Diamonds are a girl’s best friend

Diamonds are a girl’s best friend

Cuando esto escribo, a Sari Gábor le debe quedar media hora de vida. Se encuentra en un hospital de Los Ángeles afectada de serio mal, propio de su edad. La actriz, nacida en Hungría el 6 de febrero de 1917, pasará a la historia como Zsa Zsa Gábor, una rubia —falso— espectacular —verdadero— que de manera ejemplar simboliza toda una generación de mujeres trepadoras, arribistas, exitosas, voluptuosas, del cine estadunidense, la televisión mexicana, el espectáculo español y puntos intermedios, en los que el atractivo visual y sexual garantizaron la validez de la canción que ronrroneaba Marylin Monroe, “los diamantes son el mejor amigo de una chica”, y el conocido adagio de que a la cámara se llega por la recámara.

A los puritanos les inquieta a veces el récord matrimonial de esa belleza de nuestra adolescencia que se llama Elizabeth Taylor, tantas veces matrimoniada, dos de ellas con Burton.

Zsa Zsa Gábor se casó nueve veces, nunca con el mismo. Entre ellos, el notable actor George Sanders —quien luego del divorcio se casó con su cuñada Eva— y el señor Conrad Hilton, de quien Zsa Zsa presumía generosidad en el divorcio: “Me dio cinco mil Biblias Gideon de las que tienen en los cuartos de sus hoteles”.

Su ingenio generoso y sincero en sus citas citables le ponen en la lista de mis favoritas: “Para una chica lista, los hombres no son el problema, son la solución”. Mejor aún, “nunca he odiado tanto a un hombre como para regresarle sus diamantes”.

La prostitución elegante, dignificada por el star system de Hollywood, encuentra en la señora Gábor su mejor expresión; si la ejercieron indudablemente Marylin Monroe y Grace Kelly, ellas nunca se ufanaron de ello. Zsa Zsa Gábor sí. “Yo soy una excelente ama de casa; cada vez que me divorcio, me quedo con la casa”. Cuando le preguntaron cuántos maridos había tenido respondió certera: “¿Te refieres aparte de los míos?”.

Entre los hombres de su historia, no necesariamente de su cama, hay que citar a John Huston, Vincent Minelli y el gran Orson Wells, directores de películas con ella. De las recámaras que visitó con fruición debe consignarse las de los padrotes dominicanos Porfirio Rubirosa o el bebé Ramfis Trujillo.

Uno sólo quisiera desear que muera feliz. Porque, Zsa Zsa dixit: “Tú no deberías presumir de bienes y riqueza, porque al final tendrás que dejarlo todo”.

Félix Cortés Camarillo

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