La sorpresa de la Final

La sorpresa de la Final

Mismo consejo de siempre… mirémoslo despacio que será muy rápido. Los primeros minutos huelen a sorpresa. Los holandeses poseen dos genomas históricos en su anatomía como equipo: 1974 y 1978. No importa quien juegue, la carga hereditaria pesa en estos partidos donde el español es novato. Si España supera el sobresalto inicial en una Final de Copa Mundial, el partido será suyo. Holanda no puede desaprovechar ese tiempo precioso en el que su rival es joven. Necesita buscar autoridad desde el minuto 1 atacando con acidez. Si algo incomoda a Del Bosque es que lo incordien por las bandas con velocidad y sinceridad. Robben y Kuyt son los hombres más buscados por la guardia civil. De ellos depende que Ramos y Capdevila no respiren como mediocampistas y dupliquen los pulmones en una zona del campo donde España suele quedarse sin oxígeno cuando no encuentra los costados. Si Holanda tiene oportunidad para ganar el juego es antes del 25, cruzar este minuto sin goles será condenatorio. Aquí es donde los españoles se asientan, una vez que engrasan la pelota de un lado a otro buscando un hueco son desesperantes, imperialistas, inobjetables. Sneijder, la otra semilla milagrosa tendrá una noche terrenal. Alonso y Busquets son la enredadera más tupida del Mundial, cada balón que consigan arrancarle al holandés, se convertirá en la raíz del ataque. Xavi llega al juego en su mejor estado, todavía no ha dado su mejor versión, hoy tiene fachada de Catedral. Lo que convierte a Iniesta en Ayuntamiento y a Villa en Feria; la plaza completa. Mientras mejor juega uno, más grande es el otro. Sudáfrica 2010 se define con un partido donde el balón, ese extraño experimento de Blatter, será lo más valioso.

Jose Ramon Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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