Las guerras

Las guerras

Es común decir que vivimos como en Colombia con el tema del narcotráfico pero, al menos como el nacimiento de los campos de sembradíos de coca, las similitudes no concuerdan. Allá las guerrillas, como por ejemplo las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se financian en gran parte del secuestro y la protección al cultivo de coca por gente humilde. Aquí todavía no llegamos a esa conclusión, ¿o sí?

Es común la frase en boca del pueblo: “En Colombia todo el mundo, del Estado para abajo, vive de la coca”. Aquí todavía no conocemos el rostro de los defensores del narco: ¿el Ejército, los paramilitares, las organizaciones clandestinas, todos; quiénes exactamente? No podemos responder con certeza informativa en la mano, ¿o sí?

En Colombia los intermediarios se las ingeniaron para contrabandear acetona y éter desde aquél país. Sin esas substancias no puede extraerse de la hoja de coca los alcaloides de la droga. En nuestro país aún no llegamos a esa sofisticación, al menos generalizada, ¿o sí?

En aquél país, al despuntar el siglo XXI, cinco millones de personas salieron a la calle. La presión civil iba dirigida a la guerrilla, a las fuerzas paramilitares y al gobierno. Eso, con toda exactitud no ha sucedido en México, más asustado que sujeto a luchar por la democracia, sin capacidad de organizarse, libre de partidismo político, ¿o sí?

Para los capos del narco colombiano, el gobierno, los antigobiernistas o la guerrilla, con sus controles de sembradíos, son campo fértil para ejercer su ilegalidad. Eso en México aún no se esclarece del todo, y nadie sabe a ciencia cierta quién gana más de los que se dedican a eso, ¿o no?

Allá, el regalo de Estados Unidos al ejército: de obuses, sensores de calor, helicópteros y aviones presupone que reformó y neutralizó desde adentro a las fuerzas armadas. Aquí no sabemos lo que sigue con la militarización del país en las calles, ¿o no?

Tres libros me hicieron comprender las diferencias con Colombia: el auge de la mariguana en los 60, en la novela Leopardo al sol, de Laura Restrepo; las víctimas de Pablo Escobar, en el reportaje Noticias de un secuestro, de Gabriel García Márquez; pero, más que ninguno, en las extraordinarias crónicas de Alma Guillermoprieto, Las guerras de Colombia, básico para entender estas guerras fraticidas en México. ¡Pónganse a leernos! ¿O no?

Braulio Peralta

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