Jose Tomas…..y todos los demas

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José Tomás torea hoy en la Plaza México. Pocas oportunidades tenemos para ver la aventura de un hombre entregado a la pasión de su vida mientras miles lo observan. Pocas oportunidades de ver a un hombre haciéndonos la vida mientras juega con la muerte.

No estamos ante el tremendista, que busca ser revolcado, corneado, para hacer brotar suspiros. No. Estamos ante un artista, un hombre que hace del peligro plástica, del arte un juego peligroso, y que a la estática la convierte en estética. Estamos pues, ante el artista.

De purísima y oro concebido,
Prófugo de la muerte y el olvido…

El caso es que Tomás, en el paseo,
parece Apolo, Lucifer, Orfeo…

El viejo refrán dice que para ser torero, primero hay que parecerlo. En el caso de José Tomás sólo se trata de lo que se conoce como torero, es en la acepción entera, un matador de toros. Verlo torear no sólo es el espectáculo de la creación del artista en el momento preciso, es también ver al animal que crece en su bravura e impone su presencia.

¿Cómo ganarle sitio al peligro? ¿Cómo acortarlo? Tomás acorta la distancia con la muerte hasta lo indecible. No sabemos si respira porque nos corta el aliento mientras se acerca, lento, al abismo de la muerte. Y es ahí donde transforma el alarido en silencio, el suspiro en un olé que la garganta no puede contener.

Mirándose por dentro, hace el paseo, hace el paseo
sabiéndose delfín, obispo, reo…
Cúchares, Lagartijo, dios, Cagancho,
Quijote en vena, Pocapena Sancho,
quiero decir, Tomás, que necesito
tu gambito de dama, pan bendito,
pobrecito quien vaya por delante,
tercio de quites, Belzebú mediante

Hay que festejar que hoy es domingo, y que será, verdaderamente, nuestro día de Acción de Gracias, porque cuando se junta el arte con la sangre y la arena, es que no hay mejor domingo y hoy, seguramente, Tomás nos lo hará pasar en grande.

Son tres toros, tres, nada más para él, nada más para nosotros.

¡Vamos al toro, vamos al torero!

A la hora de fundar la primavera
te cambio mi bombín por tu montera,
tus cicatrices por mis vanidades,
mis meretrices por tus soledades.

*Versos de Joaquín Sabina del poema “De purísima y oro”, que sirve de prólogo al libro José Tomás, serenata de un amanecer de editorial Lunwerg.

Articulo de Juan Ignacio Zavala/milenio diario

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