Cameron Diaz y los Sanfermines

Cameron Diaz y los Sanfermines

En la muy mala película Encuentro explosivo, Cameron Diaz hace muchos ridículos, acaso el mejor cuando desviste y reviste a Tom Cruise sin que éste se dé cuenta. Pero el error más imperdonable de esa cinta es suponer que en Sevilla se llevan a cabo los Sanfermines, lo que no puede creerse, menos cuando el filme se exhibe este mes en que conmemoramos al patrono de los “boteros, vinateros y panaderos”.

Quizá si el director Mangold se hubiese documentado mejor, sabría que en Pamplona, en julio, está bien visto “manchar al prójimo: generalmente nadie se mosquea porque el de al lado le manche; pero con esto entramos ya en terreno delicado: depende del cuándo y el cómo: en los grandes mogollones (Txupinazo, Riau-riau) te tiran agua desde los balcones, te ponen de champán y de otras cosas hasta arriba, y no digamos en la corrida”. Y así, la película habría sido más auténtica.

Ridiculizar a España como lo hace esa cinta puede que tenga perdón bajo los estándares de Hollywood. Pero no lo tiene a los ojos de una creciente sociedad que admira y consume la cultura española afuera de la península. Porque no sólo ganan en el deporte. Estos tíos han empezado a exportar su forma de vida, vino y tortilla de patatas incluidos.

Tómese el caso de latienda.com, un negocio noventero que se está convirtiendo en una de las ventanas más visibles para productos españoles en Estados Unidos, Canadá y ¡Europa! Así es, estadunidenses vendiendo jamón ibérico, paella, alcaparrones y queso manchego —entre otros 700 productos— desde su bodega de Virgina y enviándolo a San Diego o a Austin.

Latienda.com fue fundada por un marinero estadunidense. Hoy hace lo que el sistema de negocios bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no ha podido lograr: crear un sistema de abasto flexible que ya acumula 100 mil pedidos al año.

Ya en España se reflexiona sobre el fenómeno. Apuntan: “Las muchas bondades que ofrece nuestro país se suelen conocer allende nuestras fronteras gracias al impulso foráneo, ya que los nativos de Hispania poco nos preocupamos del tema. Aquí bastante tenemos con seguir enrollados en disputas autonómicas, combates dialécticos entre los políticos y demás zarandajas…”.

Suena familiar.

Carlos Mota/mileniodiario

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