Mexico vs. el resto

sudafrica

Ayer, cuando se efectuó el sorteo de los grupos para el Mundial de Sudáfrica 2010, México se puso nervioso de Tijuana a Chiapas. Y sí, aunque el futbol no es tema del agrado de todos, a los que sí dan alma, ciencia y sapiencia por el Tri —que son muchos—, les comenzaron a temblar las piernas. ¿A, B, C..? ¿En qué grupo estaría la Selección Nacional? Después de todo, ¿cuánto sudor estuvo en su frente mientras pedían que México calificara a la fiesta más grande del futbol? Valía la pena la temblorina.

Sabemos que la Selección Nacional ya está en el grupo A, junto con Francia, Uruguay y el país anfitrión, Sudáfrica. Y cuando lo supimos, ¡cómo nos cambió la perspectiva!

Por años, el nuestro ha sido un país que sueña en convertirse en campeón del mundo, en ser el número uno, el primero, el mejor y no sólo hablo de futbol.

Tenemos un larguísimo historial de eventos donde su razón de ser se centra en alcanzar un Récord Guiness. Nos gusta pues, sabernos con la enorme capacidad de alcanzar objetivos.

Nadie les quita el gusto a los 18 mil encuerados del Zócalo, nadie le arrebata a México ese lugar dentro de las listas de lo más… Inclusive, irónicamente, en ésas de cosas que no hablan bien del país, pero que dicen tanto de éste.

El sabor que me dejan todas estas anécdotas es el que México juegue el partido inaugural de la Copa del Mundo 2010. La Selección Mexicana de futbol tendrá más reflectores que nunca en su historia, los millones de ojos en el mundo —que seguirán este evento— estarán sobre los 11 jugadores y su director técnico, Javier Aguirre.

También estará la ilusión de los millones de mexicanos que creen y viven a través de su equipo.

Lo hemos visto, pareciera que el país se detiene y las cosas se olvidan cuando el futbol regala un par de victorias. Las calles, el Ángel y todo, se llenan de un sentimiento de logro que vía 11 personas se contagia a la población. México se deshace en llanto de alegría, porque deja de ser fantasía vernos como los mejores. Porque siempre hemos sido el país con tantas ganas y con tan pocas vías para canalizarla.

Dicen, yo no entiendo de futbol, que la tenemos fácil, que al menos llegamos a cuartos de final. Pienso de inmediato si el resto de los equipos del grupo pensarán lo mismo de nosotros. Eso se lo dejo a quienes saben.

No quiero imaginar que pasaría si la Selección Mexicana llega siquiera a la semifinal, la vida para muchos parecería resuelta, aunque los encabezados de los diarios no cambien el tono y el aire siga oliendo a desdén.

Pero nadie puede culparnos, en realidad, lo que la Selección representa para un país que recibe constantes golpes, ayuda al ánimo (guardando claro, toda proporción con el enajenamiento) y no por el futbol en sí, sino porque es una forma de llenarnos de ganas y no bajar la cabeza aun cuando aquellos que mandan hagan y deshagan a su antojo. Una vía simple de decirnos que hay algo, lo que sea, que bien canalizado genera lo que siempre hemos querido ser. Aunque por fortuna, el futbol y esa pasión que genera, no es la única alternativa para lograrlo.

Yuriria Sierra/mileniodiario

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