió esos versos, a principios de 2015, nadie podía imaginar que alguien tan creativo como Kanye se convertiría en un hincha de Donald Trump. O que, revelando su ignorancia de la historia de las rebeliones, proclamara que los siglos de esclavitud solo fueron posibles por la aquiescencia de los afroamericanos. Resumiendo: semejante megalómano es un blanco fácil. Pero Cohen también arremete contra la simplona equiparación de Jay-Z con Bob Dylan.

Portada del libro de Cohen.
Portada del libro de Cohen.

Lo interesante ha sido la reacción de algunos belicosos seguidores de West, que han decidido que Cohen era un carca que lamentaba el imperio del rap. Lo cual supone desconocer las abundantes declaraciones del canadiense donde reconocía la relevancia del hip-hop, más allá del tópico de si es o no poesía; en alguna ocasión Cohen mencionaba específicamente a Jay-Z y Kanye West. Obviamente, tampoco entienden su particular sentido del humor.

La poesía, vamos a recordarlo, trafica en ambigüedades, que son anatema en el planeta Twitter. Dudo que los hatershayan advertido la elegancia del final, con ese verso que dice I don’t get around much anymore, a la vez un reconocimiento de los condicionantes de la edad —“ya no salgo mucho”— como un saludo a la gran música negra, personificada en la balada homónima de Duke Ellington y Bob Russell. ¿Y saben lo mejor? Con ese soniquete a base de reiteraciones, Kanye West is not Picassopodría reciclarse perfectamente en rap.

https://elpais.com/cultura

López Obrador no puede dejar que México se aísle

López Obrador no puede dejar que México se aísle

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, en una conferencia de prensa en Ciudad de México en julio de 2018 CreditSashenka Gutierrez/EPA, vía Shutterstock

CIUDAD DE MÉXICO — El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que entrará en funciones en México en diciembre de este año, enfrentará un escenario tenso y fragmentario en América Latina. La política exterior del nuevo presidente mexicano estará marcada por el ascenso de una nueva derecha conservadora en Suramérica y la deriva autoritaria y represiva de una parte de la izquierda en Venezuela y Nicaragua. Se trata de un contexto polarizado en el que el liderazgo regional de México será indispensable.

En buena medida, López Obrador llegó al poder porque la izquierda mexicana asimiló los valores democráticos. Por lo mismo, imponer a su diplomacia la camisa de fuerza del viejo nacionalismo no solo es incongruente, sino dañino para el interés de México. Una estrategia diplomática como la mexicana, consciente de su vocación latinoamericanista y a la vez comprometida con el vínculo bilateral con Estados Unidos, no debe cerrar los ojos al ascenso de los nuevos autoritarismos de izquierda o derecha en la región. Hacerlo equivaldría a recaer en el divorcio entre soberanía y democracia y regresar al ambiente polarizado de la Guerra Fría.

Durante su campaña electoral, López Obrador le imprimió un tono impreciso a su futura política exterior. Por un lado, planteaba una vuelta a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos y, por el otro, reiteraba que la “mejor política exterior era la interna”. El mensaje que trasmitían estas frases era que la estrategia diplomática de su gobierno intentaría un regreso a la política exterior mexicana del Partido Revolucionario Institucional (PRI) durante las décadas de los setenta y ochenta. Y lo único que parecía conservar de la diplomacia de los últimos tres gobiernos serían dos prioridades: el tratado comercial con América del Norte y una agenda favorable a la seguridad migratoria y fronteriza. En las conversaciones telefónicas entre AMLO y Trump en los últimos meses, esos han sido los dos temas centrales y casi exclusivos.

Hasta ahora, la hipotética “vuelta” a una diplomacia de no intervención se basa a las declaraciones de su próximo secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien ha repetido que “lo que va a guiar la política exterior de México […] son los principios constitucionales de autodeterminación de los pueblos”. Es curioso, sin embargo, que López Obrador y Ebrard, quienes conocen muy bien la historia del PRI —un partido en el que ambos militaron de jóvenes—, asocien la política exterior del México de los setenta y ochenta con el retraimiento o el aislacionismo. Es una concepción equivocada.

López Obrador no puede dejar que México se aísle

Marcelo Ebrard, el próximo secretario de Relaciones Exteriores de México, en agosto de 2018 en Ciudad de México CreditHenry Romero/Reuters

En esos años de apogeo del nacionalismo revolucionario, México desplegó una política exterior muy activa en América Latina: respaldó el Movimiento de los No Alineados durante la Guerra Fría, impulsó la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados en las Naciones Unidas, recibió a miles de exiliados de las dictaduras militares del Cono Sur, respaldó a Salvador Allende en Chile, a Fidel Castro en Cuba, a Omar Torrijos en Panamá y a los sandinistas en Nicaragua y contribuyó a negociar la paz en Centroamérica por medio del Grupo Contadora.

Por lo tanto, si es fiel a esa tradición, López Obrador podría optar por participar en los debates regionales sobre las grandes crisis del continente. Sería una buena noticia: en este comienzo de siglo, América Latina es la región más violenta del mundo y hoy vive crisis políticas y humanitarias. Si decide involucrarse, sin embargo, se enfrentará a un momento hostil: existe un profundo desgaste de los foros y alianzas latinoamericanos causado por la fractura en torno a Venezuela y Nicaragua.

El año pasado, la imposición en Venezuela de la Asamblea Nacional Constituyente, un poder legislativo que anuló de hecho las potestades del parlamento legítimo y facilitó la reelección de Nicolás Maduro, divide a la comunidad regional, incluso a la izquierda.

La recuperación política de la derecha en los últimos años, con los triunfos electorales de Mauricio Macri en Argentina, Sebastián Piñera en Chile e Iván Duque en Colombia, que podría lograr su impulso definitivo con la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil, complicará aún más el entramado regional. Si esa derecha —que especialmente en Brasil es más neoconservadora o antiprogresista que neoliberal— logra hacer alianza con el presidente estadounidense, Donald Trump, y dictarle al gobierno estadounidense una agenda latinoamericana, el papel de México en la región podría verse doblemente amenazado: como socio de Estados Unidos y como agente de equilibrio en América Latina.

Con el efecto de contrapeso a una hegemonía continental de la derecha se corre el riesgo de que López Obrador quiera abandonar su identidad de izquierda democrática y termine por hacerle juego al polo bolivariano. Por eso será crucial que su nuevo gobierno fije una postura clara y firme sobre las crisis de Venezuela y Nicaragua y que no abandone las gestiones diplomáticas que México ha seguido en los últimos años desde el Grupo de Lima, la OEA y la ONU.

Si se abandonan bruscamente esas iniciativas, México perderá capital diplomático en la región y podría permanecer aislado o, en el peor de los casos, alineado al polo bolivariano. No sería acertado que el gobierno de López Obrador optara por este giro geopolítico: no obtendría ninguna ventaja a ojos de la comunidad internacional ni tampoco en México. La buena relación de los gobiernos mexicanos con Castro o los sandinistas fue una estrategia utilizada, de Luis Echeverría a Carlos Salinas, para contener la presión de la izquierda mexicana. Ahora eso no será necesario porque la izquierda está en el poder.

López Obrador, como un mandatario de la izquierda democrática, debe ser el contrapeso diplomático e ideológico de la derecha continental más anacrónica y reaccionaria, pero sin dejar de denunciar los desbordes autoritarios de las izquierdas igual de radicales. En el caso de que se conforme un bloque de derecha latinoamericana en alianza con Estados Unidos es muy probable que se decida incrementar la presión sobre los regímenes de la izquierda antidemocrática —especialmente Venezuela y Nicaragua—, al punto de contemplar “intervenciones humanitarias”. En ese escenario, México seguramente se opondrá. Pero esa oposición, plenamente justificada desde la tradición diplomática mexicana, tendría que adoptar un posicionamiento crítico sobre el evidente despotismo de Maduro y Ortega.

Cuando López Obrador llegue a la presidencia, dos de los países americanos más grandes, Estados Unidos y Brasil, podrían estar encabezados por políticos abiertamente racistas, misóginos, homófobos y chovinistas. Por lo mismo, su gobierno tendrá que anteponer el interés nacional a cualquier tentación ideológica que arriesgue las ventajas de México como frontera entre las dos Américas. Pero tampoco podrá desentenderse de las circunstancias que pongan en juego la soberanía y la democracia de sus vecinos. Desde hace décadas, en América Latina, están en riesgo tanto las soberanías como las democracias. Ambas merecen la misma voluntad de protección y desarrollo.