La Mujer del Año

La Mujer del Año

Parece que el crimen depara más sorpresas de las que estamos preparados a soportar. A las matanzas entre bandas rivales se aúna la espectacularidad de las mismas: descabezados, torturados, colgados de los puentes, azotados, ejecutados, entambados, pozoleados, marcados, mutilados, descuartizados y lo que se le sume con los días y la creatividad criminal.

No deja de llamar la atención que lo normal sea ver descabezados. Pareciera que ya ni nota son. Si han dejado de aparecer en primera plana no es porque a los medios les diera por mandar el tema del narco a la sección policiaca. Es porque ya no resulta gran noticia saber que a unos les cortaron las cabezas y que éstas aparecieron en una bolsa o en una hielera. Ayer en Durango, por ejemplo, se reportó el hallazgo de seis cabezas. ¿Será una gran noticia? A la mejor, si se junta con otras tantas notas del crimen, tomará relevancia.

Pero es precisamente de Durango de donde viene la noticia más relevante de los últimos días en materia criminal. El descubrimiento, o la revelación vía video, de que en un penal en Gómez Palacio se les permitía a los reos salir de noche a realizar matanzas y ajustes de cuentas, es algo que no estaba en nuestra capacidad imaginativa. Más aún, se les prestaban vehículos oficiales y armamento para cometer los asesinatos. Ni en las películas más chafas se les ocurriría algo así. Pero en el Durango de Ismael Hernández todo es posible.

Por si fuera poco, resulta que la hasta hace unos días directora del penal, la señora Margarita Rojas, fue condecorada por el propio gobernador Hernández como ¡la Mujer del Año! Una locura.

Techo, alimento, coches y armamento, de todo tenían los presos en el Durango de hoy. No extraña por eso el que a las afueras del penal se pida el regreso de la directora. “Queremos a Margarita”. “Que se vayan los federales”, fueron algunos de los gritos de familiares de los reclusos. El gobernador declaró que los funcionarios involucrados en los permisos a los sicarios eran unos traidores. Es todo lo que ha hecho y dicho.

Se ha mencionado constantemente que los gobiernos estatales no hacen su tarea en el combate al crimen, que sus estructuras no sólo están rebasadas, sino que están permeadas por las organizaciones criminales. Pero la mayor parte de los gobernadores priistas no hacen más que echarle la culpa de todo al gobierno federal. No es sorpresa que algunos estados con gobiernos de corte caciquil, como los de Durango y Coahuila, se estén convirtiendo en un polvorín. La ventaja es que ambos gobernadores son del PRI, así que algo se deben de comunicar. Sobre todo porque de la cárcel de Durango salían los presos para matar gente en Torreón. El último despliegue de seguridad que se dio en Coahuila fue hace unas semanas cuando se casó el hermano del gobernador Moreira.

En Durango ya puede pasar cualquier cosa que no nos va a sorprender. Difícilmente se superará algo como lo que pasaba en el penal estatal. Difícilmente alguien aceptará el premio local de la Mujer del Año con que el gobernador galardonó a la funcionaria. Aunque, claro, a lo mejor el crimen organizado, para no quedarse atrás del gobernador, también le manda un reconocimiento a doña Margarita Rojas en agradecimiento a las atenciones recibidas.

Juan Ignacio Zavala/mileniodiario.com.mx

Deja un comentario