Berberechos

Berberechos

Científicos naturalistas de la Universidad de Graznygorod han determinado, después de siete años de trabajos e investigaciones, que el berberecho es el animal más tonto que habita en la tierra. Los finalistas han sido la almeja y la lombriz dorada del Canadá. La lombriz dorada del Canadá vive en un territorio en el que resulta casi imposible que la lombriz sobreviva, pero ella sigue a lo suyo, muriéndose de frío.  Y la almeja aventaja en inteligencia al berberecho, según el profesor Tchapaiev, en que reconoce a otras almejas, mientras que el berberecho no sabe distinguir a otro berberecho de un bacalao. El gran Wodehouse murió en la creencia de que la almeja era el bicho más tonto del mundo. Así retrata a uno de sus editores: «Su coeficiente de inteligencia era algo menor que el de una almeja vuelta del revés; una almeja, todo hay que decirlo, que hubiera sido golpeada en la cabeza durante su infancia». Pues nada de eso. Ni vuelta del revés ni golpeada en la infancia. El berberecho es notablemente más idiota que cualquier almeja en las peores circunstancias.

Está claro que el profesor Tchapaiev no conoce a los responsables del Albergue «Txurruka» (Churruca) de Orio, Guipúzcoa, dependiente de la Diputación de Guipúzcoa, y tampoco sabe de la existencia del diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, del Partido Nacionalista Vasco.  En tal caso, todos ellos habrían vencido al berberecho en oquedad intelectual. Les recomiendo a los científicos de la Universidad de Graznygorod  que se den un garbeo por la localidad de los muebles y las traineras con anterioridad a la publicación definitiva del estudio.

Este albergue ha cobijado a cuarenta niños de entre nueve y once años en una colonia dedicada al uso del eusquera o vascuence. Me parecen convenientes y deseables estas acciones lingüísticas. Un curso animado por una divertida olimpiada organizada por sus monitores berberechos con carreras de «relebos», sesiones de «aquagym» y otras pruebas divertidísimas. Los niños pidieron a los berberechos responsables de la colonia unas horas de asueto para poder seguir las incidencias de la final del campeonato del mundo, que disputaban las selecciones nacionales de Holanda y España. Los berberechos, por orden del berberecho superior de la Diputación de Guipúzcoa, no consideraron positiva la petición.  Los chicos no podían distraerse con frivolidades españolas, a pesar de que en la selección de España figuraban dos futbolistas del Athletic de Bilbao, Javi Martínez y Llorente, que es de Logroño.

Pero los niños son curiosos. Y ya por la noche, preguntaron a los berberechos –en su caso, «berberetxos»–, por el resultado del partido. Y los «berberetxos», amabilísimos, se lo dijeron a los chicos.  «Ha ganado Holanda al Estado Español por uno a cero, y el gol lo ha marcado Robben». Y los niños se durmieron con la noticia de la victoria de Holanda hasta que al día siguiente, al ser recogidos por sus padres, supieron que el Estado Español había ganado a Holanda por uno a cero, y que el gol lo había marcado el castellano-manchego Iniesta.  A su lado, los berberechos son catedráticos de Ética.

La Diputación de Guipúzcoa se ha justificado: «No se podía romper la dinámica del conjunto».  «No se les dejó ver a la selección española como tampoco se les habría dejado ver a los payasos de la tele, un partido de pelota o una final de traineras». «Se ha descontextualizado el asunto». Además de manipuladores y amantes de los campos de concentración, berberechos. Con perdón de los berberechos, claro.

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