BULERIAS

Los palos flamencos
Bulerías
por Susana Navalón

(De burlería, burla, o de bullería, bulla, griterío, jaleo). Es un palo bullicioso, festero y alegre. Se distingue por su ritmo rápido y redoblado compás que se presta más que otros cantes al jaleo y las palmas. Con frecuencia interviene como remate de otros cantes, principalmente de la soleá, aunque también suele ser el baile con el que se remata toda juerga flamenca. En este caso, se reúne todo el cuadro en el centro del escenario en un semicírculo y, de uno en uno, los intérpretes van saliendo a bailar una parte de la pieza. Normalmente, se comienza con una llamada y se termina con la salida con la que el bailaor regresa al puesto que ocupaba en el círculo.

BAILE

Es un baile repleto de intuición por parte del artista que le permite mucho lucimiento y gran comunicación con el público, porque es el estilo que admite mayor improvisación. El compás juega un papel fundamental en esa libertad de movimientos espontáneos, graciosos y pícaros. Se requiere dominio de los contratiempos, riqueza de pasos, velocidad y fuerza en los pies si se quiere zapatear y expresividad absoluta en los brazos, en el cuerpo e, incluso, en la cara. A veces, se meten por bulerías pasos de otras danzas folclóricas y populares, aunque con un toque de guasa o de burla, y es el único palo flamenco que admite saltos en la interpretación masculina.

GUITARRA

. Se ejecutan en los tonos que se quiera, con predilección del medio o por arriba. Estando por el medio, se tocan los mismos acordes que en la soleá, en LA mayor y SI bemol mayor. Hay otras bulerías a las que se les dan los acordes de las alegrías por el medio, en LA mayor y dominante, y si es por arriba MI mayor y dominante.
Los desplantes en este baile son iguales que las alegrías cuando terminan y entran en bulerías y su rasgueo, también lo mismo, aunque haya alguien cantando.

CANTE

Aparecieron a mediados del siglo XIX en Jerez, aunque también tienen su núcleo en Utrera y Cádiz. La copla tiene tres o cuatro versos octosílabos y sus letras son intrascendentes, aunque dotadas de fuerza en la interpretación. Dentro de su heterogeneidad pueden destacarse las bulerías al golpe y las bulerías ligadas. A las primeras se les llama también bulerías por soleá y son de ritmo más lento. Las segundas son trepidantes.
Desde hace unos años está de moda interpretar por bulerías letras de canciones y coplas que en su origen no son flamencas. Lo importante es decir bien la letra ajustándose a un compás exacto.

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