Las noches locas de los sacerdotes homosexuales

Las noches locas de los sacerdotes homosexualesSeguramente será un gran escándalo mundial… o quizá no, ya que después de todo es lo que dicen “una raya más al tigre”. Probablemente debería ser motivo de una enorme purga interna, o quizá no, pues habrá que ver cómo se maneja y cuáles son las posibles interpretaciones. Lo cierto es que un artículo de la conocida revista italiana Panorama, propiedad de Silvio Berlusconi, le está dando la vuelta al mundo, porque retrata las noches locas de una parte del clero católico residente en Roma; pero que uno puede sospechar inmediatamente sucede casi seguramente en muchos otros lugares del planeta. Si eso pasa en la sede del Papa, con toda la curia vaticana allí, uno se puede imaginar que en otras ciudades acontece con mayor razón.

La Iglesia católica ha estado tan golpeada últimamente por los escándalos de abuso sexual por parte de sacerdotes en todo el mundo que parecería no hay nada que pueda hacerle más daño. Y sin embargo, lo hay. En el fondo está la poco dilucidada relación entre los homosexuales y la institución eclesiástica; pero sobre todo entre los muchos sacerdotes homosexuales y la Iglesia. Detrás de este escenario social se puede observar el principal problema para resolverla: hipocresía y doble moral; todo cubierto por un conservadurismo que se concentra en condenar la homosexualidad e impide entender que el problema reside más bien en la represión de la sexualidad y en la formación de una cultura subterránea y en la simulación, el fingimiento y duplicidad de muchas vidas.

El artículo, titulado “Le notti brave dei preti gay”, comienza con lo que sucede en un pub después de la 9 de la noche, en el famoso y popular barrio romano de Testaccio, con dos bailarines musculosos y semidesnudos que festejan a un hombre de 35 años, el cual resultará después ser un sacerdote homosexual francés, que incluso ha celebrado misa en el Vaticano. En la fiesta al parecer hay por lo menos otros tres sacerdotes: un italiano, un brasileño y un alemán. El artículo, al parecer seriamente documentado puesto que se acompaña de videos y una investigación, apoyada en fuentes tan diversas como internet y la propia página de Facebook de los involucrados, fue realizado durante 20 días y sus noches. Los reporteros logran encontrar fotografías de la ordenación sacerdotal del francés y de muchas celebraciones eucarísticas, incluso en el Vaticano. Se pinta así un cuadro, “de una parte del clero que vive en la capital, pequeña pero no reducible a casos aislados que, como quiera, da en secreto rienda suelta a su propia sexualidad y transcurre bajo el símbolo de los vicios privados y las virtudes públicas”. El reportaje muestra así la parte más oscura de lo que sucede seguramente en la vida de muchos sacerdotes homosexuales del mundo, además de la enorme doble moral de muchos de ellos y sobre todo de la institución que prefiere voltear la mirada hacia otro lado, sabiendo del tamaño de la homosexualidad dentro de la institución.

lo permiten, un análisis serio de la vida de estos sacerdotes homosexuales, de sus deseos y represiones, de su vida dentro de la Iglesia y de lo que ellos harían si las reglas y las circunstancias fuesen distintas. No queda claro si el problema es la homosexualidad en sí, el hecho de que se practique al mismo tiempo que se ejerce el sacerdocio, o que la visión institucional de la homosexualidad empuja a la simulación y a una aparente doble moral. No se habla, por ejemplo, de la vida de muchos sacerdotes que son homosexuales, que tienen o no relaciones con personas de su mismo sexo, pero que no son necesariamente los gays alocados de las noches romanas. En otras palabras, ser gay no quiere decir ser pervertido, promiscuo o alocado. Hay muchos gays en Roma, en México y en el mundo que son fieles a su pareja; otros que son gays pero castos sexualmente y muy tranquilos. Simple y sencillamente quieren a una persona de su mismo sexo.

Roberto Blancarte/mileniodiario

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