En directo, un buen par de tetas

En directo, un buen par de tetas

Todo el mundo sabe que la credibilidad es tan difícil de ganar como fácil de perder. Pensemos en el comatoso oficio periodístico donde, a priori, la credibilidad debería erigirse en pilar y estandarte. Ahora pensemos en un informativo televisado cualquiera y en su presentador o presentadora principal, esa persona que lee lo que varios redactores han picado en el software  de su teleprompter tras la conveniente censura editorial.   Cada cierto tiempo se publican encuestas sobre el consumo televisivo y las percepciones de los telespectadores respecto a cadenas, programas y rostros. Una de las preguntas habituales es: ¿quién es, en su opinión, el/la presentador/a de informativos con mayor credibilidad? Hace años que gana Matías Prats, probablemente porque es un señor feo y porque conocimos a su padre (y eso, quieras que no, le hace más digno de confianza).   ¿Qué dota a un presentador de credibilidad? ¿La cadencia de la voz? ¿Una mirada serena? ¿Un par de ojos bonitos y unas tetas puntiagudas? Ciertas cadenas privadas parecen tenerlo claro, o eso se intuye al contemplar el plantel de modelos de provincias veinteañeras que pueblan sus informativos.   La semana pasada estuve en Valencia, invitado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo como ponente en un seminario sobre ficción televisiva. Buena parte de los asistentes eran estudiantes de periodismo, y tuve la oportunidad de tomarme unas cervezas con algunos de ellos. Se habló sobre todo de periodismo y admito que no me sorprendí demasiado al descubrir que aquellos estudiantes (de tercero) carecían de un periódico universitario y de blogs personales. De hecho, me dijeron, no escribían habitualmente.   ¿Para qué demonios estudiáis periodismo entonces?, les pregunté.   La mayor parte de la gente de mi clase sólo quiere salir en televisión, me dijo una de las estudiantes. Y añadió: de hecho, varias compañeras ya se han puesto tetas.   Las tetas, me temo, son la nueva credibilidad. Y así, como quien no quiere la cosa, el periodismo se reinventa.

Jose A. Perez/mimesacojea.com

1 comentario en “En directo, un buen par de tetas

  1. Supongo que habrá de todo. Pasa lo mismo en muchas profesiones. Pero yo creo que tiene que ver realmente con la vocación. Pienso que a veces naces con la la vocación inseparable, otras veces te sale al encuentro por alguna circunstancia en la vida; algunos salen a buscarla y parecen hallarla muy compuesta; la mas de las ocasiones se la confunde con un título y prestigio (y esta la padecemos, por ejemplo con ese periodismo frívolo y lesivo). Aunque lo peor es saber cuál es tu vocación, si escribir,si pintar, si volar, si curar… y no poder desarrollarla. Eso amarga la existencia y la vida se torna infeliz. Pero no hay nada en este mundo que dos exuberantes pechos no puedan hacernos creer. Eso y la Coca Cola. Saludos.

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