Fumadores

humo

Desde hace mucho tiempo y desde perspectivas distintas se ha combatido el “Paternalismo del Estado” ya sea desde el liberalismo político o desde el anarquismo. Un nuevo capítulo del papá grande se ha inscrito en los últimos años (por lo menos en España) y este es la persecución sistemática contra el fumador, reduciéndole espacios para fumar, subiendo impuestos al tabaco y generando a través de la propaganda una imagen cada vez peor. Pero la gente sigue fumando, pero cada vez fuman más jóvenes. ¿Por qué?

Primeramente por mucho que lo digan, no creo en el paternalismo de Estado (es para los imbéciles y los fachas). Por dos razones: primero, porque desconfío de que los gobiernos tengan como fin primero el bien de las personas, no seamos gilipollas. Y segundo, porque creo que quién mejor puede saber lo que es bueno para una persona es la misma persona, y si ella no lo sabe no lo va a saber una entidad para la cuál él o ella no es más que un número.

Entonces nos preguntamos, ¿si el Estado no desea el bien para las personas, por qué tanto interés en la “lucha contra el tabaco”? Pues aquí es donde entra el tema de esta reflexión, creo que en el fondo es una estrategia para que la gente fume más. ¿Cómo? Paradójico. Si a un fumador le reduces los espacios para fumar lo único que haces es aumentarle la ansiedad, y así las ganas de fumar. Además, para un adolescente fumar es una forma de rebeldía, la persecución contra el tabaco sólo hace incrementar esta sensación de estar rebelándose contra algo más grande.

¿U os pensáis que un Estado se iba a enfrentar a las poderosas multinacionales del tabaco? No me hagáis reír, quien lo crea no es más que un idiota.

fuente:www.servicioskoinonia.org/cuentoscortos

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