Javier Gurruchaga

“México es un país con gran riqueza musical y la hemos vampirizado”

MARTA CABALLERO

Javier Gurruchaga

Junto a la Orquesta Mondragón presenta hoy en FNAC Callao su nuevo disco, ‘El maquinista de la general’, un homenaje a su padre, los trenes y sus vivencias mexicanas

Javier Gurruchaga, hijo de ferroviario, habla a la velocidad del AVE, que es a la misma que se mueve su capacidad para hacer cosas. Tres años de puente aéreo con México le han servido para hacer dos películas, escribir un musical y sacar un disco, El maquinista de la general, que es a la vez un homenaje a su padre y al mundo de los trenes, a la cultura mexicana, al rock de los sesenta, un guiño a Buster Keaton y, por qué no, a su propia estampa, la del señor que decía, allá por el 88, “viaje con nosotros”. Gurruchaga se ha sacado el kilométrico y a sus 52 años no está dispuesto a que se le escape ningún tren. Este último, el rockero, lo presenta hoy en la FNAC de Callao.

P.- Empezando por lo musical, este nuevo disco es un regreso de cabeza al Gurruchaga rockero.
R.- Sí, he vuelto a estas raíces tras el encuentro con México, donde el tex-mex y el rock sureño están a flor de piel, y se me han contagiado. Esa mixtura está en el disco, aunque también hay guiños a la cumbia, al bolero… pero sobre todo es un homenaje al rock de nuestras vidas, a Susie Q, a los Beatles, a los Rolling…

P.- ¿Y cómo estableció contacto con México?
R.- Fuimos a un concierto solidario a Ciudad Juárez y vimos que se seguían acordando de nosotros, así que quise quedarme un tiempo y conocer nuevos cócteles musicales, nuevas químicas. Conocí a músicos como Jaime López, Mendoza, gente de Molotov… Hay ahora un puente aéreo muy interesante entre México y España. México es un país con mucha riqueza musical y lo hemos vampirizado. Ahora estoy aquí pero vuelvo dentro de poco, estoy en un ir y venir, esta carretera hay que lucharla.

P.- El disco es además un tributo a su padre.
R.- Sí, hay una mezcla de sentimientos, hemos querido darle un aura a ese tren de magia, de romanticismo, de locura. Y también es una metáfora de la vida del rock and roll, de las noches mágicas en las que uno puede volar un poco. Además, yo soy muy de trenes, el avión me estresa mucho. De los trenes de Hitchcock, Renoir…

P.- Recomiende un trayecto de tren.
R.- Hay muchos, en España me gusta el Ave para llegar a Barcelona enseguida. Pero también el tren del Urola, en el que trabajó mi padre en los 30, con los trayectos de Azpeitia, Zumaya… También los del sur, aquellos que iban a Granada y Málaga. En el extranjero el que va de Londres a Edimburgo. Lo cogí una vez que iba a ver el festival de teatro y danza y a conocer donde nació Stevenson. Y me encantaría haber subido al Orient Express y ver esas cosas que pasaban en las películas.

P.- Hablando de los homenajes del disco, también hay uno al tabaco y otro a la célebre frase “Por qué no te callas”.
R.- Más que un homenaje al tabaco, es una pregunta: smoking o no smoking. Llamamos a Sara Montiel para este guiño. Es una canción muy de vodevil swim pensada para Sara en especial. Yo nunca he sido de fumar, así que a ver si se pone más dura la ley. Y lo del Por qué no te callas no tiene que ver con la política, es de amor, un imperativo a lo bésame mucho. Pero si tengo que elegir una canción representativa del disco es Pasó cerca la bala, con un solo de trompeta mío y que respira mi paso por México, con sus cosas buenas, intensas y violentas, que también las tenemos aquí.

P.- ¿Y usted a quién mandaría callar?
R.- A los intolerantes. El rey y Hugo Chávez lo resolvieron amistosamente, eso me gusta: recovecos agridulces con final feliz.

P.- Y ahora prepara un musical… también de trenes.
R.- Sí, un viaje al fondo de los corazones españoles, un Viaje con nosotros hecho desde 2010, que tenga algo del programa pasado y una mirada al futuro, la de un maquinista positivo. Tendrá canciones de Lennon, como un pequeño testamento de su filosofía y lo estrenaremos por los 30 años de su muerte en noviembre o diciembre. Yo soy el coautor y uno de los protagonistas de esta obra que contará con una escenografía muy pop: todo será como un tren, desde el taquillero al acomodador, será un tren para pensar, relajarse, conectar con los otros… Con 52 años uno ya sabe lo que quiere, he llegado a este punto de que la gente se divierta sin prejuicios. En este musical permanecerá el punto de destino como una fiesta, una gran fiesta y será cojonuda.

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