¿Imprudencia o prepotencia?

Marcelino PerellóMarcelino Perelló

27-Oct-2009
Que la electricidad es fundamental en la vida humana actual sólo se atreverían a negarlo un loco o David H. Thoreau. Es un concepto directamente ligado al de energía; y la electricidad es la manera más sencilla, eficaz y eficiente que hemos encontrado de transmitirla.

Ora sí que Calderón se aventó un señor trompo a l’uña. De esos con punta de clavo afilado. Entrarle al sindicato más antiguo y uno de los mayores de nuestro país no son habas. Sobre todo entrarle de la manera en que le entró.

Lo que Salinas hizo con La Quina y el sindicato de Pemex o con Jonguitud y el SNTE o lo que intentó Fox con los mineros y Napoleón Gómez Urrutia resulta un juego de niños, de niños un poco bobos comparado con el albur de Calderón. Aquí no se trató de darle en la madre a un dirigente sindical, ni siquiera a un sindicato, sino que se llevaron de corbata la empresa misma. Hasta el momento de escribir estas líneas no está claro cuál es la perspectiva de la hoy desaparecida empresa y de su sindicato. A mí me da la impresión, como a Joel Ortega, de que esto se parece demasiado a un combate de lucha libre. A un falso combate.

Dije la semana pasada, el miércoles, que el dinero es lo que estructura el mundo. Hoy maticémoslo. El dinero es sin duda la principal mercancía con puro valor de cambio, sin valor de uso alguno. Pero hay otras mercancías, esas sí, con valor de uso que también poseen una importancia formidable en el funcionamiento social: el carbón, el hierro, el uranio, el petróleo o la electricidad. Reconozcamos que todos ellos van a la zaga del último, la fuerza eléctrica. El único que podría hacerle competencia, en términos utilitarios y pecuniarios, sería el petróleo, pero resulta que gran parte del valor de los hidrocarburos se lo deben precisamente a la electricidad, en primer lugar debido a las plantas de generación termoeléctrica.

Que la electricidad es fundamental en la vida humana actual sólo se atreverían a negarlo un loco o David H. Thoreau. Es un concepto directamente ligado al de energía; y la electricidad es la manera más sencilla, eficaz y eficiente que hemos encontrado de transmitir energía. No porque sí en las guerras contemporáneas los objetivos prioritarios del enemigo son las plantas de producción y distribución del fluido eléctrico. Hoy, un país sin electricidad es un país silvestre o un país muerto.

Por los mismos motivos, a la electricidad la consideran absolutamente estratégica todos los gobiernos del mundo, y mantienen sobre ella un férreo control. Control que puede ir de la propiedad estatal directa a mecanismos muy estrictos de supervisión y vigilancia.

Si se fija usted tantito, verá que todo funciona con electricidad. Desde el foco del taquero al generador del autobús. No porque sí a la electricidad, no sólo en México, acostumbramos llamarla “la luz”.

Dos preguntas dos: ¿Por qué decide Calderón extinguir Luz y Fuerza el Centro? y ¿Por qué se dejan los trabajadores electricistas, con su gran tradición de lucha, madrugar de manera tan ingenua? LFC hace muchos años que no generaba electricidad, excepto en Necaxa, la suiza hidalguense, pero no estoy seguro. Sus labores eran únicamente de distribución y mantenimiento. La desaparición de la empresa y del sindicato se produce de manera sorprendentemente tersa, al menos hasta la fecha, y si quiere usted hacerme caso, así seguirá.

Pero aquí hay gato encerrado. Un cochupo. Un cochupo a tres: entre Esparza, Muñoz y Lozano. Sobre los objetivos de Calderón no cabe la menor duda. Se trata de defenestrar los restos del sindicalismo mexicano. Tarea emprendida desde el sexenio de Zedillo. Hasta ahora no les había sido tarea fácil. Hoy parece que sí.

Que hay corrupción en los sindicatos ni el loco de hace rato ni Thoreau se atreverían a negarlo. ¿Dónde no? En las empresas grandes y chiquitas, estatales y privadas. Hasta en los estanquillos, vaya. Pero un sindicato es un sindicato y, una vez desaparecido, a ver quién es el guapo que lo resucita. Pregúntele a los franceses.

La desaparición de las organizaciones obreras es una consigna mundial, proveniente de los gamemasters. Son obstáculos harto estorbosos en el proceso de control y de globalización.

Por esos mismos motivos fueron derrocados Slovodan Milocevic y Saddam Hussein, porque representaban una especie de “sindicatos nacionales”. Algo así como el PRI en México. Nuestro país ha resistido mejor, pero la ofensiva no cesa. Aquí hubo un cochupo. La baza de Salinas para enfrentarse al sindicalismo fue el propio aparato corporativo nacional- sindicalista-priista. Las bazas de Calderón en este juego bajo la mesa sólo pueden ser dos: el Ejército y el capital internacional. No es imprudencia, créame. Es mera prepotencia. Y contando.

www.exonline.com

Deja un comentario