Los ancestros del pozolero

Misha canibal
Misha canibal

Aztecas practicaban el canibalismo gastronómico

Los aztecas practicaban el canibalismo con fines gastronómicos y no sólo rituales, afirma un historiador mexicano que publicó recientemente un libro sobre el tema, “tabú” entre los cronistas de la conquista española.

Juan Miralles, autor de “Hernán Cortés, inventor de México”, la más exhaustiva biografía que se ha escrito hasta ahora sobre el conquistador, de la editorial española Tusquets, dijo a ANSA que el canibalismo de los aztecas, y de los pueblos oprimidos por este imperio, “está totalmente documentado”.

Sin embargo, afirmó, “los historiadores suelen guardar silencio al respecto, para no denigrar la memoria de los pueblos indígenas mesoamericanos”.

“La antropofagia que los aztecas practicaban no era ritual; era gastronómica. El propio Bernardino de Sahagún habla de dos platillos hechos con carne humana, uno de ellos el Tlacatlaolli, antecedente de lo que hoy se conoce como pozole”, un platillo que combina el cerdo o el pollo con granos de maíz, expone Miralles.

Para respaldar sus afirmaciones sobre el canibalismo Miralles cita no sólo a Sahagún, un fraile autor de la “Historia general de las cosas de la Nueva España”, uno de los más notables cronistas de la conquista de México, sino también a fray Bartolomé de las Casas, autor de “Historia de las Indias” y a otros autores antiguos.

“El testimonio es unánime, tanto de fuentes españolas como indígenas. No se trataba de una antropofagia ritual, sino de un canibalismo que podría etiquetarse de gastronómico, y que se encuentra perfectamente documentado”, insistió el historiador.

El escritor, de 71 años, docente universitario, editor de libros sobre la conquista y ex diplomático, refirió que los miembros de la casta de los comerciantes y artesanos, que no podían hacer prisioneros en las guerras, acudían a una especie de ferias a adquirir esclavos para sus fiestas.

“A estos esclavos, hombres y mujeres, después de que los compraban criábanlos con mucho regalo y vestíanlos muy bien; dábanles a comer y beber abundantemente y bañábanlos en agua caliente”.*

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