El mundo Mundial 6: El sexo de los ángeles

El mundo Mundial 6: El sexo de los ángeles

Rafael Márquez y el resto de la selección mexicana celebran el triunfo frente a la escuadra alemana en su debut mundialista. CreditAntonio Calanni/Associated Press

La columna El mundo Mundial de Martín Caparrós en The New York Times en Español comentará día tras día lo que suceda en Rusia 2018.

PARÍS –Todos gritamos ese gol. En ese bar del centro de París éramos veinte o treinta y todos lo gritamos: franceses, americanos, africanos, árabes, algún polaco, dos o tres sudacas. No es fácil poner de acuerdo a tanta gente, pero hay algo que últimamente nos reúne: en fútbol —por lo menos— nos encanta que Alemania trastabille. Nos alegra que sea como los demás, que no avance como si fuera su derecho, altivo, mentones levantados; nos alivia que se tenga que buscar la vida. Por eso, supongo, todos gritamos ese gol de México. Y, supongo, también, porque era México: uno que no parece una amenaza, sino aquel que se merece, de tanto en tanto, pobre, una alegría.

Y fue bonito, por eso, ver que seguían y aguantaban, que aunque los teutones teutoneaban sin descanso, ellos ponían alma y vida y resistían e incluso, en esos contragolpes, podrían haber metido otro. Y fue bonito verlos terminar ganando y festejar y desgañitarse de tantas desventuras: quizá esta vez sí pasen el famoso quinto —que es, en realidad, los cuartos— pero, más allá o más acá de eso, ya inscribieron una fecha en la historia. El 17 de junio de 2018 le ganaron al campeón y candidato su primer partido.

El mundo Mundial 6: El sexo de los ángeles

El jugador alemán Timo Werner en el primer partido del grupo F en el estadio Luzhniki en MoscúCreditAlexander Hassenstein/Getty Images

Aunque es cierto que su victoria habría sido más pura si no se hubiese inscrito en una serie rara: extravíos de los candidatos. Argentina había empatado con Islandia y más tarde Brasil terminó igual con Suiza. (Sí, soy argentino, aunque a veces intente contenerlo. Y para un argentino, con perdón, no hay mayor placer que ver que la selección brasileña puede sufrir la misma desgracia que la suya. Es pura envidia, un homenaje). Brasil no consiguió ganarle a un batallón de helvetas: habría debido, hizo mucho más, pero no tuvo suerte y, en cambio, sí tuvo a Neymar.

Neymar es un extraño personaje: se necesitaría un batallón de crackspara conseguir la misma dosis de magia con la bola que puede hacer él solo, pero tantas veces lo hace por hacerlo. Lo hace para gustarse, para gustarnos, para venderse, para comprarnos, para vendernos algo; lo hace, pareciera a menudo, para conseguir que le peguen una buena patada; lo hace, pocas veces, para hacer goles o dárselos a un compañero. Neymar es, como Cristiano, de esos que creen que cuando agarran la pelota su deber es producir treinta segundos de YouTube. Cuando jugaba en el Barcelona, bajo el cetro de Messi, era distinto, porque lo respetaba o lo temía; ahora, que juega solo, solo juega para su mayor gloria, y se la carga.

El mundo Mundial 6: El sexo de los ángeles

El futbolista brasileño Neymar en una jugada contra el suizo Granit Xhaka en estadio RostovCreditDamir Sagolj/Reuters

Pero los medios lo quieren porque produce chismes, fotos, piel, escándalos variados. Como quisieron, hace unos días, colgar a varios jugadores mexicanos. Porque el fútbol, últimamente, es un mundo de paquetes tan marcados.

Cuando yo era chico creíamos que los futbolistas eran seres angélicos: ni templaban ni tiraban ni ninguna de esas cosas raras. O debería decir, en vez de angélicos: tremendos reprimidos. En los años sesenta y setenta se inventaron las largas concentraciones que tenían, como una meta principal, evitar cualquier fornicio futbolero. Y es cierto que nadie pensaba mucho en eso: en esos tiempos, los jugadores no eran esos árbitros de la moda y modelos de belleza y pedazos de sexo que parecen ser ahora. En esos tiempos los jugadores parecían seres más bien toscos y asexuados y pernipeludos que importaban sobre todo por lo que hacían dentro de una cancha, que no se quedaban con las más preciadas, que no marcaban moda; a lo sumo, cuando ganaban su platita, trataban de vestirse como señores finos; no como ahora, cuando lo fino parece ser vestirse como ellos.

Ahora son guías y modelos. Y además hay radios de deportes, diarios de deportes, televisiones de deportes, y hay que llenarlos con historias, así que sus vidas ya no son solo glamorosas y espléndidas; son, también, relato, y nos cuentan todos sus detalles. Así supimos, hace unos días, que la despedida de ocho jugadores mexicanos consistió en una juerga con “treinta escorts VIP” en una casa de un barrio caro de la capital. Y los periódicos se indignaron y el público se preocupó y la nación condenó a esos muchachos. Pero no porque pagaran a mujeres para comprarles sexo; porque tanto jolgorio disminuiría sus chances en la Copa.

Y así supimos que el entrenador alemán Joachim Löw prohibió a sus jugadores que tuvieran sexo —ni siquiera conyugal— durante todo el campeonato. Y que el entrenador brasileño Tite, en cambio, no tiene problemas con que lo hagan, siempre y cuando sea dentro de un orden: en un espacio especialmente habilitado en la concentración, una visita conyugal en el mejor estilo cárcel VIP.

Son estilos, criterios que se enfrentan. Porque esta tarde Alemania perdió, Brasil empató, México ganó. La conclusión sería muy triste y ni pienso sacarla. Si usted quiere pensarla, sepa que estoy en contra.

ESTUDIO MUESTRA QUE LOS DELFINES SE LLAMAN POR SUS NOMBRES PROPIOS

DELFINES MACHAS MIEMBROS DE ALIANZAS PARA ACCEDER A HEMBRAS TIENEN NOMBRES INDIVIDUALES
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En el siempre fascinante mundo del estudio de la inteligencia de los cetáceos y particularmente de los delfines, se ha producido un nuevo descubrimiento que confirma la hipótesis de que los delfines se llaman por su nombre.

Investigadores han notado que grupos de machos de delfines narices de botella en Shark Bay, Australia, tienen un nombre distintivo. Los delfines machos forman alianzas por varios años para poder ganar acceso a las hembras en fase reproductiva y a la vez proteger a sus propias hembras.

Los sonidos con los que se llaman dentro de estas alianzas son una especie de complejo silbido o pulso. Cada uno de estos sonidos distintivos tiene una serie de componentes espectrales que entran dentro de una cierta frecuencia. Los investigadores encontraron la firma sonora de 17 de estos silbidos. Estudiando los sonidos se determinó que cada uno es distinto, descartando la hipótesis de que las alianzas de delfines producen silbidos generales. En otras palabras, los silbidos no representan a la alianza sino al delfín individual. Así que hay buenas razones para decir que estos sonidos son sus nombres.

Los machos además viven en una especie de “bromance”, intercambiando pequeños golpeteos amistosos, casi como los miembros de un equipo deportivo.

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Amor por Islandia

Los islandeses tienen más cosas que hacer que jugar y pensar solo en el fútbol; hay que quererlos a la fuerza, y exigirles que ganen el Mundial

La afición de Islandia en la grada del Spartak Stadium, durante el partido contra Argentina.
La afición de Islandia en la grada del Spartak Stadium, durante el partido contra Argentina. KAI PFAFFENBACH REUTERS

A veces se cruza algo asombroso en nuestras vidas que es imposible no amar, como la selección de Islandia. No conoces a nadie de ese país, es posible que te mueras antes de ir allí, o al menos que te rompas un brazo o una pierna, pero como millones de personas tienes la impresión de que este equipo pertenece a tu familia de amores lejanos. Los mundiales son siempre ocasiones perfectas para enamorarse de algo inesperado, que no conocías, y que, por supuesto, un día olvidarás que quisiste. Islandia es uno de tantos amores ficticios, pero irrenunciables. No está la vida para dar la espalda a cosas que no existen del todo, y sin embargo bellísimas. Un tuitero argentino le recordó a su seleccionador, antes del debut, que él no había ido a trabajar “para ver a su selección perder contra un país inventado por Netflix para hacer una serie sobre vikingos”.

Hay algo en este equipo que lo vuelve cercano, como que sus jugadores sean lo contrario a estrellas, y pertenezcan a un país con poco más de trescientos mil habitantes. Quizá haya un vecino, buen fisonomista, que los conozca a todos de vista y te pueda ofrecer unas pinceladas de cómo es cada uno. Hace un par de años, Áxel Torres y Víctor Cervantes viajaron hasta allí para documentar El faro de Dalatangi, un libro sobre la selección. No llevaban números de teléfono, y cuando se registraron en un hostal de Selfoss preguntaron en recepción cómo contactar con el entrenador, Heimir Hallgrimsson. Preguntaron por preguntar, pero de pronto el recepcionista sacó de un cajón el listín de dentistas, y encontró el teléfono de Hallgrimsson. Hay países casi inocentes que ponen facilidades para todo. Quieren que los quieras. Martí Gómez cuenta que en la época que trabajó de corresponsal en Londres telefoneó un día al ministerio de Defensa británico. Lo saludó una señora, a la que preguntó cuántos tanques tenían. “¿De qué modelo?”. El periodista no supo qué decir. “Pongamos que del modelo tal, ¿le parece bien?”, observó la señora, y le ofreció detalles. Después Martí contactó con el ministerio español para averiguar lo mismo y solo pudo obtener como respuesta: “Es materia reservada”.

Hallgrimsson ya no pasa consulta, pero cuando juegan en casa se reúne con los seguidores de la selección en un bar y los mantiene al tanto de los esquemas de juego, los entrenamientos, las alineaciones. Sin presencia en mundiales hasta este año, y después superar la fase de grupos en la Eurocopa de 2016, e incluso eliminar a Inglaterra en octavos, conquistaron a millones de seguidores en otros países. No sabemos qué pasará en Rusia, aunque por ahora ya le han arrancado un empate a Argentina, tras detenerle un penalti a Messi, que no supo engañar a un portero llamado Hannes Thór Halldórsson, que gana menos como guardameta que como director de cine, su otra profesión, lo que abunda en la idea de que los islandeses tienen más cosas que hacer que jugar y pensar solo en el fútbol. Hay que amarlos a la fuerza. Y exigirles que ganen el Mundial.

https://elpais.com/deportes/

Enterrar a Franco

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Si en este país parece que el tiempo no pasa es porque, efectivamente, no pasa. Por eso de vez en cuando tenemos que escribir sobre Franco, porque Franco todavía no se ha ido, continúa tapándonos la luz como un eclipse de luna con perfil de peseta. Después de una agonía de meses, en la que intentaron prolongarle la vida al estilo de una película de terror, con cables y sondas y científicos locos, su cadáver sigue incrustado en el imaginario colectivo gracias a la desfachatez de millares de crímenes impunes, a la desvergüenza histórica, a la desmemoria popular y a los esfuerzos subvencionados de una fundación inmunda que lleva su nombre. Yo mismo imaginé en una novela la historia de Franconstein, donde el dictador consigue la vida eterna gracias a milagros médicos inverosímiles y a transfusiones de sangre que le permitían seguir gobernando en silla de ruedas, participando en fusilamientos de perdices, jabalíes, conejos y disidentes.

Los idólatras del franquismo siguen de juerga y gozan de una excelente salud. A Idi Amin lo echaron de patadas a Alemania por preguntar cómo no habían levantado una estatua a Hitler, pero le habría encantado venir a España y visitar el Valle de los Caídos. Viene aquí un genocida africano a alabar a Franco y lo nombran doctor honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos. Al género zombi, magnífico artificio del genial George A. Romero, España le ha añadido un toque documental. Tanto hablar del desprecio a las víctimas y a los familiares de las víctimas cuando vivimos en un país con docenas de miles de tumbas anónimas, millares de asesinatos sin investigar, de masacres sin castigo, de viudas desconsoladas, de huérfanos perdidos, de interrogantes vivos que se preguntan qué pasó con su padre, con su madre, con sus tíos, con esa media España que no era de charanga ni de pandereta, esa media España que salió por piernas hacia Francia, hacia México, hacia Argentina, la media España que aún está enterrada en las cunetas.

El franquismo, esa metástasis católica del fascismo, no sólo pervivió triunfalmente cuatro décadas en nuestro país, arrasándolo con cárceles, campos de concentración, robo sistemático de bebés y leyes hediondas, sino que sus efectos secundarios persisten hasta hoy en día. No hay más que escuchar los chistes de esos caricatos que dicen que ya está bien de hablar de franquismo, el mismo chiste que inventó Franco cuando aconsejaba a uno que hiciera como él y no se metiera en política.

No hay más que escuchar el testimonio de las víctimas torturadas en las comisarías, de los viejos apaleados, de los que entonces eran críos y fueron machacados a golpes en los sótanos de la Puerta del Sol hasta ayer mismo. Símbolo perfecto de esa ignominia, Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, aún disfruta de la pensión y la medalla de plata al Mérito Policial que le concedió Rodolfo Martín Villa, aún pasea tranquilamente por las calles sin que lo molesten los espectros de todos los inocentes que mató ni las denuncias de las víctimas que torturó y violó. Si en vez de trabajar en la Brigada Central de Información, hubiera hecho esas mismas salvajadas en la Gestapo, hace tiempo que lo hubieran juzgado y condenado. Eso sí, en Israel, porque Spain is different.

Sabemos por experiencia que no conviene echar las campanas al vuelo con las jugadas de apertura de un nuevo gobierno del PSOE, pero tanto el rescate del Aquarius como el anuncio del traslado de los restos del Caudillo fuera del Valle de los Caídos son grandes noticias que deseamos que vayan más allá del titular, más allá del escaparate. Al fin y al cabo, en el PSOE han tenido más de veinte años en el poder para pasar esa página, pero siempre tenían otra cosa qué hacer. Nunca es buen momento para enterrar a Franco.

Antes era demasiado pronto para hablar de exhumar a las víctimas del franquismo, ahora ya es demasiado tarde, igual que en aquella toma de posesión de Groucho Marx en que primero hablaban de los temas viejos, un ministro decía algo de los impuestos, Groucho le respondía que era un tema nuevo; pasaban a los temas nuevos, el ministro volvía a soltar el tema de los impuestos y le decían que ya era un tema viejo. No se puede olvidar algo hasta que se recuerda, no se puede pasar página hasta que se lee la página. La página está escrita con ríos de sangre seca, con miles de huesos humanos, con llantos sin consuelo, pero también con las miasmas de un dictador inmundo. Habrá que leerla de una vez, entenderla, enterrarla y olvidarla. Es la única forma de que el futuro no siga escribiéndose en pretérito imperfecto.

David Torres

http://blogs.publico.es/davidtorres

POE+ de Enrique Lihn

POE+ de Enrique Lihn

PORQUE ESCRIBÍ

A Cristina y Angélica

Ahora que quizás, en un año de calma,

piense: la poesía me sirvió para esto:

no pude ser feliz, ello me fue negado,

pero escribí.

Escribí: fui la víctima

de la mendicidad y el orgullo mezclados

y ajusticié también a unos pocos lectores;

tendía la mano en puertas que nunca, nunca he visto;

una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,

la ilusión de tener el mundo entre las manos

-¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco

con toda su crueldad innecesaria-.

Escribí, mi escritura fue como la maleza

de flores ácimas pero flores en fin,

el pan de cada día de las tierras eriazas:

una caparazón de espinas y raíces.

De la vida tomé todas estas palabras

como un niño oropel, guijarros junto al río:

las cosas de una magia, perfectamente inútiles

pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano

detrás de las palomas imitándolas

me fue dada en lugar de servir para algo.

Me condené escribiendo a que todos dudaran

de mi existencia real

(días de mi escritura, solar del extranjero).

Todos los que sirvieron y los que fueron servidos

digo que pasarán porque escribí

y hacerlo significa trabajar con la muerte

codo a codo, robarle unos cuantos secretos.

En su origen el río es una veta de agua

-allí, por un momento, siquiera, en esa alturaluego,

al final, un mar que nadie ve

de los que están braceándose la vida.

Porque escribí fui un odio vergonzante,

pero el mar forma parte de mi escritura misma:

línea de la rompiente en que un verso se espuma

yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas

y no sólo de insomnio,

también de ideas fijas que me hicieron leer

con obscena atención a unos cuantos psicólogos,

pero escribí y el crimen fue menor,

lo pagué verso a verso hasta escribirlo,

porque de la palabra que se ajusta al abismo

surge un poco de oscura inteligencia

y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo

ni me dejé llevar por el amor a Dios

ni acepté que los hombres fueran dioses

ni me hice desear como escribiente

ni la pobreza me pareció atroz

ni el poder una cosa deseable

ni me lavé ni me ensucié las manos

ni fueron vírgenes mis mejores amigas

ni tuve como amigo a un fariseo

ni a pesar de la cólera

quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,

porque escribí porque escribí estoy vivo.

ÁLBUM

Otro es el que manipula nuestros actos

cuando ellos nos empujan a la derrota, un

tahúr

en cuyas manos somos una carta marcada,

la última y el miedo y el recuerdo de un crimen.

Pero ni aun siquiera el personaje

de una vieja novela de aventuras:

los juegos del azar son todavía juegos

y la violencia, en cualquier caso,

redime.

Quien nos reduce a sombras en la sala de juego

es una sombra él mismo menos libre que

otras,

una condensación de absurdos personajes

algo como el horror de un álbum de

familia.

CELESTE HIJA DE LA TIERRA

No es lo mismo estar solo que estar solo

en una habitación de la que acabas de salir

como el tiempo: pausada, fugaz,

continuamente

en busca de mi ausencia, porque entonces

empiezo a comprender que soy un muerto

y es la palabra, espejo del silencio

y la noche, el fruto del día, su adorable

secreto revelado por fin.

Tendría que empezar a ser de nuevo

para aceptar el mundo como si no fuese

solamente lo único que conservo de ti,

tendría que olvidarme

como se olvida lo más negro de un sueño,

soplar en mi conciencia hasta apagar mi

imagen,

cerrar los ojos frente a los espejos,

deshacerme y hacerme, soñar siempre con otro,

morirme de mí mismo

para no recordarte a cada instante

como el ciego recuerda la luz y el condenado a muerte

la vida, toda ella, en un abrir y cerrar

de ojos,

porque estás más adentro de mí que yo mismo

o existo porque existes

o yo no sé quién soy desde que sé quien

eres.

No es lo mismo estar solo que estar sin ti,

conmigo con lo que permanece de mí si tú me

dejas:

alguien, no, quizás algo: el aspecto de

un hombre, su retrato

que el viento de otro mundo dispersa en

el espacio

lleno de tu fantasma desgarrador y dulce.

Monstruo mío, amor mío,

dondequiera que estés, con quienquiera

que yazgas

abre por un instante los ojos en mi nombre

e, iluminada por tu despertar,

dime, como si yo fuese la noche,

qué debo hacer para volver a odiarte,

para no amar el odio que te tengo.

Es inútil

buscar a tu enemigo en el infierno

suyo y de esta ciudad, allí donde la

música agoniza

larga, ruidosamente en el silencio

y beber en su vaso para verte

con su mirada azul, roja de odio,

el vino que refleja su secreta agonía,

la que en su corazón en ruinas danza

a la luz de una luna tan desnuda como ella

con la misma afrentosa lascivia de la luna

que no se muestra al sol, pero acepta su fuego,

esa virgen tatuada

por los siete pecados capitales

no eres tú o eres otra;

alguien, quizá yo mismo, entonces toca

mi frente y me despierto como el fuego en

la noche,

en toda mi pureza,

con tu nombre verídico en los labios.

AHORA SÍ QUE TÚ Y YO ESTAMOS MÁS LEJOS UNO DEL OTRO…

Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro

que dos estrellas de diferentes galaxias.

Ningún astrónomo logrará tenernos juntos

en su vertiginoso campo visual

ni el fotógrafo de Cartagena ante su Polaroid

así fue hace la infinidad de siete años

el resto de las imágenes son nubes de la memoria

y de aquélla y de todas se ha retirado la vida.

COMO DESDE HACE AÑOS ME DETESTABAS…

Como desde hace años me detestabas

porque a tu real saber y entender yo había sido

                                             el mal marido de una amiga tuya

me elegiste para hacerme decir de tu marido

cosa que repetiste al inventarla

que yo había dicho de él, entre amigos comunes

en una casa precisa

“es un perfecto mediocre”

se te ocurrió darle esa aguja en el costado

celebro aquí esta gran precisión

de la perversidad femenina

Así compenso mis excesos en gloria y alabanza

de las mujeres

Me gustaría escuchar tu versión de los hechos algún día

pero naturalmente más allá de la muerte .

Enrique Lihn, poeta y escritor chileno (1929 – 1988)

http://www.revistaelhumo.com

5 MITOS Y VERDADES SOBRE EL CONSUMO DE FRUTA

BBC News Mundo

5 MITOS Y VERDADES SOBRE EL CONSUMO DE FRUTA
Es uno de los alimentos preferidos por los amantes de la comida sana, pero también existe mucha confusión alrededor de ellas.

Las frutas, junto con las verduras, son fundamentales para una dieta sana. Los expertos recomiendan consumir un mínimo de cinco raciones de frutas y verduras al día para tener una dieta equilibrada.

Pero en un momento en que los nutricionistas advierten cada vez más sobre el consumo de azúcar, muchos dudan si las frutas, que están llenas de azúcares, siguen siendo un alimento saludable.

Aquí te aclaramos algunos mitos sobre el consumo de frutas y su impacto en nuestra salud.

1. ¿La fruta engorda?

Es una creencia común, debido a que sabemos que las frutas contienen azúcar y el azúcar engorda.

En este punto es importante distinguir entre los azúcares “buenos” y los “malos”.

En sus directrices sobre la ingesta de azúcares para adultos y niños, la Organización Mundial de la Salud distingue dos tipos de azúcares: los intrínsecos y los libres.

Los azúcares intrínsecos son los que se encuentran en las frutas y las verduras enteras frescas, mientras que los azúcares libres incluyen los monosacáridos y los disacáridos añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, así como los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta.

Es el consumo de azúcares libres el que la OMS recomienda reducir un 10%, ya que están relacionados con problemas como la obesidad y dolencias como la diabetes.

5 MITOS Y VERDADES SOBRE EL CONSUMO DE FRUTA
La OMS recomienda reducir un 10% el consumo de azúcares libres.

Dicha recomendación, aclara la OMS, no se aplica a los intrínsecos, pues “no hay pruebas de que el consumo de azúcares intrínsecos tenga efectos adversos para la salud”.

2. ¿Tomar jugo de fruta tiene los mismos efectos que la fruta entera?

Muchos pueden llegar a pensar que la forma no importa, y que es lo mismo comer la fruta entera que consumirla como jugo.

Pueden parecer una alternativa saludable, pero los expertos advierten que consumir jugos no equivale a comer fruta. Los jugos no tienen los mismos beneficios que una fruta entera y, consumidos en exceso, son malos

Para empezar, la OMS considera los azúcares presentes en los jugos como libres, aún siendo jugos caseros y recién exprimidos. Por tanto, sí se relacionan con el sobrepeso y con problemas como la diabetes.

El azúcar de los jugos, al ser líquido, es absorbido muy rápidamente por el organismo, lo cual eleva la glucosa en la sangre.

5 MITOS Y VERDADES SOBRE EL CONSUMO DE FRUTA

Además, la fruta entera nos aporta mucha más fibra y numerosas vitaminas que se encuentran en la pulpa y en la piel, y que se pierden en el jugo.

Por otro lado, los jugos y las aguas de frutas son consideradas bebidas ácidas con efectos nocivos para los dientes.

Según una investigación publicada en la revista British Dental Journal, tomar bebidas ácidas puede dañar el esmalte y erosionar los dientes.

3. ¿Los diabéticos pueden comer fruta?

Esta es también una creencia común: la fruta no es aconsejable para los diabéticos.

Como se mencionó anteriormente, una fruta entera no es lo mismo que un jugo de fruta, debido al tipo de azúcar en una y en otro.

Las frutas enteras no están prohibidas para los diabéticos, debido a que el azúcar que contienen es intrínseco, es decir, no es dañino.

De hecho, todo lo contrario.

5 MITOS Y VERDADES SOBRE EL CONSUMO DE FRUTA

La Asociación Americana de Diabetes aconseja “tanto a niños como a adultos con diabetes reducir la ingesta de carbohidratos refinados y azúcares añadidos y en su lugar centrarse en los carbohidratos de las verduras, las legumbres, las frutas, los lácteos (leche y yogur) y cereales integrales”.

4. ¿Es malo comer fruta por la noche?

Uno de los mitos más extendidos sobre el consumo de fruta tiene que ver con la hora a la que se come.

Muchos creen que no es aconsejable comer fruta de noche ni tampoco después de una comida principal.

Sin embargo, no hay pruebas científicas que lo corroboren.

Los expertos señalan que el aporte calórico de la fruta es el mismo independientemente de la hora a la que se consuma, y lo importante es la combinación de calorías totales que se consumieron en el día.

5 MITOS Y VERDADES SOBRE EL CONSUMO DE FRUTA

5. ¿Es buena para la vista?

Es una de las propiedades que se le atribuyen a la fruta

La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard indica que las frutas frescas, al igual que los vegetales con hojas de color verde oscuro, que contienen más vitaminas antioxidantes como la C y la E, ayudan a proteger al globo ocular de dos enfermedades relativamente comunes: cataratas y degeneración macular.

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